Su mensaje se halla contenido en un opúsculo denominado "PALABRA DE MANUEL". 1.¿Qué es la 'PALABRA DE MANUEL'? - Es un mensaje de 'Conciencia Cósmica' ("algo más de lo que estamos acostumbrados a ver, a oir a conocer, a creer", según Andreas Faber-Kaiser), fundamentada sobre el trípode de la Libertad, de la Justicia y del Amor. - No es logia, ni política, ni religión, ni grupo de ninguna clase; y "bajo la única jerarquía de la igualdad" a todos une y a nadie ata. 2. ¿Cuándo y cómo nace?- Nace el 16 de junio de 1979 por 'arrebato cósmico' que tuviera el Dr. Manuel González Ávila, quien encarna al Manuel del Mensaje. Éste es dado a Manuel en 'Clave 9': un modo de pensar, de sentir, de hablar y de actuar que se corresponde en 'Conciencia Cósmica' con el devenir de los tiempos. 3. ¿Qué fin persigue el Mensaje? - Una humanidad más libre, más justa y más amorosa. Ese mundo mejor que todos anhelamos: en lo individual, en lo social, en lo universal y en lo trascendental. 4. ¿Cómo se logra este efecto? -Por el estudio y práctica del Mensaje: "para lograr el fin, hay que establecer los medios" (Palabra 11). ¡PIES EN TIERRA! ¡LIBERTAD, JUSTICIA Y AMOR! TÚ VALES Y MERECES MUCHO MÁS.
Manuel. Profeta de 'Clave 9'

13 junio 2014

ALGO SOBRE EL PROBLEMA DE DIOS

DIOS RESPONDE A QUIEN LO BUSCA DE CORAZÓN, AUNQUE ESTO SUENE A RELIGIÓN. YO VIVO MI EXPERIENCIA Y NO LA CALLO. EN ‘CLAVE 9’ RESPETAMOS LIBRE, JUSTA Y AMOROSAMENTE CUALQUIER CRITERIO RESPECTO A DIOS. SÍ ES UN HECHO QUE QUIEN TOME ‘CONCIENCIA CÓSMICA’ CONOCE A DIOS PADRE Y SE ABRAZA CON EL CRISTO. POR LA ‘CONCIENCIA CÓSMICA’ GOZO DE LA PRESENCIA DIVINA DÍA Y NOCHE. MANUEL, PROFETA DE ‘CLAVE 9’. Manuelclave9@hotmail.com

