ENAJENACIÓN VS. MENTE CÓSMICA
MENTE ENAJENADA VS. MENTE CÓSMICA
EL PRECIO DE LA ENAJENACIÓN: LA
SUMISIÓN Y LA PÉRDIDA DE ENTIDAD PROPIA, Y EL ABORREGAMIENTO.
TODOS SOMOS HIJOS DE UN MISMO PLANETA.
Y TODO LO QUE NO SEA ELEVARSE DE
MENTE, ES TIEMPO PERDIDO.
¡OJALÁ Y ME DÉ A ENTENDER Y NOS
ABRACEMOS EN ‘LO GRANDE!
Cuando no hay conciencia de sí mismo, ni de la realidad que
nos circunda, ni de las exigencias de un
Dios Hacedor de todo cuanto existe, y cuando nos da lo mismo actuar de una
manera o de otra, y cuando por apego o por interés, incluso por mero
sentimentalismo, sometemos nuestra mente y nuestra voluntad a personas o a
doctrinas, que de hecho éstas manipulan
nuestro pensar y nuestro comportamiento, y en consecuencia nos convertimos en
repetidores de recetas y poseedores de verdades estereotipadas, sin fundamento en lo justo, podemos
decir que nos hemos enajenado,
que nuestra dignidad como miembros de una misma
especie se ha deteriorado y que hemos perdido nuestra propia entidad.
En realidad, la
persona así enajenada, no deja de ser una marioneta, cuyo papel es moverse y
hablar de acuerdo a su poseedor, que hemos dicho puede ser persona /personas o
grupos, que representan determinados intereses/ o doctrina. De tales enajenados
están llenas nuestras sociedades en sus diversos aspectos: político, religioso,
esotérico, etc. Y lo grave de esto es
que si tales ‘cerebros lavados’ /sucios o servilistas/ fueran de gente sin
cultura, hasta justificable sería; pero no, en gran cantidad suelen ser profesionales e intelectuales, que se autodenominan
según la corriente política, filosófica, etc., que ellos representan /partidos
políticos, sectas, religiones…/: demócratas, socialistas, esotéricos,
católicos, budistas… Y algo aun peor: cristianos confesos… “Cristianos” a
quienes pongo entre comillas… Oportunistas, algunos con aureolas
farisíacas /en significado de
Evangelios/ que tiran la piedra y esconden la mano o que cambian de ‘color de camisa’ según el
tinte predominante.
Si sólo los enemigos del Cristo se comportaran así,
al fin y al cabo lejos están “del Camino, de la Verdad y de la Vida”, y hasta
serían dignos de compasión por parte de los cristianos de buena fe. Pero, ¿cómo
siendo los cristianos en cantidad bastante
considerable en el mundo con relación a otras
religiones, dejando a un lado diferentes logias, ideologías, filosofías, etc.,
que de por sí muchas son enajenantes, no hay una nación cristiana donde reine el
amor, la justicia y la paz que predicó
el Cristo, donde la comunidad cristiana pudiera servir de ejemplo a otras
sociedades? Ser cristiano no es decir “Señor, Señor”, sino “hacer lo que yo
digo”, en palabras propias del Cristo. ¿Será que se es cristiano de ‘bla-bla-bla’
y nada más, o que se es cristiano hasta que se presenta la oportunidad de
obtener prebendas, no importa si para esto haya que cambiar de credo,
sacrificar nuestra propia entidad y entregarse por entero al nuevo dueño /
referido éste al poder político o a grupos negativos/? El Cristo dijo:”Mi reino
no es de este mundo”. De este mundo de mentiras, de odios, de impiedad… El
reino del Cristo es ‘de la verdad, de la justicia, de la paz, del amor, de la
libertad plena…’. Reino que se construye en nuestros adentros y se exterioriza
en buenas obras, en convivencia, en trabajo de solidaridad unos para con otros…
No en teorías que aparentando ser sublimes, encierren en sí odio, muerte… Pareciera
como si estos dos mil años de era cristiana no fueran sino una pesadilla más de tantas como han
pasado por la mente nocturna del hombre desde que éste puso sus pies sobre la
Tierra. “El que a hierro mata, a hierro muere”, dijo el Cristo. ¿Y cuántos
cristianos, desde entonces, no han empuñado
la espada, el fusil, el cañón, la bomba, etc., para matar, y seguir matando hasta nuestros días /Marzo
de 2014/? Y hay crímenes de sangre… Y crímenes sin sangre /odio,
discriminación, dulces venganzas…/. Unos y otros pisoteando la ley más natural de los seres vivos: la
ley del amor. Amor que ondea en los labios como algo poético, pero
vacuo en su aplicación. Amor que muchos que lo pregonan y cantan desde la trova
política, o desde otra jerga grupal, lo
utilizan de trampolín para atrapar incautos. Y así hemos arribado al siglo XXI
de nuestra era cristiana. Otras eras culturales han seguido por el mismo
sendero.
