Su mensaje se halla contenido en un opúsculo denominado "PALABRA DE MANUEL". 1.¿Qué es la 'PALABRA DE MANUEL'? - Es un mensaje de 'Conciencia Cósmica' ("algo más de lo que estamos acostumbrados a ver, a oir a conocer, a creer", según Andreas Faber-Kaiser), fundamentada sobre el trípode de la Libertad, de la Justicia y del Amor. - No es logia, ni política, ni religión, ni grupo de ninguna clase; y "bajo la única jerarquía de la igualdad" a todos une y a nadie ata. 2. ¿Cuándo y cómo nace?- Nace el 16 de junio de 1979 por 'arrebato cósmico' que tuviera el Dr. Manuel González Ávila, quien encarna al Manuel del Mensaje. Éste es dado a Manuel en 'Clave 9': un modo de pensar, de sentir, de hablar y de actuar que se corresponde en 'Conciencia Cósmica' con el devenir de los tiempos. 3. ¿Qué fin persigue el Mensaje? - Una humanidad más libre, más justa y más amorosa. Ese mundo mejor que todos anhelamos: en lo individual, en lo social, en lo universal y en lo trascendental. 4. ¿Cómo se logra este efecto? -Por el estudio y práctica del Mensaje: "para lograr el fin, hay que establecer los medios" (Palabra 11). ¡PIES EN TIERRA! ¡LIBERTAD, JUSTICIA Y AMOR! TÚ VALES Y MERECES MUCHO MÁS.
Manuel. Profeta de 'Clave 9'

03 octubre 2015



No debo pasar por alto el “proceso revolucionario” del momento en Venezuela. Un fenómeno /encrucijada histórica/ que ha dividido la opinión mundial en dos bandos. Sus autores lo catalogan como “socialismo del s. XXI”. Ni nos olvidemos del despertar de muchos otros pueblos del Planeta. Y aparecerán nuevas doctrinas políticas. La Humanidad toda se tiene que cernir. Yo no juzgo. Será el hombre de mañana el que ha de emitir su sentencia histórica. Sí sé que, aunque ahora no tengamos mecanismos de control sobre las transformaciones  que se están operando en el ser humano /y que repercuten, por lógica, en nuestra sociedad/,  el mañana mejor no lo detiene nadie; está inscrito en nuestra célula vital; es, más que leyenda, hito que se hace historicidad. Y ahora un hito se cierra y otro se abre inevitable e inexorablemente.  Y como bruma que se cierne sobre muchos pueblos, habrá llanto, lágrimas amargas y lamentaciones. No lo quisimos a las buenas, hasta la Naturaleza descargará sobre nuestra maldad y desidia su Ley de Compensación. El hombre, no obstante, está hecho para la adversidad. Y abriremos nuevos caminos. Y tumbaremos las murallas del pesimismo. El futuro, en un presente continuo mejor, nos pertenece. Por más resistencia que haga el hombre a lo de Arriba, éste nos demandará siempre. Bien está escrito:”Como arriba es abajo, como abajo es arriba”. Es decir: la razón debe seguir las pautas que señala lo de Arriba. Y el Universo todo está en movimiento, y formamos parte de su engranaje y dinamismo. La sociedad no debe estacionarse. Pasado, presente y futuro son fases del devenir en correspondencia de lo menos a lo más. Y el puente entre una fase y otra es la libertad, fundamentada en la verdad:”La verdad os hará libres”. La represión y la mentira son las causas de nuestros grandes males. Y esto no es religión, sino realidad. Generalmente el escenario político del mundo se mueve en una farsa. El engaño enloda las altas esferas, ya no importa si de derecha o de izquierda, y quienes sufren las consecuencias son siempre los que están debajo de la pirámide estatal. ¿Es que acaso la verdad está divorciada del justo camino de la política por la que suspira y gime la Humanidad? Pero la política depende de la sensatez de los hombres, y los hombres están vibrando por los sótanos de su inconciencia. Tienen que subir de nivel, a lo racional. Y de aquí el Mensaje ‘Clave 9’ con su ‘Conciencia Cósmica’. 




Para que se cumpla la “PALABRA DE MANUEL”, principios fundamentales de ‘Clave 9’, y pueda nacer el ‘nuevo hombre’, hay que idear un nuevo ‘Estado’, implementarlo, planificarlo y llevarlo a realización. Manuel lo concibe como un ‘verdadero comunismo’. El nombre que se le dé en su debido momento no  importa;  la realidad  será la misma: Un  ‘EN – PARA’: en libertad, para la libertad; en justicia, para la justicia; y en amor, para el amor, y al final se podrá decir que el reino de Dios toca  la Tierra: ’Dios y hombre;  hombre y Dios’. Y tomo el reino de Dios en la tierra como inclusión de la espiritualidad del hombre; que “no sólo de pan vive el hombre”. El hombre es una estructura entre cuyos componentes, si así se puede decir, está el tener una concepción de un más allá como su realidad última. Todos los pueblos del planeta han obrado según su mente mítica. Mente que, hablando por sí misma, al menos abre la posibilidad de una vida futura. Sólo unos pocos hombres, en comparación con la totalidad de la humanidad, han caído en los antros obscuros e intrascendentes de negar a priori esa realidad  posible-ulterior. Y yo, Manuel, Profeta de ‘Clave 9’, que he tenido revelaciones que escapan a lo común, descarto la  duda y acepto  la existencia de una dimensión de luz, superior a la nuestra sensible, en la que, y desde la cual, rige una entidad eterna e infinita que llamamos ‘Dios’. Un Dios, a la vez , cuya manifestación se ha dejado sentir desde los albores de nuestra especie en las más diversas formas.  Dioses  en la Roma antigua. Dioses en Grecia. Dioses en la India. Dioses entre los vikingos. Mitos y dioses en las demás comunidades de la tierra. Y en mi mente y en mis sentidos se me ha apersonado la figura del ‘Cristo Dios’, el Hijo vivo de Dios. Un Cristo  nuevo obstáculo para los que teniendo ojos no ven y teniendo entendimiento se  rehúsan  a creer. Pero el mundo no se compone de puros ciegos, sino de una mayoría de videntes, que sí testimonian del ‘Cristo’ como el Hijo de Dios hecho carne e igual a  nosotros.  Y por la misma razón que nosotros somos /”dioses sois”/ y con más, Él  es Dios  entre los hombres. “El que tenga entendimiento, que entienda”. Y si es lo suficientemente humilde, que pida ‘luz’  a donde su fe, su creencia y su inteligencia alcancen, aunque sea a la nebulosa, que en la nebulosa también está la presencia de El Todopoderoso. Es de mente corta y raquítica quien sólo piense “cuando muera, que me echen río abajo”, como si todo quedara en la desembocadura de ese río de su ignorancia o de su terquedad. Por el contrario hay quienes deslizándose por el río de la videncia dan a un amplio mar de justificaciones de esta vida y, allá, en horizontes de lontananzas, ven cómo  se alza el Sol del principio y el fin de todas las cosas y de toda existencia. Sol ‘espejo’ al mismo tiempo en el que nos reflejamos como lo que realmente somos “imagen de Dios”. De manera que lo justo es: ”Dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. ¿Por qué separar la vida política, que debe ser el lineamiento del buen vivir de los hombres en sociedad, del reino de los cielos, que es el complemento necesario para la plena y recta participación del hombre en sociedad? Estado y vida espiritual son los dos brazos de un mismo cuerpo bien estructurado y organizado. Las antinomias en este sentido han producido desgarramientos sociales. Ni Estado absorbiendo lo espiritual; ni lo espiritual manipulando al Estado, como el caso de Estados teístas regidos por parcialidades religiosas. Mucho menos, Estados ateístas.

   Pero algo de bueno ha de tener la idea ‘comunismo’, cuando se expande tan fácilmente. Algo tiene que motivar a los pueblos a manifestarse a favor de esta idea.  ¿Será la causa de  esta  motivación  el bienestar individual y social dibujados por los politiqueros de oficio sobre telas de las  necesidades de incautos? Si no es esto, pueda ser el deseo frustrado de poseer vivienda y comer sus tres raciones diarias. Los pueblos que padecen necesidades no entienden de otra cosa y por ello la prédica de politiqueros inescrupulosos, y a veces hasta políticos de muy buenas intenciones que se acercan a ellos con valores de  ‘justicia e igualdad’, les resultan tan atractivos.  Pero una vez esos señores le ponen garras al poder, las tres raciones diarias se revierten en nuevas pesadillas y no se comen con la ilusión anhelada.  Politiqueros,  que a la justicia la substituyen por la represión, y a la igualdad  por la  discriminación .  Y así no salimos del engaño ni del atraso. Es repetir una y mil veces la escena adánica  de las excusas / “Ella me dio… El diablo me engañó”/de lo que parece un mito, pero que si lo es, los políticos de ‘antihistoria’ /historia irracional e inconciente/ lo han convertido en una triste realidad. Si el hombre del mito pretendió burlar a Dios, el hombre de ‘antihistoria’  cree, que clavándolo en un madero ya lo ha borrado del mapa. Y se olvidan que el Cristo está vivito y vigilando sus fechorías /”El príncipe de este mundo (representado por la mentira y las injusticias) ya está juzgado”/. “Todo está consumado”. La Corte celestial, con sello de la sangre del Cristo y en presencia de la Humanidad, ha dado su veredicto. “Y todas las cosas pasarán, pero mis palabras permanecerán”. Y, yo, aunque a muchos les duela, debo recordar lo que sus mentes no quieren acatar ni  evocar. Y  no vamos contra nadie; sí a favor de todos. Valemos y merecemos mucho más. ¿Quién da el primer paso?










 ¿Y por qué si el capitalismo ofrece la dicha paradisíaca con su democracia, su práctica es la acumulación de riquezas en pocas manos, mientras la miseria como estandarte de millones y millones de seres humanos arrinconados en la marginalidad, con paupérrimos salarios, sin vivienda, sin salud, etc., se multiplica? ¿Por qué, como ejemplo, en las Américas, con la llegada del  comunismo a Cuba que removió los estamentos políticos de muchas naciones latinoamericanas, hubo ciertas mejoras sociales y se consideraron algunos  derechos humanos y de los trabajadores en particular? Sin duda porque el comunismo cubano crujió el látigo bien fuerte e hizo temblar a la burguesía y a la oligarquía dominante. Pero la adormidera continuó. Y ahora no se sabe cuál ha sido el remedio y cuál la enfermedad. Porque ni democracia capitalista ni comunismo han resuelto el problema de las aspiraciones humanas de tantas naciones del Continente Americano. El comunismo, defendiendo una cosa, al proletariado, ha mutilado la libertad y ha ahogado otros derechos: el derecho a pensar libremente, a disentir o a criticar lo que no se considera correcto o bueno. La democracia capitalista ha acentuado la desigualdad, por más que nos diga que es un sistema clasista: clase alta, clase media, clase baja... Para el caso el sistema es vicioso: el de baja aspira a media y a alta, y el de media a alta, pero son muchos más los que se quedan en una aspiración, que se puede aplicar aquí lo de la canción:”Tan lejos, tan lejos, en la eternidad, que no espero nunca poderla alcanzar”. ¿Y qué es esto sino la desigualdad en marcha? El llamado socialismo empuña a todos en una sola clase, y les ofrece la hoz y el martillo /trabajo y más trabajo, pero el fruto tampoco se gusta nunca/; sistema viciado también: los de arriba y los de abajo; los gobernantes y los gobernados.  ¿Hemos salido de ‘guatemala y hemos entrado en guatepeor’? No lo considero así, sino que en la historia hay como escalones contiguos. El uno sigue al otro. Una etapa agotada debería ser base experiencial de la otra que se abre.  Pero no, el hombre, que se dice inteligente, salta los escalones por mala praxis, y los resultados no pueden ser más indeseables. Así ha sucedido en la ‘antihistoria’ y aún continúan los errores. Si supiéramos sacar las experiencias que tanto el capitalismo “salvaje” como el socialismo-comunismo nos han dejado, quizás atinaríamos a poner los pies firmemente sobre el escalón que nos corresponde pisar ahora. Y si habiendo una nueva alternativa la sabemos calibrar, tal vez acertemos en dar un paso hacia un presente y un futuro mejores,  y no incurriríamos  en lo mismo; y aunque así tuviéramos que saltarnos algunos escalones, valdría la pena  arar  en suelo de buen sembradío y de excelentes cosechas. Mas,  por lo que vemos, la clase dominante  como que no agarra consejos. Hay gobiernos  o indolentes, o ciegos, o incapaces, o tan apegados a sus ideologías o teorías políticas que  parecieran sentirse tan cómodos  en el mando que hasta hacen de éste un nirvana. Se trazan planes  que no cumplen. Se podrían contar con los dedos de una mano los que buscan consejos de gentes capacitadas; en su mayoría buscan  consejeros que los complazcan. Y algunos ni eso; se enclaustran en sus ciudadelas, y el poder, el capricho y la prepotencia son la diana de cada día. Y quienes disientan de sus pareceres, no tienen buen gusto selectivo; son seres de desconfianza y lo más fácil es que caigan en la desgracia de ser ‘anti’ (no sólo antirrevolucionarios, sino, en no menos casos, antidemocráticos, antimonárquicos, etc.). ¿Qué pasa por la mente de los gobernantes que se apegan tanto al poder? Y si fuera esto nada más, se diría que es una enfermedad hasta placentera; pero no, se olvidan de mejorar a sus pueblos, y se niegan a nuevas posibilidades históricas. ¿Quién o quiénes de los que ostentan el poder se prestan para empezar a edificar la nueva historia, esa nueva humanidad más libre, más justa y más amorosa? ¿Será que no ha nacido todavía el Salomón de los nuevos tiempos y tendremos que esperar a que mane la sabiduría del cielo?  Hemos dicho que hay políticos de muy buenas intenciones, pero no sé del motivo que los hace cambiar de opinión una vez que están en el poder. ¿Cuándo vamos a darle a la razón la función que le es propia: el sano discernimiento, que obre verdadera justicia social? Tan simple como esto. Por supuesto, repetimos, que ese nuevo Estado hay que idearlo, planificarlo, implementarlo y llevarlo a realización.
