Su mensaje se halla contenido en un opúsculo denominado "PALABRA DE MANUEL". 1.¿Qué es la 'PALABRA DE MANUEL'? - Es un mensaje de 'Conciencia Cósmica' ("algo más de lo que estamos acostumbrados a ver, a oir a conocer, a creer", según Andreas Faber-Kaiser), fundamentada sobre el trípode de la Libertad, de la Justicia y del Amor. - No es logia, ni política, ni religión, ni grupo de ninguna clase; y "bajo la única jerarquía de la igualdad" a todos une y a nadie ata. 2. ¿Cuándo y cómo nace?- Nace el 16 de junio de 1979 por 'arrebato cósmico' que tuviera el Dr. Manuel González Ávila, quien encarna al Manuel del Mensaje. Éste es dado a Manuel en 'Clave 9': un modo de pensar, de sentir, de hablar y de actuar que se corresponde en 'Conciencia Cósmica' con el devenir de los tiempos. 3. ¿Qué fin persigue el Mensaje? - Una humanidad más libre, más justa y más amorosa. Ese mundo mejor que todos anhelamos: en lo individual, en lo social, en lo universal y en lo trascendental. 4. ¿Cómo se logra este efecto? -Por el estudio y práctica del Mensaje: "para lograr el fin, hay que establecer los medios" (Palabra 11). ¡PIES EN TIERRA! ¡LIBERTAD, JUSTICIA Y AMOR! TÚ VALES Y MERECES MUCHO MÁS.
Manuel. Profeta de 'Clave 9'

26 noviembre 2015

ÉXODO DE CATÓLICOS



ÉXODO DE CATÓLICOS
Un tema sin intención de herir a nadie, y si me excedo
en algo fuera de la verdad, pido excusas, admito réplica
 y me comprometo a rectificar. Sí sucede dentro de
 la religión católica, como en cualquier otra doctrina
que, como dice el adagio,
 más ‘papista’ que el Papa>,
y no admiten sugerencias…

-Lo que debería leer todo católico-
El  simple anunciado ‘Éxodo de Católicos’ se presta para ser un tema de gran suceptibilidad, sobre todo para quienes  dentro del  catolicismo se consideran más papistas que el Papa, hemos dicho,  /sin decir nombres de  algunos de los grupos internos del catolicismo/; y fuera del catolicismo, sucede al revés, buscan las cinco patas al gato,  porque sobran contendores, poseedores  de la ‘verdad’, para  hacer desleal competencia a la Iglesia Católica.
La  comunidad cristiana, no se puede negar, desde que Jesús la consagró como “Iglesia mía”, ha venido contrariando los Principios Fundamentales del Maestro:”…que os améis los unos a los otros; que como yo os he amado, así también os améis los unos a los otros.  En esto conocerán todos que sois mis discípulos…” Jn. 13,34-35.
‘Tal iglesia’, que debería ser una, comenzó mal desde sus inicios. ¡¿Cuántas veces no fue quebrantado el precepto de comunión fraterna?! Basta leer los escritos  diversos de los mismos Apóstoles, y los llamados “Hechos de los Apóstoles”, y al mismo Apóstol Pablo,  y a otros ‘Padres de la Iglesia’, para ver quejas y más quejas  de miembros de su comunidad que  dejaban mucho que desear, y se hacían problemáticos para el desarrollo de la . Disensiones, reyertas entre hermanos…  No fue como muchos piensan un pedazo de cielo lo que se tejía entre los primeros cristianos. No obstante, porque aun en medio de las trifurcas entre ellos hubo cristianos de fe y consistencia, es porque salió adelante la Iglesia de Cristo, sin lugar a dudas influenciada siempre por las promesas del Mestro:”… y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” Mt. 28,20.
Una vez organizados los cristianos en Patriarcados, el Patriarcado de Roma adquirió supremacía por razones de que en Roma tuviera Pedro su sede como Obispo /hay quienes niegan esto/, y muriera allí, y es entonces, se dice, cuando propiamente la Iglesia de Cristo adquiere carácter de universal /que es la traducción de ‘católica’/; se cree que ya esto fue en el s. II, y desde entonces se la autonombra nombrar, y es conocida, como Iglesia Católica, y su representante pasa a recibir el título de ‘Papa’. Y esto no quedaría así, por las apetencias humanas, y a veces doctrinarias, y de las diferentes idiosincrasias que traían los habitantes  de regiones  de habla y de costumbres opuestas entre sí  y  que  conformaban la comunidad de cristianos, y lógicamente chocaban unos con otros;  y  surgen las grandes divisiones: Cisma de Oriente y Cisma de Occidente, y posteriormente el Protestantismo, y desde entonces han venido engrosándose otras sectas anticatólicas. Lamentablemente el Cristo no ha podido ver todavía, y está lejos de ello, su deseo:”… La gloria que me diste les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno…” Jn. 17,22.