¿Exageración? ¿Segundas intenciones? Ni cerrando los ojos, ni
tapándonos los oídos podríamos pasar por
alto la evidencia sobre los enajenados de la ‘antihistoria’ /historia
irracional/. Insisto, y si toda esta amalgama de lo irracional sucede en mentes
cristianas, ¿qué se puede esperar de otras mentes embadurnadas por políticas o
por doctrinas anticristianas y sin escrúpulos religiosos, exclusivistas y
revanchistas? Inaudito, paradójico o absurdo, pero ¡cómo por una bandera /de la
índole que sea/ el ser humano cambia su rumbo, se pervierte y se enajena!
No perdamos de la conversación a los ‘cambiacamisas’. A esos que, en
cualquier sociedad, lo que antes era su
verdad, ahora es la mentira del otro. Ahora la ‘verdad verdadera’ es la nueva
consigna, estridente o sonora, cual sonido
de loro. El enajenado se confunde de tal
manera que lo primero que pierde es la
sensatez y la capacidad de comprensión y de diálogo. Su ‘yo’ pierde asidero y gira a merced de los nuevos
vientos que soplen. Su bandera preferida es multicolor, pues hoy puede estar
izando una, mañana izará otra… ¡Ni para gastar nuestros buenos sentimientos en
lástima hacia ellos! Se hacen los sordos. En su rencor y en su odio hasta atraen cuantas energías negativas
deambulan por tierra, mar y aire, hasta hacerse propensos a la llamada
“posesión diabólica”.
¿Qué, pues, sucede en la mente del hombre que la razón no
funciona sino para la terquedad, la incongruencia y hasta para la maldad /y ¡sálvese
quien pueda! No hay diferencia entre un
matrimonio que discute sin ceder de parte y parte, sin reconocer que en algunos
de los lados está el motivo de la discusión, y el tipo de enajenados que se expande por el mundo. Todos sabemos de las
consecuencias del matrimonio que usa la razón para efímera discusión : el
divorcio o la imposición del más fuerte, y hasta situaciones que lamentar.
Igualmente está presta la mente del ‘enajenado a motu proprio’ a querer tener siempre la razón, porque su
razón es inducida, le viene de su nuevo dueño a modo de cliché de
conveniencias. No olvidemos que el vocablo
‘enajenado’ aquí expuesto no es lo mismo que ‘demente’, enfermedad
mental, ‘demencia’ /trastorno de la razón/. Nuestro aludido ‘enajenado’, aunque
se puede comportar peor que un demente, tiene la razón en su sitio, pero la
utiliza para sus propios fines, para el grupo en el cual milita, o para fines
inconfesables /sean personales o grupales/.
Es un hecho que cuando la razón calienta sus motores salta a la violencia. Y la violencia engendra
violencia en cualquiera de sus niveles. Y en su mayor intensidad se generan las
guerras. Miles de guerras civiles; de nación contra nación; y ya pareciera que
vamos buscando una tercera guerra mundial. ¡Cuántas mentes enajenadas no rigen
los destinos de las naciones!
De vez en cuando me
hago esta pregunta: ¿Cristianos? ¿Cómo es posible que habiendo, por demás,
tantas religiones, tantas políticas, que se pregonan unas mejores que otras, y
tantas doctrinas poseedoras de la verdad, y tantos hombres de bien y de
sabiduría, el mundo ande de mal en peor? Y mi respuesta es: La falla es humana.
Puede haber mil religiones y doctrinas, y hombres de bien y de sabiduría, pero si el hombre no
eleva su mente y su espíritu todo seguirá igual o peor. Recordemos al Apóstol
Pablo cuando invita a los cristianos a “elevar sus mentes”. El mismo Cristo
dice:”¿Por qué no juzgáis por vosotros mismos?”. Con ello nos dice que seamos
sinceros, que tengamos entidad propia.