Si a filosofía vamos, aplicada a la realidad social, como lo concibió Marx, ¿por qué no redimensionar esa idea con una filosofía más de vida, que no de represión y de muerte, y de carácter más universal en la que quepan todos y cada uno de los miembros de la sociedad por igual? Una filosofía de Libertad, de Justicia y de Amor, de principios incluyentes, que no excluyentes o de luchas de contrarios. Una filosofía de  ‘E N  -  P AR A’: En Libertad, para la Libertad; en Justicia, para la Justicia; y en Amor, para el Amor; que no síntesis y antítesis de contradicciones que nunca se consumen, por más que se maticen de ‘materialismo histórico o de dialéctica marxista’. ¿Qué ha su sucedido con la substitución de la fuerza de trabajo, con el cambio de la burguesía al Estado todopoderoso? ¿Ha cesado “la contradicción”? Hasta la contradicción ha cambiado de agente: de la burguesía agente pasó al Estado agente. La insatisfacción del hombre en una forma y otra se ha mantenido. Y es que no se trata del dilema: que si en manos de la burguesía, que si en manos del Estado todopoderoso. Ambas premisas niegan la realidad, al mismo hombre,  convirtiéndolo en objeto de sendas filosofías. La burguesía se apropia de la fuerza de trabajo del hombre; el Estado todopoderoso se adueña del propio hombre. La tercera fórmula me parece más adecuada, la del Cristo:”No se ha hecho el hombre para el sábado, sino el sábado para el hombre”. Cristo salva la integridad del hombre con dos palabras. Ninguna  institución debe estar por encima del hombre: ni la institución capitalista, ni la institución estatal absoluta. En el hombre (idea, materia o naturaleza, como se quiera concebir) se encierra el principio y el fin de toda actividad ejercida por él mismo y para él mismo. Y el hombre es capaz  de crear  los  mecanismos  que regulen sus propias relaciones, que no son sólo de trabajo, sino de trabajo y de disfrute del mismo, y del uso pleno de sus libertades ciudadanas. Es más, el hombre no es una máquina reproductora de trabajo ni al servicio del burgués ni al servicio de ningún Estado. El hombre es plenitud de naturaleza sensible, inteligente, afectiva, volitiva…, y, es más,  tiene dictámenes de su mente que ningún otro ser de este Planeta lo asemeja: habla consigo mismo y con los demás, planifica, introyecta y proyecta. Es inquieto y mutable, y en paradoja inmutable, con capacidad de asombro, de  búsqueda y de encuentro. Y si  de “contradicción” se trata, ésta le es innata, y siendo “materia” se remonta allá, adonde ni las distancias ni el tiempo alcanzan, a las esferas de lo ‘eterno’, esto que en teoría marxista se le niega y en teoría capitalista se le pisotea. Alienación la que  dan unos; alienación a  la que obligan  otros. La ideología marxista moldea hasta la  sumisión y hasta la impotencia; la liberalidad capitalista atrapa con sus señuelos, pero deja en la víctima /al trabajador/ su ponzoña de muerte lenta.  Mas el hombre es una entidad autónoma per se. Aún en medio de su ignorancia puede tomar decisiones propias. Es un ser de realizaciones no sólo materiales, sino de índole trascendental, por más que en teoría marxista se pretenda ahogar lo espiritual y camuflarlo con lo cultural. Lo cultural tiene otra connotación más amplia que la de mero “trabajo”; es como el despliegue del hombre hasta encontrarse consigo mismo y con lo que está más allá de la materia. Por ‘Clave 9’ el hombre logra colocarse por encima del “trabajo” y de la “ materia”,  y se desliza por el espacio y por el tiempo como una nave con rumbo a lo eterno e imperecedero, que a su vez lo impulsa a trabajar con dedicación y ahínco y no menos con sentido de justicia social, pues de lo Alto extrae principios no sólo de solidaridad, sino hasta de consistencia para sí mismo, pues tiene  por delante una meta más potente que la de la materia. Esto en lenguaje sencillo voltea la tortilla al hombre marxista: “materia” y de negación de “lo eterno”. Y en este ser algo más que ‘aquí y ahora’ /que materia, trabajo y cultura/ es donde está la verdadera “contradicción”, el hambre y la sed insaciables de su naturaleza humana, lo que no lo detiene y lo que le permite evolucionar como ser histórico.
 ¿Trabajar por trabajar? ¿Trabajar por una revolución, por más que se le diga humanista? ¿Trabajar para producir cultura? ¿Qué es este trabajar sino domesticar al hombre a nivel de abeja, que trabaja y trabaja enriqueciendo la colmena de miel y ella nunca la degusta? ¿Y trabajar para el vampirismo capitalista que nunca se sacia de chupar la sangre del obrero? Si el marxismo impone, el capitalismo exige hasta la extenuación. ¿Es que ya la mente del hombre no da para una tercera fórmula? De hecho hemos evolucionado, o al menos  avanzado,  en muchos aspectos de la vida social: adelantos científicos, tecnológicos y de prevención de enfermedades, y un mayor conocimiento de  la naturaleza que nos rodea y de cómo podemos interaccionarnos con ella, por más que todavía vivamos del ‘ensayo y del  error’, hitos  éstos al fin que impulsan al hombre a seguir adelante , y razón que motiva al hombre a sentirse insatisfecho. ‘El más y el adelante’  son metas de nuestra naturaleza humana, que nadie en particular, por más sistemas ideológicos negativos que puedan surgir, podrá borrar de la mente del hombre. Y por eso ahora, como parte de ‘ese más y de ese adelante’, se nos da en perspectiva de nueva humanidad el proceso abierto, direccional y ascendente de ‘Clave 9’, como tercera fórmula,  con su ‘E N - P A RA’. En el ‘E N  -  P  A R A’ el hombre no vale sólo por su trabajo; el hombre vale por sí mismo. Y como tal valor es hombre ‘sujeto’; no hombre ‘objeto’. Y si de objeto se tratara, supuesto negado, sería el objeto más preciado  de este mundo. En el buen sentido de la palabra el hombre podría ser objeto de sí mismo al volcar toda su atención y todos sus esfuerzos en mejora de su condición humana y social. Nunca objeto de alienación por ningún sistema. Sólo por represión de unos hombres sobre otros nuestra condición se rebaja a nivel de objeto; mas por dentro siempre estará latente la rebeldía de la entidad humana /’la contradicción’/ en espera de una oportunidad para liberarse. Y  a esta liberación es a la que  tanto teme la clase social que logra la cúspide de la pirámide del poder. Y es que a veces las liberaciones suelen ser sangrientas. En cabeza ajena todo estaba muy bonito, pero cuando el filo de la espada recae sobre el propio cuello, la cosa cambia de color. ¡Y cómo corren! ¡Cómo piden justicia! ¡Cómo entonces sí invocan a favor de un Dios piadoso y clemente! ¡Cómo quisieran cambiar lo material por lo espiritual! Mientras están fomentando la disidencia, el espionaje, la creación de grupos armados y pensando en guerras y abusando del poder, comerciando con la conciencia de sus semejantes, ¡cuán placentera es la vida!  ¿Qué ocurre en sus mentes? A  esta pregunta yo me atrevería a responder: En sus mentes hay disociación; no han recibido un tipo de educación inspirada realmente en lo humano, sino en luchas de contrarios. Y lucha de contrarios no sólo en el marxismo, que, después de tantas luchas, no da sino desesperanza. Y lo mismo  el capitalismo, que, en su afán de enriquecimiento, explota y extorsiona al trabajador. Y éste, inspirado tan sólo en su ilusión de ser rico o de vivir mejor, termina en una jubilación, que si bien pudiera ser compensatoria en muy pocos casos, quedó invalidado para el progreso y a las puertas de la muerte. Y ¡oh, filosofía de la muerte! Hay que desterrarla del Planeta, si queremos encontrarnos alguna vez como hermanos, al servicio unos de otros. ¿Cómo es posible que valga más el nombre de una revolución, o de un partido, o de un gobierno, que lo verdaderamente humano? ¿Qué de justicia, de libertad y de amor hay en un Estado que siembre la desconfianza entre unos y otros, hasta de padres contra hijos y viceversa? ¿Acaso el miedo y el espionaje y el consecuente castigo dignifica a la persona? ¿Puede un sujeto así formado /perdón, deformado/ producir algo positivo? ¿Qué de estabilidad emocional puede tener un sujeto bajo un régimen de esta índole, sino el recelo de ser visto y tomado en cuenta por su dirigencia como el bueno del sistema? ¿Y si cae en desgracia? ¿Adónde su camaradería y sus derechos? Si en el capitalismo, se enajena su trabajo, y por más que permanezca íntegra su libertad, ¿de qué le sirve  la ensoñación? Sistema de dulce muerte, al fin. Dulce por la ilusión que nunca pierde el trabajador de escalar posición y ser rico. Ha dejado de ser libre. Ha perdido su esencia de ser humano. Por todo esto y más es el Mensaje ‘Clave 9’ con su ‘Conciencia Cósmica’ y ‘su jerarquía de igualdad’ en un ‘E N  -  P A R A’. Sin olvidar que esto no es sino a modo de ejemplo, que alguien en su sabiduría puede crear otra fórmula superior. El caso es que nos aprestemos a dar nacimiento a la nueva humanidad. Una humanidad  más libre, más justa y más amorosa. Lo demás vendrá por añadidura. Y mi intención como Profeta de ‘Clave 9’ no es atentar contra el marxismo ni contra otra ideología o doctrina de las que imperan en las naciones, sino colocarlos sobre el tapete de la mesa para que los analicemos bajo otro lente. Es más, como todo en la vida, marxismo y capitalismo, están que cierran su ciclo de ‘antihistoria’. De mi parte estoy seguro que toda potencia cae por su propio peso. Sí invito a reflexionar sobre el Mensaje ‘Clave 9’ para elevarnos de conciencia y, con pies en tierra, la mente en lo trascendental y el corazón en la humanidad  nos hagamos valer como lo que realmente somos: seres humanos, libres y capaces de transformar nuestra vida individual y social siempre en superación de lo pasado y de lo presente. Invitación que hacemos extensiva a todos los gobernantes del Planeta, marxistas y capitalistas. El lector es libre para emitir sus juicios.
¿Quiere decir este “no desafíes” que nos resignemos ante los abusos vengan de donde vinieren? En ningún momento ‘Clave 9’ invita a la pasividad. Antes bien, Palabra 102 dice:”Sea activa la Conciencia Cósmica…, y el talento que se multiplica da sus dividendos”. Y la palabra 113:”…Y con pies en tierra, la Palabra de Manuel, lejos de ser utopía, es fuerza positiva en acción”. Y la palabra 130:”Sobran logias, sobran políticas, sobran religiones, sobran asociaciones, pero falta Libertad, Justicia y Amor. Es Palabra de Manuel: Ni violencia, ni debilidad; diálogo y acción”. Y algo que supera a muchas políticas, Palabra 89:”Si en choque por desarmonía hay vencidos, que los asimile según Conciencia Cósmica (Libertad, Justicia y Amor) el vencedor. Que el sol estando sometido a ley universal, y sin tener discernimiento, a cualquier objeto vencido en atracción por él lo convierte en energía conforme a ley universal y no lo destruye estérilmente”. Qué trato tan humano el de esta Palabra para con el vencido, que sea asimilado por su sociedad como integrante de ella y se le dé un tratamiento adecuado, según Libertad, Justicia y Amor, que no de silla eléctrica, de horca, de paredón, etc., o se le arroje  como un desecho humano en una cárcel. Un vencido por ley del más fuerte que es siempre el Estado debe ser reintegrado en lo posible a su sociedad, pagando, cómo no, su castigo, conforme a su delito, en una actividad regenerativa, no sólo de trabajo social, sino también de verdadera atención de su psiquismo y de su salud corporal. Sólo así lo irracional del sol, es superado por la racionalidad humana.
 Primero, la parte humana. ¿Por qué el profesor se distancia de sus alumnos, considerando a éstos  inferiores? Es una realidad. El profesor es como el ‘bonum’ de la filosofía platónica. El alumno,  un objeto de calificaciones y nada más. El alumno no llega a sentir familiaridad con su profesor, mucho menos apego a su aula de clase, a sus tareas, etc. Y su posición dentro del proceso educativo es de rechazo y de una obligatoriedad traducida en incomprensiones. ¡Oh, Maestros de la sabiduría de antaño! ¡Cómo se entregaban a sus discípulos! ¡Y con qué orgullo un alumno blasonaba de pertenecer a la escuela de tal o cual Maestro! Maestros, que hay que escribirlos con mayúscula. Maestros humildes, porque la humildad es la característica del sabio. Lamentablemente  hoy la educación, aunque no se pueda decir  de escuálidos conocimientos, está bajo el arbitrio de no pocos pedantes de una pedagogía de la cual carecen. Un alumno debe tener abierto todo espacio para acercarse a su profesor como el pollito lo hace con la gallina. No más ésta abre sus alas y los pollitos corren presurosos a cobijarse bajo ellas. Y es que pareciera que a la mayoría de profesores les faltan alas de Libertad, alas de Justicia y alas de Amor. Y el que nada tiene, nada puede dar. Y la educación en general está envarada como en un vacío pedagógico. Y la pedagogía en su etimología implica conducción hacia una meta definida. La pedagogía encierra un propósito bien definido, como el que exigen las circunstancias del siglo XXI: Enrumbar al hombre hacia una sociedad más libre, más justa y más amorosa.





