 De manera que el ‘Éxodo’ de la Iglesia Católica’, la cual  comienza para mí a ser Católica, Universal, no ya desde el s. II, sino desde el mismo momento en que Jesús dijo a sus discípulos:”…Id por el mundo entero y predicad el evangelio a toda criatura…” Mc. 16,15, se dio  con las ‘primeras desavenencias’ entre cristianos. No los defiendo en estas posiciones encontradas, pero eran humanos y los humanos somos proclives a estas cosas; mas no obviamos que  a su lado siempre existieron adversarios que sembraban la cizaña intencionalmente.
-Quien desee documentarse mejor sobre estas cosas, la historia de la Iglesia es muy rica.
Lo cierto es que hemos arribado al s. XXI con todo  un panorama de ‘Éxodo de la Iglesia Católica’.
Antes de usar ciertos  términos, necesitamos aclarar esta nota tomada de internet:
: En Psicología, se le llama temperamento a la parte de la personalidad cuyo origen se asienta en la herencia genética. Por contraposición, se le llama carácter a la parte de lapersonalidad que se genera durante la vida de la persona, su experiencia y la cultura.
La PERSONALIDAD sería así la suma del TEMPERAMENTO y del  CARACTER de la persona>. 
Pues bien, continuemos con el ‘Éxodo de Católicos’. Si antes, y desde el principio del cristianismo ha sucedido esto, ahora sigue la misma tónica. Quien hoy  sea católico lo es por convicción o decisión personal, por tradición familiar o por su estado de inercia en cuanto a las cosas de Dios se refiere / hay gentes que naciendo entre católicos, ni lo son en la práctica, ni dejan de serlo, y bautizan a  sus hijos, les hacen la ‘Primera Comunión’, etc., pero de ahí no pasan. Ni quitan, ni ponen. Pero no entran en el ‘éxodo de católicos’, no migran a otras religiones o doctrinas… /.Así  es la feligresía actual de la Iglesia Católica. Por supuesto que sí ha habido y hay almas de santidad.
En la Iglesia Católica observamos algunas  causas que la van diezmando, y si se escapa alguna a mi punto de vista, sea el amable lector quien la tome en cuenta para su análisis.
a) Causas exógenas:
El cristianismo, que es católico, universal, desde sus orígenes /”Id y predicad… por todo el mundo…”/ ha recibido incontables presiones que físicamente lo han hecho  cambiar de lugar. Hoy mismo lo tenemos en el Oriente Medio con la persecución de extremistas islámicos sobre el pueblo cristiano.  Y recordemos que el mismo Cristo, cuando se veía perseguido por sus enemigos, corría de una ciudad a otra, y muchos de los que Él directamente había conquistado para su noble causa, sintiéndose solos, como ovejas descarriadas, venían lobos rapaces de otras doctrinas  y los dispersaban o los atrapaban con dioses falsos, con doctrinas materialistas, esotéricas, etc.; a veces hasta con  amenazas de los políticos imperantes; y no faltó quien lo vendiera “por treinta piezas de plata” Mt. 27,3. Una migración quizás no como la entendemos hoy,  pero que sí había cambios en las mentes  de esas ovejas parceladas ya por el Cristo, ya por sus Apóstoles, y  que eran de la auténtica comunidad /”Mi Iglesia”, según Jesús/. Todavía resuenan las palabras del Divino Maestro a Pedro:”Apacienta mis ovejas” Jn. 21,17. Y algo más preciado de labios de Jesús:”…el buen pastor da su vida por sus ovejas” Jn. 10,11.
No censuro a ningún pastor del rebaño de Cristo, de su Iglesia Católica, que por apegos a sus intereses, o descuidos, /el “pastor asalariado” del que nos habla el mismo Cristo/ descuide a sus ovejas “descarriadas”. Pero esto puede contribuir al éxodo de miembros de la comunidad de Cristo. ¡Cuántos cristianos hay a la deriva de su fe católica y que  por no tener un ‘buen  pastor’ se pierden, o los involucran en sectas llenas de fobia a la Iglesia Católica!
Resumiendo las causas exógenas, fuerzas, presiones que vienen de afuera,  diríamos que las principales son: de carácter político,  de religiones adversas, y doctrinas, que aún diciéndose de bien y de sabiduría, ven a la Iglesia Católica como un tropiezo para sus planes; y otras circunstancias,  como las económicas,  para formación del clero; carencia de vocaciones sacerdotales y religiosas por la influencia del mundo moderno, etc.
