Su mensaje se halla contenido en un opúsculo denominado "PALABRA DE MANUEL". 1.¿Qué es la 'PALABRA DE MANUEL'? - Es un mensaje de 'Conciencia Cósmica' ("algo más de lo que estamos acostumbrados a ver, a oir a conocer, a creer", según Andreas Faber-Kaiser), fundamentada sobre el trípode de la Libertad, de la Justicia y del Amor. - No es logia, ni política, ni religión, ni grupo de ninguna clase; y "bajo la única jerarquía de la igualdad" a todos une y a nadie ata. 2. ¿Cuándo y cómo nace?- Nace el 16 de junio de 1979 por 'arrebato cósmico' que tuviera el Dr. Manuel González Ávila, quien encarna al Manuel del Mensaje. Éste es dado a Manuel en 'Clave 9': un modo de pensar, de sentir, de hablar y de actuar que se corresponde en 'Conciencia Cósmica' con el devenir de los tiempos. 3. ¿Qué fin persigue el Mensaje? - Una humanidad más libre, más justa y más amorosa. Ese mundo mejor que todos anhelamos: en lo individual, en lo social, en lo universal y en lo trascendental. 4. ¿Cómo se logra este efecto? -Por el estudio y práctica del Mensaje: "para lograr el fin, hay que establecer los medios" (Palabra 11). ¡PIES EN TIERRA! ¡LIBERTAD, JUSTICIA Y AMOR! TÚ VALES Y MERECES MUCHO MÁS.
Manuel. Profeta de 'Clave 9'

24 junio 2009

LOS CATÓLICOS DEBEMOS HABLAR -PERO BIEN DOCUMENTADOS-


ÍNDICE
-Introducción
-Mi inicio en el catolicismo
-Sobre mi religión
-Algunos de mis conceptos
-Comportamiento zombi
-Cuidado con los ‘pastorzuelos’
-El fariseísmo
-Después del Concilio de Trento,
1545-1563, Breve
-Siguiendo tema de mi Iglesia
-¿Y nosotros, qué papel jugamos?
-Cuándo y cómo tomé conciencia de ser católico?
-¿Mas cómo se opera en mi alma la gran realización?
-Y más de una persona me ha preguntado:”¿Y viste a Dios?”
-Después de mi ‘arrebato cósmico’
-Imágenes
-La cuestión de la idolatría
-De los hijos de María Virgen
-La inconsistencia del ‘celibato’
-Todo lo que sube baja
-Y yo no creía en los ‘ovnis’
-¿Han muerto los profetas de Israel?
-¿Y el materialismo y racionalismo arrolladores?
-Si me lo permiten Ustedes
-Testimonio de algunos hermanos
-Acerca de la “PALABRA DE MANUEL”.
(Manuel en diferentes edades:)



