ÉXODO DE CATÓLICOS
ÉXODO DE CATÓLICOS
Un tema
sin intención de herir a nadie, y si me excedo
en algo
fuera de la verdad, pido excusas, admito réplica
y me comprometo a rectificar. Sí sucede dentro
de
la religión católica, como en cualquier otra
doctrina
que, como
dice el adagio,
más ‘papista’ que el Papa>,
y no
admiten sugerencias…
-Lo que debería leer todo católico-
El
simple anunciado ‘Éxodo de Católicos’ se presta para ser un tema
de gran suceptibilidad, sobre todo para quienes
dentro del catolicismo se
consideran más papistas que el Papa, hemos dicho, /sin decir nombres de algunos de los grupos internos del
catolicismo/; y fuera del catolicismo, sucede al revés, buscan las cinco patas
al gato, porque sobran contendores, poseedores
de la ‘verdad’, para hacer desleal competencia a la Iglesia
Católica.
La comunidad cristiana, no se puede negar, desde
que Jesús la consagró como “Iglesia mía”, ha venido contrariando los Principios
Fundamentales del Maestro:”…que os améis los unos a los otros; que como yo os he amado, así
también os améis los unos a los otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos…” Jn. 13,34-35.
‘Tal iglesia’, que debería ser una, comenzó mal desde sus
inicios. ¡¿Cuántas veces no fue quebrantado el precepto de comunión fraterna?!
Basta leer los escritos diversos de los
mismos Apóstoles, y los llamados “Hechos de los Apóstoles”, y al mismo Apóstol
Pablo, y a otros ‘Padres de la Iglesia’,
para ver quejas y más quejas de miembros
de su comunidad que dejaban mucho que
desear, y se hacían problemáticos para el desarrollo de la . Disensiones, reyertas entre hermanos… No fue como muchos piensan un pedazo de cielo
lo que se tejía entre los primeros cristianos. No obstante, porque aun en medio
de las trifurcas entre ellos hubo cristianos de fe y consistencia, es porque
salió adelante la Iglesia de Cristo, sin lugar a dudas influenciada siempre por
las promesas del Mestro :”… y he aquí, yo estoy con vosotros
todos los días, hasta el fin del mundo” Mt. 28,20.
Una vez organizados los cristianos en Patriarcados, el
Patriarcado de Roma adquirió supremacía por razones de que en Roma tuviera
Pedro su sede como Obispo /hay quienes niegan esto/, y muriera allí, y es
entonces, se dice, cuando propiamente la Iglesia de Cristo adquiere carácter de
universal /que es la traducción de ‘católica’/; se cree que ya esto fue en el
s. II, y desde entonces se la autonombra nombrar, y es conocida, como Iglesia
Católica, y su representante pasa a recibir el título de ‘Papa’. Y esto no
quedaría así, por las apetencias humanas, y a veces doctrinarias, y de las
diferentes idiosincrasias que traían los habitantes de regiones de habla y de costumbres opuestas entre
sí y que conformaban la comunidad de cristianos, y
lógicamente chocaban unos con otros; y
surgen las grandes divisiones: Cisma de Oriente y Cisma de Occidente, y
posteriormente el Protestantismo, y desde entonces han venido engrosándose
otras sectas anticatólicas. Lamentablemente el Cristo no ha podido ver todavía,
y está lejos de ello, su deseo:”… La gloria que me diste les he dado, para
que sean uno, así como nosotros somos uno…” Jn. 17,22.
De manera que el ‘Éxodo’
de la Iglesia Católica’, la cual
comienza para mí a ser Católica, Universal, no ya desde el s. II, sino
desde el mismo momento en que Jesús dijo a sus discípulos:”…Id por el mundo
entero y predicad el evangelio a toda criatura…” Mc. 16,15, se dio con las ‘primeras desavenencias’ entre
cristianos. No los defiendo en estas posiciones encontradas, pero eran humanos
y los humanos somos proclives a estas cosas; mas no obviamos que a su lado siempre existieron adversarios que
sembraban la cizaña intencionalmente.
-Quien desee documentarse mejor sobre estas cosas, la
historia de la Iglesia es muy rica.
Lo cierto es que hemos arribado al s. XXI con todo un panorama de ‘Éxodo de la Iglesia
Católica’.
Antes de usar ciertos
términos, necesitamos aclarar esta nota tomada de internet:
La PERSONALIDAD sería así la suma del TEMPERAMENTO y del CARACTER de la persona>.
