DE MI PREOCUPACIÓN POR EL MENSAJE EVANGÉLICO.¿HASTA CUÁNDO LA IGNORANCIA DE LOS CATÓLICOS?
DE MI PREOCUPACIÓN POR EL MENSAJE
EVANGÉLICO
¿HASTA CUÁNDO LA IGNORANCIA DE
CATÓLICOS RESPECTO A SU FE?
"Y me llamarán
bienaventurada todas las generaciones". Esto para vergüenza de
muchos que se dicen ‘cristianos auténticos y salvos’, y menosprecian a la ‘Madre
de su Señor’, al 'plugo de la Divinidad' hecho vientre materno en la persona de
'María Virgen' para darse paso a través de 'ella', "la llena de
gracia", y habitar entre nosotros como ejemplo trascendental
de “Camino, Verdad y Vida”. Y
nos dice quién era, y lo demostró con su vida y con sus hechos:”Yo y el Padre somos una sola cosa”.
¡Lástima que haya tanta ignorancia en los cristianos católicos y, como
consecuencia, se dejen atrapar por
quienes, teniéndose como ‘evangélicos’, mutilan la misma Palabra de Dios y la
acomodan para aumentar su manada de 'borregos' /quienes ya no piensan por sí mismos,
porque han enajenado su mente a otros más sagaces/. Tales ‘pastores sagaces’ se olvidan que el Evangelio
es desde que comienza hasta que termina, y no es Palabra de acomodo
doctrinario.
“María”, dicen: “es un ‘muerto’ a quien los cristianos
católicos adoran, y una imitación de las vestales romanas, de las diosas del
Mediterráneo a quienes llamaban, como a la diosa ‘Diana’, reinas del cielo”,
y el Catolicismo, dicen, nos la
empaquetó así como ‘Reina del Cielo’. Una imitación del paganismo y nada más.
Pero con esto no lo dicen todo. ‘María’ fue alma muy singular entre los
Apóstoles y muchos otros cristianos de su vida terrenal. Y más aun: ‘María’ es
la 'llena de vida del Espíritu Santo' para por su través naciera el Redentor, Hijo de Dios. Nada más y
nada menos: ‘la Madre del mismo Dios’, a quien el Cristo en parangón con
el Apóstol Juan nos la dio por ‘Madre’ en la cruz:”Mujer, he ahí a tu hijo; hijo, he ahí a tu Madre”. No una
mujer cualquiera, ni un “muerto” objeto de idolatría, sino la Madre del mismo
Dios en la Tierra, la que de verdad merece nuestro título de “Reina del Cielo”. No ofendan, por
favor a la Madre de su Señor, del que Ustedes se ufanan tanto en nombrar como “El
Salvador”, “el Único que salva”, que a nosotros también nos cae esa
ofensa, pues sabemos reconocer a la ‘Madre de nuestro Señor Jesucristo’ como lo
que fue y sigue siendo:”La llena de
gracia”. Y sepan tales
'pastores' que los cristianos católicos no adoramos a 'María Virgen', sino
que la veneramos en sus atributos de ‘Madre del Redentor’, y que sólo adoramos al Dios Único y Trino, y
que ellos no sólo quieren confundirnos con determinados argumentos de Éxodo,
Deuteronomio, Levítico, etc. haciendo énfasis en algunos versículos, basándose
sólo en la letra que no en la
intencionalidad de la misma, cual es ‘no
adorar a otros dioses ni hacer imagen alguna de ellos, sea de personas, animales o
cosas’, para así preservar como
Dios Único a Yavé, forjador y defensor del pueblo hebreo frente a los dioses que
pululaban por aquellas y otras tierras del Planeta. Yavé Dios se proclama “Dios
celoso”, y no tolera competencia de dioses falsos. De no ser así no hubiera
elevado a extremo de predilección la escogencia de ‘María Virgen’ como Madre de
su Divino Hijo, Jesús:”Has hallado
gracia delante de Dios, y concebirás en
tu seno y darás a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. El será
grande y llamado Hijo del Altísimo”.
Y por si esto era poco para elevar la dignidad de esta ‘Santa Mujer’:”El Espíritu Santo vendrá sobre ti , y la
virtud del Altísimo te cubrirá con su
sombra…”. Y en este mismo
momento, la escogida en predilección se declara no como una mujer cualquiera,
sino:”He aquí la esclava del Señor”.
No ‘una esclava cualquiera’, sino la que quedaba impregnada, a la vez que
sumisa, por la Voluntad del Altísimo en la máxima excelsitud:”La esclava del Señor”; la mujer
más singular del Planeta Tierra. ¡Para que ahora vayan a venir unos cínicos a
afear la obra del mismo Dios con la jactancia de ser los únicos poseedores y entendedores del Mensaje
de Dios!
Los tales ‘pastores’ nos acusan a los cristianos católicos de herederos del
paganismo romano que provocamos la ira
de Yavé. Pero se equivocan. Nosotros no adoramos sino a solo Dios /en su
Trinidad Santa/ y sí veneramos a la ‘Madre del Redentor’, a los ángeles,
a los Santos… Y estrictamente hablando no es lo mismo ‘venerar’
que ‘adorar’. Y si hacemos imágenes de ellos es como representación
de algo que merece nuestro reconocimiento, no como a ídolo o a dios
falso /intención en la prohibición de Yavé/, sino como a seres a quienes
podemos seguir en su ejemplo de entrega al Señor. Y oigan bien, ‘pastores’,
sería bueno recordarles, por si no lo sabían, que todo vibra, y que en ‘El
Gran Todo Coexistencial’ en el cual
estamos inmersos hay como una caja de resonancia que todo lo registra y
nadie podrá decir “yo no fui”,
de manera que ni el mismo Dios nos tiene que castigar, y quienes se crean por
encima de la Voluntad Divina, que
escogió a la ‘Madre del Redentor’, están propensos a pagar
también lo suyo.
De nuestra parte decimos: ¡Allá quienes utilicen imágenes de
nuestras representaciones de fe sincera a nuestra Trinidad Santa y a su ‘Corte
Celestial’ con otros fines sacrílegos! Incluimos en dicha ‘Corte Celestial’ a
la ‘Virgen María y a los Santos’. Y por más está decir que la ‘Madre del Cristo’
es digna de ser tenida “no como una
mujer cualquiera ni como un simple muerto”, sino como lo que es: ‘La escogida por Dios para ser Madre de la
misma Divinidad. Ni tampoco los ‘Santos’
son simples muertos; son seres
ascendidos aunque de carne y hueso, como todo humano, que han logrado el fin que nos ha indicado el
Señor: "ser santos",
y como a tales los veneramos, y pedimos
su intercesión ante la Trinidad Santa,
pues ellos están más cerca de Dios que nosotros, sin desconocer al
Cristo como al único Mediador ante el Padre. Son seres ascendidos; tal vez
menor que los ángeles de la ‘Corte Celestial’.
Los tales ‘pastores’ y sus ‘seguidores’ nos
quieren hacer creer que somos herederos de los paganos romanos. Además,
no somos los primeros en llamar "bienaventurada a María Virgen", ya el mismo Ángel de la anunciación nos precedió:"Dios
te salve, llena de gracia, el Señor es contigo". Y posteriormente la
santa Isabel:"Así que oyó Isabel el saludo de
María, exultó el niño en su seno, e
Isabel se llenó del Espíritu Santo, y clamó con fuerte voz:¡Bendita tú entre
las mujeres y bendito el fruto de tu vientre". Hasta el aliento de la
‘Madre Bendita’ traslucía su llenura del Espíritu Santo, que al tan sólo abrir
sus labios para saludar a Isabel, ésta se “llenó del Espíritu Santo”. Y dijo ‘María’:"...por
eso todas las generaciones me llamarán bienaventurada, porque ha hecho en
mí maravillas el Poderoso, cuyo nombre es Santo". El Todopoderoso “hizo maravillas” en ‘María’ y ahora resulta que los “puros” /entre comillas
como solemos decir/ del Evangelio hacen negruras contra ‘María’.
Sobran las palabras ante las ridiculeces de los adversarios de la Iglesia
Católica que no saben cómo reclutar incautos e ignorantes a su pastoreo. Y me reitero en lo dicho de que una cosa
es la letra y otra el espíritu de la misma. Y por lo menos a mí no me convencen
ni son quienes para declararme condenado en vida que es el temor que nos
pretenden infundir. El juicio
corresponde solamente a Dios. Y a ellos, ‘pastores’ se les puede aplicar eso de
“ven
la paja en ojo ajeno y no ven la viga atravesada en el suyo”; se
olvidan de que su ‘Maestro y Señor' los ha llamado a unión, y al contrario han sembrado la división, por
más que ésta se la quieran achacar sólo a los católicos. Los católicos, a
través del ‘Concilio Vaticano II’ y de nuestro representante ‘Juan Pablo II’,
ya hemos pedido públicamente perdón por los errores cometidos, pero ellos
mantienen su tenacidad en la división, y en más de una ocasión en la disensión
entre hermanos. Después de siglos han tenido tiempo para
rectificar y buscar la unión como nos lo pide el Cristo; sin embargo permanecen obstinados en la separación,
contraviniendo el deseo expreso del
Maestro: “Para que todos sean uno,
como tú, Padre y yo somos uno”. Una de las condiciones para ser
verdaderos cristianos es el “Amaos los unos a los otros como yo os he
amado” y el saber perdonar. De mi parte yo perdono y llamo a la
reconciliación, y del mismo modo deseo que dichos hermanos del ‘Evangelio’
depongan sus actitudes radicalistas en aras de la fraternidad que, como
cristianos, unos y otros, debemos construir. Y si me he excedido en mis
expresiones, me retracto, en espera también del gran día de la
‘reconciliación’. Y evoco las palabras del Divino Maestro:” …todos vosotros sois hermanos”. ¿Cómo vamos a exigir como cristianos respeto a los dirigentes de
las naciones, si nosotros mismos nos irrespetamos? E igualmente, ¿cómo vamos a
pedir diálogo entre fracciones opuestas políticas para mejorar el mundo, cuando
nosotros nos expoliamos unos a otros? Barramos lo sucio de nuestra casa y
arreglémosla con tapices de amor fraternal
para que nuestro Señor se sienta a gusto en ella. Que no tenga que
resonar en nuestros oídos eso de:”¡Hipócritas! ¡Sepulcros blanqueados!” ni esto otro:”Este pueblo con los labios
me honra, pero su corazón está muy lejos de mí”.
-Nota: Yo, Manuel, en calidad de cristiano católico, considero que el
‘Cristianismo’ en su fuente evangélica es como un solo río que no se debe
alimentar de otras aguas /sean éstas filosóficas, teológicas, o doctrinarias de
otra índole/, y que a estas alturas del s. XXI ya es hora de llegar a un
acuerdo entre hermanos y borrar de una vez por todas las taras que ha producido
la mente errática de los hombres de una y
de otra orilla del río. Cristo es Uno, y la barca de Pedro no debe ser motivo
de disputas:”Tú eres Pedro, y sobre
esta piedra edificaré mi iglesia”.

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