INTRODUCCIÓN
“LOS CATÓLICOS DEBEMOS HABLAR”, aunque el motivo de mi inspiración está dirigido principalmente a los cristianos (católicos y no católicos), tiene por finalidad llegar a toda persona, pues de una manera u otra los seres humanos nos hallamos involucrados en la religión, unos como adeptos, otros como adversarios y otros como escépticos. Tal es la condición humana frente a la incógnita que le depara la vida misma: ¿Qué es esto? ¿Qué soy yo? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? ¿Existe Dios?
A modo muy especial dedico esta obra a mi esposa, a mis hijos, a mis nietos, a Josefa (quien es testigo presencial de mi ‘arrebato cósmico’), a mis hermanos Juan y Francisco, y a todos mis demás familiares. Y no podrían faltar todos mis hermanos y hermanas en el proceso cósmico de ‘Clave 9’. Así también a quienes me aprecien como amigo. Para todos esta reflexión:.
Manuel
Mi inicio en el catolicismo.
Como Profeta de ‘Clave’, cuando me presento al público, casi siempre hay una pregunta, que, a modo de pretender intimidarme ante asistentes que no son católicos, me suelen hacer y con énfasis: “¿Es usted católico?”. Mi respuesta es ‘sí’. Y en algunas reuniones me han replicado:”Ya con eso lo dijo todo”. Acerca de esta actitud descalificadora sería conveniente hacer un pequeño análisis más adelante.
Nací en vísperas de la guerra civil española y en mi inocencia de niño quedé sumergido en el río de sangre que recorrió toda España, pues parte de mi sangre, un hermano de 17 años, cayó muerto, a traición y por la espalda, en ese río por las impías manos de las hordas falangistas. Otros tantos sufrieron semejante desgracia de parte de la barbarie roja. Para después, terminada la guerra, y desaparecido el Caudillo, unos y otros se repartieran el botín en la orgía política, como si tal cosa no hubiese ocurrido. Primera fase:¡Viva Franco! Y el escenario siguiente:¡Viva la democracia! Aquí no ha pasado nada. “El muerto al hoyo y el vivo al bollo”.
En la primera fase fui criado por unos padres muy buenos, aunque en medio de extrema penuria. Mi papá y mi mamá, aun siendo gentes del campo, sabían leer y escribir, y algunos de mis hermanos, que éramos ocho en total, pudieron también aprender a medio leer y medio escribir, entre ellos me cuento yo; la otra parte no conoció las letras. Todos sanos de mente y de cuerpo, aunque con hambre. El trabajo no existía sino en contadas ocasiones. Hambre y más hambre, y desesperanzas. ¡Qué triste que llegue la hora del almuerzo y no haya un bocado para saciar el apetito de mediodía! ¡Más triste la noche, cuando ni de agua potable se podía uno llenar el estómago! Los fogones de la cocina, de carbón vegetal o de leña, para qué prenderlos. ¡Suspiros y más suspiros! Y como decía Cicerón de Catilina:”¿Hasta cuándo…?”. El sol de la esperanza no salía. Años de palidez, que asemejaba los rostros a la tez que produce el paludismo. Mientras tanto yo crecía, aunque raquítico, como los demás niños, con mis alpargatitas. Y desde los 2 años hasta los 7, cuando hice la Primera Comunión y la alcaldía de mi pueblo me regaló un trajecito y unas sandalias blancas, usé puras alpargatas. A los 12 años, la familia donde trabajaba me regaló unos zapatos y otro traje. Entre un lapso y otro, alpargatas y remiendos. Por cierto que el remiendo lo usaban hasta la clase media y rica. Después de la guerra y el bloqueo que tuvimos de parte de algunas naciones, había carestía no sólo de ropa, sino de toda clase de comestibles. A esta situación se sobreponía el espíritu andaluz con su alegría:”En casa no comeremos, pero reiremos”. Eso sí, siempre estuve muy aseado por mi madre y por una hermana mayor. Y a pesar de aquella escasez de alimento, aunque fuera con remiendos, no me faltó mi pantaloncito ni mi camisa. A los ocho años comencé a trabajar de mandadero en casa de familia, así hasta los dieciséis, cuando tomé actitudes propias y me salí en busca de aventuras de mi pueblo natal, Villamartín, Cádiz, España. Entonces un pueblito de calles viejas y rodeado de barrios marginales de chozas (generadoras de garrapatas, piojos, pulgas, etc.) en contraste con casas señoriales. Hoy: un pueblito blanco, bellísimo, de buen ornamento, de calles y vías asfaltadas, procurando dejar el triste pasado en la caverna del olvido. Sólo se oyen algunos viejitos y viejitas comentar de la crudeza de sus tiempos. Ahora comen como desaforados: Comen para vivir y viven para comer. ¡Y cómo comen hasta los viejitos y viejitas!
Cuando dejé atrás mi pueblo, yo me había esforzado en aprender a leer y escribir por lo menos una carta. Una señora piadosa me ayudó en este propósito. Señora que, a la vez, me inculcó sentimientos católicos, y aprendí a rezar el rosario a la Virgen. Se puede decir que me iniciaba en la vida religiosa. Y más tarde conocí a los Padres Carmelitas, que me sirvieron de tutela en mi pensamiento cristiano y mariano. Pero esto era muy precario en relación a mi pensamiento de hoy. Recuerdo, cuando me confirmé, que el obispo nos dijo:”Hoy vuestras almas brillan como las estrellas en el firmamento”. Por supuesto que yo no comprendía el significado de aquellas palabras, pero me gustaron tanto que ahora las tengo como material espiritual de alto valor. También un domingo el sermón del cura fue acerca de aquellos pasajes evangélicos en los que Jesús descargaba sus baterías contra los ricos. Y no es que yo tomara aquello como un rechazo o un enfrentamiento a los ricos de mi pueblo; no. Sin embargo me hacían sentir disminuido en mi condición humana al verme hijo de la miseria mientras había otros que nadaban en la opulencia. Mi mente de niño no discernía bien sobre aquel contexto evangélico que exponía el sacerdote, pero, repito, mis sentimientos sí captaban el mensaje del Cristo. Comencé a distinguir entre lo que es ser rico y ser pobre. No elucubraba todavía lo que era derecho a una vida digna, ni lo que era justicia. Pero aquel “¡ay, de vosotros los ricos!” hacían mella en mi alma de niño. Por un lado me creía sin culpa; por otro me indignaba ser pobre, porque pasaba hambre y no podía cubrir otras necesidades y aspiraciones de niño (comer todos los días, vestir bien, pasear en coches y a caballo, poseer juguetes…). A mí no me conformaba el dicho “ser pobre no es malo”. Para mí ser pobre además de malo era denigrante y me avergonzaba de vivir en aquellas condiciones. Y algo me caracterizaba quizás en aquellas circunstancias respecto a los demás niños: a mi modo yo pensaba en un futuro mejor; no me contentaba con ser niño y jugar con una pelota de trapo o de papel, ni de vivir entre cuatro reducidas paredes mientras otros niños disfrutaban en los patios y corrales de sus casas y hasta pasaban los veranos en las haciendas de sus padres. Mi desafío era buscar a ver quién me diera un trozo de pan. ¡Cuántas veces me atrevía a salir a los campos para comer con los trabajadores un poco de pan y un plato de garbanzos! La resignación no era conmigo. Y esta osadía de mi parte me hacía conocer a gentes de buen hablar y de buen comportamiento, y así me hacía de principios bonitos y sólidos. Sentido de honradez y de apego a la verdad que conservo todavía y que se constituyen, tal vez sin pretenderlo, en base de mi criterio actual como cristiano, y de mi sinceridad en todas las acciones que he emprendido en mi vida. Aún de muy niño me apegaba a los buenos consejos de los mayores. Nunca me ha gustado decir malas palabras. Y como he asentado en alguno de mis escritos, hubo algo que me estremeció a los nueve años: la lectura de un libro intitulado, si mal no recuerdo, “Frase cuento”, que me regaló el camarero de un bar y me lo enseñó a leer. Allí aprendí a que hay que luchar en la vida para llegar a ser un hombre de provecho y de que a los animales no se les debe maltratar, porque esto implica tener malos sentimientos. Claro que no estoy haciendo una autobiografía detallada de las tantas cosas que recuerdo de mi infancia, ni mucho menos del resto de mi vida. Sólo algunos aspectos que puedan interesar en estas páginas para darle ilación a su contenido, ya que hoy tengo una misión cósmica por delante en calidad de Profeta de una ‘Nueva Generación’ de humanos más libres, más justos y más amorosos, y quienes me acompañen o interpreten mi mensaje sepan algo más del Profeta.
Sobre mi religión.
En cuanto a religión, en casa de mis padres sólo se usaba para el bautizo y para el entierro. Mi madre sé que iba a visitar a la Virgen de Las Montañas, a una ermita a 10 kilómetros de distancia del pueblo, en casos de enfermedad, y yo la acompañaba. Pero nada más. ¿Quién era la Virgen para mí? Eso, la Virgen, sin más contenido mental o afectivo. No obstante esto, y en la bastedad de mi pensamiento, le compuse dentro de mi estéril literatura, propiamente conservado en la memoria, esta canción, arreglada recientemente hace unos diez años sin quitar o añadir nada de su contenido original (tendría yo unos 11 años):
En los brazos de mi madre
desde niño yo aprendí
a llamarte ‘Dulce Madre’,
Reina de Villamartín.
Cuando supe tu morada
ante ti me presenté
a decirte ‘Dulce Madre’,
a entregarte mi querer.
Y era tanta tu belleza
que no he visto cosa igual,
es signo de tu pureza
tu pureza virginal.
En cuanto al Cristo mi mente estaba vacía, sólo de haberlo percibido en las conocidas procesiones de Semana Santa. Mas una vez le pegunté a mi mamá, como a los 7 años, cuando me preparaba una señorita para la Primera Comunión que, al parecer, me habría hablado de que a Jesús lo crucificaron: ¿Mamá, quién mató a Jesús? Y ella, suspirando y pensando en mi hermano asesinado, me contestó:”Hijo mío: los canallas”. Y éste había sido mi conocimiento de Cristo, mucho menos de Dios, aunque en mis oídos resonara de vez en cuando la expresión “Padre, Hijo y Espíritu Santo”. Aunque ya a los 17 años la Virgen aparece en el pantalón de mi pierna derecha en forma de imagen al tomarme una foto en Sevilla, y después se me manifestó Jesús en forma de pordiosero, y en persona, en Córdoba, creo que me sucedía como a los Apóstoles: que “no entendían las enseñanzas del Maestro” hasta que les llegó la luz de Arriba; aquello era incomprensible para mí. Es más, la Biblia, como tal, la vine tocando con ojos propios en l979 y por inspiración de Arriba, y comencé la búsqueda del Cristo y a interesarme por las cosas de Dios.
Algunos de mis conceptos.
¿Qué era la Biblia para mí? –‘Un pajero loco’. ¿Y Dios? –No sé… ¿Y Cristo? –Una fábula más. ¿Y la religión en la que me había iniciado? –Algo que no sabría explicar, pues me hablaba del infierno, de la gloria, del pecado, etc. A veces me imaginaba que ardía en el infierno y sentía miedo. Y hubo un tiempo que obraba no por amor como ahora, sino por temor a condenarme. E internalicé la figura del diablo con capa roja, espectro de espanto, oreja y rabo, y un bieldo para atizar las llamas del infierno. ¿A qué me conducían estas cosas sino a disociar mi psiquismo? Crudeza de la vida por fuera. Miedos por dentro. ¿Y mi imagen de Dios? –Un ser terrible, que después de que nos traía a este mundo, que para mí era infame, nos exponía a la condenación eterna. No me avergüenzo hoy de decir estas cosas, porque las he vivido intensamente en mi alma y no quiero que mi prójimo pase por ellas. A veces me acobardaba ante ellas y me queda sin horizontes. A veces se desgarraba mi alma buscando una explicación a mi existencia. Comencé a leer la historia, y me espantaban las atrocidades de los hombres. La filosofía, no encontraba a dos filósofos que se pusieran de acuerdo. Mi religión había perdido consistencia. Solamente veía maldades y teorías de los hombres. Y, sin embargo, todo esto debe tener una explicación. ¿Y Dios? –Esa era mi pregunta. ¿Quién era ese Dios de mi religión que ni los Padres Carmelitas con toda su mística y todo su pragmatismo me hicieron conocer –y de esto no culpo a nadie? Y en la universidad, que al menos debieron respetar las concepciones religiosas de cada cual, el ataque marxista-leninista contra Dios lo hacía a uno tambalear. Y junto a esta intemperancia, la postura escéptica de profesores de filosofía, lógica, sociología, etc. ¡Y cómo ante los ataques impíos de algunos profesores, algunos sacerdotes y monjitas que estudiaban conmigo, quizás por temor, guardaban silencio! Hasta que un día exploté y llamé abiertamente en el aula a tales profesores: <¡Yerbateros! Que hacen más daño aquí en la universidad que una vaca en un tejado>. Las consecuencias no se hicieron esperar: materias reprobadas y amenaza de expulsión. Y es que el problema ‘Dios’ lo llegó a constituir todo en mí. En fin, el túnel se me hacía tan largo que sin Dios todo era noche sin luz. ¿Cuántos pensamientos y sentimientos ocultos y sin respuestas no habrá en este mundo mientras muchos duermen en los laureles? Antes, cuando las distancias eran largas y la comunicación se daba torpemente a la velocidad del burro, del caballo, del camello, de la bicicleta y de coches con carreteras de tierra y trasatlánticos de vela…, cuando el mundo era grande, los males quedaban incomunicados; ahora, cuando la noticia es al instante (satélites, internet, televisión, etc.) debería haber verdadera preocupación de los gobiernos porque el ser humano no sufriera por ningún aspecto: ni el de satisfacción de sus necesidades primordiales, ni el del angustiante mal por carencia de atención médica, educativa, de trabajo… No obstante, la historia no ha escrito aún su última página. Confiemos en un futuro en el que desaparezcan las desigualdades y el hombre se encuentre con el hombre. Tarea a la que la religión y la política deben darse la mano. Menos ritos en las religiones y no más el poder por el poder en política. ¡Dios y hombre; hombre y Dios! Ese día no habrá necesidad de preguntarse si Dios existe, porque al abrazarse el hombre con su semejante, sin más teorías filosóficas, teológicas o doctrinarias, en su mayoría enajenantes, el hombre estará más cerca de Dios y sus mandamientos serán mejor entendidos y practicados.
Comportamiento zombi.
No obstante, mi comportamiento religioso era tipo zombi. Un ateo o un agnóstico estaban mejor definidos que yo. Y ahora comprendo hasta con lujo de detalles que la mayoría de las gentes que transitan por religiones y doctrinas varias se asemejan a los zombis. Peores son los ‘lobos doctrinarios’ (los aristócratas de las religiones) comedores de ‘corderos’. El zombi ( el simple creyente) está en la nebulosa; los tales ‘lobos’, en acecho de sus presas para hacer de ellas un festín del sometimiento. Y hay ‘lobos’ de religión y ‘lobos’ de política. ‘Lobos’ unos y ‘lobos’ otros. Ambos viven de la cacería de incautos. Los ‘lobos’ políticos, hasta puedan tener excusas. ¿Pero que en religión, a nombre de Dios, a nombre muy en especial del Cristo Hijo de Dios, haya quienes andan de puerta en puerta a qué oveja confunden para meterlas en su redil como un número más en la fila de enajenados…? Esto es burla a la dignidad humana. Y este espécimen de ‘lobos’ tiene nido en toda la historia de la humanidad. Desde el hechicero de tribus primitivas, chamanes, sacerdotes, gurús, etc., hasta los sofisticados ‘pastores’ (católicos y no católicos) del siglo XXI. Pero mi reparo va para los que a nombre de “Cristo salva”, “Cristo te ama”, siembran la discordia entre hermanos de una misma fe. No es justo que laven el cerebro, mejor, que se lo ensucien, a hermanos tan cristianos como ellos, ‘pastorzuelos de mal gusto’, pues que conozco a pastores de alturas y de sensatez en el Mensaje del Cristo que saben dialogar y llevan su verdad por delante, aunque disientan de nuestro criterio católico, sobre todo en el aspecto de la Virgen, pero son respetuosos ante el adversario. Si “por los frutos los conoceréis”, esos ‘pastorzuelos’ se autorretratan en la marca que dejan en sus frutos: hermanos evangélicos fanáticos y de cabezas embotadas que, una vez que les infunden que ya son ‘salvos’ nos tratan a los católicos como mi Iglesia otrora anatemizara a los ‘herejes y apóstatas’. ¿Hasta cuándo este veneno de odio entre hermanos? No desconocemos a otros “poseedores de la verdad” que toman el método de la confusión para pescar en río revuelto. Todos cortados por una misma tijera, sin descartar a muchos políticos y sus cuadrillas de compradores de conciencias, y hasta de pistoleros, para vender su ideología. En casos extremos, de dictaduras implantadas, los hay con amedrentamiento y persecución. Ser el opuesto en ciertos regímenes es exponerse a la marginalidad, a la cárcel o la desaparición física. Igual sucedió en tiempos de la Inquisición en la Iglesia Católica, cual régimen despiadado. Igual continúa la actitud acre de los hermanos protestantes, evangélicos, etc. hoy en día. Por consiguiente es injusto señalar a la Iglesia católica como la única institución con defectos.
Cuidado con los ‘pastorzuelos’.
Sí, hermanos católicos, ¡cuidado con los ‘pastorzuelos’! Las maquinaciones de sus cerebros (ensuciados de antemano por mentes más audaces) son intencionales: atraparte, sembrarte la duda, hacerte sentir ‘idólatra’ y condenado. Tú debes saber que estás bautizado en Cristo Jesús y que has recibido el agua sacra y la luz del Espíritu Santo, que no estás endiablado, y que, si pecas, igual que ellos, la misericordia de Dios es más grande que nuestros pecados, y que tu acto de contrición te atrae la gracia divina y el perdón. No te sientas inferior a ellos. Aprende a hablar y a defenderte ante sus inmisericordes ataques. Aparentan ser mansas palomas y sacan sus garras de águilas negras para llevarte al merendero de sus fanatismos y revanchismos ideológicos. Se transforman, aunque en su buena fe y según sus postulados religiosos, en cuervos que expolian tu inocencia de cristiano y te someten a inconcebibles barbarismos contra tu amada religión católica, convirtiéndote en un ‘anti’. Difícil que salgas de tales garras. Ya no podrás hablar ni pensar como lo haces ahora, con la plena libertad que el mismo Dios ha impreso en tu ser. ¡Qué bonito es ser católico, universal, sin fronteras! Ellos (evangélicos, etc.) te hacen un repetidor de recetas bíblicas. Exaltan tu espíritu con cánticos, palmaditas y músicas estridentes. Te enajenan hasta el extremo de ver en tus hermanos (católicos y de otras filosofías) bichos raros de los cuales hay que cuidarse. Jesús no era así. Jesús impartía amor y verdad, y te dejaba libre:”Vete, tus pecados te son perdonados”. No te hacía objeto de interesadas carnadas. Y eso es lo que Dios Padre quiere de todos nosotros: que siguiendo los preceptos del amor y de la verdad en Cristo aprendamos a ser libres. Y ser libre es saber compartir con cualquiera persona los dones de Dios. Sin ser más ni menos. ¡Qué triste papel el de quien se confiese cristiano y siembre la disensión! Los católicos, como seres humanos, tendremos nuestros defectos, pero somos libres. Y a quienes proceden contra nuestra fe, los perdonamos y los amamos, no los discriminamos, según el “perdonaos mutuamente vuestras faltas” y “amaos los unos a los otros como yo os he amado”. “En esto conocerán que sois mis discípulos”.
El fariseísmo.
El ‘fariseísmo’ no es atributo exclusivo de una parcialidad (Iglesia Católica). Jesús llamaba a los ‘fariseos’: ’Hijos de de la mentira, que tenían por padre al diablo’. De manera que “El que esté sin pecado, que arroje la primera piedra”. Lamentablemente nadie quiere ver la “viga en su propio ojo”, prefiere criticar y enjuiciar “la paja en el ojo ajeno”. Y algo grave en esto: que saben que mienten y singuen mintiendo para que su mentira se haga un sistema que sea tenido por los demás como ‘verdad’. Afeando la imagen de mi contrincante la mía puede aparecer más bella. Además, la ley ha sido siempre del más fuerte, y en consecuencia: la ley del embudo (lo ancho para mí; lo estrecho para ti). A la Iglesia Católica Romana le ha tocado la parte fuerte y ha continuado como río de un solo cauce, mientras las iglesias surgidas de cismas (divisiones de la única iglesia del Cristo) han quedado como de hermanos separados (arroyuelos de una misma fuente). ¿Mas quién arroja la primera piedra en estas contiendas entre hermanos? Ya desde Pedro y Pablo comenzaron las opiniones controversiales. Pedro, de influencia en las doctrinas judías, defendía ‘la circuncisión’. Pablo, aunque de secta también judía (fariseos) y más ligado con la soldadesca romana, era más liberal y, a mi entender, más acorde con el pensamiento universal del Cristo, no aceptaba la circuncisión como requisito para ser cristiano, pues el Mensaje de Jesús era para circuncisos y no circuncisos. Y me detengo en estas frases de Pablo:”… habéis sido elegidos por Dios con amor para formar parte de su pueblo…”. No dice ‘pueblo único de Dios’, sino “parte de su pueblo”. De manera que la iglesia de Cristo podría haber salido como Institución Rectora de todas las iglesias cristianas del seno de una cualquiera de ellas, y no con predilección de la Iglesia Romana. Si Dios en sus designios lo quiso establecer así, que la Iglesia Romana fuera el baluarte y sostén del Mensaje de Cristo y en cuyo poder quedaron las riendas de los Evangelios, en este sentido enmudezco mi raciocinio; no por ir contra las otras iglesias de mi Señor, sino porque la historia nos ha conducido a este hecho irreversible. Irreversible, pero que todavía tenemos capacidad para unirnos, y quizás con más vigor y aplomo, para que las iglesias, esos riachuelos cristianos confluyan en una sola Iglesia. Este sería el ‘ecumenismo’ anunciado en los Concilios de la Iglesia Católica Romana. La intención ya existe; sólo esperamos el momento para la unificación como hermanos. No salir al encuentro de esta posibilidad, sí es ‘fariseísmo’, engaño y mentira descarada, y siembra de cizaña entre hermanos. Y una doble pregunta para todas las iglesias cristianas: ¿Cuál de ellas puede arrojar su primera piedra de inocencia en las divisiones sufridas por el cristianismo, y cuál de ellas no ha estado influenciada por el satanismo de las políticas y de otros intereses bastardos, o es que todas han sido ángeles del cielo, menos una: la tenida por “ramera”, la Iglesia Católica Romana?
Después del Concilio de Trento, 1545-1563.
Breve.
Invitamos a leer algo sobre el Concilio de Trento, Iniciado por el Papa Pablo III y terminado por el Papa Pío IV, habiendo de por medio otros Papas. La Iglesia, comunidad cristiana europea, vivía momentos difíciles, tanto por su resquebrajamiento a través de los siglos (herejías, cismas, guerras y persecuciones) como por la encrucijada histórica en que se hallaba ahora, finales del s. XV y principios del s. XVI. El momento del Pontificado de Pablo III fue también de tambaleo para la Iglesia. Guerras y reyertas entre Emperadores (Carlos V de Alemania y Francisco I de Francia), Reyes y Príncipes, e invasión a Italia por los turcos. Los intereses de unos y de otros se cruzaban en componendas y el Papado no era un ente aislado, estaba de por medio. Y estaba de por medio porque con el tiempo había ido adquiriendo fuerza. Se habían multiplicado los cristianos. Se habían organizado. Habían aparecido los Evangelios y la influencia de las prédicas de los Apóstoles abarcaban norte de África, Asia Menor, parte de Europa. Con el Concilio de Nicea, 325 d.c., la Iglesia entra en calma con el Emperador Constantino y le da rango de oficial a la Iglesia cristiana, que había sufrido las persecuciones más atroces. Y este contacto directo con la política se fue acrecentando hasta que en el s. XVI las circunstancias exigieron el llamado Concilio de Trento. Se produjo la Reforma y la Contrarreforma. Se reforman los principios de la Iglesia Católica y se ataca impíamente (Contrarreforma) a los disidentes. Lutero contra las Bulas Papales y su teología de “la fe es la que salva”. También Calvino y otros teólogos se hicieron motivo para la Instalación del ‘Concilio de Trento’, interrumpido por guerras, muerte constante de los Papas que duraban unos años, y hasta unos meses, y venían vacantes. En fin. Es bueno argumentarse sobre lo que allí sucedió. De mi parte sólo puedo decir que los cánones que se promulgaron me aterran. ¿A quién culpar? Yo expongo mi criterio, aunque no me escaparía a alguno de los cánones y me sentenciarían con la ‘excomunión’. Insisto en que aquellos que descargan el muerto sólo contra la Iglesia Católica Roma, sean justos y mencionen también a Lutero y a Calvino oponiéndose, por ejemplo, y censurando, a los escritos de ‘Copérnico’. Aunque muchas cosas que sucedieron en la Inquisición, pueda ser que no sean como nos las ha pintado la leyenda negra, y tengan un atenuante. Para ello invito a la lectura de las reflexiones que sobre la teoría heliocéntrica nos hace el Dr. Oracio Boló. Comentario muy importante para comprender cuál fue el juicio de la Iglesia al respecto. No obstante, lo pasado es historia, hechos consumados, y no debemos echar más leña al fuego, y abrazarnos como hermanos católicos y protestantes. Yo me quedo más bien con el tono que la misma Iglesia ha dado al Concilio Vaticano II, cuyo documento sería conveniente que lo leyeran católicos y protestantes. Y luego el gesto sin precedentes dentro de la Iglesia Católica de pedir de rodillas el Papa Juan Pablo II ‘perdón’ por las atrocidades cometidas por su Iglesia. De mi parte considero que la mano del Todopoderoso, en la promesa de Jesús de que “las puertas del infierno no prevalecen contra su Iglesia” se ha hecho evidente al perder el Papado los ‘Estados Pontificios’ y reducirse al Estado Vaticano, entrando así el Papado en una concentración más específica de su misión, que no como antes de interventor de todas las políticas. Con lo poco edificante que suelen ser las políticas de este mundo de intereses y de mentiras. Se quiera aceptar o no, nuestra Iglesia cayó en esta trampa política para beneficio de otros y perjuicio para ella misma. ¿Destino? Sólo sé que una cosa infiere en otra. Todo está concatenado. A veces el eslabón se quiebra y aparecen entuertos. Así es la vida.
-Siguiendo tema de mi Iglesia.