Pues bien,
continuemos con el ‘Éxodo de Católicos’. Si antes, y desde el principio del
cristianismo ha sucedido esto, ahora sigue la misma tónica. Quien hoy sea católico lo es por convicción o decisión
personal, por tradición familiar o por su estado de inercia en cuanto a las
cosas de Dios se refiere / hay gentes que naciendo entre católicos, ni lo son
en la práctica, ni dejan de serlo, y bautizan a
sus hijos, les hacen la ‘Primera Comunión’, etc., pero de ahí no pasan.
Ni quitan, ni ponen. Pero no entran en el ‘éxodo de católicos’, no migran a
otras religiones o doctrinas… /.Así es
la feligresía actual de la Iglesia Católica. Por supuesto que sí ha habido y
hay almas de santidad.
En la Iglesia
Católica observamos algunas causas que
la van diezmando, y si se escapa alguna a mi punto de vista, sea el amable
lector quien la tome en cuenta para su análisis.
a) Causas
exógenas:
El cristianismo,
que es católico, universal, desde sus orígenes /”Id y predicad… por todo el
mundo…”/ ha recibido incontables presiones que físicamente lo han hecho cambiar de lugar. Hoy mismo lo tenemos en el
Oriente Medio con la persecución de extremistas islámicos sobre el pueblo
cristiano. Y recordemos que el mismo
Cristo, cuando se veía perseguido por sus enemigos, corría de una ciudad a
otra, y muchos de los que Él directamente había conquistado para su noble
causa, sintiéndose solos, como ovejas descarriadas, venían lobos rapaces de
otras doctrinas y los dispersaban o los
atrapaban con dioses falsos, con doctrinas materialistas, esotéricas, etc.; a
veces hasta con amenazas de los
políticos imperantes; y no faltó quien lo vendiera “por treinta piezas de
plata” Mt. 27,3. Una migración quizás no como la entendemos hoy, pero que sí había cambios en las mentes de esas ovejas parceladas ya por el Cristo,
ya por sus Apóstoles, y que eran de la
auténtica comunidad /”Mi Iglesia”, según Jesús/. Todavía resuenan las palabras
del Divino Maestro a Pedro:”Apacienta mis ovejas” Jn. 21,17. Y algo más
preciado de labios de Jesús:”…el buen pastor da su vida por sus ovejas”
Jn. 10,11.
No censuro a
ningún pastor del rebaño de Cristo, de su Iglesia Católica, que por apegos a
sus intereses, o descuidos, /el “pastor asalariado” del que nos habla el mismo
Cristo/ descuide a sus ovejas “descarriadas”. Pero esto puede contribuir al
éxodo de miembros de la comunidad de Cristo. ¡Cuántos cristianos hay a la
deriva de su fe católica y que por no
tener un ‘buen pastor’ se pierden, o los
involucran en sectas llenas de fobia a la Iglesia Católica!
Resumiendo las
causas exógenas, fuerzas, presiones que vienen de afuera, diríamos que las principales son: de carácter
político, de religiones adversas, y
doctrinas, que aún diciéndose de bien y de sabiduría, ven a la Iglesia Católica
como un tropiezo para sus planes; y otras circunstancias, como las económicas, para formación del clero; carencia de
vocaciones sacerdotales y religiosas por la influencia del mundo moderno, etc.
Todo esto, y más,
por supuesto, ha contribuido al ‘éxodo
católico’, que se manifiesta en el cierre, o reducción, de seminarios, de
centros religiosos regulares /frailes, monjas.../ y benéficos, carencia de sacerdotes
por disminución de vocaciones
sacerdotales y religiosas, etc. Toda una complejidad de factores, sin olvidar
el auge de corrientes políticas materialistas que, una vez que suben al poder, cierran escuelas religiosas, o les ponen
demasiados obstáculos, y hasta persiguen a sus miembros. Y a esto se suman los
avances científicos y tecnológicos que restan campo de acción a las mentes
religiosas; e incluso en el aspecto recreacional. Antes la Iglesia Católica no
contaba con estas rivalidades, y ahora cada día le salen nuevas de ellas al paso, por lo que el
clero, que antes dominaba el pensamiento a través de colegios y de universidades,
ahora queda relegado a un plano inferior. Ya no son las atracciones de antaño
que la comunidad estática, pueblerina, veía en su Iglesia Católica, porque no
había más nada que atrajera y distrajera a los feligreses, y por más que la
Iglesia persiste en ese pasado de
florecimiento eclesial con sus peregrinaciones, con sus ciertas fiestas del
calendario o santoral religioso y obtenga uno que otro resultado positivo, etc,
ahora la atención está centrada en fiestas más bien libertinas /discotecas,
bares en los que se liba a placer, droga, sexo…/. Las influencias del mundo
moderno convocan a jóvenes /¡cuidado con
menores de edad!/ y mayores de ambos sexos al ritmo de los tiempos: a la
irreflexión con técnicas audiovisuales en sus manos día y noche, al sentirse
bien, al pasar el tiempo en lo que satisfaga más los sentidos y apetito carnal que el espíritu, quedando éste generalmente en
la fosa del olvido… Hay gran ausencia de
jóvenes en los Templos Católicos, y vemos cómo la juventud, más que por la
Religión Católica, se inclina por sectas
religiosas y esotéricas que les brindan /a varones y hembras/ mucho menos tal
vez que la Iglesia Católica, pero con más dinamismo y reconocimiento a su
condición de jóvenes que pertenecen por naturaleza y circunstancias a un mundo
nuevo. Igualmente se puede decir cómo los partidos políticos cuentan con una
juventud pujante. De hecho han cambiado
muchas cosas, y la Iglesia Católica ha quedado muy atrás, y le va a costar
mucho esfuerzo ponerse a la par de las circunstancias que hoy la adversan. Lo
que salta a la vista ¿por qué negarlo…? No es invento mío. Un simple recorrido
por las capitales, sobre todo en las partes de habitantes humildes, por las
poblaciones y por las aldeas atestiguan de lo que aquí decimos: Cantidad de
templos de diferentes denominaciones religiosas, e incluso de sectas
antirreligiosas, se ven y se oyen con sus estrepitosos ritos y llenas de otrora católicos… Verdadero ‘Éxodo de
Católicos´.