Jamás me hubiera imaginado sentirme, en la vigilia y en el sueño,  embriagado de la Presencia de Dios en su Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Trinidad que es  misterio para unos; lo incomprensible y absurdo para otros… ¿Y cuántos no niegan la Divinidad, Principio y Fin de toda existencia?
Tus términos no tienen consistencia, me dirán los adoradores del abismo en relación a Dios; son  aprendidos y utilizados como coletillas  de ilusos. No obstante, para mí Dios  es: Presencia vivificadora en la cual soy, y a la que me pertenezco, y por siempre he sido, soy  y seré desde que el “Hágase” de su Amor se manifestó creatura en mí… Y desde ese momento  soy eterno. Vengo del Amor eterno. Me voy a la Morada de lo  eterno.
Aquí y ahora, en esta dimensión, soy en  una modalidad de mi ser, y antes de esta modalidad, que concebimos como creación, fui en el Amor eterno de mi Dios, y me siento como una gota que ha manado de ese  mismo Amor. Lo que ni el racionalista entiende, ni el fanático religioso acepta, porque no repito lo que ellos quieren. Sí, fui en el Amor eterno de mi Dios, y por este Amor fui hecho hombre, imagen suya. Y hombre sigo siendo; ahora, como he dicho, ‘en esta modalidad’: Un ‘YO’ con cuerpo, mente y espíritu. Después, siguiendo el camino de los designios divinos,  en el mismo Amor de mi Dios, seré en otras condiciones insospechadas en la mente de ahora, pero siempre en orden a la perfección, cual es el devenir de mi ser. Jamás me considero objeto de  vacío existencial. El Amor Divino es Sabiduría que ilumina mi mente y que en voz clara me dice qué soy, qué hago aquí y para dónde voy. Y soy eso: manifestación del Amor Divino. Y el Amor de Dios es mi sustento, y lo que da esencia a mi ser. Muy pocos quizás conozcan de este Amor Divino, fanatizado y distorsionado en   religiones. Y en las religiones hay quienes se hacen poseedores del mismo Dios. Y “el Sol sale para todos por igual”.  Y no faltarían quienes desearan  mandarme  al claustro de lo  que ellos denominan “centro de reclusión para lunáticos”.  ¡Lunáticos…! ¡Cuánto lamento de estos hermanos, que viviendo bajo las influencias de la Luna, no la contemplan y no ven en ella la mano de su Creador! Lo mío, dicen, “son meros conceptos”. Lo de ellos, lo enfatizan, “es la verdad, la realidad, y nada más”.
Un día, en lo no muy lejano de nuestra historia, lo que muchos tampoco aceptan, unos dos mil años atrás, se nos manifestó el  Verbo de Dios /”El Verbo era Dios”, “En Él  estaba la vida y la vida era la luz de los hombres”… “Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”…/… Ese Verbo Divino, repito, se pronunció’ y, siendo “vida y luz”, no quiso esto para sí solo /”y la vida era la luz de los hombres”/, sino  que nos abrió sus brazos en cruz y ante la perplejidad, asombro, incomprensión y no menos  cruel rechazo de quienes se autoproclamaban ‘ los sabios y  los justos’ del mundo se nos dio por entero como lo que era y es:”Camino, Verdad y Vida”, luz de salvación. Y quienes Lo hemos recibido nos sentimos en plenitud de reconocimiento y  de gratitud  para con Él, y no menos en espera de compartir a su lado la gloria que Él nos ha conquistado con sangre de purificación. Y antes de irse, venciendo las tinieblas de este mundo, nos dejó la herencia más preciada que como creaturas pudiéramos recibir: a su mismo Padre. Y está escrito:”Y creó Dios al hombre a imagen suya”. Portamos, pues, el reflejo de lo Divino. Nos podemos mirar en el espejo de lo Divino cuantas veces queramos. ¡Dicha de quienes, teniendo entendimiento para entender, logran asomarse a este ‘espejo de lo Divino’ y verse como lo que somos: Hijos de Dios, un Dios donado a nosotros como Padre por el Verbo Encarnado!
En requiebros de mi espíritu a mi Dios y Hermano Mayor, el Verbo Divino, no callo su nombre: “Jesús, El Cristo, El Unigénito  del Padre”. No importa que me digan “repetidor de recetas”. Pero quien firma estas recetas no es un cualquiera; es “El Verbo de Dios” que, más que en  mis oídos, hace eco en mi alma, y como “vida y luz” me llega en Presencia permanente que me  ‘anima e ilumina’ por la senda de mi devenir. ¡Cómo ansío esto para todos y cada uno de mis hermanos de especie!
