DE LOS TIEMPOS QUE SE AVECINAN SEGÚN 'CLAVE 9'.
DE LOS
TIEMPOS QUE SE AVECINAN: UN PEQUEÑO ATISBO.
TEMA ALGO
INUSUAL, PERO PROFÉTICO.
En los Principios Fundamentales
de ‘Clave 9’, Palabra 38, se dice:”Los
conceptos de moral y de reputación han de ser sustituidos por el de conciencia
cósmica: libertad, justicia y amor”.
Hasta entrado el siglo XXI ha
privado, y sigue privando, el
significado de ciertos vocablos y expresiones alusivos a la ‘moral y
reputación’ de las personas. Y, a veces, palabras inocuas, piropos, etc., mal
interpretados y que el receptor o receptora de ello procesa según su rango o
rol social, o según su estado de ánimo o interés especulativo, son tomados como afrenta.
En política, los Estados suelen
ser hartamente recelosos de un tipo de moral para conservar su imagen. Los
regímenes militaristas hablan de “la moral monolítica de las Fuerzas Armadas”. En religión se exacerba la moral. Hasta en los
grupos radicalistas y terroristas se implanta algún tipo de moral /el
anonimato, el rostro oculto…/. ¡Como que nada hay diáfano a luz del día! Y no
pasemos por alto los antros oscuros de la noche, que bajo una falsa moral tiñe
de sangre las alfombras que pisan los desvelados. Algo pareciera como si la
moral estuviera divorciada de la verdad. “Y qué es la verdad? -replicó Pilato a
Jesús- Y se lavó las manos”. En moral se exige hasta lavarse las manos para
aparentar. No así en la verdad:”La verdad os hará libres”. En la verdad no hay
escondrijos.
Ahora bien, cuando el Mensaje
‘Clave 9’ enfatiza en que “Los
conceptos de moral y de reputación han de ser sustituidos…”, no es por
negar la dignidad que merece una persona y dejarla al desamparo de la
difamación o de cualquier otro atropello verbal, de imagen o de hecho que,
según costumbre y ley, atenten contra la ‘moral y/o reputación’, sino porque
va a llegar el día, y diremos cuál es ya su atisbo, en que la amplitud mental
que trae consigo la ‘Conciencia Cósmica’ supera ‘a la moral y a la reputación’,
quedando éstas atrás como algo infantil.
Los tribunales de las naciones
están llenos de acusaciones y de sentencias que castigan a quienes han puesto
en tela de juicio el buen nombre de tal o cual persona o institución. Todo ello
debido a la sensibilidad afectiva de ciertas personas que ostentan cargos o
posición social, y que son intolerantes y hasta no menos engreídos… Y suele
suceder que estas mismas personas, estandartes de brillo
superpuesto, pueden vejar, humillar, y también
causarles daños irreparables /físicos
y/o morales/ a otras de inferior clase social, y hasta se jactan de haber
procedido así altaneramente, porque están seguras de no tener una contrademanda
por parte de sus víctimas, impotentes económica o políticamente y, peor, sin
cultura. No quiero mencionar casos, no sea que alguien /”angelical”/ se lo tome
para sí y con estas líneas se sienta ofendido.
“¡Qué horror! ¡Qué desprestigio! Se arrepentirá del deshonor que me han
ocasionado”, -se dicen tales intocables.
Constantemente, sobre este
tema, asoman titulares de prensa, cuyos
protagonistas suelen ser famosas y famosos, que con sus demandas moralistas
pretenden obtener algún beneficio económico del presunto injuriante.
Por otra parte, suele haber ‘palabras
o expresiones’ que mientras en unos lugares
son tomadas como normales, en otros implican desafío y hasta duelo. Tal es la influencia de un pasado,
quizás, cuando la palabra era tenida como un don de gente y casi sagrada: y la
ofensa o el incumplimiento de lo dicho o de lo convenido agredía de por sí el
pundonor e incitaba al ‘duelo’.
Pero no solamente los conceptos
morales son patrimonio de la clase social alta; en no pocas ocasiones, y a otro
modo más violento, a título de tú a tú, en la clase humilde se dejan sentir con
bastante fuerza ciertas palabras o expresiones de índole moral, aunque
mentalmente los sujetos no trasciendan más allá. Es una realidad que las
palabras malintencionadas hieren la sensibilidad de cualquier ser humano. Y esto debido a que el nivel mental está en
el mismo plano que el afectivo, impulsivo e irracional. No así acaece
cuando se eleva la mente y comienza a trabajar la racionalidad bajo las
influencias de la ‘Conciencia Cósmica’, que es concomitante a la elevación
mental y espiritual. El Cristo nos dio ejemplo de esta espiritualidad cuando, a
favor de quienes lo torturaban, exclamó:”Padre, perdónalos, porque no saben lo
que hacen”. El delito lo cometen quienes sí dicen que saben lo que hacen /”…y
es por lo que tenéis pecado”/. Muchos dicen que saben lo que dicen y lo
que hacen, y no se retractan de su perfidia. Simplemente,
yo pienso en lo terrible que será aquel día del juicio supremo. Si quienes así
dicen y hacen, ufanándose en su
soberbia, fueran eternos, ¡pobres de nosotros! Pero son mortales, y algo menos
que un soplo en medio de huracán; y por demás cobardes, que huyen despavoridos ante un enemigo más
poderoso que ellos. Ni se enfrentan. No conocen de la dignidad. ¿Habrán pensado
en aquel otro día, insisto, ‘del juicio
supremo’, cuando ya no valga el arrepentimiento, sino la consumación en
resarcimiento de las atrocidades inferidas contra su hermano? ¡Pobre Humanidad
de “cerviz dura”! Ni para sentir lástima, porque hasta los buenos sentimientos de
los compasivos y justos caen soterrados y pisoteados por la perfidia de quienes
han enajenado su conciencia y su alma al ‘diablo del dinero y/o del poder
político’! ¡De qué moral pueden enorgullecerse quienes desconocen, vejan y
hasta matan a su prójimo por pensar
distinto a ellos! Para el opulento, su opuesto el pobre, es algo así como
escoria. Para el poderío político, su opositor, si no es fuerte, es
vilipendiado o tenido en nada, es execrado y sin beneficios sociales.
Mas no olvidemos que los tiempos y las costumbres pasan. Ya esta
página debe ser borrada. Hay que escribir un nuevo libreto sobre el comporta-
miento humano. A un mundo nuevo han de
corresponderle concepciones también nuevas en cuanto al léxico de las personas
/el léxico refleja también el interior
de las personas/. La comprensión y el
raciocinio deben superar las etapas moralistas, y establecer nuevos valores
conforme a los nuevos tiempos y al
nuevo ideal de vida que se avecinan.
Tiempos de plena liberalidad, donde el ser humano como persona es la máxima entidad
en la nueva escala de valores según Libertad, Justicia y Amor, que son los tres
principios fundamentales de la ‘Conciencia Cósmica’. No pueden valer más
ciertas palabras que la persona, aunque sean palabras disonantes al oído. En
‘Conciencia Cósmica’ la cosa se toma de quien viene, de tal manera que el
efecto o palabra hiriente, retrata la baja condición del causante o presunto
ofensor; y en vez de gastar energías en contravenir idioteces, por ‘Conciencia
Cósmica’ queda sublimada, y perdonada, y hasta olvidada la palabra de los enredados
y enredadores, pues como dice el adagio:”No hay que prestar a tención a medio
día, habiendo días enteros”. En ‘Conciencia Cósmica’ no son las palabras lo que mueve a las personas y a la sociedad,
sino el comportamiento, los hechos. Una persona elevada a ‘Conciencia Cósmica’
no pierde su tiempo en ridiculeces. De manera que si todos nos caracterizamos
por nuestra individualidad y por nuestra respectiva conducta, aunque ésta sea
de meras palabras, los chismosos e intrigantes quedarán relegados por sí
mismos. Bien dijo Jesús:”Por los frutos los conoceréis”. Y estos frutos son en
‘Clave 9’ de Libertad, de Justicia y de Amor, y por demás de alto relieve
humano. De manera que, aclaramos, los
enredados y los enredadores, sin ser despreciados, se sentirán confundidos y tenidos como lo que son y nada
más: < De poca confianza> , y se verán obligados a tomar posturas más
equilibradas en su hablar y en su proceder. En cabeza ajena es muy difícil
aprender; cuando nos golpean en cabeza propia,
duele, y la experiencia enseña por sí sola.
Hemos dicho que ya hay ‘atisbos’
sobre el dejar atrás el moralismo /de las palabras/. Pues bien, el plagio y el
‘hackeo’ /espionaje electrónico/ en la informática ya están diciendo que el
lenguaje es de todos, que no debe haber secretos /”nada hay oculto bajo el
sol”; mucho menos a los ojos de Dios/. Ya se atisba algo de ese futuro sin
fronteras, de ‘Conciencia Cósmica’…
Ahora bien, siendo la palabra un
vehículo de comunicación, ¿cómo nos vamos a entender, si negamos su significado?
-Igual que ahora. Pero los conceptos de moralismo habrán dado paso a unos
conceptos más libres, más justos y más amorosos, más de armonía, y lo que hoy preocupa tanto, la moral, será insignificante en la vida cotidiana, como algo
sin sentido. Y no olvidemos que el valor a lo humano y el respeto a la verdad
serán los conceptos predominantes en la mente del hombre. No habrá que cuidar
tantos secretos, confidencias,
espionaje... No habrá socialmente nada que ocultar en las naciones, porque las
naciones desaparecerán y serán suplantadas por otro tipo de organización
internacional más cónsona con aquel momento.
El Nuevo Estado será de verdad: ‘De todos, por todos y para todos’. Sin lucha de contrarios. Todos aunados por un
mundo mejor; por una vida más digna. Predominará lo nuestro, no lo tuyo y lo
mío, sin que por ello enajenemos la propia conciencia de individuos al Estado. Recordemos
lo que dice la Biblia:”El lobo y el cordero pacerán juntos”. Se habrán cumplido
también las palabras del Cristo:”No se ha hecho el hombre para el sábado /para
la institución o el Estado/, sino el sábado /la institución o el Estado/ para
el hombre. Y es así cómo “los
conceptos de moral y de reputación serán sustituidos por el de ‘Conciencia
Cósmica”. Una significación y un valor hasta ahora no imaginados. Las
segundas intenciones serán castigos para sus mismos autores, que serán dados de
lado, no tendrán acogida. Y por una palabra no será sancionado nadie, pues
hasta el vocabulario se habrá dignificado por la ‘Conciencia Cósmica’, y la
palabra del hombre de antaño recuperará su
valor de casi sagrada, y se podrá confiar en ella. Todo esto quizás lo vio el
Apóstol Pedro en “sus Cielos nuevos y Tierra nueva” donde ha de reinar la
justicia.