b) Causas
endógenas: Que provienen del seno de la misma Iglesia Católica. Insisto en que
no es mi propósito hacer señalamientos personales, por más concretos y visibles
que puedan ser los hechos. Sólo Dios juzga. Yo confío en la buena fe de los
voceros de la Iglesia Católica. Pero tras la buena fe se esconden debilidades
humanas, como nos pueda suceder a quienes estamos en el mundo laico. La
condición humana deja mucho que desear todavía. El cansancio, la monotonía de
todos los días, lo cual se hace hábito,
el carácter personal, el temperamento y la personalidad que traspasan la piel
del sacerdote, por más golpes de pecho que se dé, y a veces su soledad, e
incomprensión de la mayoría de sus
feligreses que critican y critican, pero en nada favorecen a su
comunidad, e incluso de una ‘mota’ hacen un elefante de escándalo y levantan
falsos testimonios… Cicatrices que se extienden y perforan la buena fe y la
paciencia y hasta bondad del sacerdote, del obispo, del cardenal, del Papa… Recuerdo que en la visita papal de
Juan Pablo II a Mérida, Venezuela, me dijo una persona que hacía alarde de
meditaciones, y que hablaba apasionadamente de amor, de maestro interno, de
paz, etc., que ella no iba a ver a esa ”bestia apocalíptica”. Pero por azar o
por ‘Ley de Compensación’, al día siguiente me entrevisto de nuevo con la tal
benemérita y me dijo:”Anoche /realizado el acto papal/ me robaron, y ahora lo
que tengo son deudas”. Coincidencias de esa “bestia apocalíptica” que por amor
a su Iglesia Católica ha subido a los altares como ‘San Juan Pablo II’. Una
anécdota no más. Pero también tras las anécdotas hay cosas que nos deben hacer
más humildes, menos impulsivos y agresivos. La caridad que el Cristo nos enseñó
es para todos por igual como hermanos de especie y como hijos de un mismo
Creador.
Así pues, ¿qué hay
y qué no hay dentro de la Iglesia Católica que pueda causar ‘exodo’ /de quienes militan dentro de la Iglesia
Católica y se alejan de ella/? Decía Jesús:”…vino nuevo
en odres nuevos” Mc. 2,22. ‘Vino nuevo en cueros nuevos’. O sea, a tiempos nuevos ideas nuevas, no
remiendos viejos /soluciones de tiempos pasados/ a situaciones nuevas. Y una cosa he de poner de relieve: Que el
Mensaje de Cristo es siempre nuevo, y, por
consiguiente, adaptable a cualquier
etapa del presente y del futuro. Mas pareciera que hay dentro de la Iglesia
Católica quienes sirven de rémora con sus apegos a dogmas, cánones, teología y
ritos inmodificables, y hasta de actitudes pedagógicas de desidia o de ignorancia, a la Enseñanza que le ha sido encomendada a
la Iglesia como cátedra de ‘amor, de justicia, paz y verdad’, cuya finalidad es
liberar al hombre de sus torpezas, y elevarle la mente y el corazón y se disponga
a enfrentar la realidad tan llena de sorpresas, y no menos negativa, que nos deparan los tiempos nuevos. Hay un
cambio de época que ya resuena no sólo en la Madre Naturaleza /que no está quieta, sino en
continuo movimiento dentro del ritmo del mismo Universo/, sino en el ser
humano que nace a esta vida, y que
se integra a una vida social desconcertada y desconcertante, que todavía no se
ha ubicado en un contexto histórico de dignidad como un ‘todo-sociedad’ que se
debe a sus partes ‘los individuos’ y de ello no tiene conciencia. Una sociedad plagada de vicios y de intereses
grupales, y de personas: o bien reprimidas por élites de arriba , desorientadas y siguiendo el modelo de su contorno, y obrando
arbitrariamente. En total: una aberración de lo humano. De lo
cual difícilmente, por más que se aísle el clero por murallas de acero, podrá
