Su mensaje se halla contenido en un opúsculo denominado "PALABRA DE MANUEL". 1.¿Qué es la 'PALABRA DE MANUEL'? - Es un mensaje de 'Conciencia Cósmica' ("algo más de lo que estamos acostumbrados a ver, a oir a conocer, a creer", según Andreas Faber-Kaiser), fundamentada sobre el trípode de la Libertad, de la Justicia y del Amor. - No es logia, ni política, ni religión, ni grupo de ninguna clase; y "bajo la única jerarquía de la igualdad" a todos une y a nadie ata. 2. ¿Cuándo y cómo nace?- Nace el 16 de junio de 1979 por 'arrebato cósmico' que tuviera el Dr. Manuel González Ávila, quien encarna al Manuel del Mensaje. Éste es dado a Manuel en 'Clave 9': un modo de pensar, de sentir, de hablar y de actuar que se corresponde en 'Conciencia Cósmica' con el devenir de los tiempos. 3. ¿Qué fin persigue el Mensaje? - Una humanidad más libre, más justa y más amorosa. Ese mundo mejor que todos anhelamos: en lo individual, en lo social, en lo universal y en lo trascendental. 4. ¿Cómo se logra este efecto? -Por el estudio y práctica del Mensaje: "para lograr el fin, hay que establecer los medios" (Palabra 11). ¡PIES EN TIERRA! ¡LIBERTAD, JUSTICIA Y AMOR! TÚ VALES Y MERECES MUCHO MÁS.
Manuel. Profeta de 'Clave 9'

12 octubre 2006

NO ME ASUSTE EL MUNDO CON SUS DESVARÍOS


NO ME ASUSTE EL MUNDO CON SUS DESVARÍOS

¿CÓMO TE LO DIRÍA?

…No me asuste el mundo. No. Que en mi haber está el curarme de espantos. Y espantos son las ambiciones que desembocan en guerras, en terrorismo, en el impío comercio con las mentes, mediante la droga, la dádiva, la mentira, la necesidad /que siempre se ha dicho ‘tiene cara de perro’, lastimoso, sarnoso y hambriento/…
No me asuste el mundo; que si he de morir, no muero. Con la muerte cierro este ciclo y me elevo a lo eterno, a mi verdadero reino. Mas no como estériles cenizas que simplemente se las lleva el viento. Entonces yo habré cumplido mi destino / no ciego/; que mi meta está en las alturas, y hacia ellas me elevo. Y cuanto más fiero pretenda el mundo hincarme sus garras y me hiera con algo que yo no quiero o mi conciencia deprimida no capta, no me asuste el mundo; que si muero, ya he nacido de nuevo.
…Y esta es mi misión. Y la tuya. Y la de todos. Testimoniar de ‘LO GRANDE’. De eso que muchos, teniendo ojos desafían no verlo, y se hacen los ciegos a cambio de míseros pasatiempos. Pero nunca podrán decir muero, muero... Y es que ya son cadáveres, huesos en el desierto; ni siquiera saciedad para buitres… Polvo esperando la reversibilidad de lo cósmico. Tiempo que en el devenir de la esperanza es tan largo como lo eterno, que nunca comienza. Es como perder las posibilidades que un día se abrieron, y que ya cerradas las puertas sólo quedan lamentos.
Solamente pienso, mientras me sea dado el pensar, en lo que soy, en lo que llevo por dentro y que a su vez es halo en lo externo. Quiero decir: en alimentar mi espíritu y que cunda en vida para otros mi alimento. Y, cuando esto hago, siento y percibo que muero, que muero… Que cruzo murallas de muerte que son hitos de apertura a lo que también soy de eterno. La eternidad no es reloj sin tictac y sin agujas en movimiento. Soy yo mismo desdoblándome en crecimiento, como niño en los brazos de su madre, en el crisol que esta vida me ofrece. Pensando, sintiendo, obrando, manando en amor… Y “obras son amores, que no buenas razones”. Con la mirada fija allá, en lo mismo que soy, en lo que todos somos y que, queramos o no queramos, ‘ES…’y no tiene fin ni comienzo. Y esto no se ve con los ojos del cuerpo. Todos lo somos. ‘ES…’ es como la esfera del reloj, cuyos minuteros somos nosotros, y todo lo demás, y las incalculables, como estrellas en el universo, coexistencias. Y si suspiro, soy. Y si cuido armoniosamente mi vida, soy; si la distorsiono, aún siendo, me polarizo en lo opuesto: lo que podría ser mi punto de partida hacia delante, lo he vuelto retroceso, sombra que se expande hacia atrás y más allá de la muerte, y que, en justicia de armonía en ‘EL GRAN TODO’, debo purgar. Purga, que es como lenta y angustiosa espera, mientras se armonizan mis energías, y puedo gustar del plasma de la luz celestial. ¡Qué triste un destino, sin aprender a morir! ¡Y saber morir conduce a la vida de lo eterno!
Y sé que me tildan de loco, y no sería el primero. Y que me juzgan con el rehuir. Y que los testimonios que doy son tomados de hueros, porque el dominio es de la violencia, de los afanes, de las comodidades, del dinero, de los halagos pasajeros. Esclavos, al fin, que niegan su propia esencia de libertad, y que, si buscan la justicia, es según ley del embudo. Embudo que, a su vez, se hace ley de un egocéntrico amor. Amor, que todo lo mide en interés, en conveniencias. Amor, que termina en apetito desordenado y voraz.
…Y así rueda el mundo. Y así resuenan los aplausos de sus secuaces. ¡Lástima de tiempo mal empleado! Pero yo… Y te invito a ti, amable lector, a que hagas lo mismo, y más aun. Yo tengo que seguir mi camino. Sin que nada ni nadie me detenga. Mirando siempre hacia arriba, hacia el manantial de mi existir. Gritando con el ejemplo: ¡Libertad, Justicia y Amor! Porque, sin fanatismo ni dogmatismo, con sólo en ejercicio de este trípode cósmico puede el hombre lograr un mejor vivir en lo individual y en lo social, y, por supuesto, que en lo trascendental.

¡TU VALES Y MERECES MUCHO MAS!

Manuel, Profeta de ‘Clave 9’.

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