¿Qué resuelve el miedo, la desconfianza  y el odio creados  en un régimen de terror?  La impotencia de los de abajo sume a éstos en la  resignación ,  sin más remisión. Lo humano no funciona y, por consiguiente, no puede haber verdadero progreso; sólo abuso de poder, por más planificaciones de a futuro de quienes ostenten el poder y la fuerza. La humanidad es digna de algo grande. Y mientras se persista en la actitud de quítate tú, para ponerme yo, que es lo que han hecho las dictaduras, vanos e infructuosos serán los intentos de una revolución. Máxime ahora, cuando ya nos acechan tiempos de dificultades en el orden de la naturaleza y no menos en el social. El desempleo, el hambre, la droga, la inseguridad azotan los albores del siglo XXI, y nadie puede detener el terrorismo, y sus formas  son varias: terrorismo de Estado y terrorismo de causas múltiples. Terrorismo cuyas pretensiones son más que filosóficas, de barbarie, y nada de extraño tiene que cause una catástrofe, ya sea ésta nuclear o bacteriológica. Y el apocalipsis puede que cierre su capítulo de destrucción de la “tercera parte de la tierra”. ¡Qué triste que lleguemos a estos extremos teniendo una mente capaz de darnos una paz duradera! Ni pensarlo quiero:”Los hombres buscarán en aquellos días la muerte, y no la hallarán; y desearán morir, y la muerte huirá de ellos”. ¡Cuál no será el sufrimiento! Y sin embargo estamos a tiempo de evitar, si no estos males, otros muy parecidos. Sólo hace falta que el que tenga voz entre las naciones comience a gritar sin tregua:¡La vida por encima de la muerte! ¡No más filosofías de muerte! Somos capaces de mejorar, en lo que todavía esté a nuestro alcance, las condiciones sociales. Los gobernantes de conciencia proponiendo e instrumentando  soluciones a esta crisis que inevitablemente se nos avecina cual otrora las plagas de Egipto. Y ello exige humanizar ante todo las políticas. Y la primera acometida debe estar en el consenso de naciones para el control y distribución de las riquezas, e irle poniendo medida a la propiedad privada, sin desafueros, para que, antes que nos llegue el día de las vacas flacas tengamos llenos los graneros. Serán días más que diferentes, distintos a estos en que, habiendo necesidades, se derrocha la abundancia. Y ya sabemos cómo corre el tiempo; un zigzag y todo es pasado. Pasado tan sin razón  como  absurdo de un hombre que alardea ser rey del universo.
En el verdadero Comunismo sí. Toda persona capacitada tendrá una función de Estado, y éste distribuye las responsabilidades de administración y de dar cuenta de la misma. La educación, no la ideologización, es el medio más eficaz para el logro de este fin. Si esto que digo ahora se guardara, en aquel día encontraría su réplica.  El trabajo también habrá cambiado de concepto. Ya no será la concepción que de él se tiene del Génesis, como castigo:”Comerás el pan con el sudor de tu frente”. No se tendrá el trabajo como castigo, sino como orgullo de especie en similitud de su Hacedor: La acción dignificante y creadora. Quizás el Apóstol Pablo, analizando desde el punto de vista crístico el trabajo, se adelantó al verdadero Comunismo: ”El que no trabaje, que no coma”. Y ni el mendigar tendrá sentido aquel día, porque los créditos estarán muy bien contados y no se podrán malgastar ni siquiera en pordioseros, que no tienen por qué existir en un Estado de tal categoría social. Hemos visto el caso hasta de una simple peluquería. Los entes contralores deben velar por los bienes de la comunidad y ésta en amplitud de derechos ha de estar atenta a cualquier acto de corrupción; no como imagen delatora, sino preservándose de cualquier mal. El administrador nunca podrá hacerse rico comprando casas, terrenos, etc. Tampoco caerá en la miseria. Sólo que nadie podrá excederse en sus créditos. Y el Estado es el propietario, y por ende no hay posibilidad de fraudulencia. Y el Estado lo representarán hombres de elevada condición mental, y sin duda  que espiritual /no confundir lo espiritual de entonces con  la religión de hoy/.
 Los límites de posesión estarán dentro de lo justo. Y lo justo no contrasta ni con la libertad ni con el amor de unos para con otros.  Y todos  controlados en sus actividades, pues así como nadie es más ni menos en cuanto a derechos, del mismo modo en cuanto a deberes. La ‘Palabra de Manuel’ 37 dice:”Todos y cada uno de los terrícolas, es de Conciencia Cósmica (Libertad, Justicia y Amor), han de participar en el trabajo que asegure la armonía y felicidad de los terrícolas todos y cada uno en particular”. Y es, entonces, cuando según palabra 35 se puede decir:”Mis derechos deben ser respetados”. Para los considerados menores de edad y para los incapacitados es de lógica que habrá reglamentación especial. Mas aquel día ni se asemeja al de hoy. El hombre en honor a la justicia, así como ahora portamos la cédula o el pasaporte como tarjeta de identidad, llevará una especie de sheet electrónico y enriquecido en funciones respecto a cualquier instrumento de ahora: posición geográfica, lugar del trabajo, tiempo trabajado, créditos disponibles para gastos personales, etc. No será un hombre, tampoco como el de ahora: liberal en hacer a su antojo, aun en perjuicio de los demás, o enajenado en su trabajo o sometido a un Estado…  Será un hombre con conciencia de que se pertenece a un todo social, y así como de éste recibe todos los beneficios, de igual manera debe corresponderle. ¿Miedo a qué?  Miedo ahora: a perder el trabajo, a quebrar en el negocio, a no estar a las buenas con el patrono o con el gobierno de turno, etc. La estabilidad emocional que tendrá el hombre de entonces es  envidiable para nosotros. Nosotros que vivimos en desasosiego por tantos males sociales como nos acosan: miedo a enfermarnos, por no tener dinero; miedo al hampa desatada; miedo a un revés económico; miedo a no poder triunfar en su  profesión…  Y cada cual sabe de sus temores. Aquel día no será el paraíso terrenal, pero sí habrá un hombre más evolucionado mental y socialmente. Un hombre por el hombre y para el hombre. Y no un lobo, todavía en transición de hombre, para atacar impíamente al ya hombre /al que disiente, al que reclama justicia, etc./. Y aunque a muchos de mis contemporáneos les parezca una imbecilidad lo que voy a decir, yo, Manuel, Profeta de ‘Clave 9’, así como ahora encarno al Felipe Apóstol en este momento de la historia, vendré, tomaré nuevamente cuerpo y compartiré con mis hermanos terrícolas el gran advenimiento de aquel día. Y me gozaré, aquí mismo en esta dimensión sensible, en el fruto de mi trabajo. Y mi trabajo no es sino seguir los pasos del Cordero en la “regeneración de lo humano”. Y de que lo humano es regenerable, lo es. Y a esto vino el mismo Cristo y muchos Maestros de sabiduría y de bien como han acompañado a los terrícolas. Maestros que esperan que sus discípulos de hoy /políticos, religiosos y otros doctrinarios/ se pongan de acuerdo y depongan sus actitudes divisionistas en aras del nuevo hombre, de esa humanidad más libre, más justa y más amorosa de la que somos acreedores.

En los Documentos Conciliares, Vaticano II, se hace énfasis en el bien común y en la igualdad entre los hombres, y no menos en la libertad. Y cuando tocan la propiedad privada dicen que ésta:”…debe ser considerada como una prolongación de la libertad humana… Y al Estado toca el impedir que se abuse de la propiedad privada en contra del bien común”. Y uno de los frenos que señalan los Documentos, dentro de la mayor ecuanimidad para el bien común, es la caridad y el sentido de justicia cristiana.  Algo que ha resultado  muy subjetivo y que a través de milenios ya conocemos sus efectos: desigualdad  social, ricos y pobres, y  predisposición a la guerra. No me opongo al criterio de tales Documentos. Pero sí es bueno revisar el concepto de propiedad privada y hasta qué limite, y buscarle una medida /como que no se anule en su totalidad, sino que sea controlada enérgicamente, sin quebranto del derecho que asiste a los ciudadanos a poseer su vivienda, sus bienes necesarios… /. Pero, cuidado, que   la propiedad privada es como una fiera hambrienta, peligrosa y  por demás dispuesta a dar el zarpazo sin importarle  la  víctima .  Su apetito es insaciable, y comprobado está que su apetito , como dice el adagio: rompe el saco y todavía quiere llenarlo más. La propiedad privada debe estar muy bien enmarcada en un ideal de Libertad, de Justicia y de Amor, y su valoración asegurada en tanto que, beneficiando a la sociedad en general,  dé garantía al individuo no de acumular riquezas, germen de desigualdades, sino de tener derecho irrestricto a poseer lo justo (casa, cosas de utilidad, etc.). Y reiteramos ‘lo justo’, sin perjuicio de los demás individuos ni de la sociedad. Por ende que, antes de convertir al Estado en vigilante,  hay que dotarlo de la instrumentación legal suficiente y de amplio conocimiento y consenso de la sociedad. Y dentro de esa instrumentación un sistema educativo que permita a los  individuos interactuarse con su Estado. Pero no  esta  interacción  como la que ha llegado hasta el siglo XXI de una pirámide estatal rígida, impuesta desde arriba sobre los de abajo, sino abierta y flexible. Una pirámide sostenida sobre valores esenciales de Libertad, de Justicia y de Amor. De Libertad, para la liberación del hombre como individuo en todos los órdenes atinentes a sus derechos, sin menoscabo del derecho de los demás. De Justicia, equidad entre las partes y el todo, entre el individuo y la sociedad. De Amor, porque en lo humano hay impregnación de amor natural  y  hay que sellar la relación entre el individuo y la sociedad de este carácter de naturaleza que, a la vez, nos eleva a lo Divino.
Ahora bien, en cuanto a la pirámide social que ha de tener expresión equitativa por parte del Estado entre el individuo y la sociedad, es de necesidad alimentar al Estado con una nueva configuración de los estamentos sociales. Valga a modo de ejemplo, que podría ser de otra manera y hasta superior a lo que a continuación expongo. En tanto que nuestra sociedad está casi en su totalidad estratificada en grupos de iguales,  sería oportuno aprovechar tal coyuntura espontánea como eje del nuevo Estado, que sería ‘previo’ al ‘Verdadero Estado Comunista’. Y el eje lo constituyen  estos segmentos: profesionales y no profesionales. Dentro de los profesionales: abogados, médicos, educadores, militares y similares, ingenieros y similares, etc. Y dentro de los no profesionales: empresarios,  estudiantes, obreros, otras gentes de pueblo organizadas, etc. De seguro que en cada sector hay personas con cualidades para regir los destinos de la comunidad. Pues bien, si con estas parcelas de individuos organizados conformamos los estrados de la nueva  Pirámide Estatal, de seguro que ésta pierde rigidez y cambia de vertical a horizontal y, por consiguiente, el peso de los de arriba ya no recaerá sobre los de abajo; tendremos una pirámide tipo gerencial. ¿Y cómo serían los gobernantes? Primero, que ya no serían los quítate tú ni aspirantes a perpetuarse en el poder como un feudo de imposiciones; ahora el mandato tendría otra composición más equitativa y participativa de todo el conglomerado social, y los gobernantes serían controlados más de cerca por el pueblo. Detallando un poco más y siguiendo ejemplarizando la Pirámide Estatal se ordenaría así: Tomemos como ejemplo el sector educativo. Éste realiza sus acostumbradas asambleas de base y nombra a sus representantes a nivel local, a nivel regional y a nivel nacional. ¿Pero cómo? En sentido lógico: Reunidos los niveles locales de cada región /cada región por separado/ nombran a sus representantes, y, a su vez, reunidos éstos eligen de entre ellos, que se supone que son los más selectos del gremio, no sólo a las diversas autoridades de gobierno local, sino de un modo muy especial  a los representantes de las asambleas regionales, y del mismo modo éstos eligen a sus representantes nacionales. Y los nacionales eligen de su seno al que ha de ser el Ministro de Educación. Hecha esta escogencia de la misma manera en cada uno de los gremios restantes y, reunidos los diferentes Ministros, éstos en asamblea solemne nombran, bien sea de dentro de la asamblea nacional o bien de afuera, si así lo tuvieren por justo, al Primer Ministro  o Jefe de Estado. ¡Cuánto derroche de dinero no se evitaría al no hacerse  ya campañas eleccionarias  llenas de insultos de unos contra otros, de buenos y malos, de oportunistas de ‘antihistoria’, de mentiras, de amenazas y hasta de muerte!  ¡Y lo fácil que resultaría hacerlo del modo antedicho! Y es más, cada gremio lo haría con autenticidad grupal sin intervenciones divisionarias de ‘antihistoria’ por la ingerencia de los partidos tradicionales en los  gremios .  Los partidos han actuado siempre como terceros que determinan e imponen, quizás como instituciones  del proceso inconciente de la ‘antihistoria’, pero  que la evolución mental y social de los pueblos siente la necesidad de  substituirlos por entidades más genuinas y populares /los grupos sociales per se, sin necesidad de terceros/. Y serían más las ventajas que las desventajas, pues se evitaría que ciertos individuos se perpetuaran en el poder y de que hicieran daño al pueblo, sin tener a quien reclamar por parte de la víctima. En  la nueva Pirámide Estadal es el de abajo el que puede destituir al de arriba por su ineficiencia o por sus abusos de autoridad.
Los Estados actuales son productos inacabados de la misma ‘antihistoria’ y como tales son objeto de perfeccionamiento, pues que la ‘antihistoria’ no es sino una etapa embrionaria dentro del proceso histórico, que ahora debe ser más racional y más conciente,  que han de seguir los pueblos. De aquí que, yo, Manuel Profeta de ‘Clave 9’, a tenor del mensaje de la Libertad, de la Justicia y del Amor que me ha sido dado promocionar, no enjuicio a ningún gobierno de la Tierra por más errores que hayan cometido, ni los absuelvo de responsabilidad, sino que los invito a que hagan un alto en sus caminos y se den cuenta de que es necesario rectificarlos y redimensionarlos, que en el hombre hay capacidad de superación, y que los impulsos, los instintos y las apetencias no hay que enfocarlos hacia interés personales o grupales, sino, ahora, sobre todo, hacia un ideal en el que quepa la humanidad entera; que así como el mundo ya nos resulta pequeño, en la misma proporción debe entrar la Humanidad toda. Ya la Humanidad no se ve como aquello inabarcable y de independientes unos pueblos de otros. Ahora el mundo se nos ha hecho pequeño ante la velocidad de las comunicaciones. Las distancias son cortas. Los unos estamos intercomunicados con los otros. Y las necesidades de unos repercuten en los otros. Es una realidad tangible. De manera que todo está dado para una nueva toma de conciencia, ‘Conciencia Cósmica’,  en la que nos ubiquemos todos por igual: con las mismas necesidades, los mismos deberes y derechos, las mismas aspiraciones. El nuevo hombre. El ‘hombre regenerado’ /”La regeneración de lo humano”/ de que nos habla Jesús. Y esta toma de conciencia es, hemos dicho, ‘Cósmica’, sin fronteras, de unidad, de universalidad y de trascendencia; en toda la integridad de la naturaleza humana; sin mutilaciones de lo que es vida propia del hombre: sus sueños de mundo mejor como ser racional y que en  la estructura  de su mente hay un dictamen de ser dotado de espíritu y con aspiraciones de trascendencia o de vida de un más allá. Nada ni nadie es quién o qué para castrar este sentido de pertenencia y hálito de su naturaleza humana. A la luz de esta ‘Conciencia Cósmica’ el papel de las religiones ya no será de alianza con los Estados ni de obstáculo para con los mismos. El papel de las religiones no será el de crear barreras entre los hombres con creencias, códices o ceremonias que discrepen entre los hombres y los divida entre salvos y condenados. La palabra de Dios será unitaria:”Todos me conocerán”. Y la pertenencia y conocimiento de Dios está por encima de las concepciones religiosas tradicionales. Jesús también lo dijo:”Para que todos sean uno”. Y esta unidad se logra por la ‘Conciencia Cósmica, que repetimos: es de unidad, de universalidad y de trascendencia. ¿Qué consistencia puede tener la unidad en jerarquía de igualdad en un mundo de mentiras, de acomodaticios, de intereses y supremacías, de letrados y de ignorantes, de poseedores y de desamparados, de poderosos y de indefensos…? ¿Cómo es posible que los hijos de una minoría sean los intocables y los derrochadores, y los hijos de la gran familia humana sean el objeto de la persecución y del escarnio social,  y sean los que abarroten las cárceles del mundo? Los pobres suelen ser el caldo de cultivo que alimenta a la justicia social, que se descarga impunemente sobre sus víctimas. ¡Y con qué arrogancia, el juez ad hoc emite su sentencia! Una vez, en un programa de televisión escuché a un juez de sentencia popular decir:”Ustedes, las gentes de los barrios (pobres), son ‘chusma’”. ¡Qué delito ser pobre! El caso es complacer a los que sustentan el sistema de desigualdad. Los ricos y los que desde las altas esferas del gobierno sirven de escudo proteccionista a los mismos ricos son  intocables. Esto da que pensar  como si en las sociedades de esta índole hubiese dos cuerpos emergentes: uno fuerte, los de arriba, y otro débil, los de abajo. Los de arriba suelen ser inmunes ante la ley, mientras  los de  abajo atraen sobre sí toda plaga. Es lo mismo que sucede en los cuerpos humanos, si están sanos o si están vacunados, si tienen el refuerzo suficiente ante cualquier virus, están preservados del mal; caso éste de los de arriba. Si no tienen las defensas naturales necesarias y no están vacunados por pertenecer a una clase social desprotegida, sus defensas están bajas y, por consiguiente, toda enfermedad les cae  encima; caso de los de abajo. Hay una ley natural, la ‘de lo semejante atrae a lo semejante’ que se cumple tanto en el sector social de arriba como en el de abajo. El dicho lo confirma:”Al que tiene lo persigue la fortuna”. ¿Y al que nada tiene? A éste se le aplica la misma ley, pero de escarnio:”Al perro flaco todo se le vuelven pulgas”. ‘Lo semejante atrae lo semejante’. Y es así cómo los suburbios de pobreza se llenan de miseria, de droga, de armas, y los niños y jóvenes son las presas más fáciles para el crimen. Y las hembras revierten sus aspiraciones humanas en ‘madres solteras’ o en prostitución. Un fenómeno visible mundialmente. Y por eso las cárceles y la muerte son el paradero de estas humildes criaturas, hermanos nuestros. ¿Es justo esto?
Insisto en el respeto a lo espiritual, porque es  sentimiento de nuestra propia esencia el proyectarnos  a esferas ultrasensibles. Y tal como poseemos cualquier sentido, tenemos ese espíritu de trascendencia que para  nuestra plenitud debe ser acatado como en veneración y de gran  cuido. Por demás está decir que con ello se ennoblece nuestra especie. No importa que las religiones, igual que los Estados laicos hayan cometido desafueros; no podemos vivir del pasado. Los nuevos tiempos exigen que superemos esas mediocridades. Por más que seamos seres de hábitos, necesarios éstos como eslabones en la cadena de nuestra vida, también somos entidades en vía de desarrollo y de evolución, y a un eslabón hay que añadirle otro y más,  para no quedarnos anquilosados en modos inferiores de vida. Nuestro presente es continuo. No hay hoy sin ayer, y éste demanda el futuro. Sólo las mentes diabólicas /diabólicas por sus cargas negativas/  han hecho resistencia a la vida del espíritu y han perseguido, difamado y hasta dado muerte a quien en su derecho natural manifiesta vida  espiritual. Recuérdense tantas anécdotas de sangre como han enlutado las páginas de nuestra historia por esta misma razón. Por no herir sentimientos ajenos no profundizo el tema. Mas, en dicho popular, ¿ con qué moral predican libertad y justicia quienes con su odio atentan contra estos principios, odiando y matando a su semejante por el hecho de tener una creencia en lo trascendente?  Mucho menos  encontraría calificativo esta actitud  tan frecuente en quienes profesan la vida religiosa y conducen los llamados rebaños de Dios. ¡Cómo a nombre del mismo Dios  se mata a un ser humano! Y ya no es la envidia de Caín lo que opera en estas mentes criminales, sino la perfidia encarnada en políticas y en religiones, que, con sus filosofías y teologías,  deshumanizan  y desnaturalizan a sus componentes /políticos y religiosos/. Y con esto, en cuanto a política,  me inclino por un ideal de Libertad, de Justicia y de Amor; un nuevo Estado del hombre, por el hombre y para el hombre. Y en cuanto a religión,  no por ésta, sino por el conocimiento de Dios. Y el que conoce a Dios, ama a su prójimo y obra justicia con él; y el que ama a su prójimo y obra justicia con él, en reciprocidad de lo primero: “¿Y cuándo te vimos, Maestro, cuándo te conocimos? En verdad os digo que cuantas veces hicisteis eso / dar de comer al hambriento , vestir al desnudo, visitar al enfermo, etc./ con uno de mis hermanos menores /necesitados/ conmigo lo hicisteis”. Y escrito está:”Todos me conocerán”.


La misión de ‘Clave 9’ es intercomunicar los caminos para que quede de ellos la esencia: el conocimiento de Dios. Que ya esto sería lo ideal para la unificación de los diferentes criterios religiosos. ¿Y qué más se le puede pedir a un ser humano que, conociendo de su Creador o Ser Supremo, dirijan hacia El todos sus actos? “Para que todos sean uno”. “Adorar al Padre en espíritu y en verdad”. Ya bastantes ofrendas y ritos se le han tributado. “A partir de ahora en espíritu y en verdad”, reconociendo que por encima del hombre hay un Ser Supremo y obrando unos con otros en el amor que ese ser ha impreso en nuestros corazones. Y en esto hay un punto común en todas las religiones. Sólo falta ponerse de acuerdo libre, justa y amorosamente en este propósito /de unidad, de universalidad y de trascendencia/. Aquí está el ecumenismo de que habla la religión católica. No importa que unas religiones sean monoteístas y  otras politeístas; y unas de normas moralistas, y otras trascendentalistas. El sujeto de culto es siempre uno mismo, el hombre, y como hombres somos dignos de un mundo mejor. Con el hombre todo lo que a él pertenece. Sin el hombre, ¿para qué ni siquiera hablar? Sin el hombre, sea religiosa o política la revolución que se pregone, qué sentido puede tener la vida. ¿Un hombre esclavo de una doctrina? En ‘Clave 9’ decimos: ¡Dios y hombre; hombre y Dios! Y Dios lo que pide al hombre es justicia /”Justicia es lo que yo quiero que obréis”/. ¿Es justicia la inmolación a nombre de tal o de cual doctrina, cuando además de la propia víctima que se inmola  caen seres  inocentes /unos que mueren y otros que quedan inválidos de por vida/?  Si es  revolución de doctrina religiosa, ¡vaya fanatismo! Y si es de doctrina política, ¡vaya revolución tan deshumanizada! Justicia no es ni suicidio, ni crimen. Justicia no es política que mata para sostenerse en el poder o por abuso de éste. Justicia, por Palabra de Manuel /’Clave 9’/, Palabras 40-43, es cuando libertad, justicia y amor entran en conjunción y  se pone cada cosa en su sitio, “pero sin marchar ni siquiera  con la sombra el orden establecido”, y dentro de este “orden establecido” está el sagrado respeto a la vida ajena. Mas escrito está como ley infalible:”El que a hierro mata, a hierro muere”. Y quiéralo que no, el que  manchó el “orden establecido” se echó la ley encima. La simple intención de matar es más que suficiente para que de la persona asesina, intelectual y/o física, emanen energías negativas que le perseguirán hasta después de su muerte. Nadie podrá decir “yo no fui”, pues sus propias  energías lo acusarán. Sus energías no son cuentos de hadas; son entidades vibratorias de las cuales nadie que las haya lanzado se podrá excusar ni evadir.
Una mente capitalista se forja en un sistema educativo donde la individualidad y más nada es lo que sobresale. El que tiene una mente sagaz, resalta entre los demás, como si éstos no contaran para nada, y se le da excelente calificación por su alto nivel intelectual. No se valoran más cualidades en los educandos: el que sirve para una cosa, el que puede ser útil para otra, etc. Repito que sólo se toma en cuenta el coeficiente intelectual. Y salen a favor de tales cerebros demandas de trabajo, y los gratifican con buenos sueldos… ¿Y los demás? ¿Adónde quedan los demás miembros de la comunidad, sino en el montón, cuando no en el desprecio? Para reforzar  a estas lumbreras capitalistas existen colegios y universidades privadas,  y, aunque en estos centros tampoco faltan mentes de bajo nivel,  en general de entre sus aulas suelen salir élites, que aun con poca intelectualidad son dueños de herencias y las administran con el mismo criterio egoísta y de discriminación que han recibido en su educación. Y no quisiera faltar al respeto, pero lo mismo que reciben la herencia la malbaratan, mientras tantos seres humanos carecen de alimento, etc. ¿Y el resto de la comunidad? La experiencia nos dice: ¡Sálvese el que pueda! De hecho hay muchos escapes, pero de lucro personal. El individualismo y el capitalismo se funden en una sola cosa. Y lo mío es mío. Y si lo pierdo me quedo sin nada. Razonamiento éste que pareciera muy lógico. Pero que es la falacia de un sistema individualista, como lo es el capitalismo. Y los pudientes se codean, y los míseros se consumen en la resignación e impotencia, y su único remedio es la limosna de pordioseros que muchas comunidades del mundo ni la conocen por el abandono en que se hallan.
Viendo estos días un programa de televisión, salían unos indígenas de tierras colombianas que, aunque están atrasados en la tecnología y en la  ciencia  modernas, son de ejemplaridad para tantos como se vanaglorian de ser intelectuales. Ellos hablaban con amor de la madre naturaleza y salían en defensa no de sus intereses individuales, sino de la vegetación, de la flora, de los animales, de las aguas… Indígenas no letrados ni racionalistas, pero sí de encomiables sentimientos por la tierra que los vio nacer. Indígenas que, aún en el atraso, tienen el don de la racionalidad, para envidia de muchos, y saben oír la voz de su madre Naturaleza.  ¡Cuán temeraria fue la apreciación de las élites de la Conquista de América al considerar a estos indígenas /de toda la América/ hasta como “no seres humanos”! ¡Cómo la imbecilidad, más que la ignorancia, de entonces llegó a los extremos de saquear los tesoros que con sudor de hombres /indígenas/ como ellos, eran símbolo de una cultura  ancestral, por demás rica y noble! ¿Y para qué fue todo aquello? Para engordar panzas infames y cementar la desigualdad. ¡Cómo quemaron y profanaron aquella cultura! Mas hoy en día, aquella sangre vilmente derramada, se levanta erguida cantando himnos de gloria y exigiendo reivindicación. El radar cósmico trae de vuelta el renacimiento de aquella cultura, que ahora su voz atemoriza a los ‘tripas gordas’ amparados en su sistema de extorsión, el capitalismo. Al tiempo que los de sistema contrario /socialismo-comunismo/, su dirigencia, parecieran ensanchar también sus tripas comerciando políticamente con esos pueblos. Los sonsacan con el voto y después los dejan en la marginalidad. ¡Qué triste nacer con la cabeza pisada y las manos atadas! ¡Promesas y más promesas! Sistemas que se enfrentan para aniquilarse uno al otro. Mas el que no sube a la riqueza o al poder, carroña le espera. ¿Y Dios? ¿Y su justicia divina? Ya se dejan sentir. Una nueva etapa de más racionalidad está en gestación. Esto no lo para ningún poder de la Tierra. Astrónomos y astrólogos coinciden en que lo de arriba se está pronunciando; ni calla ni se detiene. Y lo de abajo está escuchando ese eco cósmico y gira a su rededor. Es una nueva confluencia entre los astros y la Humanidad, entre la Madre Cósmica y su hija /Humanidad/ que concomitan en destino inseparable y común. Ahora entramos en la Era Acuario. Y queramos que no queramos sus efectos  de armonía han de repercutir en el hombre. Un hombre más libre, más justo y más amoroso, en armonía consigo mismo, con sus semejantes y con todo lo demás. ¿Teorías? Atengámonos a las consecuencias de no corresponder con lo de arriba. Sería lo mismo que si  nuestros océanos se rebelaran contra la influencia que la Luna ejerce sobre ellos. Y no sólo sobre los mares, sino alterando también los humores del cuerpo humano y por ende su psiquismo en no pocas ocasiones. Sería negar la atracción que el Astro Rey mantiene en su sistema, incluyendo nuestro Planeta y de algún modo nosotros y demás seres que lo poblamos y lo constituyen /elementos, átomos, plantas, etc/. No podemos escapar a la influencia determinante de nuestra  cercanía a la Constelación de Acuario durante el período cósmico que le corresponda en su aproximación o ángulo directo a la Tierra. El reloj cósmico marca también nuestras horas. ¡Oh, si pudiéramos ver en pantalla la interacción /e influencia/ de los diferentes sistemas del Universo! ¡Qué armonía tan perfecta! De verdad que entre ellos se cumple la ley de Cristo respecto al Padre:”Para que todos sean uno”. Aún aquellas minúsculas porciones que andan errantes /meteoritos/ obedecen a ese “uno”, siguen fielmente su trayectoria de armonía, cumpliendo una función.