Todo esto, y más, por supuesto,  ha contribuido al ‘éxodo católico’, que se manifiesta en el cierre, o reducción, de seminarios, de centros religiosos regulares /frailes, monjas.../ y benéficos, carencia de sacerdotes por disminución  de vocaciones sacerdotales y religiosas, etc. Toda una complejidad de factores, sin olvidar el auge de corrientes políticas materialistas que, una vez que suben al poder,  cierran escuelas religiosas, o les ponen demasiados obstáculos, y hasta persiguen a sus miembros. Y a esto se suman los avances científicos y tecnológicos que restan campo de acción a las mentes religiosas; e incluso en el aspecto recreacional. Antes la Iglesia Católica no contaba con estas rivalidades, y ahora cada día le  salen nuevas de ellas al paso, por lo que el clero, que antes dominaba el pensamiento a través de colegios y de universidades, ahora queda relegado a un plano inferior. Ya no son las atracciones de antaño que la comunidad estática, pueblerina, veía en su Iglesia Católica, porque no había más nada que atrajera y distrajera a los feligreses, y por más que la Iglesia   persiste en ese pasado de florecimiento eclesial con sus peregrinaciones, con sus ciertas fiestas del calendario o santoral religioso y obtenga uno que otro resultado positivo, etc, ahora la atención está centrada en fiestas más bien libertinas /discotecas, bares en los que se liba a placer, droga, sexo…/. Las influencias del mundo moderno convocan a jóvenes  /¡cuidado con menores de edad!/ y mayores de ambos sexos al ritmo de los tiempos: a la irreflexión con técnicas audiovisuales en sus manos día y noche, al sentirse bien, al pasar el tiempo en lo que satisfaga más los sentidos y apetito carnal  que el espíritu, quedando éste generalmente en la fosa del olvido… Hay gran ausencia  de jóvenes en los Templos Católicos, y vemos cómo la juventud, más que por la Religión Católica,  se inclina por sectas religiosas y esotéricas que les brindan /a varones y hembras/ mucho menos tal vez que la Iglesia Católica, pero con más dinamismo y reconocimiento a su condición de jóvenes que pertenecen por naturaleza y circunstancias a un mundo nuevo. Igualmente se puede decir cómo los partidos políticos cuentan con una juventud pujante.  De hecho han cambiado muchas cosas, y la Iglesia Católica ha quedado muy atrás, y le va a costar mucho esfuerzo ponerse a la par de las circunstancias que hoy la adversan. Lo que salta a la vista ¿por qué negarlo…? No es invento mío. Un simple recorrido por las capitales, sobre todo en las partes de habitantes humildes, por las poblaciones y por las aldeas atestiguan de lo que aquí decimos: Cantidad de templos de diferentes denominaciones religiosas, e incluso de sectas antirreligiosas, se ven y se oyen con sus estrepitosos ritos y llenas de  otrora católicos… Verdadero ‘Éxodo de Católicos´.
b) Causas endógenas: Que provienen del seno de la misma Iglesia Católica. Insisto en que no es mi propósito hacer señalamientos personales, por más concretos y visibles que puedan ser los hechos. Sólo Dios juzga. Yo confío en la buena fe de los voceros de la Iglesia Católica. Pero tras la buena fe se esconden debilidades humanas, como nos pueda suceder a quienes estamos en el mundo laico. La condición humana deja mucho que desear todavía. El cansancio, la monotonía de todos los días, lo cual  se hace hábito, el carácter personal, el temperamento y la personalidad que traspasan la piel del sacerdote, por más golpes de pecho que se dé, y a veces su soledad, e incomprensión de la mayoría de sus  feligreses que critican y critican, pero en nada favorecen a su comunidad, e incluso de una ‘mota’ hacen un elefante de escándalo y levantan falsos testimonios… Cicatrices que se extienden y perforan la buena fe y la paciencia y hasta bondad del sacerdote, del obispo, del cardenal,  del Papa… Recuerdo que en la visita papal de Juan Pablo II a Mérida, Venezuela, me dijo una persona que hacía alarde de meditaciones, y que hablaba apasionadamente de amor, de maestro interno, de paz, etc., que ella no iba a ver a esa ”bestia apocalíptica”. Pero por azar o por ‘Ley de Compensación’, al día siguiente me entrevisto de nuevo con la tal benemérita y me dijo:”Anoche /realizado el acto papal/ me robaron, y ahora lo que tengo son deudas”. Coincidencias de esa “bestia apocalíptica” que por amor a su Iglesia Católica ha subido a los altares como ‘San Juan Pablo II’. Una anécdota no más. Pero también tras las anécdotas hay cosas que nos deben hacer más humildes, menos impulsivos y agresivos. La caridad que el Cristo nos enseñó es para todos por igual como hermanos de especie y como hijos de un mismo Creador.