Las instituciones humanas hasta el día de hoy suelen ser de pirámide vertical: el de arriba pisa al de abajo. ¿Quién escapa al banal engreimiento de supremacía sobre todos los demás, si ostenta un cargo jerárquico? No sé si Salomón en su práctica con su humildad y sinceridad, que invocaba la ‘sabiduría’ para gobernar conforme a la Ley de Arriba, logró escapar de este yugo esclavizador e impositor. Por lo que sería injusto culpar y afrentar la imagen de una sola institución, cual es la Iglesia Católica Romana, y de atribuirle a ella y sólo a ella todas las desviaciones de las iglesias del Cristo. La Iglesia Católica Romana era la más fuerte e impuso su criterio con razón o sin ella. ¿Pero quiénes han conformado esa institución hasta el Concilio de Trento? ¿No han sido los que desde adentro no han tenido la capacidad para darle funcionalidad al Mensaje de su Fundador? ¿Y adentro no estaban los católicos romanos y los ahora protestantes? Unos siguieron adentro y otros se salieron. Tal vez ambos bandos han luchado por imponer su ‘verdad’, pero han preferido la disociación al acuerdo sensato, que según el Cristo debe hacerse en ley del amor. Yo no juzgo; que sea la historia la que dé su veredicto de justicia. Si el lector o la lectora creen en la imparcialidad de mis palabras, bien; si no, los remito a revisar las páginas de la historia de la Iglesia del Cristo y a que se detengan un poco a examinar las causas y motivos de la Reforma y Contrarreforma, pues mi atención central la pongo en que, después de siglos, los protestantes han endurecido sus protestas y los paganos somos nosotros los que hemos escogido su contraparte (la Iglesia Católica Romana), unos por haber nacido dentro de ella, otros porque la escogieron entre tantas para que les sirva de guía espiritual. ¿Acaso en mi Iglesia no está el Cristo de ellos? ¿Por qué desatan sus furias contra nosotros los feligreses? ¿No somos hermanos en Cristo unos y otros? ¿Por qué hasta odio contra la Virgen María? ¿Qué le resta a un cristiano venerar, no adorar, a la Madre de Jesucristo, Hijo del Dios vivo e igual al Padre en poder y en gloria? Por qué su artillería desatada contra nosotros? ¿Y qué decir de la manera cómo se expresan de nuestros guías espirituales? ¿Sólo nuestros guías son imperfectos? ¿No tienen sentido común o es perfidia lo que los mueve a la intriga y al desamor? ¿Acaso ignoran que su fundador o promotor, Lutero, e incluso Calvino, eran amantes de la Virgen María, Madre de Jesús? Que remuevan documentos y se instruyan sobre este aserto. Pero que tales cristianos (protestantes o conocidos como ‘evangélicos’) sepan de mi parte que yo sí amo a la Virgen María como Madre de mi Señor. Dios la escogió a Ella, como mujer, para ser la Madre de su Divino Hijo. Y nada más que por eso y por su consagración a la causa divina que hoy nos inspira debemos por lo menos un poquito de respeto a la Gran Señora. Además, si se dicen evangélicos, el Evangelio es desde que comienza hasta que termina. Y el Evangelio comienza con el nombre de María Virgen:“… fue enviado el ángel Gabriel de parte de Dios… a una virgen… María. Entrando a ella, le dijo: Dios te salve , llena de gracia, el Señor es contigo… No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios, y concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, a quien pondrá por nombre Jesús… El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la virtud del Altísimo te cubrirá con su sombra…”. ¡Nada menos que la escogida por Dios y llena del Espíritu Santo! María es un ser muy singular, tan singular que como Madre de Jesús es para mí el ‘plugo de la Divinidad’, el Vientre Divino, que, dándose paso a Sí mismo, concebiría y daría a luz a su propio Hijo. Una mujer cualquiera no podría albergar en su seno a la misma Divinidad representada en Jesús. Ni siquiera la imagen de Dios cabe en nuestra mente, cuanto menos toda su Divinidad representada en Jesús. ¿Y cómo termina el Evangelio? -Con María:”Mujer, e ahí a tu hijo… Hijo, e ahí a tu Madre”. ¡Y qué ejemplo el de Juan!: “Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa”. Y si somos discípulos de Jesús deberíamos recibir también a su Madre y no echarla a fuera, hasta de los sentimientos de cristiano, como a una vulgar cualquiera. ¿Mentira lo que digo? A diario tocan a nuestras puertas hermanos cristianos (evangélicos) pretendiendo confundirnos con sus ‘capítulos y versículos’. Ellos buscan sembrar la duda, y saben que ya la presa está próxima a caer en sus manos. ¿Por qué si son cristianos, les he dicho, no entran en casa, nos tomamos un café y compartimos como buenos hermanos orando por la salvación del mundo? No valen buenos modales, sino ‘el capítulo tal y el versículo cual’. Hermanos que han perdido la noción del diálogo y de la amistad, y hasta de la vecindad. Van a lo que van: a atrapar un borrego más para su manada. Ese no era el Cristo, que compartía con ricos, con pobres, con creyentes y no creyentes, con prostitutas… Para todos tenía un gesto de amor y una palabra de orientación. Él invitaba a que lo siguieran libremente (“El que quiera venir en pos de mí…”). Él no amenazaba ni condenaba. Y cuando usaba palabras duras (“Duras son tus palabras, Maestro…”) es porque las circunstancias se lo exigían frente a la prepotencia de aquella jerarquía cerrada (fariseos, escribas, doctores de la Ley), que lo querían sacar del escenario de su misión salvadora (“Ni entráis ni dejáis entrar…”). “Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón”. ¿Y de quién han aprendido los que se dicen que son ‘salvos’ y viven enjuiciando a sus hermanos cristianos, como nosotros? “No juzguéis, para no ser juzgados”.
¿Y nosotros, qué papel jugamos?
El Mensaje de Cristo ha sido viciado en su trayectoria. Poderes políticos y económicos, y filosóficos y teológicos, fueron determinantes para la división entre católicos y protestantes. Al final el río de la unidad de la Iglesia de Cristo se bifurcó en dos ramas irreconciliables hasta hoy. No culpo a unos y exonero a otros. Soy imparcial en mi posición. Mi amor crístico a unos y a otros. Ambos lados del río defendieron sus razones y así hasta el día de hoy. Pero esta herida histórica tan lamentable la debemos subsanar nosotros: evangélicos y católicos. Cristianos todos en la fe y herencia de nuestro Señor Jesucristo, y no seguir atizando la candela con más fuego. Si de verdad tomamos un poquito de conciencia los fieles, no importa que nuestros sacerdotes o pastores estén aferrados a sus teologías, podemos avanzar hacia la gran Iglesia Ecuménica del Cristo. Evangélicos y católicos vivimos juntos en sociedad. A veces la distancia física entre unos y otros es una pared de por medio y nada más, pero, si le ponemos el muro de la autosuficiencia, pobre y triste es nuestra condición de cristianos. Comuniquémonos. Abracémonos. Depongamos fanatismos y posiciones de retaliación, que esto en Cristo no tiene cabida. No más ‘salvos’ unos y ‘condenados’ otros. ¿Adónde colocamos el “amaos los unos a los otros como yo os he amado”? Es más: “¿Por qué me dices Señor, Señor, si no haces lo que yo te digo (“Un nuevo mandamiento os doy, que os améis los unos a los otros como yo os he amado”)?”. ¿Es siquiera sensato que nos llamemos cristianos, cuando pisoteamos las palabras del Divino Maestro? La Verdadera Iglesia no está en el adoctrinamiento a conveniencia o interés teológico o filosófico, sino en el cumplimiento de la Palabra del Verbo Encarnado, que se nos ha dado como alimento (“Yo soy el pan de vida”). Y cuando somos consecuentes con las Palabras de Jesús, de hecho comemos del ‘Pan de vida eterna’, comemos el ‘Cuerpo de Cristo’. Y en el Cuerpo de Cristo está su Sangre. Y Cristo nos invita no sólo a comer su Cuerpo, sino también a beber su Sangre. Y así, al cumplir su Palabra, comemos su Cuerpo y bebemos su Sangre. Cuerpo Y sangre que Él con su Poder Divino, en la ‘cena de despedida’ hizo ese Pan y esa Sangre más sensible, más tangible a nosotros, al transmutar el ‘pan’ y el ‘vino’ en su propio Cuerpo y en su propia Sangre, y dio a sus discípulos su Cuerpo y su Sangre. Y ellos comieron el Pan y bebieron la Sangre. Al tiempo que los invitó:”Haced esto en conmemoración mía”. Es decir, que cuantas veces nos sentemos a la mesa con verdadera fe y pureza de intención de conmemorar aquella cena estamos comiendo y bebiendo el Cuerpo y la Sangre de Jesús. Cuerpo que fue entregado a la muerte en cruz, y Sangre “de la nueva alianza” derramada por todos nosotros. No creer en esto, porque nos hayan lavado el cerebro con otras intenciones, es no creer en la Palabra del mismo Jesús, es no ser cristiano. Y yo, cuando conmemoro la ‘última cena’ siento cómo el Cuerpo y la Sangre de Cristo me vivifican. Así lo acepto. Y en esto no soy menos cristiano que los demás; estoy cumpliendo con el mandado de mi Divino Maestro y Señor Jesucristo, Hijo Encarnado del Dios Único. De igual modo, cuando obro según la Palabra del Señor, siento que mi cuerpo y mi alma se llenan a plenitud de vida. ¡Allá quienes crean o piensen que eso del ‘pan y del vino’ (Cuerpo y Sangre de Jesús) es un cuento chino de los sacerdotes! Son palabras del mismo Jesús. “Y mis palabras son de vida eterna”.
Los que nunca entraron y permanecieron al margen de la Iglesia Católica (organizaciones de ciertas creencias opuestas al cristianismo) se justificarían, aun con sus verdades o mentiras, en su o posición a la Iglesia Católica Romana; y sin embargo, a pesar de estar al margen de ella, suelen ser más comedidos en sus apreciaciones, y hasta buscan el acercamiento. Es obvio que el marxismo-leninismo es una excepción por ser absolutamente radicalista, porque su único dios es el Estado. ¿Mas, por qué los miembros de una sola familia (los cristianos) no se toleran unos a otros y propician la disensión y hasta han llegado a excesos de odiarse y de matarse entre sí (“inquisición”, por ejemplo)? La historia es testigo. ¿Con qué moral y ética presumen de su cristianismo, si atentan con sus pensamientos, con sus doctrinas, con sus voces y con sus hechos contra lo estatuido por el mismo Cristo? ¿A qué están consagrados los que, siendo pastores de almas, infunden a sus mismos fieles el desprecio hacia sus hermanos que profesan también la fe en Cristo? Pareciera haber dos cristos. El de los católicos y el de otras sectas cristianas. Los católicos, se dicen de la unidad; los llamados evangélicos, descalificando a los católicos se creen los puros, hasta tal extremo de execrar a los católicos como condenados en vida. ¡Qué clara y precisas son las palabras del Apóstol Pedro:”Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”! Cuando Pedro, a quien Jesús entregó las llave de su Iglesia, predicaba de estas cosas no lo decía ni a los puros y “salvos” evangélicos de hoy, ni a los “condenados católicos”, hablaba sin discriminación a todo el que no se hubiera bautizado en el nombre de Jesús. Y los católicos nos bautizamos en el nombre de Jesús, por ende que también ‘recibimos el Espíritu Santo’, no al diablo. A propósito del bautismo, en mis revelaciones, dadas en la ‘piedrita cósmica’ que me reveló la Virgen en las cercanías del hoy ‘Templo Votivo de la Virgen de Coromo’ en Guanare, Venezuela, aparece el ‘bautizo de Jesús’, y Éste completamente desnudo, y la figura que aparece detrás sumergiéndolo en el agua es la de Juan el Bautista. Jesús mismo cumplió con el bautismo. ¿Pero qué hay detrás del bautismo? ¿Por qué en muchos pueblos del Planeta, desde épocas remotas, el hombre ha recurrido al bautismo? Sin duda porque el agua es la fuente de la vida. Y por serlo el hombre como atraído por su vientre materno se baña en su seno. No olvidemos que la composición de nuestro cuerpo es de 75 º/º de agua. Somos hijos del agua. Y por si fuera poco en nuestro vientre materno, de nuestra madre carnal, el agua /líquido amniótico/ nos sirve de flotante /agua protectora/. En el agua desde el acto de la creación está nuestra santificación por parte del mismo Dios:”Y el espíritu de Dios se cernía sobre la superficie de las aguas”. Y hay “aguas de arriba y aguas de abajo”, por lo que la vida no nos pertenece sólo a nosotros. Hay otros hijos de Dios, arriba, que tienen vida.
¡Ay, hermanos evangélicos! ¿Cuándo despertaréis de vuestro fanatismo, si reconciliándonos como hermanos ganamos más a los ojos de Dios y a los ojos de cuantos andan por caminos separados del Cristo? Y no aludo a esto como fobia o por un decir de invención, pues la lengua peca de habladurías (“De la abundancia del corazón habla la lengua”). En mis charlas de ‘Clave 9’ he recibido improperios de bajeza de parte de hermanos cristianos (evangélicos) asistentes por el hecho de confesarme católico al responder a la pregunta que ellos mismos me han inquirido:”¿Cuál es su religión?”. He aquí tres casos concretos: 1) Caminaba un día, en mis ejercicios diarios, por una calle y oigo que me dicen desde dentro de una casa:”¡Manuel!”. Atendiendo la llamada me asomé a la puerta y me dice una voz de hombre:”Pasa, Manuel”. Y a continuación, el tal hermano, dirigiéndose a otros que le acompañaban, dice:”Este es de quien yo les hablaba. Mentando Roma por la puerta asoma. Este es el profeta (risas y palabras despectivas) de clave 8. Otro poseído por Satanás (risas y más risas)”. Cuando ya terminó el tal hermano, lo miré fríamente y le dije: .
2) Una mañana estábamos en unos asuntos de familia en una plaza cuando se acercó a nosotros un señor conocido de mi esposa. Nos saludó y de buenas a primeras comenzó a difamar de los católicos repitiendo algunos versículos evangélicos y nos trató así:”Conviértanse al Señor Jesucristo. Ustedes son unos condenados en vida”. Aquella actitud tan despectiva y agresiva nos hizo sentir mal y le tuve que decir:. Insistió en su parafraseo evangélico y nos tuvimos que retirar para evitar violencia. 3) Ya a horas de medio día llegué a ‘El Vigía’, ciudad un poco distante de Mérida (Venezuela) en donde resido y teniendo apetito entré en un pequeño restaurant y pedí algo de comer. Un ex alumno me saluda y me presenta a un pastor evangélico. Yo les correspondí con cortesía y cariño usando esta frase: ´¡Hola, hermanos!’. El pastor no tardó en responderme:”¿Hermano de qué? Porque según el capítulo… (tal, versículo cual)”. Me soltó algunas directas e indirectas y no me dejó pronunciar ni media palabra más. No obstante, para no caer en provocaciones, pues ya me había dicho que yo tenía el espíritu de ‘Belcebú’, lo invité a que escuchara por radio algo más de mí, pues tenía una invitación en la emisora local para dialogar sobre ‘Clave 9’. Como a los veinte minutos se apersonó en la emisora el pastor y me pidió la palabra a través del micrófono; se la concedí, y de insultos, epítetos y calificativos afrentosos no me soltaba. Al fin, me cedió el micrófono y puse al hermano en su sitio: Y el pastor me miró con lágrimas en los ojos y me dijo:”Hermano, un abrazo. Recibiría usted este evangelio, que le regalo?”. Lo tomé en mis manos y lo besé. Entonces él me lo dedicó, y lo guardo con especial cariño, y hasta lo tengo al lado de mi computadora con singular deferencia, y todas las mañanas lo consulto.
Como mi intención no es descalificar ni discriminar, porque en mí, como contaré más adelante, ya no hay adversarios, ni contrarios, ni enemigos, sino sólo hermanos en Aquel que así nos lo enseñó, Cristo Jesús, a Quien acepto en el mismo Dios, Padre nuestro, como a mi Hermano Mayor, he puesto estos tres ejemplos para que nadie se crea más que otro, y mucho menos si profesa la fe en Cristo (“Todos vosotros sois iguales”. “Todos vosotros sois hermanos”). Constantemente recibo ‘mails no deseados’, de parte de hermanos cristianos y de testigos de Jehová, con ofensas y conjuros de pecado y de condenación contra mi persona. Jesús dice: ”Yo no he venido a condenar al mundo, sino a salvarlo”. ¿Por qué esta inquisición del siglo XXI? ¿Con qué moral critican a la Iglesia Católica Romana? ¿Qué clase de futuro promete este tipo de mente tan desquiciada, cuando se consumen /¡sálvese el que pueda!/ en un presente de reconcomios? Dios es uno para todos y reparte sus dones conforme a su beneplácito, que es de amor y de justicia. Todos estamos llamados a ser profetas. Yo he dado mi paso al frente y “heme aquí”. Escrito está:”Derramaré mi espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas…”. Y yo, Manuel, me considero hijo de esa promesa, aunque no he sido nombrado por Yavé directamente ‘profeta’ como otrora los Profetas de la Antigua Alianza, y profetizo una “UNA NUEVA GENERACIÓN”. Y esa promesa es la Nueva Alianza en Cristo. Y si todavía hay quienes se proclaman propulsores de la Palabra Divina, deben ser los primeros en pedir sabiduría para interpretar el significado y trascendencia de la Nueva Alianza. “Vienen días, palabra de Yavé, en que yo haré una alianza nueva con la casa de Israel y la casa de Judá… Ésta será la alianza que yo haré…:Yo pondré mi ley en ellos y la escribiré en su corazón, y seré su Dios y ellos serán mi pueblo”. Y algo que ya está implícito en el Mensaje ‘Clave 9’ y que se corresponde con nuestros tiempos impregnados por el Espíritu Santo que el mismo Cristo nos ha enviado:”No tendrán ya que enseñarse unos a otros ni exhortarse unos a otros, diciendo: Conoced a Yavé, sino que todos me conocerán, desde los pequeños a los grandes…”. Día de ‘Conciencia Cósmica’, día en que la Ley de Dios (“Yo pondré mi ley en ellos…”) se cumple por el “reino de los cielos” que el mismo Cristo nos ha hecho descubrir dentro nosotros, “pueblo de Dios”. Y el que creó este pueblo es el mismo Dios, nuestro Padre Eterno, y el que nos administra directamente es su Divino Hijo, El Cristo Jesús, Rey de cielos y tierra. Así, que hermanos ‘anatemizadores’, acreedores del ‘fariseísmo’ desdeñable, Dios no está sometido a propietarios inescrupulosos, ni ustedes son capataces de la “heredad” que a todos nos pertenece. Si alguien se hace digno de Dios es aquel que cumple su Palabra:”Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo”. Y un mandamiento nuevo os doy:”Que os améis los unos a los otros como yo os he amado”. Mis respetos a los representantes de la Palabra que obren según ley del amor y de la justicia, y respete la libertad que el mismo Dios ha impreso en nuestras almas. Y en mi libertad está: predicar ‘Libertad, Justicia y Amor’ (“Por los frutos los conoceréis”).
Casos parecidos he tenido que afrontar con algunos sacerdotes católicos, con algunos cursillistas de cristiandad y con miembros de otras ramas del catolicismo, y con hermanos mormones, y ciertas sectas esotéricas. Por lo que pongo en cuestionamiento el papel de las religiones; no el del mensaje de sus fundadores. Mucho menos el Mensaje del Cristo. ¿Puede alguien que obre contra libertad, contra justicia y contra amor conocer a Dios? Conocer a Dios (“y todos me conocerán”) es algo más que un acto religioso, es un acto de verdadera toma de conciencia, ‘Conciencia Cósmica’. Y hago énfasis en este tipo de conciencia: ’conciencia de unidad, de universalidad y de trascendencia.
¿Cuándo y cómo tomé conciencia de ser católico?
Algo paradójico. Cuando aún estaba más lejos de mi religión católica, claro que sin haber renunciado a mi camino iniciado, pues llegó un momento en que para mí era una rutina más de la vida; cuando creí no hallar sentido a mi religiosidad; cuando, incluso, escribí un artículo de prensa /’Sin ciencia y sin Dios’/ como retrato del vacío que sentía dentro de mí; cuando miraba al Cristo en la cruz y me indignaba el masoquismo religioso, no por el Cristo, sino porque ya en el alba de mi fe se dibujaba una luz de gloria… Esto es, el Cristo del sufrimiento se me había revertido en un Cristo triunfante y glorioso, el Cristo resucitado. El Cristo cuento o mito, y muerto, de mi etapa mental anterior, se había transformado ahora en vida. Este Cristo, en alguna forma me hablaba y refrescaba mis ansias existenciales. Y es que yo, desde niño, y sin saber por qué, internamente sufría (‘ansias existenciales’). Mi juventud, entre dolencias físicas y en una angustia incomprendida, me consumían. No obstante, si algo de violencia había en mí, mis fuerzas las utilicé para superarme mental y socialmente. No sé si espiritualmente, pues más que el misterio me atormentaban las injusticias de este mundo. Me gradué de educación (no tuve en mi vida oportunidades para elegir una carrera, sino que me atuve a lo más inmediato para mí; no obstante trabajé en ella con amor). Investigué en el campo de la sexualidad obteniendo nuevo título. Realicé diversos cursos, entre ellos: metodología de la enseñanza, inglés, locución... Pero lo que habría de llenar mi alma y llenarme de plenitud no llegaba. El silencio se revertía en nuevas angustias. Suspiros y más suspiros. ¡Oh, Dios! ¡Oh, Cristo! ¡Oh, aquella Luna que en mi niñez fue como mi diosa y a la que yo quería subir un día poniendo una escalera muy larga! ¿Infantilismo? –No, meta de algo. Un soñar despierto que hoy me dice que para tocar la Luna no hay que poner ninguna escalera, porque la escalera hasta sin escalones está dentro de mí (“el reino de los cielos” de que nos habla Jesús). “El reino de los cielos” que por el estorbo de ceremonias religiosas yo no percibía. Y no lo percibía porque mi religión ha prestado más su atención al culto externo, ritos y más ritos, que a la comprensión y cumplimiento de la Palabra del Señor, al menos así lo he percibido yo. Si estoy equivocado, retiro mis palabras.
De manera que comencé concretamente mi realización después de haber recibido el Mensaje ‘Clave 9’ el 16 de Junio de 1979. Como a Pablo, a mí también se me cayeron de los ojos las conchas que me producían ceguera. Y la vida recobró otra significación, y el Cristo se acercó a mí, contrario a que yo me hubiera acercado a Él. Y es que yo amaba la justicia, y ‘el Justo’ vino a mí. Cielos y tierra se abrieron para mí, hasta el día de hoy, que si digo que soy ‘católico’ es porque, por el amor del Cristo hacia mí, lo he aprendido a ser. Ahora mi visión es cómica, sin fronteras. Y mi conciencia es ‘Cósmica’: de unidad, de universalidad y de trascendencia. Y esta es mi profecía. Y como Profeta me atengo a las palabras del Apóstol Pablo:”El que profetiza habla a los hombres para su edificación, exhortación y consolación”. Y ahora , cuando hablo o escribo, procuro elevar las conciencias a planos de Libertad, de Justicia y de Amor. Sin discriminación de ninguna naturaleza. Todos los seres humanos somos hijos de Dios, su propia Imagen, y hermanos en nuestro Señor Jesucristo. No me importan los caminos de bien o de mal para calificar a mis hermanos de buenos o de malos; no soy quien para ello. En cada uno de ellos veo a mi hermano, y en lo que yo pueda tenderles mi mano de ayuda y de comprensión, ¡aquí estoy! Y me levanto y me acuesto hablando con nuestro Dios. Y a cada instante Le digo, como Isaías:”¡Heme aquí!”. Lo religioso, lo político, lo esotérico, etc., de cada cual, no empaña mi visión crística. Mi misión, como Profeta de ‘Clave 9’, es abrir caminos y comunicarlos entre sí para el diálogo y el entendimiento entre sus caminantes (doctrinarios de cualquier índole). Lamentàndolo mucho, a veces el lenguaje de los Profetas, pueda ser un poco fuerte y estridente para algunos oídos acostumbrados a la autocomplacencia, a la beatitud, a su creencia de supremacía sobre los demás… Como tal Profeta no digo a los demás que me sigan, sino que me acompañen libre, justa y amorosamente por esta senda cósmica.
¿Mas cómo se opera en mi alma la gran realización?
Reitero que nunca he dejado de ser católico y que por mucho tiempo estuve en el limbo de mi ignorancia. De verdad Dios no estaba en los ritos, ni Cristo era aquella imagen tétrica que me asustaba desde la cruz. Dios es más. Cristo es más que un objeto que despierta compasión. Dios y el ‘Cristo Dios’ son algo más de lo que los ‘ateíllos y agnósticos de cafetín’ creen encontrar en su taza de café negro, claro, tinto o con leche. Taza de sus apetencias, gustos, intereses y no menos de su intrascendencia e ignorancia (y esta no ignorancia no la digo como algo despectivo, sino porque no han llegado a conocer lo otro que ellos mismo rechazan). Ellos son también mis hermanos y los invito a reflexionar sobre mi poema: ‘Un encuentro con Dios’, que aparece más adelante).
Diré cómo se produjo en mí este salto de la tiniebla a la luz; no como los hermanos protestantes dicen de sí mismos:”Yo era matón”; “yo era malo”. No. Pues bien, un día, concretamente una mañana, 16 de Junio de 1979, cuando preparaba una grabación acerca de educación sexual me ocurrió un hecho sorprendente, que, ya he narrado en varios de mis libros, y ahora no lo voy a puntualizar con detalles, sino que haré tan sólo un bosquejo.
En primer lugar, yo no creía en seres extraterrestres, ni en ovnis, ni en meditaciones, ni en otras cuestiones ultra sensoriales (y he dicho que cuestionaba mis creencias religiosas). Más bien me desagradaba oír de estas cosas. Pero en mi caso fue todo de un solo golpe.
Remontándome a la niñez, a la adolescencia y a la juventud, lentamente se fue operando en mí un proceso visionario. De siempre, aunque no lo pudiera explicar, yo veía y presentía futuros acontecimientos. Cada vez con mayor intensidad. De algunas personas oí decir que yo había nacido con “una gracia especial”. ¡Vaya gracia, decía yo, cuando mi interior era un desconcierto! Peor que lo de afuera. Y sufría sin saber por qué. Algo así me sucedía como cuando le vamos dando vuelta al control de una lámpara de graduación que la vamos energizando de menos luz a más luz. Y llegó el momento en que la iluminación de mi mente se acercaba a la visión que me sacaría de tanta incertidumbre. Ya no resistía la fuerza de aquella transformación y lo que veía en silencio, lo tenía que manifestar públicamente. Me repugnaba ser agorero de hechos que luego me causaban remordimiento. A veces no me podía controlar en estos impulsos y comunicaba mis visiones. Esta iluminación me causaba desaires de amigos, compañeros de estudios y de trabajo. Yo mismo me recriminaba ante mi incapacidad de contención de aquella clarividencia o realidad que se operaba en mí. Esta ligereza mía me hería el alma. Así hasta que de pronto, el 16 de Junio de 1979, fui sorprendido por un ‘arrebato cósmico’ hasta poder decir con el Apóstol Pablo:”Si en cuerpo o si en alma, no lo sé, pero yo estuve en el tercer cielo”. Sí, un tercer cielo. De aquí deduzco cómo podrá ser un segundo y un primer cielos. Me acompañaba el Profeta Elías y dos Hermanos Mayores que no se me ha dado identificarlos. Desde donde yo estaba, allí adonde fui arrebatado, se veían tres como astros habitables a una distancia aproximada de la que apreciamos entre la Tierra y la Luna. Imaginemos para esta comprensión a la Tierra y a la Luna, pero con luz propia, sin pertenecer al sistema solar. ¡Cómo gozaban aquellos seres, tipo ángeles! ¡Cómo se transmutaban jubilosamente en formas diferentes! Para mí aquel estado en que yo había entrado era de verdad un cielo de gloria. ¿Se piensa allá? Por lo que yo experimenté me atrevería a afirmar que ni se piensa ni se recuerda; todo se intuye; todo es al mismo tiempo visión y gozo (no sensorial). Quizás esta sea la paz que nos da Jesús:”Mi paz no es como la de este mundo”. Así que lo que yo aprendí en dos horas y cuarenta y cinco minutos que duró el ’arrebato’ (en tiempo de la Tierra) es muy difícil compararlo con medidas de lo de acá, cuando lo de allá es diametralmente opuesto. Esto es, si aquí necesitamos comer, beber, dormir, etc., para sustentar nuestra vida y estar más o menos bien, allá no hay dependencias, sino consustanciación con una dicha inconmensurable. Y es más, estimo unas dos o tres vidas terrenales con excelentes profesores y ejercicios de memoria, de comprensión y de creatividad, y con toda dedicación, y de una extraordinaria condición espiritual, para adquirir el conocimiento que allí se obtiene; y más que conocimiento diría visión de contacto directo.
Y más de una persona me ha preguntado: ”¿Y viste a Dios?”.
Bien dice la Biblia:”A Dios no lo puede ver hombre alguno y seguir viviendo”. Dios es en tu misma percepción, en todo cuanto te rodee. Por eso San Francisco de Asís tocaba una rosa y veía a Dios. Yo, después de aquel contacto extra dimensional escribí, ante la insistencia de varios hermanos y hermanas en el proceso ‘Clave 9’, el 03-02-01:

