Su mensaje se halla contenido en un opúsculo denominado "PALABRA DE MANUEL". 1.¿Qué es la 'PALABRA DE MANUEL'? - Es un mensaje de 'Conciencia Cósmica' ("algo más de lo que estamos acostumbrados a ver, a oir a conocer, a creer", según Andreas Faber-Kaiser), fundamentada sobre el trípode de la Libertad, de la Justicia y del Amor. - No es logia, ni política, ni religión, ni grupo de ninguna clase; y "bajo la única jerarquía de la igualdad" a todos une y a nadie ata. 2. ¿Cuándo y cómo nace?- Nace el 16 de junio de 1979 por 'arrebato cósmico' que tuviera el Dr. Manuel González Ávila, quien encarna al Manuel del Mensaje. Éste es dado a Manuel en 'Clave 9': un modo de pensar, de sentir, de hablar y de actuar que se corresponde en 'Conciencia Cósmica' con el devenir de los tiempos. 3. ¿Qué fin persigue el Mensaje? - Una humanidad más libre, más justa y más amorosa. Ese mundo mejor que todos anhelamos: en lo individual, en lo social, en lo universal y en lo trascendental. 4. ¿Cómo se logra este efecto? -Por el estudio y práctica del Mensaje: "para lograr el fin, hay que establecer los medios" (Palabra 11). ¡PIES EN TIERRA! ¡LIBERTAD, JUSTICIA Y AMOR! TÚ VALES Y MERECES MUCHO MÁS.
Manuel. Profeta de 'Clave 9'

12 agosto 2007

DESGARRADORA ESCENA DEL CRISTO EN ROSTRO HUMANO























Hoy, 3 de Agosto de 2007, la consternación doblega mi alma. Quizás en aquellas primeras experiencias, en mi encarnación como el Felipe, que acompañara al Cristo en su paso terrenal, sintiera compasión y dolor por las torturas que Le infligieron. Y antes de ahora he derramado muchas lágrimas por ello. Pero esta vez la consternación abate mi ser hasta prosternarme en el silencio, al tiempo que oigo resonar: "Generación mala y perversa… Raza de víboras…”. ¿Hasta cuándo…? ¿Hasta cuándo el don de la inteligencia no lo vamos a poner al servicio de la vida? ¿Hasta cuándo las diferencias hay que resolverlas por la violencia? Lamentablemente la fuerza del poder se impone sobre la ecuanimidad de la razón. Y hacemos triunfalismos eufóricos de nuestras depravaciones, enarbolamos banderas conforme al color de los intereses , humillamos, vejamos y matamos impíamente. El estruendo de las armas es la diana de cada amanecer que evoca al profeta Oseas: "…no hay en la tierra verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios. Perjuran, mienten, matan, roban, adulteran, oprimen, y las sangres se suceden a las sangres”. Y la sangre baña diariamente la tierra. Mas ¡ay! que la sangre derramada no es agua que cae en vano. La sangre del fratricidio clama a Dios. Y Dios no es un monigote expuesto a las intemperancias, veleidades y maldades de los hombres. Dios es ‘EL SER SUPREMO’. Lo diré en otras palabras menos religiosas y menos doctrinarias. Dios es ‘EL TODO’, y toda criatura visible o invisible, pertenece a ese ‘TODO’, y fuera de ese ‘TODO’ nada es, nada existe. Toda criatura es parte de ese ‘TODO’. Y es más, ‘EL TODO ‘ es vibracional y ve, siente y percibe a cada una de sus partes, que a su vez también vibran, y domina por sobre cada una de sus partes (dimensiones, universos, galaxias, individualidades…). Nada escapa a su presencia. Es mucho más que una cámara receptora de imágenes. Nuestros pensamientos, nuestras voliciones, nuestros deseos, nuestras acciones…, todo queda registrado en ese ‘TODO’. Un simple computador nos valga de ejemplo; todo queda registrado en el disco duro. De manera que nadie podrá decir: yo no fui; yo no he manchado de sangre mis manos; yo no he cometido injusticia. Dice la palabra de Dios: "El clamor de mi pueblo llega hasta mí”. Y el que la debe, tendrá que “pagar hasta el último ochavo… y habrá crujir de dientes”, porque el que quebrante la Ley se tiene que someter a sus consecuencias. Y no es que Dios castiga, es que la Ley de Dios es justa e inexorable; es la Ley del equilibrio y de la armonía del ‘TODO’ en sus partes, y de las partes y ‘EL TODO’. No importa cien o mil años burlándola. Dios no tiene prisas. Su Ley fue violada, en justicia debe ser resarcida. Y si aquí en esta ‘dimensión tiempo’ no se purga, allá “donde ni el gusano se consume ni la paja se apaga” habrá inevitablemente “crujir de dientes”. Mas hay algo curioso en nuestro lenguaje religioso. Se nos ha inculcado que Dios sufre por causa de nuestras maldades. Yo creo que es el modo de expresarlo. Dios en su esencia divina es la felicidad absoluta. El no sufre, aunque para nuestro nivel mental es la mejor traducción que se nos puede hacer, pues llevamos el sufrimiento como una modalidad de nuestro ser; cada hito en nuestro devenir es sufrimiento, y éste es la forma en que podemos asociar con más precisión el dolor que causamos al mismo Dios cuando pecamos, cuando nos desviamos de la Ley. Sí sucede que en el radar divino rebotan nuestras propias ondas y se revierten contra el sujeto que las disparó, para bien o para mal. “Si obras bien, te beneficiarás tú y tu descendencia hasta mil generaciones; si mal, hasta la tercera o cuarta generación sufrirás”. Más que duro tiene que ser en lo eterno tener que soportar la descarga negativa de nuestras propias acciones hasta la cuarta generación. De manera que eso de “Dios tarda, pero no olvida”, no es palabra huera. Es un modo de retratar una misma realidad. Pero de que se paga, se paga “hasta el último ochavo”.
En la foto que mostramos, el mismo Verbo Divino hecho carne, Jesucristo, nos está hablando en la manera más sensible que tenemos de percibir y de oír, en gesto de dolor: 'Si derramas sangre, atentas contra tu hermano, cometes injusticia contra él; es igual que si lo haces conmigo’. Y de aquí que el Cristo de esta manera tan desgarradora en que lo vemos, en medio de un charco de sangre, revierte la sangre humana vilmente derramada en su propio dolor. Una paradoja, tal vez, pues Dios no puede sufrir, siendo su gozo infinito. Sí se nos da a entender con esta postura que todo dardo que lancemos contra nuestro prójimo, lo lanzamos contra Dios. No en vano está dicho: "Amar a Dios y al prójimo como a ti mismo… Lo que tú no quieras que te hagan a ti, no se lo hagas a tu hermano… No matarás”. Si matas, has disparado el dardo de tu propia perdición al radar divino y éste lo retorna automáticamente contra ti.
Y si me consterno ante la imagen en que el Cristo se nos revela en su dolor, no por ello me sumo en lágrimas y lamentaciones, sino que comunico de esta revelación a través de los medios a mi alcance para que evitemos más derramamiento de sangre. No obstante, el que crea que esto son cursilerías de mi mente ociosa y persista en sus injusticias y en sus derramamientos de sangre, no soy yo quien lo ha dicho, sino el mismo Juez Divino, Jesucristo: "El que a hierro mata, a hierro muere”. Y ante la Gran Ley no caben excusas.
TÚ VALES Y MERECES MUCHO MÁS
¡PIES EN TIERRA!
¡LIBERTAD, JUSTICIA Y AMOR!
Manuel, Profeta de ‘Clave 9’.

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