Así pues, ¿qué hay y qué no hay dentro de la Iglesia Católica que pueda causar ‘exodo’  /de quienes militan dentro de la Iglesia Católica y  se  alejan de ella/? Decía Jesús:”…vino nuevo en odres nuevos” Mc. 2,22.       ‘Vino  nuevo en cueros nuevos’.  O sea, a tiempos nuevos ideas nuevas, no remiendos viejos /soluciones de tiempos pasados/ a situaciones nuevas. Y  una cosa he de poner de relieve: Que el Mensaje de Cristo es siempre nuevo,  y,  por consiguiente,  adaptable a cualquier etapa del presente y del futuro. Mas pareciera que hay dentro de la Iglesia Católica quienes sirven de rémora con sus apegos a dogmas, cánones, teología y ritos inmodificables, y hasta de actitudes pedagógicas de desidia o de ignorancia,  a la Enseñanza que le ha sido encomendada a la Iglesia como cátedra de ‘amor, de justicia, paz y verdad’, cuya finalidad es liberar al hombre de sus torpezas, y elevarle la mente y el corazón  y se disponga   a enfrentar la realidad tan llena de sorpresas, y no menos negativa,  que nos deparan los tiempos nuevos. Hay un cambio de época que ya resuena no sólo en la Madre  Naturaleza /que no está quieta, sino en continuo movimiento dentro del ritmo del mismo Universo/, sino en el ser humano que nace a esta vida,  y que se integra a una vida social desconcertada y desconcertante, que todavía no se ha ubicado en un contexto histórico de dignidad como un ‘todo-sociedad’ que se debe a sus partes ‘los individuos’ y de ello no tiene conciencia.  Una sociedad plagada de vicios y de intereses grupales, y de personas: o bien reprimidas por élites de arriba ,  desorientadas y siguiendo  el modelo de su contorno, y obrando arbitrariamente.   En total: una aberración de lo humano. De lo cual difícilmente, por más que se aísle el clero por murallas de acero, podrá librarse de las influencias del mundo exterior. Necesariamente la ‘Iglesia Católica’ /ni ninguna otra institución/ puede escapar a la desarmonía reinante en el mundo. Y mucho menos la Iglesia Católica que ha sido directriz de mentes y corazones durante los dos mil años de cristianismo transcurridos. La Iglesia católica también la dirigen y componen hombres de carne y hueso y con las mismas necesidades, sentimientos, instintos, apreciaciones, etc., como cualquiera otro ser humano. Seres humanos como todos los demás, con una vocación de entrega a Dios y al servicio de su prójimo. Habrá, cómo no, defectos entre sus miembros, y no soy quien para juzgarlos, repito;  todos andamos por el mismo camino y propensos a cometer errores. Lo que sí no acostumbramos a reconocer, salvo casos aislados, y quizás esto condicionado, son las virtudes o esfuerzos y sacrificios de esas almas dedicadas a Dios, a difundir y administrar el Mensaje más grandioso del mundo, el Mensaje del Cristo que durante siglos y siglos  ha hecho tanto bien a la Humanidad. Es verdad, y no lo podemos negar, y los últimos Papas han pedido perdón públicamente por los  errores, y hasta horrores, cometidos por la clerecía católica /romana/. El Maestro les enseñó /y nos enseñó/ a poner la “otra mejilla” como gesto de entereza y no menos de humildad.
Mas , no valen excusas, sobre todo si nos dormimos y soñamos placenteramente mientras el enemigo nos acecha y nos invade y destruye.
Lamentándolo mucho,  los mundanos y los cazadores de ovejas de rebaños ajenos se adelantaron a los abnegados, piadosos y tradicionales obreros de la viña del Señor: sin pasar por alto a quienes hayan tomado la vida sacerdotal y religiosa como un modo más de vivir y  en esto es que ponen toda su atención y cuidado. Un día, estando en misa, entró un mendigo a pedir limosna. De pronto, el sacerdote oficiante, detuvo sus plegarias y en alta voz dijo:”No le deis nada a ése; lo que le vais a dar me pertenece a mí…”. ¡Triste enseñanza! Pero así sucedió. Bien dijo Jesús:”Donde está tu tesoro, ahí está tu corazón. Para el Papa ‘Francisco’ estas cosas son de muy mal gusto. Para  la mayoría de fieles reunidos en la referida misa, las palabras del sacerdote sonaron como a chiste y las convirtieron en risas. Y esto me hizo pensar: ¡Algo anda mal! Y me puse a unir cabos de acá y de allá. Y brotaron en mi mente muchos ‘pormenores y pormayores’ que se podrían corregir para salud de toda la Comunidad Católica y para  ejemplo, como diría San Pablo, de quienes nos observan desde otras áreas de la sociedad.
Ahora bien, si en mi haber y deber, como católico que me considero, está el colaborar con mi Iglesia, yo no me hago el escurridizo ni me oculto. Y ya he escrito, aunque me falten más, muchas páginas sobre determinados temas siempre a favor de mi Iglesia Católica.  Ahora una vez más  escribo estas páginas  y las pongo a consideración de quienes tengan en sus manos el timón de la llamada ‘Barca de Pedro’ a cuyo lado estoy para que no zozobre y se hunda  en medio de los fuertes oleajes y envestidas huracanadas del inmenso mar de la inconciencia humana; aunque tengo fe en que el naufragio no ha de suceder por las promesas del Divino Maestro: “Y yo te digo a ti que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré yo mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella” Mt. 16,18. Y también:” Yo estaré con vosotros siempre hasta la consumación del mundo” Mt. 28,20. Pero la misión del obrero  es rendir lo mejor posible en la obra emprendida: “…que deis mucho fruto…” Jn. 15,8. Y ello requiere amor, constancia, consagración, esfuerzo, privaciones…, y no menos solicitar mediante la oración, que es poderosísima, la ayuda de la Trinidad Santa. Y ¡a Dios rogando y con el mazo dando! Que la lucha es larga y hasta dolorosa, pues cuando creemos estar seguros, viene el enemigo, que ese sí que no duerme, y nos echa por tierra lo construido. Tal sucede en la obra de la Iglesia Católica. Un descuido es suficiente para que no sólo la obra en construcción, sino los buenos deseos y las santas

intenciones se vengan a bajo. Por eso es que el sacerdote, el obispo y demás responsables a cargo de la viña del Señor, e incluso nosotros los fieles comunes, debemos estar siempre alerta, pues el mismo Cristo nos tomó en cuenta para su apostolado:” Mas no ruego solamente por éstos /sus Apóstoles/, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos”/ o sea: por nosotros los creyentes en su Palabra de vida eterna/ Jn. 17,20.  O somos o no somos. Y si somos, ¡pecho y adelante! La recompensa ya lo dijo el Señor: “…recibirá el céntuplo y heredará la vida eterna” Mt. 19, 29.Por lo que invito al clero católico a dos cosas: a) A tener fe /que es la proyección del alma hacia el Señor de la mies/. b) Rectificar  /reparar/ con humildad las fallas que tenga la obra asumida /por el clero y por nosotros los fieles/ libremente.