librarse de las influencias del mundo exterior. Necesariamente la ‘Iglesia
Católica’ /ni ninguna otra institución/ puede escapar a la desarmonía reinante
en el mundo. Y mucho menos la Iglesia Católica que ha sido directriz de mentes
y corazones durante los dos mil años de cristianismo transcurridos. La Iglesia
católica también la dirigen y componen hombres de carne y hueso y con las
mismas necesidades, sentimientos, instintos, apreciaciones, etc., como cualquiera
otro ser humano. Seres humanos como todos los demás, con una vocación de
entrega a Dios y al servicio de su prójimo. Habrá, cómo no, defectos entre sus
miembros, y no soy quien para juzgarlos, repito; todos andamos por el mismo camino y propensos
a cometer errores. Lo que sí no acostumbramos a reconocer, salvo casos
aislados, y quizás esto condicionado, son las virtudes o esfuerzos y
sacrificios de esas almas dedicadas a Dios, a difundir y administrar el Mensaje
más grandioso del mundo, el Mensaje del Cristo que durante siglos y siglos ha hecho tanto bien a la Humanidad. Es
verdad, y no lo podemos negar, y los últimos Papas han pedido perdón
públicamente por los errores, y hasta
horrores, cometidos por la clerecía católica /romana/. El Maestro les enseñó /y
nos enseñó/ a poner la “otra mejilla” como gesto de entereza y no menos de
humildad.
Mas , no valen excusas, sobre todo si nos dormimos y soñamos placenteramente mientras el enemigo nos
acecha y nos invade y destruye.
Lamentándolo
mucho, los mundanos y los cazadores de
ovejas de rebaños ajenos se adelantaron a los abnegados, piadosos y
tradicionales obreros de la viña del Señor: sin pasar por alto a quienes hayan
tomado la vida sacerdotal y religiosa como un modo más de vivir y en esto es que ponen toda su atención y
cuidado. Un día, estando en misa, entró un mendigo a pedir limosna. De pronto,
el sacerdote oficiante, detuvo sus plegarias y en alta voz dijo:”No le deis
nada a ése; lo que le vais a dar me pertenece a mí…”. ¡Triste enseñanza!
Pero así sucedió. Bien dijo Jesús:”Donde está tu tesoro, ahí está tu corazón”.
Para el Papa ‘Francisco’ estas cosas son de muy mal gusto. Para la mayoría de fieles reunidos en la referida
misa, las palabras del sacerdote sonaron como a chiste y las convirtieron en
risas. Y esto me hizo pensar: ¡Algo anda mal! Y me puse a unir cabos de acá y
de allá. Y brotaron en mi mente muchos ‘pormenores y pormayores’ que se podrían
corregir para salud de toda la Comunidad Católica y para ejemplo, como diría San Pablo, de quienes nos
observan desde otras áreas de la sociedad.
Ahora
bien, si en mi haber y deber, como católico que me considero, está el colaborar
con mi Iglesia, yo no me hago el escurridizo ni me oculto. Y ya he escrito,
aunque me falten más, muchas páginas sobre determinados temas siempre a favor
de mi Iglesia Católica. Ahora una vez
más escribo estas páginas y las pongo a consideración de quienes tengan
en sus manos el timón de la llamada ‘Barca de Pedro’ a cuyo lado estoy para que
no zozobre y se hunda en medio de los
fuertes oleajes y envestidas huracanadas del inmenso mar de la inconciencia
humana; aunque tengo fe en que el naufragio no ha de suceder por las promesas
del Divino Maestro: “Y yo te digo a ti que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré
yo mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella” Mt.
16,18. Y también:” Yo estaré con vosotros siempre hasta la consumación del
mundo” Mt. 28,20. Pero la
misión del obrero es rendir lo mejor
posible en la obra emprendida: “…que deis mucho fruto…” Jn. 15,8.
