Su mensaje se halla contenido en un opúsculo denominado "PALABRA DE MANUEL". 1.¿Qué es la 'PALABRA DE MANUEL'? - Es un mensaje de 'Conciencia Cósmica' ("algo más de lo que estamos acostumbrados a ver, a oir a conocer, a creer", según Andreas Faber-Kaiser), fundamentada sobre el trípode de la Libertad, de la Justicia y del Amor. - No es logia, ni política, ni religión, ni grupo de ninguna clase; y "bajo la única jerarquía de la igualdad" a todos une y a nadie ata. 2. ¿Cuándo y cómo nace?- Nace el 16 de junio de 1979 por 'arrebato cósmico' que tuviera el Dr. Manuel González Ávila, quien encarna al Manuel del Mensaje. Éste es dado a Manuel en 'Clave 9': un modo de pensar, de sentir, de hablar y de actuar que se corresponde en 'Conciencia Cósmica' con el devenir de los tiempos. 3. ¿Qué fin persigue el Mensaje? - Una humanidad más libre, más justa y más amorosa. Ese mundo mejor que todos anhelamos: en lo individual, en lo social, en lo universal y en lo trascendental. 4. ¿Cómo se logra este efecto? -Por el estudio y práctica del Mensaje: "para lograr el fin, hay que establecer los medios" (Palabra 11). ¡PIES EN TIERRA! ¡LIBERTAD, JUSTICIA Y AMOR! TÚ VALES Y MERECES MUCHO MÁS.
Manuel. Profeta de 'Clave 9'

17 marzo 2014

ENAJENACIÓN VS. MENTE CÓSMICA

MENTE ENAJENADA  VS.  MENTE CÓSMICA

EL PRECIO DE LA ENAJENACIÓN: LA SUMISIÓN Y LA PÉRDIDA DE ENTIDAD PROPIA, Y EL ABORREGAMIENTO.
TODOS SOMOS HIJOS DE UN MISMO PLANETA.
Y TODO LO QUE NO SEA ELEVARSE DE MENTE, ES TIEMPO PERDIDO.
¡OJALÁ Y ME DÉ A ENTENDER Y NOS ABRACEMOS EN ‘LO GRANDE!

Cuando no hay conciencia de sí mismo, ni de la realidad que nos circunda, ni de las exigencias de  un Dios Hacedor de todo cuanto existe, y cuando nos da lo mismo actuar de una manera o de otra, y cuando por apego o por interés, incluso por mero sentimentalismo, sometemos nuestra mente y nuestra voluntad a personas o a doctrinas, que  de hecho éstas manipulan nuestro pensar y nuestro comportamiento, y en consecuencia nos convertimos en repetidores de recetas y poseedores de verdades estereotipadas, sin fundamento en lo justo, podemos decir que nos hemos enajenado, que nuestra dignidad como miembros de una misma  especie se ha deteriorado y que hemos perdido nuestra propia   entidad.
 En realidad, la persona así enajenada, no deja de ser una marioneta, cuyo papel es moverse y hablar de acuerdo a su poseedor, que hemos dicho puede ser persona /personas o grupos, que representan determinados intereses/ o doctrina. De tales enajenados están llenas nuestras sociedades en sus diversos aspectos: político, religioso, esotérico,  etc. Y lo grave de esto es que si tales ‘cerebros lavados’ /sucios o servilistas/ fueran de gente sin cultura, hasta justificable sería; pero no, en gran cantidad suelen ser   profesionales e intelectuales, que se autodenominan según la corriente política, filosófica, etc., que ellos representan /partidos políticos, sectas, religiones…/: demócratas, socialistas, esotéricos, católicos, budistas… Y algo aun peor: cristianos confesos… “Cristianos” a quienes pongo entre comillas… Oportunistas, algunos con aureolas farisíacas  /en significado de Evangelios/ que tiran la piedra y esconden la mano o  que cambian de ‘color de camisa’ según el tinte predominante.
 Si sólo  los enemigos del Cristo se comportaran así, al fin y al cabo lejos están “del Camino, de la Verdad y de la Vida”, y hasta serían dignos de compasión por parte de los cristianos de buena fe. Pero, ¿cómo siendo los cristianos en cantidad  bastante considerable en el mundo con  relación  a  otras religiones, dejando a un lado diferentes logias, ideologías, filosofías, etc., que de por sí muchas son  enajenantes,  no hay una nación cristiana donde reine el amor, la justicia  y la paz que predicó el Cristo, donde la comunidad cristiana pudiera servir de ejemplo a otras sociedades?  Ser cristiano no es  decir “Señor, Señor”, sino “hacer lo que yo digo”, en palabras propias del Cristo. ¿Será que se es cristiano de ‘bla-bla-bla’ y nada más, o que se es cristiano hasta que se presenta la oportunidad de obtener prebendas, no importa si para esto haya que cambiar de credo, sacrificar nuestra propia entidad y entregarse por entero al nuevo dueño / referido éste al poder político o a grupos negativos/? El Cristo dijo:”Mi reino no es de este mundo”. De este mundo de mentiras, de odios, de impiedad… El reino del Cristo es ‘de la verdad, de la justicia, de la paz, del amor, de la libertad plena…’. Reino que se construye en nuestros adentros y se exterioriza en buenas obras, en convivencia, en trabajo de solidaridad unos para con otros… No en teorías que aparentando ser sublimes, encierren en sí odio, muerte… Pareciera como si estos dos mil años de era cristiana no fueran  sino una pesadilla más de tantas como han pasado por la mente nocturna del hombre desde que éste puso sus pies sobre la Tierra. “El que a hierro mata, a hierro muere”, dijo el Cristo. ¿Y cuántos cristianos, desde entonces, no han empuñado  la espada, el fusil, el cañón, la bomba, etc., para matar,  y seguir matando hasta nuestros días /Marzo de 2014/? Y hay crímenes de sangre… Y crímenes sin sangre /odio, discriminación, dulces venganzas…/. Unos y otros pisoteando la ley más natural de los seres vivos: la ley del amor. Amor que ondea en los labios como algo poético, pero vacuo en su aplicación. Amor que muchos que lo pregonan y cantan desde la trova política, o desde otra jerga grupal,  lo utilizan de trampolín para atrapar incautos. Y así hemos arribado al siglo XXI de nuestra era cristiana. Otras eras culturales han seguido por el mismo sendero.
¿Exageración? ¿Segundas intenciones? Ni cerrando los ojos, ni tapándonos los oídos  podríamos pasar por alto la evidencia sobre los enajenados de la ‘antihistoria’ /historia irracional/. Insisto, y si toda esta amalgama de lo irracional sucede en mentes cristianas, ¿qué se puede esperar de otras mentes embadurnadas por políticas o por doctrinas anticristianas y sin escrúpulos religiosos, exclusivistas y revanchistas? Inaudito, paradójico o absurdo, pero ¡cómo por una bandera /de la índole que sea/ el ser humano cambia su rumbo, se pervierte y se enajena!
No perdamos de la conversación  a los ‘cambiacamisas’. A esos que, en cualquier sociedad,  lo que antes era su verdad, ahora es la mentira del otro.  Ahora la ‘verdad verdadera’ es la nueva consigna, estridente o sonora, cual  sonido de  loro. El enajenado se confunde de tal manera  que lo primero que pierde es la sensatez y la capacidad de comprensión y de diálogo. Su ‘yo’  pierde asidero y gira a merced de los nuevos vientos que soplen. Su bandera preferida es multicolor, pues hoy puede estar izando una, mañana izará otra… ¡Ni para gastar nuestros buenos sentimientos en lástima hacia ellos! Se hacen los sordos. En su rencor y en su  odio hasta atraen cuantas energías negativas deambulan por tierra, mar y aire, hasta hacerse propensos a la llamada “posesión diabólica”.
¿Qué, pues, sucede en la mente del hombre que la razón no funciona sino para la terquedad, la incongruencia y hasta para la maldad /y ¡sálvese quien pueda! No hay diferencia entre  un matrimonio que discute sin ceder de parte y parte, sin reconocer que en algunos de los lados está el motivo de la discusión, y el tipo de enajenados que  se expande por el mundo. Todos sabemos de las consecuencias del matrimonio que usa la razón para efímera discusión : el divorcio o la imposición del más fuerte, y hasta situaciones que lamentar. Igualmente está presta la mente del ‘enajenado a motu proprio’   a querer tener siempre la razón, porque su razón es inducida, le viene de su nuevo dueño a modo de cliché de conveniencias. No olvidemos que el vocablo  ‘enajenado’ aquí expuesto no es lo mismo que ‘demente’, enfermedad mental, ‘demencia’ /trastorno de la razón/. Nuestro aludido ‘enajenado’, aunque se puede comportar peor que un demente, tiene la razón en su sitio, pero la utiliza para sus propios fines, para el grupo en el cual milita, o para fines inconfesables /sean personales o grupales/.
Es un hecho que cuando la  razón calienta sus motores salta a  la violencia. Y la violencia engendra violencia en cualquiera de sus niveles. Y en su mayor intensidad se generan las guerras. Miles de guerras civiles; de nación contra nación; y ya pareciera que vamos buscando una tercera guerra mundial. ¡Cuántas mentes enajenadas no rigen los destinos de las naciones!
 De vez en cuando me hago esta pregunta: ¿Cristianos? ¿Cómo es posible que habiendo, por demás, tantas religiones, tantas políticas, que se pregonan unas mejores que otras, y tantas doctrinas poseedoras de la verdad, y tantos hombres de bien y de sabiduría, el mundo ande de mal en peor? Y mi respuesta es: La falla es humana. Puede haber mil religiones y doctrinas, y hombres  de bien y de sabiduría, pero si el hombre no eleva su mente y su espíritu todo seguirá igual o peor. Recordemos al Apóstol Pablo cuando invita a los cristianos a “elevar sus mentes”. El mismo Cristo dice:”¿Por qué no juzgáis por vosotros mismos?”. Con ello nos dice que seamos sinceros, que tengamos entidad propia.
Podríamos seguir enunciando casos y más casos de los ‘cambiacamisas’ y de los ‘poseedores de la verdad’, y de los que ostentan posiciones privilegiadas en la sociedad, sean de gobierno o particulares, para quienes el dolor ajeno no es realidad, sino meros conceptos. Sólo ellos son los dueños de la verdad, de la realidad y de la vida, y sus secuaces deben reproducir fielmente las salmodias prefijadas. Los tales ‘enajenados’ son los braceros para las cosechas de la mentira y del egoísmo despiadado  /y aquí no se excluyen ideologías/. Siempre es justo decir:¡Sálvese quien pueda! Y cuando contraponemos ‘realidad y meros conceptos’, queremos recordar al mismo tiempo a los forjadores y portadores de esta falacia que en cabeza ajena es hasta bonito el sufrimiento y la miseria, pero cuando toca en cabeza propia, ¡cómo se lamentan, y reclaman derechos, y reniegan, y se esconden…¡ Con un buen carnet y/o un revólver cualquiera se hace el macho. Sólo cuando se tiene conciencia de sí mismo, cuando se tiene entidad propia, cuando se es humilde y cuando tenemos espíritu de trascendencia, y todo esto se logra por la ‘Conciencia Cósmica’ mediante el ejercicio armónico de la Libertad, de la Justicia y del Amor, es cuando mana el verdadero amor de lo humano, el sentimiento de pertenencia del individuo respecto a su especie y al Hacedor-Dios, y cuando nos facultamos para el engendro de una  nueva Humanidad, de un nuevo ideal de vida…  Una Humanidad más libre, más justa y más amorosa.  Y es entonces cuando no  se necesita  cambio de camisas ni de colores, ni ser adepto de tal o cual doctrina… La necesidad de enajenarse ya no existe. Y no existe, porque en ‘Clave 9’, que no es logia, ni política, ni religión, ni grupo de cualquiera otra clase, a todos une y a nadie ata; y el ‘YO’ que ella  forja es ‘cósmico’, sin fronteras, y trascendental /abierto a todas las posibilidades del ser, hasta de un Hacedor Supremo/. Un ‘YO’, que no necesita muletas, porque es dueño de sí y eje del Universo, y sabe colocar cada cosa en su sitio y a él mismo donde le corresponde. ¡Triste es enajenarse, dejar de ser entidad propia para fortalecer las apetencias de segundos y de terceros! Es como autodegradarse y arrojarse al muladar de lo irreciclable.
Es bueno  hacer énfasis en los diversos tipos de enajenación, y sobre todo en la ‘enajenación’ por ‘cambio de camisa’. La enajenación de  los ‘sin  cultura’ conlleva a una especie de parcelas de “borregos”, que otros llaman “masas”, porque son de fácil uso. Al decir ‘borregos’  retrato una realidad, no menosprecio a mis hermanos ‘sin cultura’, “masas”; más bien me conduelo de ellos y grito por elevarlos de condición social. ¡Lo que sí es incalificable  es que los intelectuales se conglomeren en torno a un  líder o caudillo para ensanchar sus tripas, y no menos en perjuicio para los marginados!  Ellos sí merecen el apelativo de “¡borregos!”.
Sobre todo, estos enajenados /”borregos”, por más astutos que sean/   olvidan que la historia no se detiene, y tarde o temprano recibirán su paga, y que  si su punto  de vista vale, el de su prójimo también vale; lo importante es saber conjugar esos puntos de vistas, a veces opuestos, en bien común, en un nosotros, y no en contrarios como enemigos. Capacidad nos sobra. Sólo falta humildad y reconocer que somos todos hermanos de una misma especie, y cada uno con su propia individualidad /en la que radican las diferencias/. En este simple  reconocimiento ya hay sabiduría y la respuesta de grandeza se nos da por añadidura. Y es, entonces, también, cuando en lo humano se nos muestra lo Divino. Y si miramos a lo Divino, se nos refleja lo humano. Pero con ‘poseedores de la verdad’ que sólo ven mentira en su prójimo, si en algo éste disiente de ellos, sólo estaremos  “viendo la paja en ojo ajeno y no la viga atravesada en el nuestro”. Lo vemos a diario, a nuestro alrededor y en los cuatro ángulos del Planeta.
Así, adondequiera que llegue este mensaje, sobre todo si quien lo recibe es cristiano,  mi invitación es a que se sincere consigo mismo, y que sea lo suficientemente humilde para verse en el espejo de los demás. Concientizándose en esto: No sólo yo pienso, siento, tengo criterios, deseo poseer cosas buenas y agradables; mi otra parte, mi prójimo, también piensa,  siente, tiene sus criterios, y desea cosas buenas y agradables. Con un poquito de voluntad y con entidad propia, sin subterfugios o intereses enajenantes, podemos arribar a un mundo mejor, a una sociedad más justa, menos belicosa y más cónsona con nuestra verdadera condición de seres superiores, que , para vergüenza nuestra, hasta de los animales, que siguen ley ciega de la Naturaleza, nos dan ejemplo de nobleza.
De mi parte, como Profeta de ‘Clave 9’ que a todos me debo por igual, sin distingos de ninguna naturaleza, invito a cada cual en particular a tomar ‘Conciencia Cósmica’ /”algo más de lo que estamos acostumbrados a ver, a oír, a conocer, a creer”, según Faber Kaiser/. No se olvide: “Algo más…”. Luego no es lo mismo. Es un lente nuevo para la mente del hombre que nos posibilita ver más allá de las mediocridades y no menos degradación en que como individuos y como especie hemos caído.
Si bien respeto las diferentes maneras de pensar o de concebir el mundo, la vida, el hombre,  las cosas y hasta el mismo  Dios, no estoy de acuerdo con que alguien se tenga por cristiano /imitador, seguidor del Hijo de Dios hecho hombre/  al tiempo que menosprecie, vilipendie y hasta odie y mate  a su hermano, porque no piense como él. De seguro que para una ‘mente cósmica’, que no tiene fronteras, no hay necesidad de crear bandos  o de sumarse a ellos.  En ‘Clave 9’ se aprende a poner pies en tierra, la mente en lo trascendental y el corazón en la humanidad. Y esto se logra por la toma de ‘Conciencia Cósmica’ mediante el ejercicio armónico de la Libertad, de la Justicia y del Amor. Quien tome esto como idealismo, que dé el primer paso estudiando y practicando el Mensaje ‘Clave 9’, contenido en la “PALABRA DE MANUEL”, que puede verse en: http://nuevaeducacioncosmica.blogspot.com/

Es más, como he dicho en algunos de mis libros: Debemos abocarnos al establecimiento de un ‘nuevo ideal de vida’, una nueva organización del hombre en sociedad, y  que tenga como resultado un ‘Nuevo Estado’ cimentado  no como ahora en pirámide de arriba hacia abajo, sino de abajo hacia arriba y de lado a lado.  Estado en donde el de arriba rinda cuentas al de abajo y al de los lados. ‘Estado’ que no está hecho, sino que hay que idearlo, planificarlo, implementarlo y realizarlo. Desde el lente de la ‘Conciencia Cósmica’ se puede llevar a cabo. Un ‘Estado’ de verdad: del hombre, por el hombre y para el hombre en igualdad de derechos y de deberes, pero donde reine el tricolor de la Libertad, de la Justicia y del Amor. No más componendas de los de arriba sobre los de abajo. No más eso de ricos y pobres. No más dominadores y dominados. Todos hijos de un mismo Planeta. Para ello está el recurso de una educación cónsona a un mismo ideal que forme a niños, jóvenes y mayores. Nadie es más. Nadie es menos. Todos en jerarquía de igualdad según su individualidad, siempre al servicio de la comunidad, y ésta siempre al servicio de sus individuos. Todos compartiendo  juntos los sabores y sinsabores de esta vida como hermanos, repito: hijos de un mismo Planeta. Y una de las primeras tareas de la educación, según libertad, justicia y amor, debe ser el de mentalizar a los educandos en la idea ‘de que todos por igual somos hijos de este Planeta y a todos nos pertenece por igual’, y que nadie es más; nadie es menos; todos en jerarquía de igualdad, con derechos y deberes justamente instituidos.
EL HOMBRE ES LO QUE LLEVA EN SU MENTE
TÚ VALES Y MERECES MUCHO MÁS
¡PIES EN TIERRA!
¡¡LIBERTAD, JUSTICIA Y AMOR!

Manuelclave9@hotmail.com   http://nuevaeducacioncosmica.blogspot.com/

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