Dicho esto me atrevería a señalar algunas de esas fallas, a sabiendas, y que nadie se ofenda, porque no  somos perfectos. Y algo anda mal, cuando el ‘Éxodo de Católicos’ a otras religiones y sectas ya suena a ‘avalancha’. El Apóstol Pablo decía:” Si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma” 2Tsl. 3,10.  Que en palabras un poco duras, y aplicadas a quienes hagan  de su sagrado ministerio  ‘misa y olla’,  significamos: Quien no quiera cumplir con lo suyo, que renuncie, antes de tener que recibir la terrible sentencia: Siervo malo y perezoso” Lc. 19,22.  ¡Esconderse o refugiarse en la comodidad y en la ineficiencia, habiendo adquirido una responsabilidad deliberadamente es de cobardes! Se es o no se es, como decimos en ‘Clave 9’. ¡Se comprometieron a guardar el rebaño del Señor y permiten con su indolencia que se dispersen sus ovejas…! Y ya no es que , sino que  desde la orilla de su nueva religión o secta, nos lanzan piedras,  y nos  discriminan con  prepotencia y menosprecio aquellos  hermanos que un día compartían con nosotros  un mismo credo y hasta adulaban a los sacerdotes.   Pasaron, sin dejar de ser  de ignorantes  e incautos, y pecadores como todo humano,   a ser “salvos”, y nosotros los católicos a “condenados en vida”. Tal es el ensuciado cerebral que les hacen. ¿Causas?
Primero, la ignorancia que caracteriza a los católicos en cuanto al conocimiento de la Biblia. Se contentan con tenerla abierta en casa, como

un objeto más de decoración, pero no la leen ni la estudian. Un desconocimiento supino de ella. Sólo se interesan por algunos salmos que dicen les dan suerte y para que Dios los proteja de lo malo. Pero esto no sería lo más grave, sino que quienes se hayan  comprometido ante Dios para guiar a los fieles estén muchos más allá de la Luna, pensando será en las monas de pascua, porque, aunque mi expresión sea atrevida, para ellos lo  que predomina es . No hay sinceramente hablando formación para con la feligresía católica para contrarrestar los ataques de tantas falacias como a diario descargan sobre ella   los enemigos de la Iglesia Católica, y caen en la duda nuestros hermanos, y son arrastrados en ‘su ignorancia e inconciencia’ a la trampa de la cual ya no salen, precisamente por su carencia de formación bíblica, al menos en aquellos tópicos en los cuales suelen ser engañados /nuestros hermanos católicos/, y por el embotamiento  mental y sentimental que sobre ellos ejercen los manipuladores y depredadores de conciencias. Yo, sin creerme más que nadie, escribo en mis páginas de internet sobre estos casos. Y hablo sobre ello en reuniones  que estén a mi alcance.  Pero mi cátedra, reconozco, es muy pequeña, no tiene apenas auditorio; pero siempre la tengo abierta en defensa de mi Iglesia Católica.  Mas  cuando insisto en tocar a las puertas de mi Iglesia Católica, aunque sea mediante estas letras, personalmente soy rechazado hasta con descalificativos como el de “farsante” por quienes podrían oír mi clamor y ponerse alerta ante la migración de católicos a otras religiones y sectas. ¡Algo anda mal! No hay formación para estos casos concretos. son un encanto. Ritos y más ritos, ¡cómo no, el rito tiene parte en cualquier religión!, pero cuando el rito se hace medio y fin… De aquí una de las causas del ‘Éxodo de Católicos’: No hay formación. Y  antes de continuar diremos con Jesús: “Los hijos de este siglo son más sagaces… que los hijos de la luz” Lc. 16,8.  ¿Para qué más prueba que la ‘sagacidad’ de los enemigos de la Iglesia Católica de cómo arrebatan a ésta todo un rebaño de ignorantes? 
