ASÍ SOMOS, Y NO A
CAPRICHO NUESTRO.
-Lo que yo
pueda decir de Dios es tan poco…
en relación
a lo cerca que lo siento... El Apóstol
Pablo se me
adelantó en este sentimiento diciendo:
“Vivimos, nos movemos y existimos en Dios”.
De verdad
que somos
como <la gota de agua en el Océano /Dios/
que se sabe Océano ella misma>. Somos, pues, gota del
Amor
Divino. Sentir así, y vivir así, ya es lo mismo que
decir:”Muero, porque no muero”, y ‘vivo,
porque Dios
me ha hecho
para compartir con Él el gozo eterno…-
Imaginémonos dormidos profundamente, y que durante nuestro sueño han
sucedido a nuestro alrededor cantidad de cosas. Cosas que no han interrumpido
nuestro sueño en nada. Todo giró sobre nosotros como una rueda sobre su eje de
ingravidez y nada más. Fue una realidad,
pero como si no existiera para nosotros. Sin conciencia de nada. Un ‘YO’ así
dormido, es como inexistente. Y así, valga la comparación, éramos antes de
nacer, e igualmente antes de llegar a ser siquiera ‘polvo cósmico’.
¿Estábamos dónde? Si no éramos, no
podríamos estar en ninguna parte. Pero no fue así: Éramos y estábamos en la
mente de Dios, así como una idea puede estar en nuestra mente, pero sin entidad propia, hasta que el Dios
Todopoderoso, a esa idea creada por su Voluntad Divina, y no menos por su Amor
Divino, dijo:”Hágase”, y aparecimos en
uno de los momentos de este “Hágase”. Igual sucederá con nuestra muerte. Ahora el “Hágase” será sobre
lo ya existente, mi ‘YO’ entrará en el ‘hito muerte’, un sueño también muy
profundo, y cuando despertemos será en otra dimensión muy distinta a esta en
que nos hallamos ahora; así como ahora estamos en un plano superior al anterior
y a los precedentes. Cristo nos traduce esto como:.
La diferencia entre el antes de ser lo que somos y ahora, es que ahora
somos seres racionales y dotados de conciencia, capaces de escoger entre el
bien y el mal. Somos así, ‘capaces’,
y de nuestra escogencia va a depender no sólo
nuestra estadía en esta dimensión sensible en que nos movemos ahora, sino
también en la dimensión siguiente al ‘hito muerte’. Sólo tendrán excusas los
enfermos mentales o de otra deformación que les impida un comportamiento
racional. Gracias a nuestra capacidad de escogencia, y con un esfuerzo de
nuestra parte como correspondencia a esta capacidad superior que nos adorna,
podremos ascender a estadios superiores en el más allá. Irse con las manos
vacías, o peor, con las manos sucias, nos hace rebajar de especie, y tendremos
por ‘Ley de Justicia’, de ‘Compensación’, que pagar las consecuencias. No por
castigo de Dios, sino por nuestra mala voluntad, inclinaciones perversas, desidia,
indiferencia, apegos, etc. Quienes ganaremos o perderemos somos nosotros
mismos. Los talentos nos los han dado para que los multipliquemos.
Esconderlos, malversarlos, o
multiplicarlos, es cosa nuestra. Pero estamos ante lo inexorable.