Y ello requiere amor,
constancia, consagración, esfuerzo, privaciones…, y no menos solicitar mediante
la oración, que es poderosísima, la ayuda de la Trinidad Santa. Y ¡a Dios
rogando y con el mazo dando! Que la lucha es larga y hasta dolorosa, pues
cuando creemos estar seguros, viene el enemigo, que ese sí que no duerme, y nos
echa por tierra lo construido. Tal sucede en la obra de la Iglesia Católica. Un
descuido es suficiente para que no sólo la obra en construcción, sino los
buenos deseos y las santas
intenciones
se vengan a bajo. Por eso es que el sacerdote, el obispo y demás responsables a
cargo de la viña del Señor, e incluso nosotros los fieles comunes, debemos
estar siempre alerta, pues el mismo Cristo nos tomó en cuenta para su
apostolado:” Mas no
ruego solamente por éstos /sus Apóstoles/, sino también por los que han de
creer en mí por la palabra de ellos”/ o sea: por nosotros los
creyentes en su Palabra de vida eterna/ Jn. 17,20. O somos o no somos. Y si somos, ¡pecho
y adelante! La recompensa ya lo dijo el Señor: “…recibirá el céntuplo y
heredará la vida eterna” Mt. 19, 29.Por lo que invito al clero católico a
dos cosas: a) A tener fe /que es la proyección del alma hacia el Señor de la
mies/. b) Rectificar /reparar/ con
humildad las fallas que tenga la obra asumida /por el clero y por nosotros los
fieles/ libremente.
Dicho esto me atrevería a
señalar algunas de esas fallas, a sabiendas, y que nadie se ofenda, porque
no somos perfectos. Y algo anda mal,
cuando el ‘Éxodo de Católicos’ a otras religiones y sectas ya suena a
‘avalancha’. El Apóstol Pablo decía:” Si
alguno no quiere trabajar, que tampoco coma” 2Tsl. 3,10. Que en palabras un poco duras, y
aplicadas a quienes hagan de su sagrado
ministerio ‘misa y olla’, significamos: Quien no quiera cumplir con lo
suyo, que renuncie, antes de tener que recibir la terrible sentencia: “Siervo malo y perezoso” Lc. 19,22. ¡Esconderse o refugiarse
en la comodidad y en la ineficiencia, habiendo adquirido una responsabilidad deliberadamente
es de cobardes! Se es o no se es, como decimos en ‘Clave 9’. ¡Se comprometieron
a guardar el rebaño del Señor y permiten con su indolencia que se dispersen sus
ovejas…! Y ya no es que , sino que desde la
orilla de su nueva religión o secta, nos lanzan piedras, y nos discriminan
con prepotencia y menosprecio aquellos hermanos que un día compartían con nosotros un mismo credo y hasta adulaban a los
sacerdotes. Pasaron, sin dejar de ser de ignorantes e incautos, y pecadores como todo humano, a ser
“salvos”, y nosotros los católicos a “condenados en vida”. Tal es el ensuciado
cerebral que les hacen. ¿Causas?
Primero, la ignorancia que
caracteriza a los católicos en cuanto al conocimiento de la Biblia. Se
contentan con tenerla abierta en casa, como
un objeto más de decoración,
pero no la leen ni la estudian. Un desconocimiento supino de ella. Sólo se
interesan por algunos salmos que dicen les dan suerte y para que Dios los
proteja de lo malo. Pero esto no sería lo más grave, sino que quienes se hayan comprometido ante Dios para guiar a los fieles
estén muchos más allá de la Luna, pensando será en las monas de pascua, porque,
aunque mi expresión sea atrevida, para ellos lo
que predomina es . No hay sinceramente
hablando formación para con la feligresía católica para contrarrestar los
ataques de tantas falacias como a diario descargan sobre ella los enemigos de la Iglesia Católica, y caen
en la duda nuestros hermanos, y son arrastrados en ‘su ignorancia e
inconciencia’ a la trampa de la cual ya no salen, precisamente por su
carencia de formación bíblica, al menos en aquellos tópicos en los cuales
suelen ser engañados /nuestros hermanos católicos/, y por el embotamiento mental y sentimental que sobre ellos ejercen
los manipuladores y depredadores de conciencias. Yo, sin creerme más que nadie,
escribo en mis páginas de internet sobre estos casos. Y hablo sobre ello en
reuniones que estén a mi alcance. Pero mi cátedra, reconozco, es muy pequeña,
no tiene apenas auditorio; pero siempre la tengo abierta en defensa de mi
Iglesia Católica. Mas cuando insisto en tocar a las puertas de mi
Iglesia Católica, aunque sea mediante estas letras, personalmente soy rechazado
hasta con descalificativos como el de “farsante” por quienes podrían oír mi
clamor y ponerse alerta ante la migración de católicos a otras religiones y
sectas. ¡Algo anda mal! No hay formación para estos casos
concretos. son un encanto. Ritos y más ritos,
¡cómo no, el rito tiene parte en cualquier religión!, pero cuando el rito se
hace medio y fin… De aquí una de las causas del ‘Éxodo de Católicos’: No hay
formación. Y antes de continuar
diremos con Jesús: “Los hijos de este siglo son más sagaces… que los hijos
de la luz” Lc. 16,8. ¿Para qué más
prueba que la ‘sagacidad’ de los enemigos de la Iglesia Católica de cómo
arrebatan a ésta todo un rebaño de ignorantes?