La Iglesia Católica en su autonomía institucional  ha establecido un modus operandi en sus ritos, ceremonias, liturgia específica, que tal vez marque su diferencia con el ritual de  otras religiones; y yo, aunque critico su

excesivo boato, que resta atención para otros aspectos esenciales de los fieles, como el que señalamos de no haber una formación dentro de su liturgia, y si la hay es demasiado personal de algunos clérigos, y nunca los he oído en sus prédicas poner énfasis en cómo defenderse de los enemigos del catolicismo…, respeto su comportamiento como católico que soy; pero me duele que mi Iglesia, la que conserva y difunde con verdadera propiedad el Mensaje del Cristo, no haya salido a enfrentar con energía doctrinaria a esos hermanos que, repito, por su ignorancia, caen el hechizo  de doctrinarios  inescrupulosos. El daño a la Iglesia Católica, repito: Salta a la vista. No hay peor sordo que el que no quiere oír, mucho menos escuchar;  ni peor ciego que el que no quiere ver, y mucho menos mirar. ¡Ba! ¡Habladurías de un loco! –sé que dicen de mí. Mas no me rindo y porfío mi posición frente a los clérigos de mi Iglesia para que ‘vean y miren’ a su alrededor. Y si no me creen ni quieren cerciorarse de esta realidad, porque se sientan ofendidos al tener que oír, lo que no quieren escuchar, sigan soñando mientras la Iglesia heredera del Cristo disminuye en su feligresía, y su juventud, sin contacto religioso en el hogar, se aleja de ella.
En cuanto al rito y sus ricas modalidades, si bien Dios merece todo eso y más, es  excesivo, y se la da más importancia al rito que a lo esencial:”…ya llega la hora, y es ésta, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad… Dios es espíritu, y los que le adoran han de adorarle en espíritu y en verdad” Jn. 4, 23-24. Jesús, y no otro, nos enfatiza cómo debemos ‘adorar al Padre’. Y por  bonitas y sublimes que sean las ceremonias distraen demasiado del Mensaje del Maestro. Y no hablemos del boato a que conllevan las ceremonias. Lo esencial se esfuma como el humo en el viento.
A modo de paréntesis tomo esta estampa de Facebook , y que confirma lo que acabamos de decir sobre ‘adorar a Dios’.
  Pero aunque esto sea así, sin embargo son las religiones y sus voceros quienes en forma amplia y hasta con martirio en sangre han dado a la Humanidad una noción de Dios, y todavía son los portavoces del Mensaje de Dios en la Tierra, aunque cada religión  lo procese y lo dé a conocer según la cultura en que se desarrolla. Junto a las religiones, también en otras culturas, se trata de espiritualidad, y no siempre en el sentido que da el autor de la estampa /arriba/, que exponemos. El autor, quien sea, y para él mis respetos, se limita a una diferenciación escueta entre ‘religión y espiritualidad’. Si  bien en religión se confunde a veces ‘actitud religiosa con espiritualidad’, en esas otras doctrinas, la mayoría esotéricas, también hay equivocación al equiparar mentalismo y sentimentalismo de egolatría, de autocomplacencia y de de sentirse bien, con espiritualidad; también el hábito de la meditación y de otros ejercicios mentales y físicos enajenan la mente y ésta se ayuda con su infinitas espirales que produce la fantasía, y ahí queda todo /inhalaciones y exhalaciones/. Así que independien- temente de inclinarnos por religión o por doctrinas adversas a la religión, lo importante es que nosotros, como lo dice Jesús, y me parece la forma más acertada, aprendamos a “adorar a Dios en espíritu y en verdad”. Jesús nos invita; no nos obliga ni nos lava el cerebro, a que <aprendamos a juzgar por nosotros mismos lo que es justo> Lc. 12,57. ¡¿Y qué cosa más justa puede haber para una creatura, como el ser humano,  que <adorar a su Dios en espíritu y en verdad> en  todo cuanto pensamos y hacemos, porque así,  a conciencia,  se entroniza  a Dios dentro de nosotros mismos y lo hacemos presencia viva y vivificante. Que sería lo mismo que “primero el reino de Dios y su justicia y todo lo demás se os dará por añadidura” Mt. 6,33. Con Dios todo. Sin Dios nada. O sea:  reconocernos, como tantas veces he dicho en mis escritos:. En palabras equivalentes sería confirmarnos en lo que dice el Apóstol Pablo:”En Él /Dios/ vivimos, nos movemos y existimos” Hc. 17,28, y en consecuencia, y a toda conciencia, somos “imagen de Dios” Gén. 1,27.  y nuestra misión en la Tierra es asemejarnos espiritualmente a la Esencia que nos da y nos conserva el ‘ser’, a Dios. Y quien por  animadversión de su ignorancia o confusión mental se sienta mal con la expresión ‘Dios’ que recuerde esto:, salvo que tal persona se haya hecho a sí misma. Y repetimos el llamado de Jesús a “adorar a Dios en espíritu y en verdad”. En ‘espíritu y en verdad’, sería en este caso, como nos lo dice la Biblia:” Amarás al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón…”.  .