Sé que hoy, cuando lo material absorbe la atención y la mente del humano, hablar de Dios es, más que ridículo, algo así como una expresión disonante que ahuyenta y distancia al que la oye. La razón trabaja en base a los apegos de este mundo, y algo peor: a los intereses de credos religiosos, filosóficos, políticos,  etc. Ni siquiera uno es escuchado por muchos que predican de Dios;  han hecho de Dios un molde a sus conveniencias. Pareciera que  en el mundo monoteísta se mueve un monopolio de Dios. Por otra parte, no  se puede compartir una conversación sobre ‘Lo Grande’. La prepotencia de unos… Las ambiciones de poder y de riquezas, y no menos  la nimiedad mental y espiritual de otros… Y las preocupaciones por lo cotidiano, cierran toda posibilidad. Mas cruzarse de abrazos y entregar la guardia no es de un hijo de Dios, y menos de un cristiano “bautizado en fuego  y en espíritu”.
Manuel, es que tú… Sí, yo, he sido vivificado ‘en fuego y en espíritu’, igual que tú, igual que otro hermano u otra hermana de carne y hueso; y vivo mis avatares; pero siempre a Dios por delante. He luchado. He cometido errores. He caído, pero siempre dispuesto a levantarme. Y así  hasta que me llegó del cielo mi ángel. Es el Padre el que da la victoria al que vence, no al que entrega la guardia y se refugia en su ego. Y aun en mi lejanía y desconocimiento por largo tiempo  de Dios, he suspirado a las Alturas. Y cuando comencé a buscar eso que mi sociedad me daba como “Dios”, no menos sufrí lo indecible. Y en más de una ocasión la soledad incomprendida me consumía. E incluso el Cristo me repugnaba al verlo en la cruz. Mas clamaba y clamaba, no sé ni adónde. Y de verdad Dios me respondió, y me tendió su mano, e iluminó mi mente, y hasta el día de hoy cuando puedo decir:   “Padre… Mas no se haga mi voluntad, sino la tuya”, y es entonces cuando deviene la transmutación del dolor en alegría, en gozo, en resurrección… Si no hay sacrificio, no hay  expiación, ni glorificación. La comodidad induce a lo vano; y al final las manos vacías. El ayer no vuelve, porque todo es devenir; “no hay retorno”.
Hermanas… Hermanos… Si toda la energía que en elucubraciones gastan quienes se ufanan de ser agnósticos, ateos, materialistas, e incluso en hacer daños a su prójimo, etc., la emplearan a la inversa, en buscar a Dios, quizás este mundo giraría de otra manera más armoniosa. Creer en Dios, nada quita; todo lo pone. Mas creer en Dios como lo practican millones de feligreses de las diversas religiones, no basta para contrarrestar la perversión que se ha desatado en el mundo. Ritos y más ritos. Golpes de pecho y más golpes de pecho. Jaculatorias y más jaculatorias…  “Yo lo que quiero es que hagáis justicia”, dice el Señor. Nada hecho con buena fe, y sin perjuicio a otro,  es malo. Pero anclarse en la autocomplacencia, en el creerse salvo y nada más, y no cumplir con la ‘Ley preestablecida del Amor’ puede conllevar a desagradables sorpresas. Y ya en las fronteras de lo eterno no hay marcha atrás. Cuando se abren las compuertas de ese túnel sucede lo inevitable: “Unos a la derecha; otros a la izquierda”. Nuestras mismas almas exigirán justicia, porque ha llegado la hora de purgar, y necesitan pasar por el crisol que las ha de marcar con el sello de gloria que el Amor Divino nos ha de imprimir como hijos de Dios. Allá no entra  espíritu impuro.
Si todavía esto tiene matiz de receta, Hermanas y Hermanos de cualquier condición del pensar y del sentir, me permito añadir algo más: El mundo está de mal en peor. Si al menos en lo individual pudiéramos decir:. ¡Cuántos sí se involucran en la maldad…,  bien por una dádiva pasajera, bien por sentimentalismos que enajenan, y hasta bien por congraciarse con los de arriba, como si  éstos supieran agradecer! Los de arriba utilizan a los de abajo para fines de este mundo y nada más: para ensanchar sus panzas. A los de arriba les estorban los hombres de bien y de sabiduría. Sólo les interesan los que mendigan su propia dignidad…