UN ENCUENTRO CON DIOS
¿Buscas a Dios?
Recorre primero los espacios infinitos y, cuando llegues a tu mismo punto de partida,
ahí está Dios.
-No lo busques más.
El no está tan lejos…
El está en lo ínsito, igual en la evidencia que en el absurdo.
-No lo busques más.
El está más cerca de ti que tu propio hálito.
-No lo busques más.
Aprende a escuchar el silencio en medio del murmullo.
-No lo busques más.
El está en tu existir…
Percíbelo en el arrullo del devenir.
-No lo busques más.
El está en las compuertas de tu corazón esperando que manes obras de amor.
-No lo busques más.
El fluye por tus venas como estigma de vida,
de aroma y de color en la flor.
-No lo busques más.
El está en la nube tormentosa, en su trueno y en su relámpago y rayo.
-No lo busques más.
El está en la burbuja del océano…
En la tenue brisa o en el viento huracanado.
-No lo busques más.
Oye al Santo Job:
“Pregunta a las bestias, y ellas te enseñarán; a las aves del aire,
y te lo dirán; a los reptiles de la tierra, y te instruirán, y te lo harán saber
los peces del mar”.
-No lo busques más.
Dios está en tu misma búsqueda.
-No lo busques más.
Aquieta tu espíritu…
Que en la quietud de tu espíritu está Dios.
Quietud y más quietud…
-No lo busques más.
…Y ya no puedo decirte más…
Porque una vez que lo encuentras, cesan las palabras.
Todo se trunca en silencio.
¡Oh, Dios! ¡Oh, Dios!
¡Cuán cerca de mí estás!
Como sol centelleante en la aurora.
¿Cómo puedo buscarte más?

¿Adónde quedan, después de estas reflexiones, los pretenciosos ateos y agnósticos, que creen asustar a los demás con arrogantes desplantes:”¡Soy ateo!”? Con el respeto que ellos me merecen como cristiano que soy, aunque yo para ellos sea un iluso y me hagan objeto de rechazo, sí les digo con cariño de hermano, sin más pretensión que la de invitarlos a que se quiten la caretas de invidentes, para que se den cuenta que su mente está encaprichada en no querer ver más allá de sus narices. Hermanos que han bajado al sótano de un racionalismo huero y que la racionalidad queda por encima del nivel ‘plaza intrascendente’. Pavimento de las incongruencias y de la ley del embudo: ellos son los sabelotodo, sin poder demostrar lo que ellos mismo admiten: ‘La no existencia de Dios’. Y hablando de ateísmo, es del materialismo político que conocemos, la pedagogía de este tipo de enseñanza en el aula de clase:”A ver, niños, niñas, llamen a Dios…”. Y como Dios no está a merced de la mentira, de la perfidia, del crimen contra la pureza de las almas de los niños, pues Dios ni en lo más remoto les responde. “¿Se dan cuenta? Dios no existe. Llámenme a mí ahora –dice el maestro o la maestra, que se ocultan por unos momentos-, verán como yo sí les respondo”. –“Maestro (maestra)”. –“Aquí estoy. ¿Ven? Yo sí existo, y como existo les puedo responder”. Y así logran alejar a los niños de la creencia en Dios. ¿Y por qué? –Porque el único dios de esa doctrina política es el Estado omnímodo. Y desafiar al Estado es caer en lesa desgracia. El ‘dios Estado’ se encoleriza, y es más terrorífico que el ‘Yavé bíblico’ cuando mandó a destruir Sodoma y Gomorra. Y digo más terrorífico que ‘Yavé’, porque `Yavé’ se justificaba en sus arrebatos de ira, porque Él se enfurecía sólo ante la maldad e injusticia de los hombres. Mas los Estados omnímodos, de la índole política que sean, se alimentan de la prepotencia del poder y de las armas para avasallar al resto de los hombres (sociedad), que tienen por debajo, y someterlos para su idolatría (adorar, rendir honores y tributos al dios-Estado). ¿Justicia? Muy bonita de labios afuera. Por dentro es engorde de la tripa de los más audaces en el manejo de las armas y de la represión. El peso de la pirámide de la ‘antihistoria’ (historia irracional e inconciente), pero que no por ser inconciente deja de ser en las élites dominantes, que ocupan la parte de arriba, perversa y de una carga tal de injusticias que aplasta a los sectores de debajo de la pirámide política y social. Ya, siglo XXI, y finales del XX, los estamentos de esa vieja sociedad comienzan a desmoronarse. La humanidad pareciera haber despertado de su letargo de postergación. La voz del silencio se ha tornado en estrépito de reclamos por los derechos humanos, y las naciones diversas se organizan en base a esos mismos derechos para buscar horizontes de futuro mejor. Las cumbres entre mandatarios de las naciones se suceden con regularidad, a veces en posiciones encontradas por posiciones adversas. Pero en medio de la oscuridad de la caverna histórica en que se haya todavía el hombre surge una que otra luz de apertura al entendimiento. Europa, en su generalidad, ha implantado una moneda común y lucha de igualmente por una sola Constitución, y procura un consenso en cuanto a leyes de bien común y de derechos humanos (el trabajo, lo penal, el medio ambiente…). América Latina se encamina a un rompimiento con toda clase de dependencia. América del Norte dio un salto en la discriminación racial y de clase al elegir Presidente de Estados Unidos a un originario de raza negra que, incluso, trae una intencionalidad de paz y un sentimiento de igualdad entre los pueblos dentro del respeto mutuo. No todo está perdido. La “PALABRA DE MANUEL”, Principios fundamentales de ‘Clave 9’, profetiza que las naciones desaparecerán para dar paso a ‘territorios’ con funciones específicas para las diversas operaciones de la Humanidad (siembra, pesca, minería, productos embasados, etc.). No habrá fronteras. Todas las riquezas del Planeta serán de la Humanidad sin posesiones egoístas y llenas de primitivismo canibalesco (unos países más ricos comiéndose a los más pobres). Unos países ricos en abundancia dada por la misma Naturaleza y otros sin recursos para comer. No debemos apegarnos a doctrinas que nos aten al pasado. El hombre en su pensamiento debe ser siempre nuevo. Y sean doctrinas políticas, religiosas, esotéricas, etc., hay que renovarlas. Recordemos a Jesús, que en vez de anclarse a la tradición judía, hábilmente, como todo un buen Dios, dice:”Hasta Juan la Ley y los Profetas. A partir de ahora: el ‘reino de los cielos’”. El reino de un hombre nuevo:”Vino nuevo en cuero nuevo”. Y “No se ha hecho el hombre para el sábado, sino el sábado para el hombre”. O sea, ninguna institución debe estar por encima del hombre, sino al servicio del hombre. Jesús no nos ata al pasado. Es el Dios de la liberación. Yavé liberó a los hebreos del esclavismo del Faraón, aunque ellos en su “cerviz dura” hicieron esclavos a su mismo pueblo (los de arriba a los de abajo). Jesús nos abrió las puertas de un mundo completamente nuevo, de fraternidad, de igualdad, de justicia y de amor. Y nos dio la auténtica libertad, enseñándonos a pescar, no dándonos el pez:”La verdad os hará libres”. Y si por hacer bandera de este avance crístico soy tildado y aborrecido por hermanos, que se dicen cristianos o seguidores de algún camino religioso, porque no soy repetidor de recetas (capítulo tal, versículo cual) ya es hora de que gritemos como la muchedumbre que acompañó a Jesús en su entrada triunfal a Jerusalén:”¡Hosanna al Hijo de David!”. ¿Y qué respondió Jesús a aquellos, aun discípulos de Él, que se escandalizaban de aquellas voces que clamaban por lo justo? –“El día que callaren los hombres, gritarán las piedras”. Y las nuevas generaciones que se están levantando son esas piedras, pisoteadas por siglos, que ahora despiertan y ‘gritan’ no sólo por la libertad y la justicia, sino por algo digno de prestarle atención: ponen en sus labios la palabra ‘amor’. Por lo que se henchía de gozo mi corazón al ver que el Cristo que quisieron silenciar hasta con la muerte en cruz los sin nombre o sin calificativo, porque carecen de toda veracidad y consideración, está vivo entre nosotros. De verdad, oh, Jesús que “todas las cosas pasarán, pero mis palabras permanecerán”. Y en este escrito te confieso mi lealtad, y si por alguna razón desfallecen mis fuerzas, dame valor para cumplir con la misión que como hombre debo cumplir.
Después de mi ‘arrebato cósmico’.
Después de mi arrebato cósmico es que puedo hablar sin doblez. ¿Por qué esta diferencia entre el antes y el después? ¿Acaso soy ahora como un evangélico más que me exalto en mi fanatismo:”Antes yo era malo, matón, embustero…”. “Ahora:¡Soy salvo! ¡Cristo está conmigo!”? -No. Antes de encontrarme cara a cara con mi Señor Jesucristo he sido un simple ser humano, como lo soy ahora. Pero a ciencia cierta y a vista de muchos de los que me conocen puedo decir que el giro de mi vida se cerró en los 360 grados de mi pasado y ahora mi circunferencia mental y espiritual ha tomado un nuevo movimiento de pies en tierra por un lado, de corazón en la Humanidad, por otro, y con mi mente en lo trascendental. Y doy asentimiento a las palabras del Padre nuestro:”Hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo”. Y las pronuncio sí, como antes no lo hacía, en la aceptación, como dice el Apóstol Pablo, de que “la voluntad de Dios es buena, grata y perfecta”. Y como yo, quizás haya muchos hermanos que las pronuncien todavía a modo de retahílas. Ahora prefiero no rezar a atropellar mi oración y hacerla sin conciencia de a Quien (Padre) va dirigida. Y a este convencimiento llegué, cuando después de mi ‘arrebato cósmico’ me vi en una situación de angustia y confusión tales que me sentí en los infiernos. Todo lo que me había sucedido me parecía mentira. Mis fuerzas anímicas se me habían caído por tierra. Había pedido hasta mi capacidad de discernimiento. Mis amigos y vecinos murmuraban. La familia no comprendía de estas cosas. ¿Prueba de Arriba? No sé; sólo un vacío tremendo. No hallaba respuesta. Y una audiencia inesperada solicitaba mi presencia para que yo diera testimonio de lo ocurrido (Comunidad espiritista de Valera, Estado Trujillo, Venezuela). Y uno de sus miembros me llevó a su asamblea. Me sentí hormiguita y a ellos los veía como elefantes. De pronto elevé mi mente y mi corazón al Padre, acordándome de la recomendación que nos dio Jesús “”entra en tu cámara secreta”), y recé en silencio el ‘Padre nuestro’ más fervoroso de mi vida. Y, no más lo terminé, me vino una fuerza tan poderosa y una luz de proyección tan sin límites que comprendí lo que pudieron haber sentido los Apóstoles cuando la Luz del Espíritu Santo les llegó y desafiaron no sólo al dios-Emperador, sino a las fieras del circo romano, y se lanzaron a los cuatro vientos a predicar la Buena Nueva que les había enseñado su Maestro. Recuerdo la última pregunta que me formularon:”¿Cuál será el concepto de Dios después del año dos mil?”. Mi respuesta fue inmediata, y hasta un alambre pequeño sorpresivamente apareció a mi lado en la mesa donde estaba ubicado. Asiendo el alambre con mis dedos lo alcé y respondí: <¿Ven esto? ¿Qué es?> Y todos respondieron:”Un alambre”. Y, modificando la figura del alambre, volví a preguntar: <¿Y ahora?> Respuesta: “El mismo alambre modificado en su forma”. Pues bien, así será el concepto que tengamos de Dios después del año dos mil:. Todos los asistentes estuvieron de acuerdo y reconocieron a este servidor, Manuel, como “El Profeta de ‘Clave 9’”. Y como ‘Profeta de ‘Clave 9’ soy el mismo cristiano, el mismo católico, el hermano de todos los seres humanos. Ya eso de creo o no creo no está en mí. Estoy plenamente convencido de mi metamorfosis cósmica. En mí no hay fronteras de raza, color, condición social, religión, política, ateo o creyente. Sí digo con integridad: . Y tan en mí que poseo revelaciones dadas por Él, y que sirven de testimonio de esta verdad (“El que guarda mis palabras y las pone por obra, ése me ama y Yo me manifestaré a él”). Ante esto ¿adónde queda el ateo con sus vomitivos? Dios no tiene prisa ni está, como he dicho anteriormente, sometido a estériles y más que pueriles argumentos de ciegos que teniendo ojos no quieren ver. Está demostrado que hay quienes ven hasta el futuro, mientras otros no ven ni por donde pisan. Así que porque unos no vean, no quiere decir que otros no ven. En una reunión de economistas, por ejemplo, se busca una salida a tal o cual crisis económica. En ella puede haber cientos de economistas, y entre ellos, solamente uno ve con claridad la solución. ¿Y los demás no tenían estudios y capacidades demostradas en sus áreas de trabajo? ¿Por qué ellos no vieron la salida a la crisis? ¡Ah, mis amigos ateos y agnósticos! Bájense de ese muro sin base sobre el que están montados y aprendan a ser un poquito más humildes y reconozcan que si ustedes no ven a Dios, otros sí Lo pueden ver al modo cómo Él se lo desee manifestar. De nuevo les invito a reflexionar sobre el poema ‘Un encuentro con Dios’.
Después de ‘mi ‘arrebato cósmico’.
Después de mi ‘arrebato cósmico’ se han sucedido una cantidad de revelaciones, entre ellas dejo entrever algunas:



















También de la ‘piedrita cósmica’ revelada por la Virgen a Manuel.


La cuestión de la idolatría.
Idolatría, en el contexto en que se sitúan nuestros adversarios religiosos (evangélicos, testigos de Jehová, ciertos esotéricos, mormones…) con la intención de ‘pescar’ como dice el dicho ‘en río revuelto’, en la ignorancia frente a las escrituras que suele tener nuestro pueblo católico (romano), es la adoración que dicen los tales adversarios que nosotros hacemos a la Virgen y a las imágenes de santos y ángeles. Pero esto es una falacia. Un anzuelo que nos tiran para inhibirnos y apartarnos de nuestro camino católico y meternos en sus manadas como borregos. Yo les salgo al encuentro y los paro en sus intenciones depredadoras. Es mentira que nosotros ‘adoramos’ a la Virgen, etc. Nosotros ‘veneramos’ a la Virgen y a los Santos, y aciertos Seres de la Corte Celestial, pero no los adoramos; tan sólo ‘adoramos’ a Dios, y a su Hijo Jesucristo, por Quien conocemos del Padre y al Espíritu Santo. Es decir, Dios es el centro de toda nuestra fe, y a El sólo adoramos. La Virgen y los Santos, y Ángeles, son para nosotros intermediarios ante Dios, como un ministro aquí en la Tierra es un intermediario entre El Jefe de Estado y el pueblo; son sólo motivo de nuestro reconocimiento por haber alcanzado esos seres virtud manifestada en su vida cotidiana, y a ellos los veneramos. No somos fetichistas, ni idólatras, pues no adoramos ídolos. La Real Academia Española de la Lengua define así ídolo (página web): ídolo.(Del lat. idōlum, y este del gr. εἴδωλον).1. m. Imagen de una deidad objeto de culto.2. m. Persona o cosa amada o admirada con exaltación.
Y no adoramos ídolos, porque no reconocemos otra “deidad objeto de culto”, sino a solo Dios único. La segunda parte de la definición:”Persona o cosa amada o admirada con exaltación”. Este sería el sentido lato de la definición. Y si bien nos toca en algo a nosotros los católicos es por extensión del vocablo o concepto de quienes formulan la definición, pero en la intención nuestra y en nuestro preclaro entendimiento, dado por la enseñanza de nuestra Iglesia, diferenciamos entre lo primero y lo segundo. Sí ‘amamos y admiramos’ a la Virgen María y a los Santos y a los Ángeles, pero les sabemos dar el lugar que les corresponde en su jerarquía delante de Dios. Si en algo no estoy de acuerdo es en la forma en que nos han enseñado a tributar respeto (no adoración ni veneración) al Papa, hincándonos de rodillas, pues si es cierto que somos la Iglesia que Jesús entregó a Pedro, éste nos dio ejemplo cuando quienes habían recibido favor o milagro de él se le postraron de rodillas:”Eso no, yo soy uno igual que ustedes”. Pero esto sería muy secundario y no tiene nada que ver con ‘adoración ni veneración’, una manera de rendir cortesía a una autoridad o persona, como el militar de bajo rango se cuadra y saluda a su superior, o las vasallos de un rey hacen ante éste genuflexión, o como los japoneses acostumbran entre sí sus saludos…
La Biblia está llena pasajes, y muy en particular aquel al que aluden nuestros adversarios (“no hacer ídolos”)). Pasaje que nos aclara más la definición sobre la ‘adoración a ídolos’:”No tendrás otro Dios que a mí. No te harás esculturas ni imagen alguna de lo que hay en lo alto de los cielos, ni de lo que hay abajo sobre la tierra, ni de lo que hay en las aguas de debajo de la tierra. No te postrarás ante ellas, y no las servirás, porque yo soy Yavé, tu Dios, un Dios celoso …”. Es decir Yavé Dios lo que prohíbe es lo común de aquellas sociedades, tribus del desierto, que hacían estatuillas y las adoraban como a sus dioses verdaderos. Dioses que no hablaban como Yavé y contra estas creencias tuvo que luchar Moisés a nombre de Yavé. En fin, el que quiera ponerle las cinco patas al gato que siga enfrascado en sus peregrinas intenciones de engaño. En Salmos se aclara:”Está nuestro Dios en los cielos y puede hacer cuanto quiere. (Y en contraposición a los dioses creados por el hombre) Sus ídolos son plata y oro, obra de la mano de los hombres. Tienen boca y no hablan, ojos y no ven, orejas y no oyen; tienen narices y no huelen, sus manos no palpan, sus pies no andan, no sale de su garganta un murmullo… La casa de Israel confía en Yavé, que es su protector y defensor…”. La Biblia usa el significado de “ídolo’, pues, a un dios, de tantos como adoraban entonces, y en contraposición a ‘Yavé-Dios’.
Y si a ‘imágenes prohibidas’ por Yavé vamos, el mismo Yavé mandó a poner ángeles de oro en el Arca de la Alianza, y cómo David y tantos otros adoraban el Arca, hecha “por mano de hombres”. ¿En qué quedamos? Yo sí sé en qué: en que nosotros los católicos romanos adoramos a un solo Dios y veneramos a la Madre beatísima y bienaventurada de Jesucristo, la Virgen María. Le pese a quien le pese. Y las imágenes que hacemos los católicos romanos son representaciones de la Virgen, de los Santos y de los Ángeles que nos permiten concentrarnos más en la atención. La imagen nos evoca a la persona a quien veneramos. Y si irrespetan esa imagen es para nosotros como si nos abofetearan. Es como si tuviéramos un cuadro de nuestra madre o de otro ser querido y alguien nos lo rompiera o lo ofendiera. ¡Cuán ingratos conceptúo yo a los hermanos evangélicos, al tiempo que son iconoclastas, porque rompen imágenes de la Virgen María y hacen escarnio de ella! ¿Cómo se sentirían ellos si yo hiciera lo mismo con una foto de sus respectivas madres? ¿Se puede sentir agradado Jesús con esas actitudes refractarias frente a la imagen de su Madre? Dedíquense a cosas más útiles en la vida, ‘adoradores de versículos y de capítulos’. Sean menos agresivos con sus hermanos los católicos. Y busquen cómo amarnos más unos a los otros, sin poner de por medio el fanatismo religioso. Si algo debe haber entre un cristiano y otro cristiano es ‘amor’. Hasta los mismos evangelios apócrifos ensalzan a la Madre de Jesús y la hacen Virgen antes del parto, en el parto y después del parto. Según el apócrifo del Ps. Mateo, entró la partera Zelomí a la cueva donde acababa de nacer Jesús “y dijo a María: Permíteme que te palpe… y exclamó diciendo a grandes voces:¡Señor, Señor, misericordia! Jamás se ha oído ni ha podido caber en cabeza humana que estén henchidos los pechos de leche y que haya nacido un infante dejando virgen a su madre. Ninguna polución de sangre en el nacido. Ningún dolor en la parturienta. Virgen concibió, virgen dio a luz y virgen quedó después”. Y los evangelios apócrifos suelen ser tan antiguos como los evangelios canónicos. Apócrifos, porque se desconoce de su origen. Canónicos los aceptados por la Iglesia. Pero al fin escritos que nos deben hacer reflexionar de cómo aquellos que vieron o que oyeron de los que asistieron personalmente a los hechos llegaron a escribir estas cosas. Los evangélicos saben lo que dice el Evangelista ‘Lucas’:”Puesto que ya muchos han intentado escribir la historia de lo sucedido entre nosotros, según que nos ha sido transmitida por los que, desde el principio, fueron testigos oculares y ministros de la palabra, me ha parecido también a mí, después de informarme exactamente, escribirte ordenadamente, óptimo Teófilo, para que conozcas la firmeza de la doctrina que has recibido”. Aquí Lucas nos saca de especulaciones interesadas y nos sitúa en la realidad de cómo fueron escritas aquellas cosas que nos han sido transmitidas a través de evangelios ‘apócrifos y canónicos’. “…ya muchos han intentado escribir la historia de lo sucedido”. ¿De qué nos extrañamos ahora de que entre esos mismos escritos estén los evangelios apócrifos y tantos otros escritos sueltos de los cuales nos comentan varios autores que han investigado la historia de Jesús? Lucas no dice: ’Se comenta por ahí’, sino que se apoya en “testigos oculares y ministros de la palabra”.
De los hijos de María Virgen.
Otro de los ataques persistentes de nuestros adversarios (evangélicos, testigos de Jehová, esotéricos y mormones) es éste: que la Virgen tuvo más hijos. Y en un supuesto no demostrado aún por los mismos adversarios, sino sólo que se agarran de frases sueltas, de tantas como existen en el Antiguo Testamento y en los Evangelios, para sembrarnos la duda de la virginidad de María después del nacimiento de Jesús. ¿Por qué los antiguos cristianos aceptaron a la Madre de Jesús como a tal Virgen y la veneraron? Aun en las ‘catacumbas’ está la representación de la Virgen María con el Niño en sus brazos. La virginidad de María no estaba en duda. Pero los librepensadores de siempre con sus filosofías y teologías han obligado la Iglesia cristiana seguidora de la línea Papal ha enfrentar las controversias sobre María con dogmas, y se ha olvidado de formarnos a nosotros los católicos para salir en defensa de nuestra ‘Madre María’. Para bien de un sector, el dogma; otro sector continúa empecinado en lo contrario. Para mí, con dogma o sin dogma, he concluido que María, según los Evangelios, única fuente de autoridad hoy para un cristiano, católico o no, en tanto que “para Dios no hay nada imposible”, y aceptando a Jesús como al Hijo de Dios encarnado entre nosotros, María es la Virgen que tanto discuten los interesados para utilizarnos en sus parcelas de cerebros lavados (ensuciados) a nosotros los católicos. Si yo no puedo demostrar fehacientemente que María no tuvo más hijos, eso de Mateo: "¿No es acaso el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María; y no son sus hermanos Jacobo, José, Simón y Judas? ¿No están con nosotros todas sus hermanas?”. Eso no me convence ni me asusta, por otro lado están los Evangelios Apócrifos que nombran a los hijos de José, el esposo de María que era viudo: Judas, y Josetos, Santiago y Simón, Lisia y Lidia.
Ahora bien, según los intérpretes de las escrituras “hermanos y hermanas” es muy difícil concluir que eran hijos de María, pues tales términos (arameos, griegos) vienen a dar el significado de parientes o primos. Y la intención de Mateo es recoger aquel como menosprecio que hacían los sobresalientes de aquella sociedad acerca de Jesús. Algo así como si dijeran: Se proclama el Mesías, cuando nosotros sabemos de su origen y conocemos a su familia, tales, tales, y tales… Los Apócrifos señalan que María tuvo que cuidar del hijo menor de José, llamado Santiago (por lo que es llamada también Madre de Santiago). No hay nada que nos pueda convencer a ciencia cierta de que María Virgen tuvo más hijos. Pero ¿Tuvo relaciones sexuales con José? Por cierto que en la traducción última de los Evangelios en la que han participado todas las corrientes cristianas, Mateo 1,24-25, se dice algo que nos puede despejar la mente:(José)”recibió en su casa a María su esposa, y sin haber tenido antes relaciones conyugales con ella, María dio a luz un hijo al que José puso por nombre Jesús”. Y más nada. Lucas describe a este ‘hijo’ :”concebido por obra y gracia del Espíritu Santo”. Los Evangelios los hemos tomado como nuestra fuente auténtica y por ellos nos guiamos los cristianos (católicos) sin otra intencionalidad que la de cumplir con las palabras del Divino Jesús. Y en el supuesto, no comprobado, que María hubiera tenido hijos después del nacimiento de Jesús, ¿en que la disminuye como mujer, si la maternidad la ha hecho Dios en nuestra especie sólo para la mujer? -Estaría cumpliendo con el mandato divino de “creced y multiplicaos”, estaría dignificando la voluntad divina y enalteciendo como tal madre a nuestra especie. ¿Pero y su virginidad? –Respetando el criterio de nuestra Iglesia Católica Romana María “es virgen antes del parto, en el parto y después del parto”, María cumplió su verdadera misión, tal como estaba anunciado:”Y la virgen concebirá y dará a luz un hijo al que pondrán por nombre Emmanuel (Dios entre nosotros)”. La Virgen cumplió con el legado de las Escrituras en las que se basa nuestra fe a falta de que no vivimos aquellos acontecimientos. Y la fe es un don de Dios. Fe en la vida para todo, cuánto no más para reconocer y aceptar la Palabra de Dios. Y argumento así, porque estoy seguro en mi fe en la virginidad de María. Y no quiero contradecir o modificar el ‘dogma de mi Iglesia’ abriendo la posibilidad (que de hecho niego) ante el adversario para mantener mi posición en el amor a la que siempre (con hijos o sin hijos) será la Virgen en mi mente y en mi corazón, porque por encima de toda especulación y segundas intenciones está la ‘Virgen-Madre de mi Señor’. María es para mí eso: ‘La Virgen-Madre’. Y pienso:¡Qué hermoso sería que, habiendo sido la Madre de Dios, fuera también madre de de nosotros en la especie, ‘imagen del mismo Dios’! Así que: ‘embaucadores de conciencias’, aléjense de las puertas de mi casa, y escudriñen un poco más en el Mensaje de justicia, de amor y de paz de nuestro Señor Jesucristo que es el oficio y meta de todo cristiano. De nuevo: aprendan a respetar, que nosotros los católicos modernos somos respetuosos con ustedes. Es más, si las conjeturas de los protestantes (evangélicos) llegan a nuestros oídos, que llegue también a los oídos de ello que “lo que es imposible para el hombre, es posible para Dios”. ¿Por qué si José era “justo”, propiamente un santo para nosotros, no le haya dado Dios la virtud de cuidar en castidad nada más y nada menos que a la Madre del mismo Dios, Jesús? Según las leyendas, y Evangelios Apócrifos, José era viudo y mayor en edad, que murió a los 111 años. ¿Y si Dios Todopoderoso, repito, concedió a José esa virtud? Para una mente profana y morbosa, esto es un `disparate’; para una mente con fe en las cosas de Dios, una posibilidad y una confianza en la virginidad de María. Y la ‘virginidad’ no es el Mensaje del Cristo. Tampoco es un Mensaje del Cristo que los enemigos de María difamen gratuitamente.
La inconsistencia del ‘celibato’.
Sinceramente, no hay quien entienda a nuestra comunidad cristiana. Un solo Cristo y diversidad de sectas antagónicas y de criterios filosóficos y teológicos que sirven de posturas divisionistas. Así hemos arribado al S.XXI desde los albores del cristianismo que, aunque se pretenda decir que las primeras comunidades cristianas eran un modelo de perfección, no es cierto. No más hay que prestar atención a los Hechos de los Apóstoles y resaltarán las disensiones. ¡Y qué pronto surgieron los anatemas! Reyertas entre hermanos de una misma fe, pero sin sentido de lo esencial del Mensaje: el amor. Unos cristianos se han impuesto sobre otros. Los fuertes han ocupado posiciones de ventajismo frente a los débiles anatematizados. Y no hay sino que dar un vistazo a la historia para encontrarnos con cristianos de una denominación y cristianos con otras denominaciones: que si católicos romanos, que si católicos ortodoxos, que si anglicanos, que si protestantes… Y por añadidura el problema indisoluble del ‘celibato’. Quizás hasta las épocas hayan influido en este engendro de misticismo y ascetismo que culminó con grandes Congregaciones Religiosas, brazo derecho éstas para el clero secular. El clero secular, ha sido siempre supremacía o dominio de la Iglesia Católica con su figura en el Papado, Cardenales y Obispos, etc. Así es la ‘ley del embudo’. Las épocas marcan pautas en el devenir histórico. Cual es el caso La Reforma y Contrarreforma, que no son entes abstractos, tenía de trasfondo gran corrupción dentro de toda la comunidad cristiana. Las diatribas filosóficas y teológicas de la Edad Media, en aquel mundo carente de comunicaciones, llegaron al cansancio. Cada cual se refugiaba en sus doctrinas. El mundo se encerraba en claustros del clero, poseedores de la sabiduría del momento. Era como el invierno de la humanidad (villas y castillos). Pero el trigo de la esperanza se tenía que pudrir para que naciera la espiga transformadora del Renacimiento en las artes, en las ciencias, la imprenta, la astronomía (Copérnico y Kepler), en sicología y pedagogía con su ‘humanismo’, y la Reforma y Contrarreforma. Y de las estériles cenizas discursivas e intrascendentes del medioevo de que “cuántos ángeles caben en la punta de un alfiler”, se remonta el hombre a las estrellas, y cruza los océanos hasta tropezar con el Nuevo Mundo. Hasta la política habría horizontes. La razón liberal toma cuerpo. Lamentablemente la Iglesia Católica Romana se anclaba hasta por siglos venideros con su ‘celibato’. Las distancias eran enormes, pues no había el transporte y los medios de comunicación de ahora, y las malas costumbres corrompían las instituciones. Se cuenta que en España un Cardenal tomó un convento a base de cañones. Y todavía en el siglo XIX y principios del XX había comunidades religiosas que se agarraban a golpes unos contra otros por cuestiones de privilegios e indulgencias (misas de difuntos).
Mas continuemos con el celibato. La contención del fenómeno sexual, que invade nuestras venas y nuestra médula, no es tan fácil, por más cánones de observancia, disciplina y cuido que se le apliquen. El sexo es una fuerza irresistible que, cuanto más se le reprima, es como un volcán que, aunque se crea que está dormido, espera el momento oportuno para hacer su explosión. En varias ocasiones he tomado este fragmento poético de Pablo Neruda:
"¡Ay, tú no sabes lo que es esto!
Es la tempestad de mis sentidos
doblegando la selva sensible de mis nervios.
¡Es la carne que grita con sus ardientes lenguas!
¡Es el incendio! …es precipitación de furias…”.
A mi entender esta estrofa es una captación profunda del impulso sexual en nuestra especie y en los animales en general. Y como “incendio” sólo hay una manera de apagarlo en el ser vivo, el ser humano en particular: contrarrestando la producción de estrógenos (mujeres) y de andrógenos (hombres), y aun así queda incólume la individualidad del psiquismo que puede desvirtuarse en su función de equilibro y conducir a los sujetos a extremos insospechables (desviaciones de conducta). Desviaciones éstas que pueden inducir a la persona no sólo a sentirse incomprendida, sino hasta el suicidio. No por el control hormonal le mente cesa sus operaciones de fantasías, pueden suceder aberraciones en el aspecto de la sexualidad. El célibe o la célibe sienten desbordarse en sus adentros la impetuosidad del sexo, aunque suban por pos peldaños del misticismo y del ascetismo. Si bien pueden recurrir incluso a la flagelación y a otras privaciones de los sentidos para apaciguar sus impulsos, la triste realidad es una procesión que llevan por dentro y que no todas las personas sometidas al celibato están en capacidad de darle el ritmo de la transmutación necesaria (revertir lo sexual en espiritual) y por consiguiente vienen los desatinos y las pasiones se desatan, y la hipocresía y el ocultamiento se salen de sus cauces y cuando se dan cuenta ya están en el escándalo que causan en su comunidad religiosa (católica, en particular), pues que otras organizaciones religiosas tienen para sus sacerdotes o pastores el matrimonio.
Meses de Abril y Mayo, 2009, han traído noticias de nuevos escándalos para la Iglesia Católica Romana con el motivo de un Obispo en Paraguay y un Sacerdote en Sur de los Estados Unidos. La prensa hablada, escrita y televisiva, y las páginas de internet, han hecho escarnio de los dos sujetos implicados en su rompimiento de ‘la castidad’ prometida a su Iglesia y, por lo tanto, al ‘celibato eclesiástico’ adoptado por la Iglesia Católica Romana definitivamente en el Concilio de Trento, que hemos mencionado, aunque antes fuese la castidad solamente una recomendación para el clero.
Anteriormente, y constantemente, se han suscitado otros escándalos de sacerdotes y obispos reos de pederastia y de otro tipo de desviación sexual. Incluso la Iglesia ha hecho pronunciamientos de indemnizar a los perjudicados. Pero esto pareciera ser algo común no sólo dentro de la Iglesia Católica Romana, sino en las demás instituciones religiosas, castrenses, etc.. Lo que sucede es que todos los dardos van dirigidos a un solo blanco: debilitar a la Iglesia Católica Romana. Sea que unos fieles estén dispuestos a perdonar a sus representantes eclesiásticos, sea que otros los condenen, al fin humanos somos y tenemos derechos a opinar. Pero no justifico que hermanos en la fe en Cristo (de otras parcialidades religiosas) hagan leña de hermanos caídos hasta con videos ‘you tubes’ especiales. Y no sabemos qué es más vergonzoso para un cristiano, si revolcarse en la pasión desenfrenada del sexo o producir el escarnio público contra un hermano; si quienes caen en desgracia de la simulación de la beatitud y castidad, cometiendo acto deliberado contra el ‘celibato’, compromiso con la Institución Eclesiástica, o estos otros hermanos, ‘pastorzuelos del diablo’ a quienes se les podría aplicar la sentencia de Jesús:”¡Ay, de aquél que escandalizare a uno de estos pequeñuelos! Más le vale que se ate al cuello una rueda de molino y se tire al mar”. Si desvergüenza unos, ‘perjuros incalificables’ otros, por pisotear lo más sagrado de su fe, cual es la ‘caridad’. Si tan pablistas son para repetir capítulo tal y versículo cual, por qué no lo son también en esto otro: “La caridad es paciente, es benigna… no es descortés, no es interesada, no se irrita…”. Y lo que yo he visto en los ‘youtubes’ es lo contrario, ‘los pastorzuelos’ proferían sentencias de odio contra el sacerdote mencionado y despertaban aplausos de retaliación en sus feligresías, y es que el interés (y “la caridad no es interesada”) es, como he dicho, desprestigiar a la Iglesia Católica Romana. “La caridad no se hincha… no se alegra de la injusticia…”, sin embargo cómo uno de eso ‘pastorzuelos’ (me reitero en mis respetos a postores beneméritos) repetía y repetía entre aplausos y burlas, como de ‘loras alocadas’, que había llegado el día de la dulce venganza. ¡Qué horror de hermanos, que dicen ser los puros en la fe del Salvador!
Yo como sexólogo no me maravillo ni me sorprendo de que las relaciones sexuales las ejecute quien sea. Hombre es hombre; mujer es mujer; y sexo es sexo. Pero no estoy de acuerdo con abusos solapados vengan de donde vinieren, mucho menos de mi clero católico. Si aceptaron el ‘celibato’ y no pueden cumplir con él, renuncien al sacerdocio y cásense; pero no escandalicen a sus fieles ni sirvan de pretexto para los enemigos de nuestra Iglesia. Si no están de acuerdo con el ‘celibato’, ¿por qué se consagran sacerdotes? Que creyeron que sí podían sobrellevar el ‘celibato’ y después se resintieron por el camino, renuncien a tiempo. Pero no escandalicen primero y luego, como el sacerdote en cuestión, se santifica en bandera enemiga, acogido por los protestantes, dejando afeada a la Iglesia Católica. Lo cortés no quita lo valiente. Otros lo han hecho así. Mientras la jerarquía eclesiástica romana no modifique su creído y oportuno ‘celibato’ o el sacerdocio en plena asamblea no la obligue a cambiar de parecer, por favor, quien no se sienta capaz de seguir adelante que cuelgue los hábitos y sea ejemplo como sacerdote, obispo, etc., para su feligresía. Ya saben ustedes, clérigos católicos romanos, cuál es la posición de la Iglesia: ’celibato’. Y refiriéndose a esta entrega al ‘celibato’ dice El último Concilio, Vaticano II:”Esta perfecta continencia por el reino de los cielos siempre ha sido considerada por la Iglesia en grandísima estima…”. Así que mientras no haya otra decisión de la Iglesia habrá ‘celibato’. Y es que la Iglesia toma esta continencia como un camino de cruz agradable al Señor, a Quien con palabras inteligibles lo hace una especie de virgen con la que han de casarse en perpetuidad de castidad los sacerdotes; y a las religiosas les ofrece el no menos casto matrimonio con Cristo. Por eso unos y otras suelen llevar un anillo de enlace matrimonial. La Iglesia, aunque se apoya en otras citas bíblicas, entre las principales escogemos ésta del mismo Concilio Vaticano II:”(Refiriéndose al adulterio le dicen los discípulos a Jesús):”Si tal es la condición del hombre con la mujer, preferible es no casarse. Él contestó: No todos entienden esto, sino aquellos a quienes ha sido dado. Porque hay eunucos que así nacieron del vientre de su madre, y hay eunucos que fueron hechos por los hombres, y hay eunucos que a sí mismos se han hecho tales por amor del reino de los cielos. El que pueda entender, que entienda”. Mi acotación sería acerca de “aquellos a quienes ha sido dado (la gracia)” de consagrase por motu propio en castidad perfecta al servicio de Dios, aquellos escogidos desde Arriba por gracia divina, que se den a su vida de célibes, y los que se consideren que no poseen este don de Dios y deseen casarse, que lo hagan. Ya la Iglesia de los misioneros para expandir el Mensaje vive otros tiempos, otros tipo de comunicación con los fieles. En sugerencia mía, podría la Iglesia, como al principio del cristianismo, escoger de su feligresía a los casados más piadosos y con vocación de servicio a Dios para el sacerdocio. En tanto que son muchas las citas bíblicas al respecto voy a tomar algo del Apóstol Pablo:”El célibe se cuida de las cosas del Señor, de cómo agradar al Señor. El casado ha de cuidarse de las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer, y así está dividido”. No faltará quien diga: Pero yo puedo agradar al Señor y a mi mujer. Y yo añadiría: y a mis hijos. Y serían justas ambas cosas. En fin, simplemente comento, pero las dos especies de misiones (casados y cálibes) se dan en la viña del Señor, en otras comunidades cristianas. Que cada cual sirva al Señor según sus fuerzas. San Pablo no obstante, además de recomendar que los obispos pueden ser casados y como tales deben llevar vida ejemplar con una sola mujer, dice algo a los solteros y a las viudas que es aplicable muy bien al clero en general:”Pero si no pueden guardar continencia, cásense, que mejor es casarse que abrasarse”.
La sexualidad en el ser humano es tan compleja como que cada cabeza es un mundo por separado. Es suficiente que una persona (de responsabilidad religiosa o no) cometa el primer pecadillo’, para que reincida en el ‘segundo pecadillo’ y se le haga hábito desvergonzado ‘el pecadillo’, y sintiendo remordimientos, pueda más el hábito que el propósito de enmienda. Y algo del humor popular que, sobre todo los hombres, en su ‘machismo’ dicen:”Casado, pero no castrado”. En este sentido también las piedras del río suenan de vez en cuando acerca de ‘pastores protestantes’ que, teniendo sus respectivas esposas, dan su mal ejemplo de adulterio. Pero como los católicos o somos raros o indiferentes en lo que suceda en otras religiones, y no tenemos interés de perjudicar a nadie, nos callamos y allá cada oveja en su redil. Pero que más de un protestante se anda con sus resbaladizos y hasta mete el pie bien en hondo en el barro, hay que estar muy ciego para no verlo. Ellos también alardean de una pureza que hay que ser muy espiritual y salirse de este mundo para no sentir la “tempestad de los sentidos” como dice el poeta. Angelitos sólo hay en el cielo. Además, el sexo ni es bueno ni es malo; bueno o malo lo hacemos nosotros. Y el pecado original no está en el sexo. Adán y Eva, dice la misma Biblia, “estaban desnudos sin avergonzarse de ello”. “Malas -dice Jesús- son las abominaciones que salen del corazón de los hombres”. Y los jerarcas y no jerarcas de mi Iglesia: que reflexionen, sobre qué sería lo más conveniente para cuidar del Mensaje de Cristo: si ‘el celibato obligatorio’ o ‘el matrimonio’. No son chismes callejeros; es una realidad visible los casos de escándalo por cuestiones del ‘celibato’. A veces el diablo revestido de mujer se presta para la tentación del sacerdote en la sacristía, en el confesionario…, con sus sonrisitas, sus miradas y otros gestos pícaros. A veces la impulsividad sexual del sacerdote lo empuja al abismo contra sus principios. Lo mismo le puede suceder a un pastor evangélico o de otra grey religiosa.
No excluimos a las religiosas (monjitas) de casos de enamoramientos con su sexo opuesto o con su mismo sexo. Si entre hombre y mujer una muralla, la represión de la sexualidad, en lo masculino o femenino, si no se utilizan medios de ascesis que controlen la impulsividad y que eleven el espíritu, la propensión a caer es casi cierta. La voluntad se debilita con tanta contención y deviene la homosexualidad (tanto en masculino como en femenino).
¿Qué será lo más sano en este caso? Mi Iglesia me ha enseñado que está guiada por el Espíritu Santo. Y Jesús mismo:”Las puertas del infierno no prevalecerán con ella”. Pero el Clero Católico Romano, afectado por tantos casos de escándalo en materia sexual, debe implorar al Espíritu Divino para que les dé luz en lo concerniente ‘al celibato’ o ‘al matrimonio’ de los Pastores de las ovejas del Cristo; o a escoger por propia decisión una de las dos cosas. ¿Existirían las comunidades religiosas si a los monjes y monjas se les concediera el matrimonio? De seguro que, como el ser humano es capaz de todo, volverían a abrir nuevos conventos con ‘celibato’; y lo mismo que los abrirían, los cerrarían otra vez. Ha habido y hay ciertas corrientes filosófico-religiosas que han impuesto cánones a su seguidores acerca del sexo, usando un semi celibato o cierta manera de castidad (esenios, nósticos…). El sexo no deja de ser curioso y problemático por las secuelas que deja, si no es bien llevado por el ser humano. El sexo en los animales es más de naturaleza. En el ser humano puede originar perversión y otras consecuencias graves: desajuste emocional y social, y enfermedades. Quizás estas cosas hayan motivado a que la misma Biblia haga énfasis en la castidad.
“¿Pedro, me amas? Apacienta mis ovejas”. Esto también está en el Evangelio. Pónganse de acuerdo unos (católicos) y otros (protestantes) y vean cómo la fórmula de ”Pedro…, Apacienta mis ovejas” se puede armonizar entre los dos bandos (Católico Romano y Protestante). Y luchen porque el ecumenismo cristiano se dé cuanto antes, “Para que haya un solo rebaño y un solo pastor”, y los cristianos todos nos podamos mirar al rostro con verdadero amor de hermanos, sin “salvos” ni “condenados”; todos miembros de una sola Iglesia. Entre las exigencias del S. XXI está la unificación confraterna de los cristianos. En ‘Clave 9’ hacemos voto porque esto sea cuanto antes realidad.
Todo lo que sube baja.
Si “todo lo que sube tiende a bajar”, la Iglesia Católica Romana subió a la cumbre del poder terrenal y su caída ha sido quedarse sin ese poder. Y como no hay mal que por bien no venga, y aun contra voluntad de quienes la regían hasta su caída, se vio obligada a ajustarse a una nueva fisonomía, al Estado Vaticano, más diplomático político, sin el imperio que había ido acumulando desde Constantino, S.IV, hasta finales del S.XIX. Ya en el S.XX la Iglesia tiene una preocupación más inmediata: su apostolado espiritual, hasta hoy con Benedicto XVI, que sigue el camino iniciado por Juan Pablo II de visitar y aconsejar a las naciones como buen pastor de Cristo. La Iglesia así, pone pies en tierra. Y lo que ha perdido en territorio físico y político lo ha estado acrecentando en servicio de auténtico apostolado. EL Concilio Vaticano II es un índice de apertura a los pueblos y a las gentes todas. Por lo menos, aunque se mantiene firme en su línea como sucesora de Pedro, abre los brazos de hermandad y nos dice a nosotros los católicos que “tenemos el sagrado deber de colaborar con los hermanos de otras religiones, porque en cada uno de ellos hay verdad”. Esto es un paso gigantesco de rompimiento de barreras anquilosadas (de odios y discriminaciones). En esto los católicos debemos sentirnos orgullosos. Nuestra Iglesia ha demostrado la reconciliación con todos los hermanos separados, y nos invita al ecumenismo religioso: hermandad en un mismo Dios.
Cuando sugirieron a Benedicto XVI de la necesidad de un nuevo Concilio, él respondió:”Todavía no han cumplido con el anterior, ¿para qué otro nuevo?”. Y yo creo que la mayoría del clero no conoce el Documento. A mí me parece muy enmarcado en ‘Clave 9’. Hace un perfecto retrato de la sociedad actual: sus vicios, sus doctrinas, sus necesidades, sus aspiraciones, y dice:”Es la persona humana la que hay que salvar, y es la sociedad humana la que hay que renovar. Por consiguiente, será el hombre el eje de toda explanación: el hombre concreto y total, con cuerpo y alma, con corazón y conciencia, con inteligencia y voluntad”. Y añade que el Concilio:”ofrece a todo el género humano la sincera cooperación de la Iglesia para forjar la fraternidad universal…”. Y aquí toca directamente la ‘Clave 9’, mejor dicho, la bautiza y confirma, cuando al referirse al orden social de instituciones al servicio del hombre, o sea, como decía Jesús: ”No se ha hecho el hombre para el sábado (institución), sino el sábado para el hombre”, dice:”Ese orden se ha de desarrollar de día en día, se ha de fundamentar en la verdad, construir en la justicia y vivificar en el amor; y deberá encontrar en la libertad un equilibrio cada día más humano”. Aquí está toda la ‘Clave 9’ (Libertad, Justicia y Amor, y ¡Pies en tierra!). Por supuesto que hay que reflexionar lo que decía Jesús:”La verdad os hará libres”. Y todo el que se diga ‘católico’ debe aprender a ser libre por la ‘verdad’; no puede pertenecer al mundo de la mentira, reino del diablo, que, con su ejército (mayoría de dirigentes de gobiernos y de muchas instituciones) de mentirosos, sume al mundo en las tinieblas (guerras, hambre, cárceles abarrotadas de quienes cometen delitos menores, mientras criminales de profesión andan por las calles alardeando de sus fechorías; droga y terrorismo, comerciantes de armas para matar impunemente; corrupción patrocinado por criterios modernos de ciertos Estados, como el lucro y poder abusivo de los de arriba y miseria y sumisión de los de abajo, incluyendo legalizaciones complacientes de la perversión sexual y el aborto…). Y Continúa el Documento Vaticano II:”Pero para que se llegue a esas conquistas /de la verdad/ se han de renovar antes las mentes y se han de introducir profundas modificaciones en la sociedad”. A todo esto es que estamos avocados en ‘Clave’: a elevar las mentes a un nuevo estado de conciencia, ‘Conciencia Cósmica’, conciencia de unidad, de universalidad y de trascendencia, que es la que nos pone en contacto con la ‘verdad’. Ignorancia entonces de una mayoría del Clero Católico, y no menos de protestantes, sobre ‘Clave 9’. Atacan por atacar y descalifican por descalificar. No obstante ya hace 30 años que hemos emprendido la lucha por esa ‘Nueva Generación’ de hombres más libres, más justos y más amorosos; más acorde con el pensamiento cristiano. Y yo, Manuel, Profeta de ‘Clave 9’, se me reconozca o se me rechace, doy testimonio de que este proceso de dignificación de lo humano no lo detendrá nadie. Léase el Mensaje ‘Clave 9’ contenido en la “PALABRA DE MANUEL”, (ya publicada en este blog), y libros escritos al respecto por Manuel.
Los católicos debemos argumentarnos para defender la posición que libre, justa y amorosamente consideremos sobre el papel de nuestra Iglesia en el mundo. La historia nos demuestra después de dos mil años de la presencia de Cristo en la Tierra que los hijos de este mundo, “los hijos de las tinieblas”, no duermen; acechan. Y en particular salen como zorros a comerse los corderillos católicos que duermen el sueño de su ignorancia en cuanto a cuestiones bíblicas. ‘Protestantes (evangélicos), mormones, testigos de Jehová, y ciertas ramas del esoterismo’ incursionan en nuestra búsqueda. Ellos ven en nosotros presas fáciles, porque no tenemos consistencia doctrinaria en lo que es en realidad un seguidor de Cristo. Apliquémonos eso de: "Sed mansos como las palomas y astutos como las serpientes”. Y esto otro: "Estad atentos y vigilad, porque el diablo como león rugiente, anda buscando a quien devorar”. Tener celos por lo nuestro no quiere decir que lo confundamos con desprecio hacia esos hermanos, sino precaución; lo nuestro es ‘la comprensión’ y ‘caridad’ en Cristo Jesús, y estar fuertes para enfrentar al enemigo. Y el enemigo, como dice la Biblia es el ‘diablo’, que no es otra cosa que el cúmulo de energías negativas que los hijos del mal emiten, y si nos agarran ‘débiles’, es lo mismo que los virus ante un cuerpo sin defensas orgánicas, nos penetran y consumen. Atiendan a este ejemplo que vemos en los cortometrajes sobre “muerte en la selva”: cómo las fieras (leones, tigres, panteras, etc.) por ‘ley natural del más fuerte’ (el pez grande se come al chiquito), entablan una lucha feroz y sin cuartel, a campo abierto, contra cervatillos y otros animales que pastorean. A los pequeños y más débiles, los atrapan fácilmente; a los grandes, que corren y tienen incluso astas para defenderse, los acosan de tal manera, mordiéndoles las patas, y los llevan hasta el cansancio, y al fin son presas de sus garras y son degustados en el banquete del festín de sus fierezas naturales. Por ende, Hermanos católicos, exijamos a nuestra Iglesia preparación en nuestra doctrina como cristianos y católicos (en toda la extensión de la palabra) que somos. Critiquemos sanamente a nuestros dirigentes en la Palabra-Mensaje, pero en ‘asambleas propias de cristianos’, sin sacar los trapos a relucir al aire de la perfidia de los enemigos de la verdad. Siquiera los animales salvajes obran según la ley del más fuerte, pero ellos, nuestros enemigos, rompiendo con la ley del amor y de la justicia, y de la libertad que nos corresponde para seguir en nuestro camino, son insaciables en sus inicuos objetivos (sacarnos de lo nuestro para someternos en lo de ellos que es la mentira, el fanatismo, la disensión, por más que tengan la ‘verdad ‘ en sus manos, pero no laven; utilizan el nombre de Dios como ‘anzuelo’ para atraparnos). ¡Alerta, Hermanos! Y ayudemos con nuestro nuevo estilo de vida a nuestra Iglesia: con mayor conocimiento en el Mensaje del Cristo, cual otrora nuestros hermanos cristianos que desafiaron al César de los circos y leones hambrientos. Hermanos que nos legaron tan preciado don de fortaleza y de fe. Así, si nuestra Iglesia cayó en su imperio terrenal, la podemos ayudar más y mejor a levantarse a su verdadero sitial: la unidad y hermandad entre los seres humanos. Y nuestra Iglesia, es como lo define el Concilio Vaticano II:”El hombre concreto, con cuerpo y con alma”.
¿Por qué los hermanos católicos que son engatusados por la inescrupulosa persistencia de esos ‘pastorzuelos’ se vuelven fanáticos y iconoclastas? -Porque el vacío de su mente eso es lo que puede dar: que los llenen de odio y repugnancia, hasta hacerlos vomitar físicamente para que arrojen los “diablos católicos” que llevaban por dentro y sean “salvos”. Y de aquí en adelante a repetir como loros las consignas que les den:”aleluya, gloria al Señor, capítulo x y versículo x, etc.”. Y de repetidores de recetas no pasan, pues no se han elevado de mente, como dice el Apóstol Pablo:”Elevad vuestras mentes para que comprendáis cuán buena, grata y perfecta es la voluntad de Dios”. ¿Puede ser voluntad de Dios la difamación y repugnancia hacia sus hermanos los católicos? Es hora de que caigan también de su imperio de farsas esas religiones y se abran a un verdadero conocimiento de Dios. Que el que conoce a Dios ama por igual a su hermano, pues que “en Dios no hay acepción de personas”. Todos somos sus hijos predilectos. Y si algo abomina el Señor es ‘la mentira’- Y “Yo soy el camino, la verdad y la vida”. Y tú, hermano cristiano (católico o no católico, y hermanos todos sin distingos de ninguna naturaleza, circunstancia o condición) en ‘Clave 9’ puedes aprender a imitar al Señor (“Yo soy el camino, la verdad y la vida”), y cuando te capacitas para ello, imitándolo a Él, puedes también decir con integridad: ‘yo soy mi camino, mi verdad y mi vida’, porque ‘primero soy yo, luego yo y siempre yo, pero armonía conmigo mismo, con mis semejantes y con todo lo demás’. Sí, ‘primero yo’, que no el comercio que los demás hagan con mi conciencia. Hermanos todos y hermanas todas: TU VALES Y MERECES MUCHO MÁS. Y ‘Clave 9’, le duela a quien le duela, te ofrece esta enseñanza, que hemos dicho es: de unidad, de universalidad y de trascendencia. “Vino nuevo en cuero nuevo”. Tiempos nuevos, la Palabra que nunca muere, porque es eternamente nueva:”El Verbo hecho carne”. Y no predico religión, hablo de lo que se me hado entender y anunciar.
Y yo no creía en los ‘ovnis’.
Me sentía mal cuando escuchaba la radio y:’ovnis’; abría la prensa escrita: y ‘ovnis’; prendía la televisión: y ‘ovnis’. Incluso había oído la noticia sobre el Papa Juan XXIII:”Es egoísmo de nuestra parte pensar que somos los únicos habitantes de este universo”, y me dije:<¡otro más!>. Para mí eran mentes ilusas, cazadores de ‘ovnis’, y nada más. Es más, me habían regalado un libro sobre estas cosas, dedicado a mí por su propio autor, y lo regalé no sé a quién. Hasta que después de mi ‘arrebato cósmico’ mi percepción mental cambió y me dije a mí mismo: <¡Ignorante, Manuel!>. Y desde entonces he tenido la dicha de ver no un ‘ovni’, sino muchos. El último fue en la ciudad de Guanare, Venezuela, 3 pm. de un viernes, cuya fecha no recuerdo. Exactamente a 150 metros de la casa de mi hijo Jesús Manuel, en la Urb. Los Pinos, Vía Gato Negro. De Guanare me trasladé esa misma tarde a la ciudad de Barquisimeto y allí, cuando me hallaba en un cafetín tomándome un café y comiéndome un sandwich, ya de noche, me dijo la cajera:”¿Señor, le puedo hacer una pregunta?”. –¡Cómo no, le contesté! Y ella continuó:”Cree usted en los ‘ovnis’? -¡Cómo no, Señora! Absolutamente. Sí. ¿Por qué me pregunta? –“Porque una hora antes –me contó la señora- vino de Guanare un sobrino y muy emocionado me dijo: ’tía, acabo de ver un ovni en Guanare’”. Pues yo también lo vi, señora. Dígale a su sobrino que está en lo correcto.
Este relato muy en particular es altamente significativo, porque habiendo sucedido el fenómeno en Guanare, nos ponen en contacto a nosotros terrícolas para que nos confirmemos en un hecho real y que por lo menos nosotros los que los hemos visto con nitidez no dudemos. Era una nave ovalada bellísima y con unos colores que el mismo arcoíris los puede envidiar. Se levantó del suelo (un cañaveral), se elevó unos metros, dio unos tres zigzags y, remontándose, se perdió de vista.
Ahora, a ejemplo de Tomás Apóstol, que hasta que no metió los dedos en las llagas no creyó, afirmo categóricamente: ¡Sí creo! E invito a que miren para arriba para poder ver las cosas de otros mundos. Y si alguna persona desea más de ‘ovnis’, que abra los primeros capítulos de mi libro “Testimonio IX” en donde hago un análisis detallado del fenómeno, y en especial de los ‘ovnis’ en la Biblia. Esto para fanáticos religiosos pudiera parecerles un exabrupto de mi parte. Mas yo les digo que, a veces, teniendo ojos, no se ve. Y esto es así, porque es verdad lo que alguien dijo:”¡Ojo, que la vista engaña!”. Y la vista engaña, porque el vidrio de la visión está opacado por fanatismos religiosos. De nuevo invito a los repetidores de las Escrituras, para que miren hacia arriba, esta vez pidiendo luz para que puedan comprender lo que ni con su razón ni con su fe condicionada por otros (sacerdotes o pastores) podrán ver ni concebir. ¿Acaso la Biblia es exclusividad de unos cuantos nada más? Yo me he quedado asombrado cuando he oído comentar a algunos sacerdotes católicos y a unos que otros pastores protestantes acerca ciertos pasajes bíblicos, cómo los interpretan literalmente sin atender al significado que resalta en sus contextos (“la nube de Yavé”, “la gloria de Yavé”, “el ángel de Yavé”, “la estrella se posó sobre la casa”, “el carro de fuego”, “Yavé desde el torbellino”, etc.). De estas figuras bíblicas ya he dado mi interpretación cósmica en mi “Testimonio IX”. Ahora me voy a detener en esta otra imagen de Ezequiel (quizás en parte analizada en esa obra). Pues bien. Es verdad que los hombres bíblicos vieron, y lo expresaron conforme a su época. Ahora eso mismo lo vamos a relacionar con la visión de nuestro momento. Así, pues, nos referimos a lo que intitula el comentarista bíblico “visión de la gloria de Dios”, en el capítulo 1 de Ezequiel. Y dice Ezequiel:”…se abrieron los cielos y tuve visión de Dios y fue sobre mí la mano de Yavé”. Es el pasaje conocido de los “cuatro seres vivientes… Sobre las cabezas de los vivientes había una semejanza de firmamento, como de portentoso cristal, tendido por encima de sus cabezas…”. Lo curioso de este pasaje es que los seres vivientes tenían ruedas, llantas, alas, fuego, resplandor… ¿Qué era aquello desde el punto de vista de hoy? ¿Acaso el mismo Yavé-Dios que hoy concebimos? Lo cortés no quita lo valiente. Allí, ”junto al río Quebar”, sucedía algo, cómo no. “Miré y vi venir del septentrión un nublado impetuoso, una nube densa, en torno de la cual resplandecía un remolino de fuego, que en medio brillaba como bronce en ignición”. Estas simples cosas ¿no nos dicen ahora que Ezequiel tenía delante de sí todo un fenómeno ‘ovni’? La descripción de lo que había sobre las cabezas de los vivientes no está haciendo referencia al firmamento de la cabina de la cápsula y la escafandra de los que pilotaban, que eran cuatro? ¿Acaso la figura de Yavé-Dios tiene ruedas, llantas, alas, nubes, fuego, etc.? Y las ruedas giraban, y subían y bajaban, y las alas se movían… ¿Así es Dios? “Y se dejó oír una voz encima del firmamento (techo de la cabina) que estaba sobre sus cabezas”. “Había entre los vivientes fuego como de brasas encendidas cual antorchas”. Yo simplemente hago esta reflexión para que el lector, o la lectora, abra los ojos de su inteligencia y se sitúe en lo que considere más correcto: o Yavé-Dios o una de tantas naves (‘ovnis’) con sus tripulantes, como las que nos muestra la Nasa.
¿Y Elías? -“…y he aquí que un carro de fuego con caballos de fuego separó (a Elías de Eliseo), y Elías subía al cielo en el torbellino”.




















¿Y no es un carro de fuego, un torbellino de fuego, en donde lanza la Nasa a los astronautas? ¿De dónde venía ese carro de fuego que tanto menciona la Biblia? –“Venía del cielo”. ¿Quiénes eran aquellos personajes vestidos de blanco que hablaron con Abraham y que lanzaron azufre desde lo alto sobre Sodoma y Gomorra? ¿Cabe todavía en nuestras cabezas que Dios necesite un carro para visitarnos? ¿Y este carro, ‘vimana’ en oriente, y esos otros carruajes de fuego que han visitado hasta a los indios de las Américas, y que aún se oyen (‘ovnis’) de labios de tantas gentes que los han visto? Deduzca el lector o la lectora. De mi parte repito: Ahora sí creo en los ‘ovnis’.
¿Han muerto los profetas de Israel?
Israel, el pueblo consentido de Yavé, ha entrado en una nueva fase histórica. Ha cumplido una misión extraordinaria: dar a conocer a la Humanidad la existencia de un solo Dios, Creador de cielos y Tierra. Y esto ha hecho mirar al hombre a las alturas y concientizarse de que él no sólo es materia, sino espíritu, que más allá le aguarda la gloria, que en ‘Clave 9’ llamamos “Dimensión-Luz”. Esa misión del pueblo predilecto, Israel, llevada a cabo con el alma, ha dado sus frutos de vida eterna, por más que hoy, cuando el materialismo ciega nuestros ojos, no veamos sino a un Israel en conflicto bélico con sus vecinos árabes, y viceversa. Israel ha sido extremadamente celoso en defender a su Dios-Yavé y de hacérnoslo conocer a las generaciones que siguieron a sus patriarcas y a su caudillo Moisés, a sus reyes y profetas. Israel es pueblo escogido por Dios, que no pueblo maldito, viéndolo sin prejuicios políticos o de otra clase. Israel ha plasmado su creencia y su fe en testimonio escrito: LA BIBLIA. La Biblia, que recoge toda la historia de un pueblo milenario. Y por más guerras y sangre que muestre en sus páginas, y por más ‘ley del talión’ promulgada en sus libros, otros Estados, incluso en el S.XXI, la han superado en barbarie. Israel, tribu del desierto, ha estado envuelto siempre en luchas con sus vecinos, hasta sufrir el destierro y la esclavitud. Pero su fe en Yavé-Dios, por más que de su templo no ‘quedaran piedras sobre piedras’, y por más persecuciones y matanzas que le hayan infringido sus enemigos, ha sobrevivido. Y ahí está ese pueblo de “cerviz dura”, curtido en la inclemencia del desierto, con la esperanza en su Yavé-Dios, y sin tregua ante el enemigo.
¿A qué lugar del Planeta no ha llegado la Biblia? En miles de lenguas ha sido traducida, y comúnmente la solemos tener los cristianos en nuestros hogares en sitio preferencial. Mas pareciera que sus profetas han muerto. Ya Jesús lo profetizó:”Hasta Juan la Ley y los Profetas. A partir de ahora es llegado el ‘reino de los cielos’”, la buena Nueva del Mesías, del prometido, de Aquel, que es anunciado en Isaías:”He aquí a mi siervo, a quien sostengo yo, mi elegido, en quien se complace mi alma. He puesto mi espíritu sobre él´, y él dará la Ley a las naciones”. Y la ley para todos los hombres , es la ley del amor. Y amor es tratar con justica al prójimo. Amor es respeto a la libertad individual. Amor es vivir en la verdad.
Y nació el Cristo. No el guerrero con afán de conquista como muchos esperaban. Nació el Hijo de Dios vivo. El que cumpliendo con la Ley y los Profetas se entregó a la consumación de la promesa, y tomando el cáliz antes de su pasión dijo:”Esta es mi sangre. Sangre de la antigua y nueva alianza…”. Sí, el Cristo asume la alianza antigua que Yavé-Dios hizo con su pueblo Israel y cierra el capítulo de los Profetas bíblicos y se proclama “El Enviado”, el Hijo de Dios, igual al Padre en todo. Y abre las puertas de la nueva alianza (“el reino de los cielos”), dejando atrás la antigua alianza. Y su alianza no con su solo pueblo (antigua alianza), sino como alianza nueva para todo el mundo. “Yo te he formado y te he puesto por alianza para mi pueblo y para luz de las gentes…”. Jesús es así “alfa y omega, principio y fin”. Principio de la nueva era que nos ha de tocar vivir a los cristianos y fin de la era antigua de su pueblo, porque ahora el pueblo de Dios es más grande:”En Dios no hay acepción de personas”. Y prepara a sus discípulos, los Apóstoles, y les dice al ascender a los cielos:” Id, pues, enseñad a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a observar todo cuanto yo os he mandado”. Y esto que nos ha mandado el Señor está contenido en los Evangelios, representativos del “nuevo testamento”, el viejo, si bien Jesús no vino a “abolir la Ley, sino a perfeccionarla”, ya es un pasado de quienes no quieran la perfección que trae lo nuevo (legado éste del Cristo). Y Jesús anuló la ‘ley del talión’. Habéis oído que se dijo:” Ojo por ojo y diente por diente. Pero yo os digo: No resistáis al mal…”. “Un mandato nuevo os doy: Que os améis los unos a los otros como yo os he amado”. Y si todavía quedan dudas de la entronización que hace Yavé-Dios del Cristo, revísese la historia general: El Imperio Romano arrasó con el Templo y el nuevo éxodo judío se repetiría y se repetiría de acá para allá hasta hacerse propiamente la ‘diáspora’ internacional. La Nueva Jerusalén estaría ahora asentada sobre el Hijo de Dios. Los cristianos serían la sangre de la “nueva alianza” que se esparcirían por todo el mundo. Ya han transcurrido desde entonces más de dos mil años. Dos mil años acrisolándose esa Nueva Jerusalén a la que el poder del mundo quiso envolver y horadar sus columnas, que son incólumes, pues que están erigidas por el Espíritu Santo, “y su reino no tendrá fin”.
¿Y el materialismo y racionalismo arrolladores? La promesa del Cristo es: "No os dejaré solos. Yo estaré con vosotros hasta la consumación de los siglos”. De manera que hay Iglesia para rato. Que la modalidad de cómo muchos conciben debería ser la Iglesia del Dios Único no se ajuste aún a sus percepciones es porque esa Nueva Jerusalén va a tardar bastante para que el diseño que Dios le ha trazado adquiera su perfil total. No olvidemos que tal construcción está inscrita en un proceso que denominamos tiempo y que “Dios no tiene prisa”. La vida toda es sacrificio. Y el sacrificio no en sentido de sufrimiento o padecimiento corporal o anímico. El universo, el empíreo en su infinitud, es sacrificio. Y la génesis del sufrimiento es el movimiento, la vida misma. Todo adquiere consistencia por el sacrificio implícito en el devenir y matizado de hito en hito. Algo precede a lo otro, y esto otro abre paso a lo anterior para culminar en forma superior del ser. Tal es el sacrificio: un morir y un nacer; lo perpetuo y eterno. Y así han muerto los Profetas de Israel, como lo anterior. Y como el Cristo es la “Verdad siempre antigua y siempre nueva” en Él está la perpetuidad en esta dimensión del sacrificio de su Iglesia. Cambiarán sus formas, no su espíritu. Ayer fue naciente. Tras el sacrificio de las persecuciones se hizo hito de cambios y está ahora en el sitial de su trayectoria. Y en este sitial, hito en el tiempo, tiene por delante el desafío del desenfreno de las pasiones sexuales, de las cuales sus miembros como entidades humanas no pueden escapar, y en más de una ocasión es señalada, como he dicho antes, de “ramera”. Pero en ella late el espíritu crístico y se levanta de los vaivenes a que las circunstancias la suelen someter. Ahora, sigue enfrentando, además del desorden sensual, el materialismo alimentado por un racionalismo de bases infernales: “Han desaparecido de la tierra los justos, no hay ninguno recto entre los hombres, todos acechan la sangre, todos tienden redes a su prójimo. Todas las manos están prontas a hacer diestramente el mal; el príncipe hace extorsión, el juez juzga por cohecho y el grande sentencia a su capricho, y pisan al justo como a rama de zarza que sale derecha al seto”. “El que esté sin pecado que arroje la primera piedra”, pues unos por acción y otros por omisión (comodidad, interés, etc.) no se lavan las manos; como si sintieran complacencia en manchárselas, digo, aunque sea por omisión. Mientras tanto, no obstante, la barca de Pedro sigue su rumbo mar abierto desafiando las tempestades. Y estos días de Mayo, de 2009, hemos visto al Papa cruzando de nuevo el mar de Galilea, abrazando a los dos pueblos (israelita y palestino) que se sangran de parte y parte. Las nuevas cruzadas han de ser de amor y de paz. ¿Hasta cuando el dardo que mata? Y repito:”Dios no tiene prisa”. Dios conoce que como hijos de las estrellas llevamos fuego por dentro, y por eso el “bautismo”, para apaciguar este ardor de insensatez que nos trata de consumir en hostilidades entre hermanos. El agua (del ‘bautismo’) para recordarnos que somos vida. ¡Bienaventurado el que por esta agua se renueve en espíritu! Quizás alguien pueda decir:¡Metáfora! Pero los versos más poéticos y sublimes los podemos escribir haciendo un alto de sinceridad en el camino, bañándonos por motu propio en esa agua que calma la sed:”Yo soy agua viva, y el que bebe de ella jamás tendrá sed”. Es necesario de nuestra parte, cristianos católicos y cristianos protestantes, que adquiramos ‘conocimiento de Dios’, pues que ya sobran ‘beaterías’ y ‘conductas histéricas’ de una religiosidad que no nos va a conducir a nada, sino a acentuar más las discrepancias. Lo inmediato en ese ‘proceso del sacrificio’ es que pongamos la voluntad en el ecumenismo. Alguien tiene que dar el primer paso. Yo desde mi criterio de ‘Clave 9’ despejo el camino brindando preparación para el logro de la ‘Conciencia Cósmica’. Me sirvió de atención la observación que hiciera Benedicto XVI en las tierras que pisó Jesús:”¡Cómo es posible que se levanten murallas, cuando estorban las fronteras!”. Y hoy, 15 de Mayo, aparece en las noticias de ‘el mundo.es’: los cristianos "experimentamos la vergüenza de nuestra división" (Benedicto XVI).
Somos hijos de la Nueva Alianza, nacida de la sangre del mismo Dios. Nos purificamos durante el Imperio Romano. Nos robustecimos en la aparente noche invernal de la Edad Media con consistencia doctrinaria, aunque en lucha de contrarios. Nada de esto fue inútil. Profundizamos hacia nuestros adentros y hubo aspiraciones celestiales. Los retoños que florecieron continuaron con ‘el sacrificio’. Y hubo legiones de misioneros que se diseminaron no sólo por el Nuevo Mundo, sino por todas partes, como polen arrastrado por el soplo divino. En medio quedaría el poder temporal con sus políticas ennegrecidas. Y las disciplinas (ciencia, filosofía, política, etc.) chocarían contra la barca de Pedro, pero Cristo no la dejó hundir, y ahí está de nuevo a flote esperando que nosotros los cristianos aprendamos a remar también en las aguas turbulentas de este siglo de huracanes materialistas y racionalistas. Y para que el hombre no crea que está solo, que todo es mentira o invención, los huracanes físicos nos amonestan con sus crujidas: a perversidad y hostigamiento del hombre, la naturaleza le responde con su paralelismo proporcional. ‘Como es abajo es arriba’. Lo de arriba se resiente y descarga sus fuerzas sobre lo de abajo.
Si me lo permiten ustedes.
Para Jesús la fe es tan poderosa que podemos trasladar montañas. La Biblia hace énfasis en la fe de Abraham y en base a esta fe lo convierte en el padre de la promesa. Abraham creyó en el Señor. Mas ¿y los que no conocen a Dios, pueden creer? Pues bien, la Real Academia Española de la Lengua, entre las múltiples interpretaciones que hace de la palabra ‘fe’, seleccionó ésta:”Seguridad, aseveración de que algo es cierto”. O sea, cuando no dudo, por ejemplo, en la realización de mis propósitos, como Abraham no dudó de la palabra del Señor y por eso Dios le dio por descendencia a la Humanidad entera. Tan potente es la fe que “si tuviereis fe como un granito de mostaza, trasladarías montañas” y “cosas más grandes que éstas que yo hago las podéis hacer vosotros”. Grande es, pues la fe. Y por mi experiencia la puedo definir como . Por eso “el que pone la mano en al arado y mira hacia atrás no es digno de mí”; “buscad y hallaréis, pedid y se os dará, llamad y se os abrirá”. Búsqueda, petición y llamada que han de ser persistentes y sin la menor vacilación en el logro del propósito. Estos son los hombres de fe que desea Jesús. Y estos son los hombres que, gracias a su fe, triunfan en la vida. Por lo que a mi entender no es la simple fe en Jesús lo que salva; la fe tiene que estar acompañada de la acción:”Por los frutos los conoceréis”. La fe exige justicia, por eso “El que obra justicia es de Dios”, y “De nada te sirve Señor, Señor, si no haces lo que yo te digo”. Jesús, pues, pide obras, entrega total. De aquí que ese llamado calificado por muchos como algo tan duro “El que ama a su padre y a su madre más que a mí, no es digno de mí” sea un giro literario cuyo significado es demanda de entrega total al Señor, asirse a Dios con toda el alma y confiar plenamente en Él como el niño en su madre (“Si tú eres mi escudo y mi fortaleza, ¿a quién temeré?”). “ La fe es un acto en el que se vuelca todo el ser en algo, y escapa en ese movimiento único a cualquier dictamen de la razón. Caso de aquella mujer que tocó a Jesús e hizo que de Éste saliera virtud (“¿Quién me ha tocado, porque ha salido virtud de mí?”). Es, pues, un acto que conmueve a la misma Divinidad. Un acto que involucra una conmoción en el ser tan fuerte como la del arrepentimiento del ‘buen ladrón’ ante Jesús, quien frente a aquella sinceridad se vio impulsado a responder:”En verdad te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso”. Y esto es así porque fe y arrepentimiento todo lo transmutan; es como un dardo de amor que atraviesa el corazón del mismo Dios, y entonces: devienen la gracia, la misericordia y la salvación.
Hemos dicho fe en Dios. ¿Y los que no creen, porque su medio no los haya favorecido en esta gracia que representa la fe? Yo, cuando hago la ‘proyección’ ante personas carentes de credo religioso o de filosofía que los haga ver a Dios de alguna manera, suelo decir:. Primero debo aclarar que en ‘Clave 9’ antes de iniciar cualquier acto solemos hacer la ‘proyección’, o sea: elevarnos en cuerpo y en alma allá adonde esté el motivo de nuestra inspiración, que directa o indirectamente llegamos a Dios. Esto es también fe, y fe de la buena. Al respecto diría el Apóstol Pablo: Dios, “El hizo de uno todo el linaje humano para poblar toda la haz de la tierra. Él fijó las estaciones y los confines de los pueblos para que busquen a Dios y siquiera a tientas le hallen, que no está lejos de nosotros, porque en Él vivimos y nos movemos y existimos, como algunos de vuestros poetas han dicho:”. Invito una vez más a leer el poema “¿Buscas a Dios?”.
Manuel, Profeta de ‘Clave 9’.
¡Pies en tierra!
¡Libertad, Justicia y Amor!

TESTIMONIO DE ALGUNOS HERMANOS EN EL PROCESO DE ‘CLAVE 9’, QUE NO ES LOGIA, NI POLÍTICA, NI RELIGIÓN, NI GRUPO DE CUALQUIERA OTRA ÍNDOLE, SINO UN MENSAJE DE ‘CONCIENCIA CÓSMICA’ SEGÚN LIBERTAD, JUSTICIA Y AMOR.

Desde los inicios de ‘Clave 9’ me considero haber sido llamada a este proceso cósmico dirigido por el Profeta Manuel, a quien le ha tocado abrir las páginas de una nueva historia, más racional y más conciente, de lo humano. Y yo, en medio de un mundo tan convulsionado como el que vivimos, y teniendo que soportar los duros vaivenes de mi vida personal, he asumido a plenitud de conciencia las riendas de este proceso cósmico de Libertad, de Justicia y de Amor. He dicho ¡sí, adelante! Por supuesto que he tenido que sortear muchos otros obstáculos: adversarios doctrinarios, y no menos informalidades de parte de muchas personas que se han acercado al proceso y, por estar atrapados por doctrinas varias, han malentendido el Mensaje ‘Clave 9’ y se han retirado. No obstante las dificultades, siempre ha habido a mi lado hermanos y hermanas que me han acompañado en esta tarea de toma de ‘Conciencia Cósmica’ y que me han brindado su compañía. Y algo que nunca me ha faltado es la asistencia y aliento del Hno. Manuel.
Como ‘Oráculo’ de este Mensaje tan singular y tan necesario para la Humanidad entera, en todo momento he correspondido a los dictámenes de Arriba, haciendo frente con entereza a toda situación. Cómo no habría de hacerlo ahora en este trabajo de Manuel sobre nuestra fe católica, dentro de la cual me incluyo, y ahora, desde el punto de vista cósmico de ‘Clave 9’, con más razón. Pues en ‘Clave 9’ he “redimensionado mi visión del hombre, del mundo, de la vida y de las cosas, y del mismo Dios”, como dice Manuel. Ahora mi religión es verdaderamente universal, católica, en toda la significación de la palabra, y mi Cristo es de verdad el Dios vivo entre los hombres. Y todos los seres humanos, sin distinción de ninguna naturaleza, son mis hermanos. Tal es mi pensamiento en ‘Clave 9’. (Sonia, Oráculo).


Manuel, como canal cósmico, es fiel a sus enseñanzas, que cumplen bien su misión es esta época de grandes cambios e indetenible evolución.
Su palabra nos trae armonía y grandeza recordándonos nuestra verdadera esencia. La humanidad actual debe aceptar el desarrollo de su conciencia
a un nivel sin precedentes, porque los cambios cósmicos que se avecinan ya no dan más tiempo para la duda y la indiferencia.
Éste es sin mayor espera un tiempo de indudables cambios y debemos tomarlos en serenidad y conciencia cósmica.
Manuel es un verdadero guía para esta época de gran evolución en donde se fragua una genuina "Nueva Generación." Por eso sus libros, el reflejo directo de su palabra, contribuyen a ese llamado, a despertar en armonía para el nuevo mundo que la humanidad debe crear ahora.
Su trabajo pionero se ha extendido por el mundo y ahora recibe el beneficio de la era digital mediante el uso de la red mundial que pone a la disposición de todos su palabra y sus últimas nuevas. Mejor época no ha existido para la comunicación humana eficiente e instantánea, y Manuel ha sabido aprovecharla en beneficio de la humanidad.
Sólo tengo palabras de agradecimiento para un ser tan generoso y especial como Manuel, quien a través de sus valiosas conversaciones levanta mi ánimo y eleva mi espíritu a ese nivel cósmico que él maneja con tanta naturalidad.
-Manuel, autor de esta obra aclara el concepto de ‘Conciencia Cósmica’ en el cual se basa el Dr. Omar Villasmil. Según Faber Kaiser, “Conciencia Cósmica es algo más de lo que estamos acostumbrados a ver, a oír, a conocer, a creer”. No olvidemos: “Algo más”. Y yo diría: Muchísimo más, hasta el punto de que ni nos podríamos imaginar desde este estadio inferior en que nos hallamos los frutos de la ‘Conciencia Cósmica’. Por ende el proceso abierto, direccional y ascendente de ‘Clave 9’ que nos prepara para tal toma de ‘Conciencia’. (Dr. Omar Villasmil).


Debemos ser cuidadosos al emitir juicio sobre nuestro prójimo. En ‘Clave 9’ aprendemos a “no callar verdad, no decir mentira ni apoyar a los terrícolas en desarmonías que pretendan quebrantar la ‘Conciencia Cósmica’: Libertad, Justicia y Amor”. Y se rompe todo estamento de la Gran Ley, “Amarás a tu Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo”, cuando emitimos juicios temerarios. Jesús decía al respecto:”Más te vale que te ates una rueda de molino al cuello y te arrojes al mar”. Y profiere sentencia tan dura como ésta para los obradores de escándalo: “(Sus ángeles) los arrojarán en el horno de fuego, donde habrá llanto y crujir de dientes… El que tenga oídos, que oiga”. Dios no tolera el escándalo. Y en tal sentido el hermano Manuel nos pone en alerta, no por miedo al castigo, sino por la ley del amor que el Cristo nos ha enseñado. La verdad siempre por delante: “La vedad os hará libres”. Y la ‘verdad’ es de por sí justicia. De todo esto inferimos como dice el hermano Manuel, que la ‘Conciencia Cósmica’ tenga como base “el Trípode de la Libertad, de la Justicia y del Amor”. Y gracias al hermano Manuel, nuestro Profeta, por sus enseñanzas. (Dr. Carlos Alberto Contreras, Oráculo de 'Clave 9').

‘Clave 9’, política, religión, doctrinas varias.


La misión ‘Clave 9’ es ayudar al ser humano, cualquiera sea su posición y condición sociales, para que se eleve de pensamiento y llegue al sitial de ‘Conciencia Cósmica’, conciencia de unidad, de universalidad y de trascendencia. Conciencia de una nueva historia de la Humanidad, para hacer a ésta más racional y conciente, y menos irracional e inconciente cual es el estadio de ‘antihistoria’ que hemos vivido hasta ahora. ‘Clave 9’ aporta “ideas claras y distintas”, como dijera Descartes, como metodología que nos conduzca a ese nuevo sendero de Libertad, de Justicia y de Amor. Todo este proceso cósmico en un ‘E N - P A R A’. Esto es, medios y fines en reciprocidad: En Libertad, para la Libertad; en Justicia, para la Justicia; y en Amor, para el Amor. No más fines sin importar los medios (proceso de la ‘antihistoria’), lo cual jamás nos conducirá a la meta anhelada por la Humanidad entera, incluyendo a políticos, religiosos, esotéricos, doctrinarios diversos, a quienes tomo en su buena fe. Mas no por esto, si cometen errores atentatorios contra Libertad, Justicia y Amor quedan exceptos de culpabilidad ante la Gran Ley que todo lo rige. Todos somos iguales ante esa Gran Ley. Todos en esta igualdad debemos compartir derechos y deberes, y asumir compromiso y desafío de bien común. Compromiso y desafío que deben ser ahora como se suele decir: “mancomunados”. Cada quien aportando de sí conforme a sus capacidades. Lo cual deviene, por supuesto, de un estado de conciencia de elevación, ‘Conciencia Cósmica’, que sin duda nos ha de ayudar a redimensionar la noción del hombre, del mundo, de la vida y de las cosas que, traducido en otras palabras valdría a decir: Un estado más armónico de nuestro ser, sin polarizaciones y buscando el punto medio de las coincidencias. La hora de la racionalidad, que no de la impulsividad y desafueros por ‘ley del embudo’. Nadie es más; nadie es menos. Todos tenemos en este Planeta un destino común. Pero los egoísmos y apasionamientos doctrinarios nos han separado a unos de otros y en más de una ocasión se han desbordado las pasiones y hemos convertido a nuestro bello hábitat en antro de infernales holocaustos. De seguir así nos aprestamos a un desenfreno más y de incalculables consecuencias para la Humanidad entera. Ya las políticas hegemónicas no podrán producir sino grandes calamidades en el seno de las sociedades. Y hablo de hegemonías no sólo políticas de conducción de Estados, sino de hegemonías económicas, religiosas, etc. La hegemonía engendra polaridad entre los de arriba y los de abajo y jamás podrá calmar las ansias de mundo mejor que el ser humano lleva por dentro. Y aunque me tomen de iluso nadie podrá excusarse. Unos hoy, otros mañana, lo único seguro que nos espera es el ‘seol’ y ni siquiera con el tiempo poderse contar los huesos del esqueleto. Pero el hombre es más que forma física. En el hombre concomita con su cuerpo una aspiración de inmortalidad, que al cumplirse este nuestro ciclo vital sus puertas se nos han de abrir infaliblemente. Por el ‘hito muerte’ seremos transformados e inevitable e inexorablemente entraremos en otra dimensión. Mas está escrito:”Allí no entra espíritu impuro”. Y espíritu impuro es el de aquel que en este plano temporal y material atente contra Libertad, contra Justicia y contra Amor, principios de armonía universal y trascendental. Y sé, hermanos y hermanas, que ya ni el Estado prepotente, ni el Estado democrático tradicional, ni “las religiones con sus estrepitosos ceremoniales”, ni los esoterismos hueros de insuflaciones astrales o metafísicas satisfacen al común de las gentes; unas que otras élites son las que creen estar en el paraíso terrenal y engañosamente esperanzados en un quinto cielo; ”El que no obra justicia no es de Dios”. Es decir, no está en Ley ni con lo de Arriba ni con lo de abajo. La gente necesita conocimiento de Dios. Pero de un Dios que se manifieste vivo en nuestras actitudes proceder individual y social según Libertad, Justicia y Amor. La gente sabe que de alguna forma o manera existe un Dios. La gente acepta al Cristo del amor, al Cristo de la “regeneración de lo humano”, al Cristo de la justicia, al Cristo de la libertad. La gente cree en los Grandes Maestros del Universo y hasta en los Ángeles. Pero la gente espera al mismo tiempo una renovación en las instituciones humanas en las que el Tricolor de la Libertad, de la Justicia y del Amor flameen como bandera cósmica, sin fronteras de ninguna naturaleza, circunstancia o condición. Y esta es la lucha emprendida por ‘Clave 9’: Nada contra nadie; todo a favor de todos. En proclamación de armonía universal. Para eso precisamente creó Dios al hombre como “imagen suya”, para que dominando la creación, saque frutos de vida eterna de este paraíso. “Y vio Dios ser muy bueno cuanto había hecho”. ¿Por qué el hombre ahora lo va a pervertir y lo va a hacer malo? “Te he puesto mi ley en tu mente, en tu corazón, en tus labios… Tú sabes lo que es bueno y lo que es malo”. Por consiguiente, no hay excusas. La obra es de todos, por todos y para todos, y no dejar que los gobernantes nos lo den todo hecho. Elevémonos a ‘Conciencia Cósmica’, ese peldaño de la escala evolutiva que nos corresponde adquirir ahora. Los astros confluyen según ley universal; el hombre por su racionalidad y por su libertad.
Acerca de la “PALABRA DE MANUEL”
LA “PALABRA DE MANUEL”, PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DE ‘CLAVE 9’
¿Qué es la Palaba de Manuel?
-Es un Mensaje de ‘Conciencia Cósmica’ (“Algo más de lo que estamos acostumbrados a ver, a oír, a conocer, a creer”, Faber Kaiser) fundamentada sobre el Trípode de la Libertad, de la Justicia y del Amor. Tres palabras que muchos en su inconsistencia suelen menospreciarlas:”¡Va, esto es más antiguo que Matusalén!”. Y yo les replico:. Tres palabras que, aunque crean esos muchos que se las lleva el viento, resisten a todo huracán; son eternas como impresión del mismo Dios en nuestras almas para que cabalguemos a pie firme por esta dimensión sensible. No crean que porque, al quebrantarlas, el castigo no se haga presente, todo quedó en la impunidad. Dios no tiene prisa. Él te espera en el día de tu seol con los brazos abiertos, pero si tú vas vacío y ennegrecido por tus atentados contra esas tres leyes divinas (Libertad, Justicia y Amor) tendrás que resignarte en la fosa de lo eterno, en eso que se ha llamado “infierno”, y que no es sino un plano muy inferior al que vivimos ahora. Así hasta que a través de nuevos ciclos vitales, que tampoco se pueden determinar con medidas terrenales o temporales, porque son ciclos eternos, quedes purificado. ¿Crees que todo queda aquí en el olvido? ¡Oh, ciegos que teniendo ojos de clarividencia, no veis más allá de vuestras narices! Más vale que os acojáis al principio de la duda:”Por si acaso”. La Biblia dice:”Hay tiempo para todo”, para irnos en armonía con nosotros mismos, con nuestros semejantes y con todo lo demás, y de seguro que la frontera de lo eterno tendrá hermoseada sus puertas para darnos entrada; y tiempo para envilecernos, si en ello nos obstinamos.
Y no es religión lo que yo predico: Es la necesidad de tomar ‘Conciencia Cósmica’, según ejercicios de Libertad, de Justicia y de Amor que es lo mismo que alcanzar el nivel que por evolución nos es propio adquirir ahora. Ese hombre nuevo de que nos habla Jesús:”La regeneración de lo humano”.
‘Clave 9’ no es logia, ni política, ni religión, ni grupo de cualquiera otra clase. Es eso: Toma de ‘Conciencia Cósmica’, con pies en tierra, con la mente en lo trascendental y el corazón en la humanidad. Y así contribuir a la formación de un mundo más libre, más justo y más amoroso entre los hombres. Todos tenemos estos sentimientos de mundo mejor. Por algo será. Porque el mismo Dios lo ha impreso en nuestras mentes y en nuestros corazones, para que la felicidad que aquí no podamos lograr, la obtengamos después del hito de nuestra muerte, que es nacer de nuevo a una nueva vida. Una Dimensión nos aguarda al salir de este hito muerte, queramos que no queramos. Si vamos dignos de ella gozaremos de los frutos de la realización que llevemos; de lo contrario, el polo opuesto será nuestra morada. ¿Qué le sucede a un grano de trigo, para que nazca de nuevo y dar verdaderos frutos? –Que se cumplan en él, en ese hito o tránsito de grano a espiga, las condiciones positivas para asegurar la meta deseada (una nueva vida). Y el sello de la Libertad, de la Justicia y del Amor nos lo ha puesto el mismo Dios, repito, en nuestras mentes y en nuestros corazones, para que nuestra fructificación sea certera.
Éste y no otra cosa es el Mensaje de ‘Clave9’. Mensaje que me ha sido dado por los Maestros del Universo, Peregrinos del Universo, Seres de Dimensión Luz y muy superiores a nosotros. Se crea o no se crea en esto, la realidad que yo viví en mi ‘arrebato cósmico’ esa la llevo muy adentro de mí mismo. Tan adentro que le he dado a mi vida un giro completamente nuevo.
Mientras tanto señalo una de las palabras introductorias (Palabra I):”Tú eres Manuel y perteneces a la Tercera Dimensión Luz. Nosotros los Maestros del Universo estamos contigo. No temas decir verdad. El Divino Maestro está contigo. Tú lo has visto dos veces, has oído nuestra voz y has experimentado nuestras influencias en carne y en espíritu. Tú posees conciencia cósmica: libertad, justicia y amor. Haz que todos y cada uno de los terrícolas aprendan a tener conciencia cósmica (libertad, justicia y amor). Así lo deseamos de ti todos los Maestros del Universo, Peregrinos del Universo, que procedemos de la Segunda Dimensión Luz. Así lo quieren el Divino Maestro y cuantos Maestros han acompañado como guías de bien y de sabiduría a los terrícolas, pues tú has de armonizar las fuerzas positivas de los terrícolas entre sí y con el Divino Poder”.
Hermanos, Hermanas, cristianos y no cristianos. Quienes de verdad han tocado el Mensaje ‘Clave 9’ saben muy bien del contenido humano y trascendental de la “Palabra de Manuel”, que la tenemos escrita en un opúsculo de unas 30 páginas.
Yo, como receptor del Mensaje, sugiero a quienes estén interesados en elevarse mental y espiritualmente, como individuos y como entes sociales, que estudien detenidamente la “Palabra de Manuel”. En ella hay principios de superación de vida y profecía acerca del mundo soñado por todos los seres humanos. Quizás, al principio de su lectura, hallen repetición de vocablos, pero luego se darán cuenta de que allí hay algo más que palabras repetitivas, y encontrarán muchos conceptos para dar sustento a sus vidas. En nada contrasta con religión, ni con política de progreso, ni con doctrina de bien y de sabiduría.
Manuel.



















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