 Mas sigamos con las ‘Causas Endógenas’: La  misa. ¡Cómo no, la misa es el acto más completo del Catolicismo, y tiene su cátedra especial para la explicación de las epístolas y del Evangelio, pero más de un sacerdote  /no todos/ concentra su atención en temas que no tienen conexión con lo leído en dichos documentos! Tienen derecho a hablar de todo. Pero en los actos litúrgicos como el de la misa, deberían todos los oficiantes, y no sólo unos cuantos, motivar con su  pronunciación y gestos ejemplarizantes  a los fieles,  y  hacerles  vivir los diferentes episodios que la misa encierra. Sé que no todos los clérigos tienen el don de la oratoria, pero que si están en el acto de la ‘misa’ es en el acto de la misa, y lo que requiere la misa, y no atropellar el tiempo de la misa porque tengan otros actos que cumplir, o hayan hecho de la misa un hábito repetitivo sin conciencia de lo que dicen y hacen. Y es más, como que se olvidan de lo ‘esencial’: Aleccionar a los fieles de cómo <adorar a Dios en espíritu y en verdad>.  Rara vez he oído esto de labios de sacerdotes, y cuando han aludido a ello es como de paso, como de algo más, como si las palabras del Cristo no fueran tales; como si hubiera  algo más importante que <adorar a Dios en espíritu y en verdad>.
Mas  que no olviden esto los oficiantes: El que nada tiene, nada puede dar. Si no tienen espíritu piadoso y de recogimiento que pueda servir de ejemplo a sus fieles,  los más viable sería que hicieran  otros oficios dentro de la Iglesia; pero, por favor,  no deformen en vez de formar, que este vacío que pueda quedar en muchos fieles es una predisposición latente para dar un paso a otra iglesia o secta. Amén de la ignorancia, la  mono- tonía produce cansancio y éste aburrimiento, y el próximo paso puede ser la deserción o en la mejor de las ocasiones el sentirse tan vacío dentro de la Iglesia Católica que cualquier oportunista se apodera de esa alma.
  ¡Y menos mal que los mismos enemigos de la Iglesia están ayudando con sus ojos ‘visores’ a la misma Iglesia en ciertas conductas que son de escándalo público por parte de clérigos! Ya todos sabemos que el Papa Francisco, ante cualquier aberración clerical, ha dicho que actuará con decisión y coraje. Y quienes no acaten los requisitos que la moral eclesiástica  exige, que renuncien antes de hacer pasar vergüenza a la catolicidad, y tener que abandonar el sacerdocio porque las autoridades correspondientes lo determinen.
 Todos somos pecadores:  Y “El que esté sin pecado que arroje la  primera piedra” Jn. 8,7. Pero el silencio puede hacernos cómplices por omisión a quienes censuramos en forma de escándalo ante los demás, pero no tenemos la valentía de hacer del conocimiento de la conducta no sólo inmoral de un clérigo, sino de su intrascendencia en las cosas de Dios y de las almas. O sea: que tal o cual clérigo no es apto para cuidar del rebaño que se le ha encomendado. Si con responsabilidad denunciamos lo que esté mal a las autoridades  eclesiásticas competentes, de seguro que estamos haciendo un bien a nuestra Iglesia, incluso al clérigo acusado de su x incapacidad /defecto  como ministro de Dios en la Tierra/ y  que no llena las aspiraciones de los feligreses… Sería, valga la comparación, como un pastor que no alimenta a sus ovejas o las abandona a suerte de ellas, y que después de ello se cree indispensable en su oficio. De  un cargo, pues, se abusa  por defecto o por exceso. En fin, no voy contra nadie; sí en mejora de mi Iglesia para evitar la deserción de sus integrantes.
A mí en particular siempre me ha gustado la misa, aunque no la entendiera en latín. Pero  sentía fastidio, como lo siento hoy, cuando los oficiantes atropellaban las palabras con su  ligereza, sobre todo en la consagración, y es más: en cualquiera otra de las partes de la misa, pues ésta ha sido muy bien concebida para dar llenura, hartura y éxtasis en Dios a las almas. ¡Ojalá y dentro de la formación que el clero debe dar a los feligreses estuviera dedicar un gran espacio a las diferentes partes de la misa /en las cuales, repito, hay ‘llenura, hartura y éxtasis en Dios’ para las almas/.
Las demás prácticas religiosas /rosario, novenas, procesiones, cursillos, retiros, etc., las dejo a criterio de los fieles/. Creo que  los clérigos están muy bien informados de todo ello, pero que como en todas las cosas de la vida hay unas  más importantes que otras, así también  no se debe forzar  ‘el tiempo,  el tema ni el ritmo que, como una pieza musical, exige la misa’.
Entre las causas endógenas podríamos incluir: la fe de los creyentes, su formación cultural para aplicarla a su postura de feligrés, el tratar de cumplir con los requisitos de la fe que profesamos, el ser cada día más caritativo y más justo, el compartir con alegría los actos litúrgicos, y sobre todo demostrar en la vida diaria lo que somos como cristianos. Por lo que no sólo los defectos hay que verlos en los clérigos, sino también en nosotros. ‘El Nuevo Testamento’ está lleno de enseñanzas crísticas que nos ayudan a perfeccionarnos como lo que somos: cristianos… La verdadera Iglesia /”Mi Iglesia”, como dijo Jesús/ somos todos, no una parte. Y evitemos el cotorreo en misa, y sobre todo el chisme. El Templo de cuatro paredes en el cual nos reunimos para alabar a Dios debe ser tenido, y defendido con nuestro comportamiento, como nos lo enseñó Jesús:”…Escrito  está: Y será mi casa casa de oración; pero vosotros  la habéis convertido en cueva de ladrones” Lc. 19,46. “Mi casa”, la casa de Dios. La casa de Dios es, pues,  “casa de oración”. Y si vamos al ‘Templo de cuatro paredes’ /que el templo genuino creado por Dios somos nosotros mismos, como lo afirma el Apóstol Pablo: ”¿No sabéis que sois templos de Dios?“ Icor. 3,16/ . A la casa de oración”, y que es de Dios, no debemos ir para otros fines que no sean piadosos;  para eso hay tantas otras casas en el mundo; ni por miedo o por obligación; sino libremente y a conciencia de que somos sus hijos  y nos vamos a reunir allá como hermanos. Debemos ir a orar, a hablar con Dios, a darnos a Él por completo “en espíritu y en verdad”.