Pero Dios es de todos por igual. Y quien lo busca, lo encuentra. Sí sucede que quizás muchos que lo buscan  no han emprendido el camino correcto. Primero, la sinceridad, para que haya verdadero encuentro. Luego no desmayar en la búsqueda /”Buscad y hallaréis”/. Esta Ley  es cósmica y trascendental; no falla, mientras no se corte el hilo de la fe en el objetivo trazado. Bastaría no más un pequeña duda, para que el efecto no se dé. Duda que forma parte del camino incorrecto. A Dios se busca o no se busca; no valen medias tintas. Él no necesita de nosotros. Ni tampoco nos ha lanzado a una desventura, pues nos ha dotado del equipo necesario /mente, voluntad, sentimientos, sentidos, etc./ para transitar por esta dimensión, y para darnos cuenta de que aquí todo acaba; y,  después de finalizar  esta etapa, no queda excluida la posibilidad de un más allá. Sí debo decir al respecto de nuestra búsqueda hacia Dios que en vez de usar la razón para la terquedad seamos condescendientes con nosotros mismos /sinceridad de alma/ y no un quiero, pero no quiero / contradicción ‘per se’, dirían los metafísicos/. No se puede partir de un silogismo infundado para demostrar la verdad. Es como negar por negar; un absurdo. Absurdo que muchos dan como la verdad máxima:”Lo tuyo son meros conceptos; lo mío es la verdad, la realidad única”. Ante la duda de si hay Dios y de si nuestra vida continúa en un más allá, no cabe ni la afirmación ni la negación, sino admitir la ‘posibilidad’. La razón puede apoyarse en el término más prudente: En  ’la posibilidad’, y actuar según dictámenes de racionalidad.
¡ Cuántas veces hemos oído esto de personas que incluso han pasado por la universidad, pero la universidad pareciera no haber pasado por ellas! ¡Ni noción del menor respeto para  el modo de pensar de otros!
Me atrevería a poner un ejemplo para comprender mejor esto de la  ‘búsqueda de Dios’: Imaginemos, pues, a través de la circunferencia /más abajo/, que yo llamo ‘circunferencia mental’, basada en su ‘radio mental’, que se puede iniciar la búsqueda hacia arriba o hacia abajo, tomando como base referencial el centro de la circunferencia, del cual vamos a abrir un eje hacia arriba y un eje hacia abajo para establecer el diámetro de la circunferencia. Cuando abrimos la ‘circunferencia mental’ desde un epicentro reducido, de mente estrecha, de bajas vibraciones, la circunferencia no pasa de un punto. Su longitud va a depender siempre ‘del mayor o menor radio mental’. Queremos significar, cuando decimos hacia abajo, cuando la mente busca a Dios en las atracciones del mundo o en la mera materia, sin trascender en nada sobre ésta. Y hacia arriba, cuando la mente se proyecta directamente hacia ‘Dios’ y pone fe en Él; entonces  no hay elementos que interfieran entre el sujeto que se proyecta y el objeto de su fe /Dios/. Su mente está más libre y pronta para tocar esa Gran Realidad. El costo de su trabajo es inferior que si busca a Dios en los enredos de la razón apegada a lo material o a ideas filosóficas o científicas  preconcebidas de antemano en la negación. La intención y fe que se pongan en la búsqueda son factores determinantes para que Dios responda:¡Aquí estoy! Dios no obliga a creer en Él, y  nos  ha dado razón  y libre albedrío  para que, elevándonos, lo percibamos en alguna forma. Cuanto más subamos hacia  la  cima de la montaña de su Reino, más nos acercamos hacia Dios. Y aquí radica el proceso de perfección de nuestro ser. Dios se nos hace cada vez más inabarcable, y su atracción nos impulsa más hacia Él. O sea: cuanto más elevamos nuestro radio mental hacia Dios, más y más grande se nos hace la Esfera Divina; y así hasta lo infinito de la perfección. Hacia abajo  las interferencias son imponderables. Ya sabemos que todo vibra, y si la mente quiere buscar a Dios en el abismo de las interferencias de seguro que puede fracasar. Hacia abajo todo es denso. Hacia arriba todo fluye; razón y fe se dan la mano. Hacia abajo, la razón se ciega y desestima la fe  y la recusa. En este estado mental están quienes se proclaman agnósticos, ateos, racionalistas, incrédulos, etc.
                               

Comience a establecer su circunferencia mental desde el punto central de la misma, y abra su radio lo más que pueda. Mi sugerencia  es hacia arriba; de alguna manera oirá la voz de Dios. También Él puede mandarle su ángel, que suele personificarse. No recomiendo la búsqueda hacia abajo, porque en nada o en poco  garantiza el encuentro con Dios; sin olvidar que todo se mueve bajo el poder de Dios y Él está siempre presto a oír tus buenas intenciones y plasmarlas en realidad. Abre tu circunferencia mental lo más que puedas.

EL HOMBRE ES LO QUE LLEVA EN SU MENTE. TÚ VALES YMERECES MUCHO MÁS. ¡PIES EN TIERRA! ¡LIBERTAD, JUSTICIA Y AMOR! MANUEL, PROFETA.

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