Podríamos seguir enunciando casos y más casos de los
‘cambiacamisas’ y de los ‘poseedores de la verdad’, y de los que ostentan
posiciones privilegiadas en la sociedad, sean de gobierno o particulares, para
quienes el dolor ajeno no es realidad, sino meros conceptos. Sólo ellos son los
dueños de la verdad, de la realidad y de la vida, y sus secuaces deben
reproducir fielmente las salmodias prefijadas. Los tales ‘enajenados’ son los
braceros para las cosechas de la mentira y del egoísmo despiadado /y aquí no se excluyen ideologías/. Siempre
es justo decir:¡Sálvese quien pueda! Y cuando contraponemos ‘realidad y meros
conceptos’, queremos recordar al mismo tiempo a los forjadores y portadores de
esta falacia que en cabeza ajena es hasta bonito el sufrimiento y la miseria,
pero cuando toca en cabeza propia, ¡cómo se lamentan, y reclaman derechos, y
reniegan, y se esconden…¡ Con un buen carnet y/o un revólver cualquiera se hace
el macho. Sólo cuando se tiene conciencia de sí mismo, cuando se tiene entidad
propia, cuando se es humilde y cuando tenemos espíritu de trascendencia, y todo
esto se logra por la ‘Conciencia Cósmica’ mediante el ejercicio armónico de la
Libertad, de la Justicia y del Amor, es cuando mana el verdadero amor de lo
humano, el sentimiento de pertenencia del individuo respecto a su especie y al
Hacedor-Dios, y cuando nos facultamos para el engendro de una nueva Humanidad, de un nuevo ideal de
vida… Una Humanidad más libre, más justa
y más amorosa. Y es entonces cuando no se necesita cambio de camisas ni de colores, ni ser adepto
de tal o cual doctrina… La necesidad de enajenarse ya no existe. Y no existe,
porque en ‘Clave 9’, que no es logia, ni política, ni religión, ni grupo de
cualquiera otra clase, a todos une y a nadie ata; y el ‘YO’ que ella forja es ‘cósmico’, sin fronteras, y trascendental
/abierto a todas las posibilidades del ser, hasta de un Hacedor Supremo/. Un
‘YO’, que no necesita muletas, porque es dueño de sí y eje del Universo, y sabe
colocar cada cosa en su sitio y a él mismo donde le corresponde. ¡Triste es
enajenarse, dejar de ser entidad propia para fortalecer las apetencias de
segundos y de terceros! Es como autodegradarse y arrojarse al muladar de lo
irreciclable.
Es bueno hacer énfasis
en los diversos tipos de enajenación, y sobre todo en la ‘enajenación’ por ‘cambio
de camisa’. La enajenación de los
‘sin cultura’ conlleva a una especie de
parcelas de “borregos”, que otros llaman “masas”, porque son de fácil uso. Al
decir ‘borregos’ retrato una realidad,
no menosprecio a mis hermanos ‘sin cultura’, “masas”; más bien me conduelo de
ellos y grito por elevarlos de condición social. ¡Lo que sí es
incalificable es que los intelectuales se
conglomeren en torno a un líder o
caudillo para ensanchar sus tripas, y no menos en perjuicio para los marginados!
Ellos sí merecen el apelativo de “¡borregos!”.
Sobre todo, estos enajenados /”borregos”, por más astutos que
sean/ olvidan que la historia no se detiene, y tarde
o temprano recibirán su paga, y que si
su punto de vista vale, el de su prójimo
también vale; lo importante es saber conjugar esos puntos de vistas, a veces
opuestos, en bien común, en un nosotros, y no en contrarios como enemigos.
Capacidad nos sobra. Sólo falta humildad y reconocer que somos todos hermanos
de una misma especie, y cada uno con su propia individualidad /en la que
radican las diferencias/. En este simple reconocimiento ya hay sabiduría y la respuesta
de grandeza se nos da por añadidura. Y es, entonces, también, cuando en lo
humano se nos muestra lo Divino. Y si miramos a lo Divino, se nos refleja lo
humano. Pero con ‘poseedores de la verdad’ que sólo ven mentira en su prójimo,
si en algo éste disiente de ellos, sólo estaremos “viendo la paja en ojo ajeno y no la viga
atravesada en el nuestro”. Lo vemos a diario, a nuestro alrededor y en los
cuatro ángulos del Planeta.
Así, adondequiera que llegue este mensaje, sobre todo si
quien lo recibe es cristiano, mi
invitación es a que se sincere consigo mismo, y que sea lo suficientemente
humilde para verse en el espejo de los demás. Concientizándose en esto: No sólo yo pienso, siento, tengo
criterios, deseo poseer cosas buenas y agradables; mi otra parte, mi prójimo,
también piensa, siente, tiene sus
criterios, y desea cosas buenas y agradables. Con un poquito de
voluntad y con entidad propia, sin subterfugios o intereses enajenantes,
podemos arribar a un mundo mejor, a una sociedad más justa, menos belicosa y
más cónsona con nuestra verdadera condición de seres superiores, que , para
vergüenza nuestra, hasta de los animales, que siguen ley ciega de la
Naturaleza, nos dan ejemplo de nobleza.
De mi parte, como Profeta de ‘Clave 9’ que a todos me debo
por igual, sin distingos de ninguna naturaleza, invito a cada cual en
particular a tomar ‘Conciencia Cósmica’ /”algo más de lo que estamos acostumbrados
a ver, a oír, a conocer, a creer”, según Faber Kaiser/. No se olvide: “Algo
más…”. Luego no es lo mismo. Es un lente nuevo para la mente del hombre que nos
posibilita ver más allá de las mediocridades y no menos degradación en que como
individuos y como especie hemos caído.
Si bien respeto las diferentes maneras de pensar o de
concebir el mundo, la vida, el hombre,
las cosas y hasta el mismo Dios,
no estoy de acuerdo con que alguien se tenga por cristiano /imitador, seguidor
del Hijo de Dios hecho hombre/ al tiempo
que menosprecie, vilipendie y hasta odie y mate
a su hermano, porque no piense como él. De seguro que para una ‘mente
cósmica’, que no tiene fronteras, no hay necesidad de crear bandos o de sumarse a ellos. En ‘Clave 9’ se aprende a poner pies en
tierra, la mente en lo trascendental y el corazón en la humanidad. Y esto se
logra por la toma de ‘Conciencia Cósmica’ mediante el ejercicio armónico de la
Libertad, de la Justicia y del Amor. Quien tome esto como idealismo, que dé el primer
paso estudiando y practicando el Mensaje ‘Clave 9’, contenido en la “PALABRA DE
MANUEL”, que puede verse en: http://nuevaeducacioncosmica.blogspot.com/
Es más, como he dicho en algunos de mis libros: Debemos
abocarnos al establecimiento de un ‘nuevo ideal de vida’, una nueva
organización del hombre en sociedad, y
que tenga como resultado un ‘Nuevo Estado’ cimentado no como ahora en pirámide de arriba hacia
abajo, sino de abajo hacia arriba y de lado a lado. Estado en donde el de arriba rinda cuentas al
de abajo y al de los lados. ‘Estado’
que no está hecho, sino que hay que idearlo, planificarlo, implementarlo y
realizarlo. Desde el lente de la ‘Conciencia Cósmica’ se puede llevar a
cabo. Un ‘Estado’ de verdad: del hombre, por el hombre y para el hombre en
igualdad de derechos y de deberes, pero donde reine el tricolor de la Libertad,
de la Justicia y del Amor. No más componendas de los de arriba sobre los de
abajo. No más eso de ricos y pobres. No más dominadores y dominados. Todos
hijos de un mismo Planeta. Para ello está el recurso de una educación cónsona a
un mismo ideal que forme a niños, jóvenes y mayores. Nadie es más. Nadie es
menos. Todos en jerarquía de igualdad según su individualidad, siempre al
servicio de la comunidad, y ésta siempre al servicio de sus individuos. Todos compartiendo
juntos los sabores y sinsabores de esta
vida como hermanos, repito: hijos de un mismo Planeta. Y una de las primeras
tareas de la educación, según libertad, justicia y amor, debe ser el de
mentalizar a los educandos en la idea ‘de
que todos por igual somos hijos de este Planeta y a todos nos pertenece por
igual’, y que nadie es más; nadie es menos; todos en jerarquía de
igualdad, con derechos y deberes justamente instituidos.
EL HOMBRE ES LO QUE LLEVA EN SU MENTE
TÚ VALES Y MERECES MUCHO MÁS
¡PIES EN TIERRA!
¡¡LIBERTAD, JUSTICIA Y AMOR!
Manuelclave9@hotmail.com
http://nuevaeducacioncosmica.blogspot.com/


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