 En cuanto a lo racional, ¿cómo se le puede catalogar de racional a un individuo egoísta, avaro y perverso, que amasa y atesora riquezas sólo para su egolatría y hedonismo, aun destruyendo a su paso a la madre naturaleza y pretendiendo someter a ésta a sus caprichos? ¡Y cuántas veces los noticieros han dado como cierto que estos destructores, no contentos con atentar contra la naturaleza, han asesinado a sus primitivos pobladores /indígenas/ para despojarlos de sus tierras! ¿Y los gobiernos capitalistas que saben de estas cosas? Quizás lo más prudente para su mandato es el silencio.  ¿Y qué es lo que propicia la propiedad privada sino esta clase de salvajismo?  Capitalistas de tripa ancha y de corazón empedernido y excepcionales en barbarie. Pero “lo mío que no lo toquen”. Y no se justifica el dicho de “¡sálvese el que pueda!”, cuando la mayoría, y todos, merecemos   la oportunidad de ser salvos, de tener una vida más digna, de compartir como hermanos el pan de cada día. En el  Verdadero Comunismo está garantizada dicha oportunidad. ¿Acaso no es justo que cada cual tenga su vivienda y demás necesidades cubiertas por ‘un Estado del hombre, por el hombre y para el hombre’, en reconocimiento de que como seres humanos todos somos iguales y extremadamente sociables por naturaleza, hasta sobreponernos a los instintos y a los impulsos con la ley del amor? Máxime cuando esta ley del amor se vierte en obras de bien social. Yo no diría en teoría marxista que la obra vale más que el amor, sino que amor y obra en una sociedad inspirada en un ideal de Libertad, de Justicia y de Amor son complementarias. ¿Qué sentido tiene obrar por obrar? Quitémonos la racionalidad entonces y rebajémonos al nivel de cualquier animal que obra instintivamente. ¿Para qué, entonces, teorías políticas, sacrificios por la patria  y religiones? Esto y el “comamos y bebamos    que mañana moriremos”, aludido por el Apóstol Pablo,  sería lo mismo. ¿”Hombre trabajo”? ¡Hombre íntegro!
 En aquel día soñado,  los rascacielos de hoy y las lujosas y fastuosas edificaciones quedarán como el mito de las pirámides. Más bien se preguntará aquel hombre más evolucionado mentalmente: ¿Por qué el derroche  en aquellas torres de Babel modernas, cuando con eso lo que hicieron fue desequilibrar a la naturaleza con tanta contaminación industrial, hornos tan ardientes que hasta perforaron la capa protectora del ozono? ¿Y todo para qué? Para autoidolatrarse como  los dioses del dinero, mientras la gran mayoría era rebajada a condiciones ínfimas de vida y de abandono. Todo por la propiedad privada. Propiedad acopio de infamias o atropellos, de dinero malhabido o de suerte, o de herencias. Propiedad, dirán algunos, ganada con el sudor de mi frente y con mil sacrificios. Por cierto que en uno de mis viajes oí que dos señores, después de haberse saludado amistosamente, se cruzaron palabras fuertes. Uno era capitalista y el otro obrero. Uno se había escapado del montón /de la pobreza/; había surgido y era tenido como patrón. El otro /obrero/, tal vez frustrado en sus intentos por enriquecerse sin poderlo lograr, y un tanto resentido, se quejaba del bajo salario y de la exigencia del patrono en su trabajo. “Ya la época de la esclavitud pasó”, argumentaba. Mientras el patrono replicaba: “Yo también tuve que esforzarme bien duro, para tener lo que tengo”, al tiempo que echaba en cara al obrero: “Ustedes piden y piden y no quieren dar nada. Sí es verdad, soy propietario de cuatro autobuses. Mas ¡cuánto he tenido que luchar para conseguirlo! Además, cuando se accidenta un autobús, ¿quién cubre los gastos? ¿No tengo yo que desembolsar el dinero?”. Y un poco exaltado el obrero le respondió: “¿Y quiénes  les amasan a Ustedes, capitalistas, dueños de los autobuses, el dinero? ¿No somos nosotros los choferes, que  tenemos que soportar el sol, la lluvia y los peligros de la carretera?”. Oí muchas más de las cosas que se dijeron. Al fin la eterna lucha entre el que tiene y el desposeído. Mas propiedad  privada al fin como causa de esta discordia. ¿Acaso el salario no compensa el trabajo del obrero? De seguro que Marx pondría otro tipo de causa, que corta las posibilidades a otros: “La plusvalía”. Ese excedente, después de los gastos de producción y salario, que queda en manos del capitalista. Y por más que se defienda el salario justo, nunca será tal mientras la plusvalía tenga consistencia y pertenezca al patrono.  Unos serán los ricos y otros los pobres. Unos los que enajenan su trabajo  para disfrute de otros. Aun la idea de que el empresario comparta las utilidades con sus trabajadores no  justificaría a la propiedad privada, porque esas utilidades no hacen iguales a los demás trabajadores y desempleados. Unos obtendrían más ganancias que otros según la movilidad económica de la empresa; y no todas las empresas son iguales. Unos vivirían mejor que otros,  con más posibilidades de poseer más bienes, y la desigualdad continuaría: ricos y pobres.

¿En qué incentiva el Verdadero Comunismo? En tanto que la idea del verdadero Comunismo no se ha llevado todavía a su correcta planificación, se hace necesario una clara implementación de tal idea y llevarla a enfoques de un ideal en el que, ondeando el Trípode de la Libertad, de la Justicia y del Amor, se plasme dicho ideal en realización de ‘todo, por todos y para todos’. En consecuencia a este incentivo de Estado deviene mayor iniciativa y entrega  de los individuos a  la labor social. Un obrero, que,  cumplidos sus períodos de trabajo, reciba sus merecidas vacaciones y se le corresponda con otras  reivindicaciones  de mérito social para su pleno disfrute, sale estimulado y hasta  con mayor impulso emprendedor y renovador, que repercute al mismo tiempo  en lo social. El ‘todo’ beneficia a ‘sus partes’ y éstas benefician a su ‘todo’. Y el trabajo resulta gratificante para ambos. Como dice el refrán: “Una mano lava la otra”. Y es que en el Verdadero Estado Comunista el todo está en función de sus partes y éstas en función de su todo. La contradicción entre ambos no existe. Al beneficiarse  la parte, al mismo tiempo se beneficia el todo, y viceversa.  Es como una masa que fermenta, cada una de sus partes quedan fermentadas. La distorsión que en el proceso histórico haya sufrido el concepto ‘comunismo’ es  lo que no se ajusta al auténtico Comunismo. Ha sido manifiesta la repulsión del Estado omnímodo contra la indefensa individualidad, conculcada  ésta en sus primordiales derechos de libertad, de iniciativa, de creatividad y de crítica, y siendo a la vez atropellada por no dársele estimulación de avance individual en lo social sino a los favorecidos por el sistema. Sólo la idolatría al Estado todopoderoso, como a único  dios, ha sido acogida con beneplácito por el engañoso socialismo o comunismo de la ‘antihistoria’.
En el Verdadero Comunismo,  que estamos anunciando, no es necesaria la lucha de ‘un proletariado sobre una burguesía’, ni una clase belicista, llámese proletariado o como se le quiera denominar. No más luchas de contrarios ni de  dominios. ¿Hasta cuándo la cultura de la muerte? ¿Hasta cuándo unos masacrando a otros? Y todo por acumular riquezas o por ambición de poder. ¿Y qué queda después de estas dos aberraciones, repetidas en la ‘antihistoria’,  sino lamentaciones?  En el Verdadero Comunismo sólo hay un Estado que involucra lo individual y lo social. Estado que viene  implícito en nuestra  naturaleza humana, lejos de partidos únicos, de luchas y de dictaduras por el poder. Si algo se le puede atribuir al Verdadero Comunismo es su relativo poder. Relativo porque su poder reside al mismo tiempo y por igual  en todas y en cada unas de sus partes; en todas, como sociedad,  y en sus partes, cada uno de sus individuos. Nadie es más. Nadie es menos. Jerarquía de igualdad. Jerarquía que se puede lograr con la forma de pirámide social que hemos descrito o bien en una forma superior que alguien conciba. Claro que no todo será panacea. Habrá muchos males heredados de esta nuestra civilización actual. E incluso muchos tarados mentales y deformados físicos como consecuencia  de abusos sexuales, de drogas y de alcohol, y de las malas praxis clínicas  y de laboratorio /reproducción artificial/ de nuestro tiempo. Hay cantidades de tratamientos que aplicándolos hoy pueden tener funestos resultados radiactivos en el futuro. Mas a pesar de los pesares la sociedad de aquel entonces será madre receptora de todos los problemas que le recarguen sus malcriados hijos de ahora. Pero será una nueva y muy superada sociedad.
¿Será posible  hacer la transición de capitalismo a Comunismo sin derramamientos de sangre, sin enfrentamientos de clases?  Para ese día habrán cambiado muchas cosas: modos de vida ajustados a las necesidades del momento que serán imperiosas; mentalidad de la población con nuevas exigencias  en cuanto a una distribución más equitativa de los bienes; la interacción de los territorios, antes naciones, en busca del bien común de los habitantes del Planeta, necesitándose unos a otros en cuanto a alimentos y otros productos de carácter social. Y el hombre estará más apto para su ecuanimidad y sentido de la racionalidad; habrá tomado conciencia de lo que es vivir en este Planeta, sin tener que repetir infructuosas reyertas, y  sin derroches de unos y escasez de otros. Ya la prueba de laboratorio  histórico no puede ser más fehaciente: charcos de sangre, opulencia y miseria. Hay perentoria necesidad de que los gobiernos que preceden al nuevo Estado vayan concientizándose de que la misma Madre Naturaleza está marcando la hora para que salgamos de la ‘antihistoria’ y para que entronicemos no a la ‘diosa razón’, sino la ‘racionalidad’, el sentido de justicia social, sin desmedro de la libertad del dueño y señor de este Planeta: el hombre, especie predilecta del mismo Dios. Y el vehículo más adecuado para esta conquista del hombre nuevo no es otro que la ‘educación’. Un sistema educativo que forme a los ciudadanos ‘EN – PARA’:  En Libertad, para la Libertad;  en Justicia, para la Justicia;  y en Amor, para el Amor. Poniendo en juego el precioso binomio de nuestra naturaleza humana: ’Educatividad y Educabilidad’,  partes efectora y receptora del proceso conocido  como  ‘Enseñanza-Aprendizaje’. Si este modelo de educación , ‘EN _ PARA’,  se imparte , se aclararán las conciencias y se despertará en  los niños y en los adolescentes, en los jóvenes y en los adultos fervoroso celo. Y el celo es una cualidad también innata en nuestra naturaleza humana, y así como estamos prestos a imitar lo malo, estaremos nos menos diligentes para adherirnos a modelos de conductas más positivas. En el ámbito de la inconciencia social, eso que produce hábitos sin darnos cuenta, así como lo negativo atrae a lo negativo, lo positivo es no menos eficiente en su atracción. Y enalteceremos a nuestros menores al tener modelos referenciales de sacrifico, de abnegación y de grandeza. Renacerán en sus tiernas mentes héroes no fantasmagóricos ni destructivos, sino héroes de inspiración en la sabiduría, en la bondad, en el trabajo. No más héroes, que aún con razones de su momento histórico, hayan manchado sus manos de sangre para defender causas de muerte: ya sea a favor del capitalismo bien llamado “salvaje” o de Estados prepotentes y depredadores de la dignidad humana.
El Apóstol Pablo es de la idea de que “los fuertes deben  soportar las cargas de los más débiles”. Por supuesto que así debe ser. Pero “los fuertes” no han de ser tomados como los ricos frente a los pobres, pues en el verdadero Estado Comunista rige la igualdad. “Los fuertes” sí frente a debilidades físicas, psíquicas y circunstanciales de otros seres humanos que se hallen disminuidos o impedidos para la labor social. Nunca  “los fuertes” como manipuladores del sistema comunista, sea en el aspecto económico o de función social de gobierno. Y es más,” los fuertes” no como dadores de limosna, sino como sostén de la vida social y de cada uno de sus integrantes. “Los fuertes” en ejercicio libre, justo y amoroso por el bien de su comunidad. Quizás los discípulos, Apóstoles, no estaban a la altura de aquellas explicaciones que a solas recibían del ‘Maestro Jesús’, mientras que a otros les hablaba en parábolas, y sea ésta la razón por la que no nos haya llegado otra versión de lo dicho por Jesús. Y quizás también, por estar envueltos los Apóstoles en una atmósfera religiosa, no advirtieron la profundidad social que les planteaba el ‘Maestro’.  Mas aunque en el Mensaje de Jesús  que se nos ha transmitido no hay una teoría económica desarrollada, se deduce del parafraseo que la instrucción que daba a sus discípulos tendría que haber sido sumamente completa,  de alcance social y de mejor vida a futuro. El amor no era en Jesús una entelequia ni una metáfora. Jesús se baja a los hechos y exigía frutos de verdad y de libertad. Sus palabras no son hueras, están cargadas de fe, de entusiasmo, de optimismo y de incitación ardiente a la acción positiva. Jesús, Hijo de Dios, vino a unir al hombre con el Padre, con Dios. Quizás también muchas de sus palabras, por ser incomprendidas por los mismos Apóstoles, no fueron pasadas al pergamino. No me atrevo a emitir juicios temerarios de que hayan sido borradas por intereses bastardos. Y si ello hubiese ocurrido, ya están juzgados sus autores, y testigo es la sangre que por causa de ellos se haya derramado. Pero sí nos quedamos en duda de por qué se ha perdido la otra parte del Mensaje. Mas sea cual fuere la razón de que no esté definida la teoría socioeconómica en los Evangelios, como la entendemos hoy, no por ello no se infiere de estos documentos que el ‘Maestro’ hablaba con pies en tierra, que se daba perfectamente cuenta de las injusticias del medio social que lo circundaba,  y no con menos razón expulsó del Templo a quienes lo profanaban con su mercadería.  Y nada más sagrado para Jesús que el ‘hombre’, eje de todo su Mensaje. Un ‘hombre’ hermano de los demás hombres:”Todos vosotros sois hermanos”. Todos tenéis una misma condición delante del Hacedor,  “del Padre”, porque todos sois sus hijos, y todos merecéis el pan de cada día, y vuestra meta es ser libres. Por eso en un sistema de mentiras seguiréis siendo pobres y esclavos. “ Sólo la verdad os hará libres”. Y la verdad no puede estar en la mentira de los gobiernos de ricos, porque “es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja que un rico en el reino de los cielos”. “Y el reino de los cielos está dentro de vosotros”. Como dentro de vosotros están los dones. Poned en juego vuestros talentos y multiplicadlos.
Sí, cuando Jesús cesaba de sus parábolas, se las interpretaba  a sus discípulos. ¡Cómo hacía énfasis en el vacío de los ricos! ¡Y cómo invitaba a sus discípulos a perder el miedo, a que tomaran conciencia de lo que valían. “¿Acaso vosotros no valéis más que una oveja?”. Los confirmaba como hombres y los  exhortaba a poner la otra mejilla. Esto es, los enseñaba a ser fuertes, hombres de temple de acero, que no éste como de espada afilada para matar, “porque el que a hierro mata, a hierro muere”.  ¿Acaso poner la otra mejilla cuando lo abofetean a uno no implica sobrado coraje? ¿Acaso no significa tener dominio de sí mismo para enfrentar otras situaciones y no dejarse llevar por las primeras impresiones, por halagos o amenazas? ¿Acaso Jesús vino a enseñarnos el conformismo y la cobardía? La humildad de que nos habla Jesús no es la de ser tontos, sino la de “estad atentos y vigilad”, “mirad que os envío como ovejas entre lobos”; “sed mansos como las palomas, pero astutos como las serpientes”. Por ende que los  cristianos que asimilaron el Mensaje del ‘Maestro’ ofrecían con valentía sus vidas  en las garras de los leones que les eran lanzados en la arena del circo para saciar la sed de sangre de la clase imperante de todos los tiempos.  No como cobardes y entreguistas, sino como desafiantes a la podredumbre de las élites reinantes. Ellos entendieron muy bien eso de:“Os matarán el cuerpo, pero el alma no”. Y los Césares quedaban burlados. Césares  y huestes sanguinarios que  se han infiltrado en todas las etapas históricas y siempre que reaparecen lo hacen como lobos revestidos con piel de mansos corderos. Ofrecen lo que no dan  y quitan lo que no les pertenece /la libertad y la dignidad/. La mentira es su consigna. “Por los frutos los conoceréis”. Jesús, como Dios que era, no tenía pelos en la lengua para cantar las cuatro verdades, cuando se dirigía a los ricos y a los manipuladores de la Ley mandándolos  hasta el infierno. ¡Y cómo les dolería a los ricos verse en la situación en que cayó el “rico epulón”! No era echarles en cara la mentira y la injusticia en que vivían, sino que inexorablemente serían reos de castigo eterno, porque eran malos y perversos y no querían reconciliarse con Dios, que es lo mismo que ejercer lo  principal de la Ley:”La justicia, la misericordia y la lealtad”. Ricos, gobernantes  y letrados que echaban las peores cargas sobre las espaldas de los indefensos, y ellos sólo se movían para lucrarse y pomponearse en los banquetes. Ni  temió pronunciarse así a los fariseos, cuando éstos pretendían amedrentarlo con que sus palabras /de Jesús/ llegasen a oídos de Herodes: “Id y decid a esa raposa…”.
Tal vez las otras palabras de Jesús no lleguen jamás a nosotros. Pero el espíritu de ellas,  no la simple letra, está latente entre quienes seguimos  su Mensaje. Y con este espíritu nos lanzamos hacia los nuevos tiempos. El Maestro nos ha pedido “la regeneración de lo humano”. Y ya es hora de acometer esta empresa. Y el Mensaje del ‘Maestro’ es muy claro: ”El que obra justicia es de Dios”. Y el obrar nace de adentro, y adentro “está el reino de los cielos”. De manera que a la justicia somos llamados. Y si “el que obra justicia es de Dios”, en este obrar santo se hace presente la manación del amor,  de la verdad y de la libertad. Y es de  justicia de lo que hay que amamantar a nuestra sociedad. Y no puede haber justicia mientras haya opulencia y miseria, ricos y pobres.  ¿Es justo que unos tengan demasiado /tierras, dinero, bienes de ostentación…/ y otros naden en la miseria? ¿Es justo que unos derrochen, mientras otros están desprovistos de lo necesario para siquiera subsistir? ¿Acaso este Planeta es de alguien en particular? ¿No nacemos todos iguales, desnudos y en manos de nuestra misma  especie?  ¿Quién ha escapado a nuestra especie para sobreponerse a ella y dominarla? ¿Y cuál es el destino final de todos, sino “polvo eres y en polvo te convertirás”? Y repito como en otras oportunidades lo he dicho: ¿Quién ha nacido con un letrero en la frente que diga todas estas tierras, todos estos bienes de la naturaleza, sin olvidar bienes malhabidos, son míos? ¿Es justo que unos ganen unos sueldazos, amén de chequeras y viáticos, y sin exponer mucho de sí, con guardaespaldas, y tantos otras prerrogativas como la de recibir honores, y otros, que son de verdad los que amasan con sacrifico el pan de la sociedad, exponiendo sus vidas en trabajos rudos o de gran dedicación  humanitaria /labradores, mineros, pescadores, albañiles, médicos, enfermeras, educadores, etc./ estén mal pagados, que si cubren unas necesidades  /pago de vivienda/, no pueden satisfacer las otras /vestido, comida, educación de la prole…/, y teniendo que renunciar a otras satisfacciones a que tienen derecho? ¿Se le puede llamar a un sistema así democracia, socialismo o comunismo? El nombre es fácil  ponérselo . Difícil es la situación por la que atraviesan quienes están debajo de la pirámide burocrática y usufructuadora del sudor ajeno. Mas se acercan los tiempos de una nueva conciencia del hombre, Conciencia Cósmica, conciencia sin fronteras, conciencia de unidad, de universalidad y de trascendencia. Conciencia de darnos cuenta de que todos somos seres humanos con derechos, con deberes, e iguales en necesidades, que habitamos en las mismas condiciones de especie inteligente, pensante y libre  de este Planeta, y de que este Planeta nos corresponde a todos por igual en nacimiento, en estadía, en disfrute posible de la vida, y con el destino no menos común de la muerte.  Hay  que borrar la ‘antihistoria’. La historia del hombre fratricida.  La historia del hombre generado en la mentira. La historia de la lucha de clases. Y hay que engendrar al hombre nuevo, al hombre regenerado, al hombre de la ‘verdad’. “La verdad os hará libres.
Bien dice el Apóstol Pedro:”Nosotros esperamos otros cielos  y otra tierra nueva donde tenga morada la justicia”. Sin duda que el ‘Maestro Jesús les hablaría de las perspectivas de un mundo mejor y les daría a conocer la profecía de que “el lobo y el cordero pacerán juntos”, de que “no trabajarán unos para beneficio de otros”, de que la ciencia se encargaría de alargar la vida del hombre y “tener cien años será como niño”. El ‘Maestro’ les complementaría  esto con la idea: “No se ha hecho el hombre para el sábado, sino el sábado para el hombre”.  Es decir: El Estado debe estar al servicio del hombre. Y, en reversión de que “comerás el pan con el sudor de tu rostro” y de que “Yo no he venido a ser servido, sino a servir”, el hombre debe estar de igual modo al servicio del Estado. Indiscutiblemente que en reciprocidad.    -Alguno de los discípulos le preguntaría: ¿Maestro y qué quieres decir con eso de que no has venido a ‘ser servido, sino a servir’? -Jesús les entraría en profundidad: Amados míos. Ser servido es de esclavistas: el esclavo sirve a su señor. Ser servido es de la realeza: los vasallos sirven a su rey. Ser servido es de los que explotan el sudor de su semejante. Ser servido es del rico /capitalista/ y de los gobiernos represivos de ‘antihistoria’. Y si, el  Señor Dios, mi Padre,  le dijo al hombre ”Comerás el pan con el sudor de tu rostro”, es porque en ley de justicia el hombre, todo hombre, debe trabajar. Nada de vivezas de que unos exploten el trabajo de otros. Es el hombre-especie, todos por igual, que deben amasar el pan, aderezándolo con el sudor de su frente sobre la artesa de la responsabilidad.                                                                                                                                          Recordad bien lo que está escrito:”… no trabajarán unos para otros”. Así habló mi Padre a su pueblo, desde el ‘paraíso’. Pero Adán, el representante de la especie humana, quiso vivir en desobediencia de la Ley que rige a todo ser viviente en la Tierra, la Ley del trabajo. Adán… Mito que simboliza al hombre caído /como nosotros todavía en el siglo XXI/. Hombre que abusó, y abusa, del privilegio de su razón, que la utilizó para mentirle al mismo Dios. Y por la mentira esta Humanidad no ha podido levantar cabeza. Por la mentira el rico exprime al pobre. Y por la mentira el monarca que impone su criterio en las naciones es su excelencia el dinero. “Tanto tienes; tanto vales”, dice un proverbio. Por todo esto  os he dicho:”Ya no os llamaré siervos, sino amigos”. Es decir: compañeros, iguales. Y como iguales “Nadie sea mayor que otro”. ¿Entendéis ahora? -Sí, Amigo  /Maestro/, pero continúa hablándonos de esa igualdad que tú quieres compartir con nosotros. -Pues bien,” Esto os mando: que os améis unos a otros”. Y el amor no son palabras que se las lleva el viento. Yo os doy el ejemplo, hasta lavándoos los pies, porque Yo, siendo el Señor de los señores, “el dueño del sábado” /el que manda en toda institución/ y ante quien doblan las rodillas las cortes celestiales, ”Yo estoy en medio de vosotros” /sentado como uno más entre vosotros/. Ni más, ni menos. Y ruego al Padre: “Padre, te pido que todos sean uno”, para que se acaben las desigualdades entre los hombres. “El mayor entre vosotros será como el menor, y el que manda como el que sirve”. Sí, para que el que manda, el gobernante,  no se crea superior a los gobernados. Es entonces el día que tanto anhelo y que lo doy por consumado, y lo pongo en vuestras manos para que lo cumpláis: el día de la “regeneración de lo humano”, motivo de mi venida a este Planeta. “Y tanto amó Dios al mundo / a la humanidad/ que envió a su Hijo Unigénito a salvarlo”.  “Y si el mundo os aborrece, antes que a vosotros me aborreció a mí”. A mí, “que soy manso y humilde de corazón”. A mí, “que prefiero la misericordia al sacrificio”. A mí, “que soy el camino la verdad y la vida”. Por eso “Yo no soy de este mundo”, del mundo de la mentira, del mundo dominado por el príncipe de las tinieblas, príncipe que con tan sólo mi venida “ya está juzgado”. “Príncipe que nada tiene en mí”. Príncipe que, cuando se enteró de mi nacimiento,  hizo una matazón espantosa en la infancia de aquel momento. Pero a mí me custodiaban los ángeles en Egipto. “Yo he venido a salvar al mundo”. “Y pasarán cielos y tierra antes de que falte un ápice a la ley”, para que todo se cumpla”. En manos de vosotros, mis “amigos”, está, pues, la salvación del mundo. “Vosotros sois sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué se salará?”. En otras palabras: ¿Con qué moral podréis llevar esta verdad nueva que os anuncio? ¿Cómo podréis recriminar cualquiera mala conducta de los gobernantes si pisáis el mismo suelo de las víboras? Para que haya Libertad, para que reine la Justicia, y para que el amor derrumbe las fronteras del egoísmo, de la prepotencia, de los intereses, de las ambiciones: ”Amaos los unos a los otros”. “Mas cuidaos que vendrán muchos en mi nombre”, utilizándome como un ‘revolucionario’ de sus ardides. Deambulan por doquiera  agoreros de la política que, usurpan no sólo mi nombre, sino que pretenden tomar mi  condición divina. Al fin súbditos del príncipe de las tinieblas.




La humanidad pareciera clamar a gritos ese amanecer del Verdadero Comunismo. Y veo dibujarse ese día  como una realidad. Realidad que ya es de clamor universal,  y sin ella no puede haber un mejor destino para la supervivencia del hombre sobre este Planeta. Y ya  no serán  más los socialismos y comunismos de ‘antihistoria’ la idea perversa de que  el Estado es el único dios y a nombre de este dios se atribuya la capa social  de arriba atentar contra la voluntad y la dignidad del pueblo, por más que tomen por bandera destruir la propiedad privada, para, al final,  la gran propiedad  privada sea un Estado intolerante con la libertad e impío por sus desmanes, convirtiéndose el hombre  en esclavo de un sistema de recelos, de desconfianzas y no menos de abusos de unos sobre otros. Mientras persista la idea de ‘los de arriba son los que mandan’, los de abajo serán pisoteados. Ni tampoco  el capitalismo acuñará más monedas de ricos y pobres; las de abundancia para los dueños del mundo y las de poquedad para los hijos del infortunio. Y habrá paz duradera en la Tierra, porque la razón de la guerra ya no existirá. De aquí la Palabra 77:”…Las armas de los terrícolas se aprestan en paz y luz. Las armas de los terrícolas serán depuestas en la Nueva Generación según Conciencia Cósmica: Libertad, Justicia y Amor”. La única llama que prenderán los terrícolas será la `la llama olímpica’, porque en la nueva cultura el ocio malsano /vicio/ cederá todo su espacio al deporte y a las artes. Un nuevo ideal de belleza iluminará las mentes. 

La propiedad privada hay que redimensionarla a una nueva concepción de que el todo (el Planeta) nos corresponde a todos y a cada uno de los seres humanos; no para dividir el Planeta en porciones iguales, o darle a cada uno su moneda ‘per cápita’, sino conforme a una administración de justicia desconocida por nosotros. En justicia de nosotros sería un reparto entre los más pillos, entre compadres y camaradería. En esto las democracias han favorecido el derecho de propiedad privada, porque así las élites de poder político  y de  poder económico se estrechan muy bien sus manos, sin importarles el dolor y la miseria de los menos favorecidos por la fortuna, etc. Con paliativos de limosna, socorro o ayudas de misericordia no se sacia el verdadero derecho a la vida y a la dignidad del ser humano. De manera que dentro de la nueva concepción del hombre, del mundo, de la vida y de las cosas formulado en ‘Clave 9’, insistiendo en la propiedad privada,  hay que dar primacía a un derecho de propiedad privada justo y que tal derecho no dé chance a ningún hombre a desequilibrar la balanza de la equidad. Por ende que la propiedad privada ha de estar ceñida en cuanto a espacios habitables y de otros usos a lo útil y necesario para lo individual, lo familiar y lo social, dando, por supuesto, margen a una conservación amplia de los espacios de la naturaleza (sea de espacios terrestres, acuáticos o de aire).  Así, pues, la administración de todos los espacios ha de estar regida por leyes muy concretas y de fiel cumplimiento para el bienestar de todos y de cada uno de los habitantes del Planeta. Por supuesto que sobrarán tierras y aguas para una mejor vida del hombre, y la naturaleza nos responderá con mayor  longevidad del Planeta y de sus habitantes. Y tendremos más y mejores tierras de producción de alimentos, mejores ganaderías y un nivel de vida de menor angustia. Por tanto no olvidemos que ‘el todo es de todos, por todos y para todos’ como la gran filosofía e ideal de la vida. Y en esta filosofía e ideal de vida nueva y mejor se requiere una planificación universal de las naciones, que desaparecerán como tales,  como entidades de propiedad cerrada y excluyentes, de fronteras .   Sí, aunque ahora no se entienda,    las naciones como tales desaparecerán para dar paso a territorios muy específicos en los que las actividades del hombre  serán  muy  concretas ,   por regiones del Planeta, según las necesidades  y oportunidades de trabajo y de producción. Y la competencia capitalista o el apretado nudo socialista –comunista serán preterición de lo ya inaccesible, para tomar lugar el intercambio entre los territorios como suministro comunitario dentro del gran todo social. Para ese entonces los suelos y subsuelos y  demás espacios habrán tomado otra conceptualización en la mente de los hombres,  y,  por consiguiente,  obedecerán a otro tipo de legislación y de usos tendientes a una vida mejor para todos y cada de los habitantes del Planeta. Y las razas ya no serán motivo de discriminación. La xenofobia tendrá su substituto en la interacción de unos con otros como hermanos de una misma especie. Las migraciones de determinados pueblos y  de diferentes razas se harán incontrolables y quiérase que no favorecerán la unificación de la especie, “para que todos sean uno” en todos los aspectos de la vida, “como el Padre y yo somos uno solo”. En este concepto bíblico Jesús baja en deseo el Reino Celestial y lo  propone al hombre como  modelo para la comunidad humana:”Como el Padre y yo somos uno solo”.
La sangre del Cristo de verdad que  no se habrá derramado en vano, tampoco habrán sido inútiles los buenos deseos y sacrificios de tantas almas generosas ‘guías de espiritualidad y de bien’ entre los terrícolas.  Y la bendición de Dios recaerá sobre el Planeta y sus habitantes. Y aunado el hombre a la gracia divina, se abrirán los cielos en gran regocijo para la humanidad. Y un imprevisto será suficiente para este anuncio: ¡Nuevos lares habitables en el universo! ¡La nueva América de los cielos! Un mundo nuevo de proyectos y de perspectivas  advendrá ante los ojos del hombre.  Y  habrá nuevas motivaciones para la perpetuación de nuestra especie. El descubrimiento de las  Américas será una sombra al lado del destello de luz y de avance científico que traerá aparejado este  hallazgo en los cielos.  Inconcebible esto para los pesimistas de hoy. Pero cuando el radio mental del hombre ensanche su circunferencia, las cosas de abajo resultarán insignificantes. Y esto comprobará al hombre que el espacio en sí no existe, sino que es una proyección de su mente. Y su mente tocará más de cerca a Dios. Al respecto dice el Apóstol Pablo: ”Renovaos en  vuestra mente, para que comprendáis cuán buena,  grata y perfecta es la voluntad de Dios” .  “Dioses sois”. Somos imagen de Dios. El empíreo nos pertenece.  Pero a todos por igual; no unos ricos y otros pobres. No más un hombre atado al cordón umbilical de la propiedad privada o de un Estado usurpador.










Y no olvidemos que no estamos solos en el universo. Y que entonces saldrán a nuestro encuentro los Hermanos Mayores, e incluso en vida corporal nosotros tendremos puertas accesibles a “las maravillas que el universo esconde a los sentidos” /Palabra 133/. Todo como parte de nuestro estadio mental evolucionado. ” Y acortaremos distancias y tiempo” /Idem/. Inventos soñadores para romper la vieja fórmula velocidad-tiempo-espacio. Y transitaremos   nuevos planos evolutivos en el devenir de nuestro ser, repito,  aún en vida corporal; aunque los científicos de microscopio y de bisturí en mano no lo crean, aunque los que empuñan las armas en sus manos hagan resistencia. El  hombre como especie privilegiada de Dios está en evolución hacia nuevas esferas del ser y su visión se irá agudizando. Cada estadio por el que vaya atravesando  le despejará el horizonte con nuevas perspectivas de vida y será más responsable de sus actos. Una vez adquirida su  nueva conciencia de hombre racional, libre y de energía superior o espiritual /su Conciencia Cósmica/,  todas las cosas se le someterán. Y en este estadio de conciencia hay también, como lo pueda haber ahora entre nosotros, gradaciones de mayor o menor conciencia. Pero lo más soslayará lo menos. “Cosas mayores que estas que yo hago podéis hacerlas vosotros”. Y el Cristo ya no será más objeto de discordia, sino de comprensión entre los hombres. Todos comprenderán que El es:”El camino, la verdad y la vida”. Y en El serán alabados los hombres de bien y de sabiduría que nos han acompañado en este Planeta, que consideramos como “valle de lágrimas”. No importa que todavía tales cosas no se comprendan  por el fanatismo religioso y doctrinario  de los hombres. Pero no se podrá borrar de nuestra historia que el gran empujón hacia esas nuevas etapas nos lo ha dado el Cristo, el mismo Dios hecho hombre, enseñándonos el camino de la verdad, de la justicia, del amor, demostrado hasta con la entrega de su vida corporal con los padecimientos que cualquier otro hombre en sus circunstancias hubiera tenido que soportar, aunque a él el padecimiento le produjo “sudor de sangre”. Y experimentaremos en carne y en espíritu lo que es ser libre.  Libres, pero no exceptos de responsabilidad ante los dictámenes de vida perfecta impresos en nuestra propia conciencia: ”Sed perfectos como el Padre celestial es perfecto”. Entonces el canto angelical de “¡Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad!” será repetido por el mismo hombre, pues la magnificencia  realizada en su ser se hará  expresión de ‘aleluya’.  Todavía estamos vibrando muy bajo, y no  se cree  en este avance que se sobrepone a toda dialéctica: romper una barrera y enfrentarse  a otra superior no sólo en dificultades ,   sino también en progreso y paz espiritual. Del hombre considerado  aún “materia” o “trabajo”, o el hombre “enajenado”, o ideologizado y fanático,  ya no habrá ni rastro de él.  ¡Adiós a la propiedad privada! ¡Adiós a los gobiernos revolucionarios y sanguinarios! ¡Adiós a la ostentación por riquezas o por poder gubernamental! ¡Adiós a aquéllos que desde sus lujosas mansiones o naves miraban con desprecio o en minusvalía a su prójimo hundido en la desventura!
Retroproyectémonos a etapas evolutivas inferiores de nuestro ser físico, de nuestra presencia en esta dimensión sensible. ¿Qué hallaremos? Un universo  inexistente, nada parecido  al  actual. Un universo en proceso de formación. Gases, partículas… Atomos en convulsión… Magma inextinguible. ¿Y el hombre? Allá conformando moléculas en expansión e indefinidas. Y sin embargo, allá en ese antro en revolución cósmica estábamos en evolución hasta aparecer como célula viviente que daría paso a nuestro cuerpo físico y a su concomitante el espíritu o energía superior que nos caracteriza. Evolución que no ha terminado y que se ha de prolongar en el tiempo y en otros espacios del Universo, del cual nuestro Planeta es parte integrante y nuestro primer hábitat. La condición para ascender es nuestra evolución mental y de conciencia. Evolución que nos está acercando  a la verdad y nos devendrá en sabiduría, y  consecuentemente su repercusión será hacernos más libres y espirituales y más cercanos a la dimensión luz, a cuyo habitáculo se entra tras el hito que denominamos muerte. Y el día del gran hito, el día de la muerte del universo, el día de la reversibilidad cósmica, y, entonces, se dará la “resurrección de los muertos”, se atraerán recíprocamente cuerpo y espíritu. /nuestros cuerpos serán más o menos gloriosos, según nuestras obras/ y entraremos en la estancia a que seamos dignos, para comenzar así un nuevo estadio de vida /y será otra la modalidad de nuestro ser/. Y el medio más propicio para ese salto, para esa subida al Paraíso del Padre es un obrar según  Conciencia Cósmica, según Libertad, Justicia y Amor. Y decía el ’Maestro’: ”Allí seréis como ángeles en el cielo”.
  ¿Y qué relación puede tener el obrar con la evolución mental del hombre? Aunque en el orden lógico el obrar sigue al ser y a su pensar, es /el obrar/, se podría considerar así,  un producto de la mente que, una vez que se hace algo visible o tangente, tiene la capacidad de revertirse en causa emuladora de un nuevo obrar, sea éste en el orden ascendente o descendente según la carga positiva o negativa que lo impulse. Si la mente para producir un efecto lo hace movida por principios nobles, indiscutiblemente que el obrar, además de ser positivo, lleva en sí un poder regenerador y de elevación del mismo ente /persona/ que lo origina. Es como si al subir la montaña desde ésta viéramos nuevos horizontes. Es como cuando alguien adquiere un conocimiento y lo pone cuidadosamente  en ejecución, su obra se perfecciona en relación a si la  hubiera hecho a la aventura, y, además, le puede servir de base o de inspiración para realizaciones posteriores y de nivel superior.  De aquí la importancia del obrar según Conciencia Cósmica.  Iremos de escalón en escalón, pero hacia arriba, y desde arriba se puede mirar lo de abajo con una óptica muy diferente a si estamos abajo y nunca hemos subido para establecer comparación entre una visión y otra. La Conciencia Cósmica revierte los términos: Al ver desde arriba, nos facultamos mejor para ver desde abajo las cosas que queden a nuestro alrededor.  Aludimos a un arriba de elevación mental, de amplitud de conocimientos y de conciencia; y abajo a la ignorancia y vacío existencial, que puede mejorar al tener las compuertas de lo de arriba abiertas. De igual modo, si poseemos los elementos básicos de la matemática, estamos capacitados para operaciones sucesivas y más complejas. La Conciencia Cósmica, eslabón inmediato en nuestra cadena evolutiva, es como la ventana que deja entrever lo que sin ella ni lo imaginamos. Y su obrar es como abrirse a una gran panorámica de inventos y de hallazgos, y no menos de complacencia ante el nacimiento del hombre nuevo que desde lo eterno se ha venido gestando en nuestros adentros. Yo, Manuel, Profeta de ‘Clave 9’, asomado a este devenir que nos depara la Conciencia Cósmica,  acaricio a este hombre y le extiendo mis brazos de apoyo para que crezca, se desarrolle y, en su multiplicación, eleve de condición a su especie. Para que haya “vino nuevo en cuero nuevo”. Ni me escondo, ni me atemorizan las circunstancias.
 La casa habitación del hogar familiar ha  de estar regulada, en cuanto a su estructura, en forma de igualdad para todos. Cada cual la irá ornamentando a su gusto.  Pero  a nadie le estará permitido hacer edificaciones como lugares de esparcimiento o para ensanchar sus bienes. Tal concesión propicia la desigualdad y el fomento de la propiedad privada.  Lo único que debe diferenciar una casa hogar de otra  es en el número de habitaciones conforme a los individuos que componen el grupo familiar. Nada de palacios ni de edificaciones de fastuosidad. Sí viviendas confortables y cómodas y que tengan espacios para las necesidades de  un hogar (patio para lavar y tender ropa, cocina, comedor,  sala de esparcimiento,  baños, contorno de área verde, etc…). Viviendas  que ,  dicho de otra manera, tengan una configuración de igualdad en cuanto a su estructura y a su forma, pues todo  ello contribuye a la unificación y hermandad de nuestra especie. La vanidad humana tiende a resaltarse, y en consecuencia la desigualdad, que se debe evitar a toda costa. Luego vendrían los espacios llamados públicos que deben ser ajustados al mismo criterio de vida mejor de una sociedad que brinda esparcimiento, decoro, comodidad y bienestar a sus habitantes. La igualdad no es sinónimo de miseria, sino de equidad y hasta de equilibrio social. En cuanto a las casas de labranzas y oficios varios de agricultura, ganadería, minería, etc.,  sus edificaciones han de estar acorde con este nuevo ideal de vida y que se evite en lo posible la contaminación ambiental. Las ciudades de aquel entonces obedecerán a un diseño completamente nuevo en comparación con nuestras ciudades actuales, anarquizadas por la disimetría de sus viviendas, de sus calles, de sus urbanizaciones y barrios, por su comercio y por el tráfico vehicular tan contaminante.
 Vayamos a otro ejemplo de comunismo: una comunidad religiosa. Ellos o ellas ejercen diferentes trabajos, desde el intelectual hasta el de barrer y fregar ollas. Sin embargo los bienes de la comunidad llegan a todos por igual, e incluso el descanso y el esparcimiento para su salud corporal y mental, y espiritual en tal caso. De hecho cubren todas sus necesidades como seres humanos. Por cierto que a través de la historia siempre han  existido comunidades no religiosas, tipo comunas, de trabajo  familiar, que podrían servir de ejemplo para tener una noción más amplia sobre lo que podría ser el Verdadero Comunismo; incluso el tipo de comunismo que han llevado las comunidades indígenas. Y en todas las comunidades hay división  del trabajo, como lo puede haber en un futuro Comunismo de ‘todo es de todos, por todos y para todos’. Aunque ya no se trataría de ir a cazar y repartir la pieza para que coman todos. Mañana, más que ahora, la relación trabajo-hombre-sociedad ha de tener una significación  más de equidad  de la que conocemos, y en ella derechos y deberes se conjugarán según el Trípode de la Libertad, de la Justicia y del Amor. Y no será el dinero el que marque las pautas de la economía y bienestar social y de cada uno de los individuos y sus trabajos. No el dinero como circulante de acumulación para ser más rico,  aunque los demás se mueran de necesidades. El dinero será substituido por una conceptuación muy diferente a  la remuneración que aún tenemos en los albores del siglo XXI.  Será el ‘crédito unidad computarizada’ el nuevo medio  que cuantifique y cualifique el trabajo del hombre en las diversas operaciones sociales, sin menoscabo de los esfuerzos y creatividad de los individuos. A cada cual según su trabajo y sus méritos. Será reconocido el mérito, y el mérito se ha de premiar, con valoración al mismo, en cosas que en aquel momento se tengan como justas y compensatorias, que no con moneda de enriquecimiento o de desigualdad como  ahora. Los premiados en su justa labor de iniciativa y esfuerzo serán tomados en cuenta para que tengan cierto disfrute de esparcimiento, así como para colaborar con el Estado en posiciones de gerencia, para una más acertada administración, y serán mejorados en condiciones y tipos de trabajo.   Esto es, el premio en proporción al mérito. Ahora, ya siglo XXI, el mérito lo hace el que puede atesorar dinero y bienes. Y se dicen con jactancia: para eso lo he sudado. Y otros menos esforzados: Lo que tengo es por herencia;  me pertenece sólo a mí. Y quienes recibieron por golpe de suerte  a la diosa fortuna:  La suerte es mi consejera. ¡Y no digamos del latrocinio descarado, y a veces impune, de los que meten la mano en las arcas públicas! La oportunidad, dicen éstos, la pintan calva.
En cuanto a la herencia las leyes serán bien precisas. La vivienda, centros de trabajo  y otros bienes de naturaleza /terrenos/ no se heredan, ni se enajenan por ninguna razón  una vez que estén en uso de persona, de familia o de comunidad. Las leyes especificarán cada caso según lo más justo y que beneficie a todos y a cada uno, pero nunca la herencia como ley. Si alguien de la familia ya tiene satisfecha sus necesidades de vivienda o de centro de trabajo, no tendrá ningún derecho a exigir más, salvo en caso de un mayor centro de trabajo para un mejor rendimiento social. La herencia no es concepto defendible entre particulares, sino que la vivienda o centros de trabajo una vez muerto el poseedor sólo tienen por dueño al Estado, y éste la pondrá de nuevo en otras manos, sea para habitar y/o  producir. En caso de que el poseedor de la vivienda, a su muerte, deje una o varias personas que, viviendo en la misma casa habitación,  necesiten de  ella , ésta en justicia será concedida a tal o tales personas; pero nunca como patrimonio de herencia, sino como concesión preferencial y justa del Estado.  Y recordemos que tanto derechos como deberes son enseñados desde el inicio de la actividad escolar del niño. A nadie que tenga un derecho consagrado en su constitución sobre algo se le quita en este Verdadero Estado Comunista de verdad.  A nadie. Lo que está mal concebida es la propiedad privada de la ‘antihistoria’, que hasta sin derechos deja a los menos favorecidos.
¿Pero y las discotecas, y los grandes centros comerciales  que brindan esparcimiento y deleite a sus visitantes? ¿Y las vacaciones en cruceros, en jets y hasta de viajes a la Luna, ya no tendremos derecho a ello? No justifiquemos la parte por el todo. Actualmente, siglo XXI, hay hoteles paradisíacos de sabrosos manjares, de espléndidas distracciones y hasta de orgías. ¿Pero, quiénes son los que tienen acceso a tan dulce vita, sino los que están forrados de billetes, y en duda de si bien  obtenidos, los ricos y opulentos…? ¿Y el resto de seres humanos que carece de recursos para estos festines, y los que viven en el anonimato de la miseria, la mayoría…? En el verdadero Comunismo, para aquel entonces, las mismas necesidades de sobrevivencia del hombre como especie traerá consigo otro modo de pensar, de actuar y de divertirse. Habrá centros de comercialización administrados por el Estado. Y el Estado, repetimos,  no es represivo ni usurpador. Aquel Estado estará al mejor servicio de los ciudadanos. Y si bien no se permiten bienes discriminativos que favorezcan la desigualdad, sí se podrán adquirir útiles que brinden comodidad en el hogar y en los centros de trabajo. Quizás el trueque para esta clase de objetos complementarios juegue un gran papel, en caso de que los ‘créditos’ que correspondan a los trabajadores /y trabajadores son todos, desde el Jefe de Estado hasta el último peón/ no les alcancen para la obtención de cosas secundarias. El trueque en buen sentido de poseer ciertos útiles /cuadros, muebles, etc./; nunca para comerciar con ellos y enriquecerse.  La vida individual no se concebirá sin la común, y viceversa. Si cuando éramos niños gozábamos según nuestra etapa de desarrollo poniéndolo todo en la pantalla mental de nuestra inocencia y de nuestras ilusiones, para aquel entonces, en el que ya habrá madurado más la humanidad, se tendrá otra visión del mundo, de la vida, de las cosas…, y entre éstas la manera de divertirse el hombre. Pero de seguro que no será una vida de aburrimiento, sino de nuevos encantos; sobre todo la dicha de llamarnos hermanos y de compartir los sinsabores o deleites  de la vida juntos y como iguales.
Vamos al caso de que hay excedente de materia alimenticia una vez hechas las reservas para momentos de contingencias,  entonces se ha de prestar atención a producir otros bienes sociales para goce y disfrute de la comunidad y de cada uno de sus miembros, como mejores medios de transporte y otras comodidades; siempre en prevención de vicios, que  pudieran desvirtuar la felicidad de la comunidad y de los individuos. El mal de la drogadicción y del alcoholismo dejarán de ser pesadilla de las familias. Ni que decir tiene la seguridad  personal, pues la preocupación del Estado será, repetimos,  la salud  mental y física de sus individuos. Incomparable el nivel mental de entonces con el de ahora.   Y el transporte será masivo y de calidad, para evitar la contaminación ambiental con fabricaciones innecesarias; y sin complacencias individuales, que lo que generan son diferenciaciones  sociales. El pulmón de la Naturaleza revitalizará su oxígeno y la compensación se hará sentir en todas las criaturas del Planeta. Y el transporte particular sólo lo necesario , sin que esto necesario sea de privación para unos y de concesión para otros,  a fin de evitar  las discriminaciones o supremacías; nada de poseer un particular vehículos innecesarios, el respeto a la Naturaleza estará por encima de gustos personales. No más fábricas contaminantes innecesarias . Y en esto debe ser muy cuidadoso y enérgico el Estado; sin prebendas para nadie. Los transportes oficiales sí se pueden tener  para casos en que se necesiten, como la guardia o la policía, empleados de movilidad (médicos, bomberos,  otros tipos de trabajo, etc). La reglamentación al respecto debe hacerse en sentido que no perjudique a nadie y sí beneficie a todos. Lo importante es que los ciudadanos puedan trasladarse fácil y cómodamente a sus centros de trabajo, de comercio y a lugares de esparcimiento. “El hombre trabajo”, “El hombre materia”, “El hombre cultura”, “el hombre enajenado”, según Marx, se habrá transformado en hombre protagonista de su propio destino mediante el uso de su racionalidad. Poniendo a cada cual en su sitio según sus capacidades, que las necesidades se consideran comunes. Y es así cómo un campesino, un médico, un legislador, un gobernante, etc., sólo se han de diferenciar en la función que les toca desempeñar, pero jamás en supremacía de derechos o de posiciones lucrativas. Y como alguien escribió:”¡Todos para uno y uno para todos!”. Así, pues: La sociedad para el hombre y el hombre para la sociedad.







             En el momento en que escribo hace ya 27 años cuando una persona muy conocida por mí me contaba sobre una experiencia extra-dimensional que Manuel tuvo en su propia casa el día l6 de Junio del año 1979. Hecho corroborado más tarde, por dos personas que se encontraban en dicho lugar, las cuales sólo pudieron percibir un ruido a manera de vibración, “algo muy extraño”, como un fuerte estrépito, según cuentan, que se  dejó sentir en toda la casa, sin saber exactamente lo que estaba ocurriendo. Fueron Josefa (criada), y Fernando, hijo, éste de unos 14 años de edad, quienes  se hallaban en otras faenas en habitaciones contiguas a Manuel esa mañana, y asustados corrieron hasta el  sitio donde Manuel estaba haciendo una grabación, tipo charla, que solía trasmitir los domingos por una emisora local, en la que tenía un espacio sobre tópicos sexuales, haciendo gala de su doctorado en Educación Sexual. Dicho trabajo solía hacerlo, con antelación,  los sábados, para luego ser corregido (voz y sonido) por  el Dr. Omar  Villasmil, quien poseía unos equipos de alta resolución. Josefa y Fernando quedaron atónitos al ver a Manuel en una actitud rara y como su rostro transfigurado.  Sin más explicación, Manuel –dicen- ”nos señaló con su mano que nos retirásemos…”. Ellos en el acto comprendieron que “algo muy extraño” sucedía a Manuel, algo que ellos no podían percibir. Se retiraron al área de la cocina-comedor donde permanecían en espera de saber algo más. Espera que se prolongó por casi  tres horas, desde pasadas las 9 a.m. hasta las 12 m., tiempo éste en que tres seres de otra dimensión, arrebatan a Manuel hacia otros lares energéticos de luz, según supe posteriormente por labios del mismo Manuel.  
            Después del contacto cósmico, como pudiéramos llamarlo, Manuel tuvo que enfrentarse a situaciones anímicas internas y a presiones públicas, incluso familiares. Por un lado Manuel mismo se preguntaba:”¿Cómo puede ser esto? ¿Será verdad lo que me ha sucedido?”. Trance éste que le duró a Manuel durante mes y medio. Manuel sentía angustia y soledad, al tiempo que su cabeza era un torbellino de agitación por lo que había vivido, visto y oído fuera de esta dimensión sensible en que nos movemos. Así hasta el día 27 de Julio (1979) cuando Manuel oyó una voz que le dijo:”Manuel, ve a Trujillo”, ciudad cuatro o cinco horas en automóvil distante de Mérida. Y como era tarde, cuando salió de Mérida, tuvo que hacer noche en Valera, ciudad cercana a Trujillo. En Valera comenzaría a clarificarse la situación a Manuel. Pero Manuel seguía sintiéndose incomprendido, hasta que un amigo de él,  periodista, lo saluda a las 8 a.m. del día 28 (Julio)  y le pregunta ¿qué hacía por allá?. Manuel le respondió, contándole algo de lo que le había acontecido:” Ni yo mismo te podría dar razón”. No obstante, su amigo, de nombre Gilberto Matheus, dio la noticia por radio y, cuando Manuel, que había ido a desayunar, regresó al hotel, se encontraban a las puertas del mismo más de ochenta personas solicitándole. Manuel no entendía aquello, y el dueño del hotel, de nombre Francisco, le notifica que la gente aguarda por él. Manuel continuaba incomprendido por sí mismo y titubeó a Francisco. Mas éste, de religión orientalista, invitó a Manuel a un pasillo del hotel en donde Francisco tenía una lámpara encendida y, dirigiéndose a ella en gesto piadoso elevó su espíritu y, mirando a Manuel le dice:”De verdad, tú eres Profeta. Ahora atiende al público”. Así hizo Manuel desde la 9 a.m. hasta las 11,30 a.m., cuando, llegando su turno, Hernando Cifuentes le mostró su identificación: Un carnet como miembro de la Comuna Espiritista de los Llanos, y le dice:”Me manda el Presidente de la Comuna para que Usted vaya esta noche a nuestro Centro a dar testimonio de que es el Profeta esperado”. Manuel palideció. Pensaba que los espíritus lo iban a atormentar en un cuarto oscuro. Tal era el concepto que para aquel entonces tenía Manuel del espiritismo. Y llegaron las 8 de la noche y el Hno. Hernando Cifuentes fue al hotel para acompañar a Manuel a la Comuna. Manuel se sentía como un manso cordero que era llevado al matadero. Y Manuel entró al fin al Centro Espiritista. Sesenta Hermanos de la Comuna lo recibieron con apretones de manos. Manuel bajó entonces a los infiernos. Se sentía muy mal. Comprendía ahora la soledad y los sinsabores del Cristo. Es más, se concebía a sí mismo como una hormiguita ante elefantes. La cámara fotográfica y el grabador de sonido estaban preparados. No había marcha atrás. De repente comienza la sesión. La voz de un Hermano se oye :”Yo, Hermano de esta Comuna, a las 3 a.m. fui despertado por una Presencia que me dijo: ’Levántate y escribe: Se acerca a la ciudad de Valera un Profeta. Salgan a su encuentro y préstenle ayuda’”. Manuel temblaba en medio de su desconcierto, y cerrando sus ojos y clamando al Padre Eterno rezó un Padre Nuestro. No más hecha esta oración abrió sus ojos y lo que tenía delante de sí eran hormiguitas y él era un elefante. Habìa llegado la Luz de Arriba a Manuel. Manuel entendía mejor que nadie en ese momento lo que pudo haberles sucedido a los Apóstoles cuando los envolvió el Espíritu Santo con su Luz. Y Manuel respondía con soltura y don de palabra a las preguntas que les formulaban los Hermanos. Y al final de la sesión dijo el Hermano Mayor:”Hemos oído al Profeta. Todos debemos brindar ayuda al Profeta”. Y a la noche siguiente los Hermanos acompañaban a Manuel a la Cámara de Comercio de Trujillo en donde Manuel hizo su primera disertación sobre ‘Clave 9’ y dio a conocer todo lo que le había sucedido en su arrebato cósmico del día 16 de Junio de ese año 1979. De Trujillo pasó Manuel a una población cercana, Pampán, en donde hizo su segunda predicación. Y acto inmediato estaba Manuel en el Zulia, en la ciudad de Cabimas. ‘Clave 9’ había comenzado a caminar sin previa planificación. Manuel se había convertido en el Profeta de ‘Clave 9’. La promesa que había recibido en su arrebato cósmico, “Nosotros los Hermanos del Universo, Peregrinos del Universo, estamos contigo. Cristo vive en ti. Tú vives en Cristo” se hacía realidad.


























































































































































































































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