La Iglesia Católica en su
autonomía institucional ha establecido
un modus operandi en sus ritos, ceremonias, liturgia específica, que tal vez
marque su diferencia con el ritual de otras
religiones; y yo, aunque critico su
excesivo boato, que resta
atención para otros aspectos esenciales de los fieles, como el que señalamos de
no haber una formación dentro de su liturgia, y si la hay es demasiado personal
de algunos clérigos, y nunca los he oído en sus prédicas poner énfasis en cómo
defenderse de los enemigos del catolicismo…, respeto su comportamiento como
católico que soy; pero me duele que mi Iglesia, la que conserva y difunde con
verdadera propiedad el Mensaje del Cristo, no haya salido a enfrentar con
energía doctrinaria a esos hermanos que, repito, por su ignorancia, caen el
hechizo de doctrinarios inescrupulosos. El daño a la Iglesia Católica,
repito: Salta a la vista. No hay peor sordo que el que no quiere oír, mucho
menos escuchar; ni peor ciego que el que
no quiere ver, y mucho menos mirar. ¡Ba! ¡Habladurías de un loco! –sé que dicen
de mí. Mas no me rindo y porfío mi posición frente a los clérigos de mi Iglesia
para que ‘vean y miren’ a su alrededor. Y si no me creen ni quieren cerciorarse
de esta realidad, porque se sientan ofendidos al tener que oír, lo que no
quieren escuchar, sigan soñando mientras la Iglesia heredera del Cristo
disminuye en su feligresía, y su juventud, sin contacto religioso en el hogar,
se aleja de ella.
En cuanto al rito y sus ricas
modalidades, si bien Dios merece todo eso y más, es excesivo, y se la da más importancia al rito
que a lo esencial:”…ya llega la hora, y es ésta, cuando los verdaderos
adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad… Dios es espíritu, y los
que le adoran han de adorarle en espíritu y en verdad” Jn. 4, 23-24. Jesús,
y no otro, nos enfatiza cómo debemos ‘adorar al Padre’. Y por bonitas y sublimes que sean las ceremonias
distraen demasiado del Mensaje del Maestro. Y no hablemos del boato a que
conllevan las ceremonias. Lo esencial se esfuma como el humo en el viento.
A modo de paréntesis tomo esta
estampa de Facebook , y que confirma lo que acabamos de decir sobre ‘adorar a
Dios’.
Mas sigamos con las ‘Causas Endógenas’: La misa. ¡Cómo no, la misa es el acto más
completo del Catolicismo, y tiene su cátedra
especial para la explicación de las epístolas y del Evangelio, pero más de
un sacerdote /no todos/ concentra su
atención en temas que no tienen conexión con lo leído en dichos documentos!
Tienen derecho a hablar de todo. Pero en los actos litúrgicos como el de la
misa, deberían todos los oficiantes, y no sólo unos cuantos, motivar con su pronunciación y gestos ejemplarizantes a los fieles,
y hacerles vivir los diferentes episodios que la misa
encierra. Sé que no todos los clérigos tienen el don de la oratoria, pero que
si están en el acto de la ‘misa’ es en el acto de la misa, y lo que requiere la
misa, y no atropellar el tiempo de la misa porque tengan otros actos que
cumplir, o hayan hecho de la misa un hábito repetitivo sin conciencia de lo que
dicen y hacen. Y es más, como que se olvidan de lo ‘esencial’:
Aleccionar a los fieles de cómo <adorar a Dios en espíritu y en verdad>.
Rara vez he oído esto de labios de
sacerdotes, y cuando han aludido a ello es como de paso, como de algo más, como
si las palabras del Cristo no fueran tales; como si hubiera algo más importante que <adorar a Dios
en espíritu y en verdad>.
Mas que no olviden esto los oficiantes: El que
nada tiene, nada puede dar. Si no tienen espíritu piadoso y de recogimiento que
pueda servir de ejemplo a sus fieles, los más viable sería que hicieran otros oficios dentro de la Iglesia; pero, por
favor, no deformen en vez de
formar, que este vacío que pueda quedar en muchos fieles es una
predisposición latente para dar un paso a otra iglesia o secta. Amén de la
ignorancia, la mono- tonía produce cansancio
y éste aburrimiento, y el próximo paso puede ser la deserción o en la mejor de
las ocasiones el sentirse tan vacío dentro de la Iglesia Católica que cualquier
oportunista se apodera de esa alma.
¡Y
menos mal que los mismos enemigos de la Iglesia están ayudando con sus ojos
‘visores’ a la misma Iglesia en ciertas conductas que son de escándalo público
por parte de clérigos! Ya todos sabemos que el Papa Francisco, ante cualquier
aberración clerical, ha dicho que actuará con decisión y coraje. Y quienes no
acaten los requisitos que la moral eclesiástica
exige, que renuncien antes de hacer pasar vergüenza a la catolicidad, y
tener que abandonar el sacerdocio porque las autoridades correspondientes lo
determinen.
Todos somos pecadores: Y “El que esté sin pecado que arroje
la primera piedra” Jn. 8,7. Pero el
silencio puede hacernos cómplices por omisión a quienes censuramos en forma de
escándalo ante los demás, pero no tenemos la valentía de hacer del conocimiento
de la conducta no sólo inmoral de un clérigo, sino de su intrascendencia en las
cosas de Dios y de las almas. O sea: que tal o cual clérigo no es apto para
cuidar del rebaño que se le ha encomendado. Si con responsabilidad denunciamos
lo que esté mal a las autoridades
eclesiásticas competentes, de seguro que estamos haciendo un bien a
nuestra Iglesia, incluso al clérigo acusado de su x incapacidad /defecto como ministro de Dios en la Tierra/ y que no llena las aspiraciones de los
feligreses… Sería, valga la comparación, como un pastor que no alimenta a sus
ovejas o las abandona a suerte de ellas, y que después de ello se cree
indispensable en su oficio. De un cargo,
pues, se abusa por defecto o por exceso.
En fin, no voy contra nadie; sí en mejora de mi Iglesia para evitar la
deserción de sus integrantes.
A mí en particular siempre me ha
gustado la misa, aunque no la entendiera en latín. Pero sentía fastidio,
como lo siento hoy, cuando los oficiantes atropellaban las palabras con su ligereza, sobre todo en la consagración, y es
más: en cualquiera otra de las partes de la misa, pues ésta ha sido muy bien
concebida para dar llenura, hartura y éxtasis en Dios a las almas. ¡Ojalá y
dentro de la formación que el clero debe dar a los feligreses estuviera dedicar
un gran espacio a las diferentes partes de la misa /en las cuales, repito, hay
‘llenura, hartura y éxtasis en Dios’ para las almas/.
Las
demás prácticas religiosas /rosario, novenas, procesiones, cursillos, retiros,
etc., las dejo a criterio de los fieles/. Creo que los clérigos están muy bien informados de
todo ello, pero que como en todas las cosas de la vida hay unas más importantes que otras, así también no se debe forzar ‘el tiempo,
el tema ni el ritmo que, como una pieza musical, exige la misa’.
Entre las causas endógenas podríamos
incluir: la fe de los creyentes, su formación cultural para aplicarla a su
postura de feligrés, el tratar de cumplir con los requisitos de la fe que
profesamos, el ser cada día más caritativo y más justo, el compartir con
alegría los actos litúrgicos, y sobre todo demostrar en la vida diaria lo que
somos como cristianos. Por lo que no sólo los defectos hay que verlos en los
clérigos, sino también en nosotros. ‘El Nuevo Testamento’ está lleno de enseñanzas
crísticas que nos ayudan a perfeccionarnos como lo que somos: cristianos… La
verdadera Iglesia /”Mi Iglesia”, como dijo Jesús/ somos todos, no una parte. Y
evitemos el cotorreo en misa, y sobre todo el chisme. El Templo de cuatro
paredes en el cual nos reunimos para alabar a Dios debe ser tenido, y defendido
con nuestro comportamiento, como nos lo enseñó Jesús:”…Escrito está: Y será mi casa casa de oración; pero
vosotros la habéis convertido en cueva
de ladrones” Lc. 19,46. “Mi casa”, la casa de Dios. La casa de Dios es,
pues, “casa de oración”. Y si vamos al
‘Templo de cuatro paredes’ /que el templo genuino creado por Dios somos
nosotros mismos, como lo afirma el Apóstol Pablo: ”¿No sabéis que sois
templos de Dios?“ Icor. 3,16/ . A la “casa de oración”,
y que es de Dios, no debemos ir para otros fines que no sean piadosos; para eso hay tantas otras casas en el mundo; ni
por miedo o por obligación; sino libremente y a conciencia de que somos sus
hijos y nos vamos a reunir allá como
hermanos. Debemos ir a orar, a hablar con Dios, a darnos a Él por completo “en
espíritu y en verdad”.
Si antes yo, Manuel, Profeta ahora de
‘Clave 9’, iba al templo , ahora voy por voluntad propia, pero a degustar
las delicias de la “casa de Dios”, a hablar con Él como un hijo con su Padre amado,
y a compartir tales delicias celestiales con mis hermanos. Pero cuántas veces
me distraen personas sin formación religiosa, y sin respeto a la ‘casa de Dios’
que a mi lado, y más allá y más allá, murmuran,
que chismean, que venden en la misma ‘casa de Dios’ la dignidad de su prójimo ‘convirtiendo así el
Templo en “cueva de ladrones”. Sé que
son frases subidas de tono, pero la realidad me hace decir:”Padre,
perdónalos, porque no saben lo que hacen” Lc. 23,33. Yo quisiera en esos
momentos levantar la voz y corregir, pero por respeto a quienes dirigen el
Templo, me muerdo los labios. A veces, ante un llamado a silencio, por ejemplo,
las reacciones no suelen ser tan
piadosas… Y si levantara mi voz,
enrarecería más la situación. Pero los encargados del Templo guardan silencio o
se suman a las retahílas. ¿…? Mas en mi casa hogar sí tengo voz y mando, y por lo
menos el chisme lo corto de inmediato. Pareciera un cuento de mal gusto, pero como
Profeta de ‘Clave 9’ han llegado a mi
propia casa representantes de varias religiones a ofenderme; pero como en mi
territorio quien dicta las leyes y da órdenes soy yo, los he puesto de patitas
en la calle sin más contemplación. Dos de ellos, esto fue una mañana a las 8,
no querían desalojar el recinto, pero cuando me vieron con la manguera de agua
en la mano para ‘bautizar sus altanerías’, salieron corriendo… Y en cuanto a
unas diez personas que dizque no quiebran plato /en apariencia/, que se
consideran honorables, también los he parado en seco: . Y también patitas a la calle con ellos. No olvido otro
día, cuando alguien, que fungía de mi amigo, entró en casa, nos saludamos y
parecía que traía el diablo en su rostro: Inmediatamente empezó hablar sandeces
de Cristo. Ipso facto lo corté en sus improperios y le dije: Para blasfemar de
Cristo la calle es libre, pero aquí en mi casa me respetas. Y también ‘patitas
y a la calle’. Quizás sean pruebas para mi fe.
-Algo insólito para quienes tienen su mente en la prudencia y sabiduría,
pero hasta aquí llega el cinismo de los ‘poseedores de la verdad’, irreverentes
en todo sentido. El hogar, para mí es también Templo de Dios. Así que no nos
extrañemos de nada en este mundo de perversión en que vivimos.
-Y una advertencia dentro de las
‘causas endógenas’ /que subrayo/: El clero católico está más que confiado,
dormido, y debería estar al tanto de todas las ‘leyendas negras’ que se tejen
contra la Iglesia Católica para poder adoctrinar a su feligresía, y que ésta se
pueda defender a ciencia cierta del
origen de su Iglesia, de sus virtudes y
errores históricos de su clero, y de la rectificaciones que de ello ya ha hecho la Iglesia Católica. La
ignorancia en todos estos aspectos es casi total en los fieles. Lo mismo que el
descuido de esto mismo en que ha caído el clero católico. Y que no olvide el
clero que la guerra del enemigo está de puerta en puerta, en la radio, en la
televisión, prensa escrita, y en el resto de redes sociales /facebook, twitter,
etc./. El enemigo no duerme. Perol el clero católico hasta sueña con las Creo en Dios, Padre
todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su Único
hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,
nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue
crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día
resucitó de entre los muertos, subió a los cielos, y está sentado a la derecha
de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los
santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna”.
Amén.
Considero que ahora se trata de una nueva evangelización frente a
un mundo que se escapa de las manos de la Iglesia verdadera y directa de
Jesucristo. “Vino nuevo en odre nuevo”. Hay, pues, que adaptarse a los cambios
que se operan en el devenir de las sociedades, del mundo. Y como dice el adagio
refiriéndose a Mahoma:.
Si el clero no se preocupa de esta necesidad, nosotros los fieles, que tenemos
conciencia de lo que sucede en contra de nuestra Iglesia, tenemos que
reclamarle a nuestro clero para que despierte de su letargo. La Iglesia de
Cristo somos todos los creyentes: El
clero y nosotros los fieles.
El hombre es lo que lleva en su mente.
Tú vales y mereces mucho más.
¡Pies en tierra!
¡Pies en tierra!
¡Libertad, Justicia y Amor!
-Me
disculpan si me he extendido, pero cuando creía que ya llevaba unas tres
páginas, me di cuenta de que eran
diecisiete.

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