No ha de faltar quien tilde mis
palabras de utopía, de idealismo huero y fantasioso. No olvidemos que por
milenios el hombre creía que el sol giraba alrededor de la Tierra, que la
Tierra era el centro del Universo. Y ahora este concepto ha cambiado
radicalmente. Es más, antes se veía sólo el cielo desde la Tierra; ahora
también se ve la Tierra desde el cielo, y el cielo desde el mismo cielo. ¿Y los
adelantos tecnológicos y científicos? ¿No nos dicen nada? Ya el pasado es como
un agujero negro que, a quien ponga su mente en él, lo absorbe y lo precipita
al fracaso. Tal es el caso de muchas doctrinas políticas, religiosas,
esotéricas, filosóficas, etc. Cristo lo dijo:”Vino nuevo, en cuero nuevo”. ‘El
vino’ sería la nueva concepción de Dios, del hombre, del mundo, de la vida y de
las cosas que encierra la ‘Conciencia Cósmica’. ‘El cuero’ : el nuevo hombre
regenerado por su elevación mental y espiritual, capaz así de dominar racional
y conscientemente el mundo que ya se ha abierto de la ciencia y de la
tecnología. Ya la tecnología digital, no más tocar un dispositivo y lo lejano
se hace presente y hasta en forma tridimensional, como si estuviéramos en
presencia de la realidad que se nos muestra en imágenes, en movimiento y en
sonido. ¿Acaso la ciencia no ha tocado ya el ADN y ha hecho pruebas de lo que para muchos
puede ser inmoral, pecaminoso y hasta peligroso para nuestra especie? De manera
que no estamos soñando. Estamos en presencia de un ciclo histórico
completamente nuevo, ni soñado hace unas décadas. Ya hay “vino nuevo”; lo que
sí está bastante retardado es el “cuero
nuevo”, el hombre de ‘Conciencia Cósmica’. Y mal se gestaría esa nueva
criatura, ese nuevo ciclo histórico y
vital, si la ‘matriz de lo humano’, su elevación mental y espiritual, no se
forma y madura. Sucedería tal vez lo más inesperado para nuestra especie y para
otras especies que nos acompañan en el Planeta: el monstruo que saldría de
nuestras manos sería incontenible, y las lamentaciones y desesperación en que
caeríamos serían de fatalismo apocalíptico. No es decir por decir. Los nuevos
monstruos de la tecnología y de la ciencia, y no menos de la degradación de lo
humano se mueven a pasos agigantados por el Planeta, mientras la inconsciencia
del hombre y sus apegos a lo material e irracional se ciernen como sombra de
mal presagio. Yo, Manuel, Profeta de ‘Clave 9’, consciente de todo ello, invito
una vez más a quienes me quieran acompañar por el camino de la Libertad, de la
Justicia y del Amor en procura de una conciencia superior, ‘Conciencia Cósmica’,
que garantice, cual “cuero nuevo” el “vino nuevo”, la nueva realidad, que nos
ha de tocar vivir a partir de este mismo momento. En guerra avisada, se dice
que no muere soldado. ¿Quién da el primer paso? Para los atrincherados en los
poderes políticos, económicos, filosóficos y de otras doctrinas de dominio
grupal, ideologías que se atan al mundo de los intereses personales, y se
olvidan del bienestar verdaderamente de la Humanidad toda, esta invitación a
‘Lo Grande’ provoca risas. Mas las sorpresas no son muy halagüeñas, incluso
para esos que se tienen por los escogidos para regir el destino de los pueblos.
Y así como “hay tiempo para todo”, a esos tales regidores también les
llegará el día de las lamentaciones. Todavía
hay tiempo para colaborar con “la regeneración de lo humano” a que nos ha
llamado el Cristo. Y cierro reiterando que ‘el tiempo pasa’, y si no se
utilizaran los dones y las oportunidades, la triste noche ya se nos adelantó,
ha comenzado a cernirse sobre el Orbe. Y si a juicio temerario vamos, todo
vibra; y el Gran Todo procesa la información y
más antes que después envía su respuesta.
EL HOMBRE ES
LO QUE LLEVA EN SU MENTE
TÚ VALES Y
MERECES MUCHO MÁS
¡PIES EN
TIERRA!
¡LIBERTAD,
JUSTICIA Y AMOR!
Manuel,
Profeta de ‘Clave 9’. manuelclave9@hotmail.com
Blog:
http://nuevaeducacioncosmica.blogspot.com/

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