Si antes yo, Manuel, Profeta ahora de ‘Clave 9’,  iba al templo ,  ahora voy por voluntad propia, pero a degustar las delicias de  la “casa de Dios”, a  hablar con Él como un hijo con su Padre amado, y a compartir tales delicias celestiales con mis hermanos. Pero cuántas veces me distraen personas sin formación religiosa, y sin respeto a la ‘casa de Dios’ que  a mi lado, y más allá y más allá, murmuran, que chismean, que venden en la misma ‘casa de Dios’  la dignidad de su prójimo ‘convirtiendo así el Templo en “cueva de ladrones”.  Sé que son frases subidas de tono, pero la realidad me hace decir:”Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” Lc. 23,33. Yo quisiera en esos momentos levantar la voz y corregir, pero por respeto a quienes dirigen el Templo, me muerdo los labios. A veces, ante un llamado a silencio, por ejemplo,  las reacciones no suelen ser tan piadosas…  Y si levantara mi voz, enrarecería más la situación. Pero los encargados del Templo guardan silencio o se suman a las retahílas. ¿…?  Mas en  mi casa hogar sí tengo voz y mando, y por lo menos el chisme lo corto de inmediato. Pareciera un cuento de mal gusto, pero como Profeta de  ‘Clave 9’ han llegado a mi propia casa representantes de varias religiones a ofenderme; pero como en mi territorio quien dicta las leyes y da órdenes soy yo, los he puesto de patitas en la calle sin más contemplación. Dos de ellos, esto fue una mañana a las 8, no querían desalojar el recinto, pero cuando me vieron con la manguera de agua en la mano para ‘bautizar sus altanerías’, salieron corriendo… Y en cuanto a unas diez personas que dizque no quiebran plato /en apariencia/, que se consideran honorables, también los he parado en seco: . Y también patitas a la calle con ellos. No olvido otro día, cuando alguien, que fungía de mi amigo, entró en casa, nos saludamos y parecía que traía el diablo en su rostro: Inmediatamente empezó hablar sandeces de Cristo. Ipso facto lo corté en sus improperios y le dije: Para blasfemar de Cristo la calle es libre, pero aquí en mi casa me respetas. Y también ‘patitas y a la calle’. Quizás sean pruebas para mi fe.  -Algo insólito para quienes tienen su mente en la prudencia y sabiduría, pero hasta aquí llega el cinismo de los ‘poseedores de la verdad’, irreverentes en todo sentido. El hogar, para mí es también Templo de Dios. Así que no nos extrañemos de nada en este mundo de perversión en que vivimos.
-Y una advertencia dentro de las ‘causas endógenas’ /que subrayo/: El clero católico está más que confiado, dormido, y debería estar al tanto de todas las ‘leyendas negras’ que se tejen contra la Iglesia Católica para poder adoctrinar a su feligresía, y que ésta se pueda defender  a ciencia cierta del origen de su Iglesia, de  sus virtudes y errores históricos de su clero, y de la rectificaciones que de ello  ya ha hecho la Iglesia Católica. La ignorancia en todos estos aspectos es casi total en los fieles. Lo mismo que el descuido de esto mismo en que ha caído el clero católico. Y que no olvide el clero que la guerra del enemigo está de puerta en puerta, en la radio, en la televisión, prensa escrita, y en el resto de redes sociales /facebook, twitter, etc./. El enemigo no duerme. Perol el clero católico hasta sueña con las Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su Único hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos, y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna”. Amén.
Considero que ahora se trata de una nueva evangelización frente a un mundo que se escapa de las manos de la Iglesia verdadera y directa de Jesucristo. “Vino nuevo en odre nuevo”. Hay, pues, que adaptarse a los cambios que se operan en el devenir de las sociedades, del mundo. Y como dice el adagio refiriéndose a Mahoma:. Si el clero no se preocupa de esta necesidad, nosotros los fieles, que tenemos conciencia de lo que sucede en contra de nuestra Iglesia, tenemos que reclamarle a nuestro clero para que despierte de su letargo. La Iglesia de Cristo  somos todos los creyentes: El clero y nosotros los fieles.
El hombre es lo que lleva en su mente.
Tú vales y mereces mucho más.
¡Pies en tierra!
¡Pies en tierra!
¡Libertad, Justicia y Amor!


                  -Me disculpan si me he extendido, pero cuando creía que ya llevaba unas tres páginas, me di cuenta  de que eran diecisiete.

No hay comentarios.: