Su mensaje se halla contenido en un opúsculo denominado "PALABRA DE MANUEL". 1.¿Qué es la 'PALABRA DE MANUEL'? - Es un mensaje de 'Conciencia Cósmica' ("algo más de lo que estamos acostumbrados a ver, a oir a conocer, a creer", según Andreas Faber-Kaiser), fundamentada sobre el trípode de la Libertad, de la Justicia y del Amor. - No es logia, ni política, ni religión, ni grupo de ninguna clase; y "bajo la única jerarquía de la igualdad" a todos une y a nadie ata. 2. ¿Cuándo y cómo nace?- Nace el 16 de junio de 1979 por 'arrebato cósmico' que tuviera el Dr. Manuel González Ávila, quien encarna al Manuel del Mensaje. Éste es dado a Manuel en 'Clave 9': un modo de pensar, de sentir, de hablar y de actuar que se corresponde en 'Conciencia Cósmica' con el devenir de los tiempos. 3. ¿Qué fin persigue el Mensaje? - Una humanidad más libre, más justa y más amorosa. Ese mundo mejor que todos anhelamos: en lo individual, en lo social, en lo universal y en lo trascendental. 4. ¿Cómo se logra este efecto? -Por el estudio y práctica del Mensaje: "para lograr el fin, hay que establecer los medios" (Palabra 11). ¡PIES EN TIERRA! ¡LIBERTAD, JUSTICIA Y AMOR! TÚ VALES Y MERECES MUCHO MÁS.
Manuel. Profeta de 'Clave 9'

30 septiembre 2014

DE MI PREOCUPACIÓN POR EL MENSAJE EVANGÉLICO.¿HASTA CUÁNDO LA IGNORANCIA DE LOS CATÓLICOS?

DE MI PREOCUPACIÓN POR EL MENSAJE EVANGÉLICO
¿HASTA CUÁNDO LA IGNORANCIA DE CATÓLICOS RESPECTO A SU FE?
"Y me llamarán bienaventurada todas las generaciones". Esto para vergüenza de muchos que se dicen ‘cristianos auténticos y salvos’, y menosprecian a la ‘Madre de su Señor’, al 'plugo de la Divinidad' hecho vientre materno en la persona de 'María Virgen' para  darse paso a través de 'ella', "la llena de gracia",  y habitar  entre nosotros como ejemplo trascendental de “Camino, Verdad y Vida”. Y nos dice quién era, y lo demostró con su vida y con sus hechos:”Yo y el Padre somos una sola cosa”. ¡Lástima que haya tanta ignorancia en los cristianos católicos y, como consecuencia,  se dejen atrapar por quienes, teniéndose como ‘evangélicos’, mutilan la misma Palabra de Dios y la acomodan para aumentar su manada de 'borregos' /quienes ya no piensan por sí mismos, porque han enajenado su mente a otros más sagaces/. Tales  ‘pastores sagaces’ se olvidan que el Evangelio es desde que comienza hasta que termina, y no es Palabra de acomodo doctrinario.
“María”, dicen: “es un ‘muerto’ a quien los cristianos católicos adoran, y una imitación de las vestales romanas, de las diosas del Mediterráneo a quienes llamaban, como a la diosa ‘Diana’, reinas del cielo”, y el Catolicismo, dicen,  nos la empaquetó así como ‘Reina del Cielo’. Una imitación del paganismo y nada más. Pero con esto no lo dicen todo. ‘María’ fue alma muy singular entre los Apóstoles y muchos otros cristianos de su vida terrenal. Y más aun: ‘María’ es la 'llena de vida del Espíritu Santo' para por su través  naciera el Redentor, Hijo de Dios. Nada más y nada menos: ‘la Madre del mismo Dios’, a quien el Cristo en parangón con el Apóstol Juan nos la dio por ‘Madre’ en la cruz:”Mujer, he ahí a tu hijo; hijo, he ahí a tu Madre”. No una mujer cualquiera, ni un “muerto” objeto de idolatría, sino la Madre del mismo Dios en la Tierra, la que  de verdad  merece nuestro título de “Reina del Cielo”. No ofendan, por favor a la Madre de su Señor, del que Ustedes se ufanan tanto en nombrar como “El Salvador”, “el Único que salva”, que a nosotros también nos cae esa ofensa, pues sabemos reconocer a la ‘Madre de nuestro Señor Jesucristo’ como lo que fue y sigue siendo:”La llena de gracia”.   Y sepan tales 'pastores' que los cristianos católicos no adoramos a 'María Virgen', sino que la veneramos en sus atributos de ‘Madre del Redentor’,  y que sólo adoramos al Dios Único y Trino, y que ellos no sólo quieren confundirnos con determinados argumentos de Éxodo, Deuteronomio, Levítico, etc. haciendo énfasis en algunos versículos, basándose sólo en la letra que no en  la intencionalidad de la misma, cual es ‘no adorar a otros dioses ni hacer imagen  alguna de ellos, sea de personas, animales o cosas’,  para así preservar como Dios Único a Yavé, forjador y defensor del pueblo hebreo frente a los dioses que pululaban por aquellas y otras tierras del Planeta. Yavé Dios se proclama “Dios celoso”, y no tolera competencia de dioses falsos. De no ser así no hubiera elevado a extremo de predilección la escogencia de ‘María Virgen’ como Madre de su Divino Hijo, Jesús:”Has hallado gracia  delante de Dios, y concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. El será grande  y llamado Hijo del Altísimo”. Y por si esto era poco para elevar la dignidad de esta ‘Santa Mujer’:”El Espíritu Santo vendrá sobre ti , y la virtud del Altísimo  te cubrirá con su sombra…”. Y  en este mismo momento, la escogida en predilección se declara no como una mujer cualquiera, sino:”He aquí la esclava del Señor”. No ‘una esclava cualquiera’, sino la que quedaba impregnada, a la vez que sumisa, por   la Voluntad del  Altísimo en la máxima excelsitud:”La esclava del Señor”; la mujer más singular del Planeta Tierra. ¡Para que ahora vayan a venir unos cínicos a afear la obra del mismo Dios con la jactancia de ser los  únicos poseedores y entendedores del Mensaje de Dios!
Los tales ‘pastores’ nos acusan a  los cristianos católicos de herederos del paganismo romano que provocamos la ira  de Yavé. Pero se equivocan. Nosotros no adoramos sino a solo Dios /en su Trinidad Santa/ y sí veneramos a la ‘Madre del Redentor’, a los ángeles, a los Santos… Y estrictamente hablando no es lo mismo ‘venerar’ que ‘adorar’. Y si hacemos imágenes de ellos es como representación de algo que merece nuestro reconocimiento, no como a ídolo o a dios falso /intención en la prohibición de Yavé/, sino como a seres a quienes podemos seguir en su ejemplo de entrega al Señor. Y oigan bien, ‘pastores’, sería bueno recordarles, por si no lo sabían, que todo vibra, y que en ‘El Gran Todo Coexistencial’  en el cual estamos inmersos hay como una caja de resonancia que todo lo registra y nadie podrá decir “yo no fui”, de manera que ni el mismo Dios nos tiene que castigar, y quienes se crean por encima de la Voluntad Divina, que  escogió a la ‘Madre del Redentor’, están propensos a pagar también lo suyo.
De nuestra parte decimos: ¡Allá quienes utilicen imágenes de nuestras representaciones de fe sincera a nuestra Trinidad Santa y a su ‘Corte Celestial’ con otros fines sacrílegos! Incluimos en dicha ‘Corte Celestial’ a la ‘Virgen María y a los Santos’. Y por más está decir que la  ‘Madre del Cristo’ es digna de ser tenida “no como una mujer cualquiera ni como un simple muerto”, sino como lo que es: ‘La escogida por Dios para ser Madre de la misma Divinidad. Ni tampoco  los ‘Santos’ son simples muertos; son seres ascendidos aunque de carne y hueso, como todo humano, que  han logrado el fin que nos ha indicado el Señor: "ser santos", y como a tales los  veneramos, y pedimos su intercesión ante la Trinidad Santa,  pues ellos están más cerca de Dios que nosotros, sin desconocer al Cristo como al único Mediador ante el Padre. Son seres ascendidos; tal vez menor que los ángeles de la ‘Corte Celestial’.
 Los  tales ‘pastores’ y sus ‘seguidores’ nos quieren hacer creer que somos   herederos de los paganos romanos. Además, no somos  los primeros en llamar "bienaventurada a María Virgen", ya el mismo Ángel  de la anunciación nos precedió:"Dios te salve, llena de gracia, el Señor es contigo". Y posteriormente la santa Isabel:"Así que oyó Isabel el saludo de María, exultó el niño en su seno, e Isabel se llenó del Espíritu Santo, y clamó con fuerte voz:¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre". Hasta el aliento de la ‘Madre Bendita’ traslucía su llenura del Espíritu Santo, que al tan sólo abrir sus labios para saludar a Isabel, ésta se “llenó del Espíritu Santo”.  Y dijo ‘María’:"...por eso todas las generaciones me llamarán  bienaventurada, porque ha hecho en mí  maravillas el Poderoso, cuyo nombre es Santo". El Todopoderoso “hizo maravillas en ‘María’ y ahora resulta que los “puros” /entre comillas como solemos decir/ del Evangelio hacen negruras contra ‘María’.
Sobran las palabras ante las ridiculeces de los adversarios de la Iglesia Católica  que no saben cómo reclutar  incautos e ignorantes a su pastoreo.  Y me reitero en lo dicho de que una cosa es la letra y otra el espíritu de la misma. Y por lo menos a mí no me convencen ni son quienes para declararme condenado en vida que es el temor que nos pretenden infundir.  El juicio corresponde solamente a Dios.  Y a  ellos, ‘pastores’ se les puede aplicar eso de “ven  la paja en ojo ajeno y no ven la viga atravesada en el suyo”; se olvidan de que su ‘Maestro y Señor' los ha llamado a unión,  y  al  contrario han sembrado la división, por más que ésta se la quieran achacar sólo a los católicos. Los católicos, a través del ‘Concilio Vaticano II’ y de nuestro representante ‘Juan Pablo II’, ya hemos pedido públicamente perdón por los errores cometidos, pero ellos mantienen su tenacidad en la división, y en más de una ocasión en la disensión entre hermanos.  Después de siglos han  tenido tiempo para rectificar y buscar la unión como nos lo pide el Cristo; sin embargo  permanecen obstinados en la separación, contraviniendo  el deseo expreso del Maestro: “Para que todos sean uno, como tú, Padre y yo somos uno”. Una de las condiciones para ser verdaderos cristianos es  el “Amaos los unos a los otros como yo os he amado” y el saber perdonar. De mi parte yo perdono y llamo a la reconciliación, y del mismo modo deseo que dichos hermanos del ‘Evangelio’ depongan sus actitudes radicalistas en aras de la fraternidad que, como cristianos, unos y otros, debemos construir. Y si me he excedido en mis expresiones, me retracto, en espera también del gran día de la ‘reconciliación’. Y evoco las palabras del Divino Maestro:” todos vosotros sois hermanos”. ¿Cómo vamos a exigir como cristianos respeto a los dirigentes de las naciones, si nosotros mismos nos irrespetamos? E igualmente, ¿cómo vamos a pedir diálogo entre fracciones opuestas políticas para mejorar el mundo, cuando nosotros nos expoliamos unos a otros? Barramos lo sucio de nuestra casa y arreglémosla con tapices de amor fraternal  para que nuestro Señor se sienta a gusto en ella. Que no tenga que resonar en nuestros oídos eso de:”¡Hipócritas! ¡Sepulcros blanqueados! ni esto otro:”Este pueblo con los labios me honra, pero su corazón está muy lejos de mí”.

-Nota: Yo, Manuel, en calidad de cristiano católico, considero que el ‘Cristianismo’ en su fuente evangélica es como un solo río que no se debe alimentar de otras aguas /sean éstas filosóficas, teológicas, o doctrinarias de otra índole/, y que a estas alturas del s. XXI ya es hora de llegar a un acuerdo entre hermanos y borrar de una vez por todas las taras que ha producido la mente errática de los hombres  de una y de otra orilla del río. Cristo es Uno, y la barca de Pedro no debe ser motivo de disputas:”Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia”.

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