Indiscutiblemente, para una mente
humana elevada, fuimos concebidos en la
Mente Divina para formar parte de las maravillas de la Creación, y somos algo
muy especial: , pequeños creadores. Y para ser aunque sea un
pequeño creador se necesita tener entendimiento, voluntad, inspiración, amor,
libertad… En fin, nos diferenciamos del ‘Gran
Creador’ en que somos creaturas con
ciertas capacidades creativas, y Dios es todo poder y sin límites. Nos quiso
crear así; y así somos. Pero con una prerrogativa que no la tienen los demás
seres vivientes que nos acompañan en el Planeta Tierra: que somos capaces de
crear nuestra propia perfección. Esto mismo reafirmado nada más y nada menos
por el mismo Hijo de Dios:”Sed
perfectos como el Padre Celestial es Perfecto” Mt. 5,48. Y esta
capacidad es la que debemos desarrollar. Y se desarrolla esta capacidad en la
medida en que aprendamos a sobreponernos a las atracciones que sólo halagan a
nuestro cuerpo y a las inclinaciones que
nos inducen al mal. ¡Y qué cosa tan covalente!: en la medida en que nos
elevamos por encima de lo material, respetando el lugar que el Creador le ha
asignado a la materia, en esa misma proporción nuestro espíritu se ensancha, se
engrandece y ennoblece, y nuestro ‘YO’ ordena a la mente que ponga cada cosa en
su sitio /lo da abajo en lo de abajo, y lo de arriba, como las buenas acciones,
en lo de arriba/, pues nos pertenecemos al orden y armonía preestablecidos y
que se manifiesta en el ‘Todo Coexistencial /todo lo existente/’. ‘Todo’ regido
por ‘Leyes inexorables e infalibles’, puestas por el mismo Creador. Salirse del
orden y de la armonía preestablecidos es hacer mal uso de nuestro libre
albedrío al tiempo que provocar que las
‘Leyes’ recaigan sobre nosotros reclamándonos justicia. La bondad de Dios la
tenemos siempre por delante:”Dios lo
que quiere es que el pecador no muera, sino que se arrepienta y viva” Ez. 18,23; o sea, que corrijamos nuestros errores y nos
mantengamos en armonía con nosotros mismos, con nuestros semejantes y con todo
lo demás; y nos irá mejor.
Siempre he pensado en la
insensatez de muchos hermanos que se jactan de ser “ateos”, “racionalistas”,
“incrédulos”… ¿Por qué, si tanta
importancia le dan a su razón, no ponen ésta al servicio del ? O no tienen dudas, y entonces son una excepción dentro de la
mayoría de creyentes, y por eso se hunden en el platillo radicalista de su
razón; pero si tienen dudas, ante ésta, es mejor guardar prudencia y no hacer
pronunciamientos estereotipados que conducen al escándalo y a arrastrar en pos
de sí a otras mentes inocentes,
sencillas y hasta ignorantes.
Estar aquí en este mundo ni es un
sueño ni un azar, sino todo un plan trazado por la ‘Gran Mente’. Y no es la
‘Gran Mente’ hechura nuestra, sino a la inversa: nosotros somos hechuras de la
‘Gran Mente’. Quienes se rebelan contra ‘Ella’, censurándola por habernos
concebido así, imperfectos, y no como ángeles en el ‘paraíso terrenal’, es
igual que si una creación que haya salido de nuestras manos, por no ser
perfecta y como nosotros de libre albedrío, se rebelara contra nosotros. ¿Y con
qué derecho, o autoridad, diríamos nosotros a esa creatura, me exiges lo que no
te pertenece? Le diríamos, te hemos
hecho así, para que cuando ya no
sirvas para nada /cuando mueras igual
que nosotros/ podamos hacer con tus elementos una nueva creatura, mucho más
perfecta que ahora lo eres. Pero primero tus elementos se tienen que purificar en
el servicio que te ha sido concedido tener. Entonces habrás pasado a otra
dimensión superior a la que tienes ahora. Es como si de simple barro tal o cual
objeto pasara después a ser una preciosa perla o un diamante. Para tal fin es
que hemos sido creados nosotros por la ‘Gran Mente Divina’.
Ver solamente con los ojos del
cuerpo, que a veces pueden estar ciegos, o no ver ni más allá de nuestras
narices, es lo mismo que decir que nuestra mente es demasiado estrecha. Mas no
por esto hemos de contentarnos con lo que somos en un momento de la vida.
Podemos aspirar a más, y superar las circunstancias de ese momento. De hecho
son muchas las personas que en el plano de realización social lo logran. Somos
seres de motivación y de aspiraciones. Y lograr nuevas etapas y metas es justo.
En esta misma medida, podemos también vencer las cosas negativas que afean
nuestra conducta. Si esto lo hacemos también, y no sólo pensando en lo material
de la vida, de seguro que estaremos agrandando nuestro radio mental y
estableciendo una circunferencia mental y espiritual en la que nuestro ‘YO’,
como verbo hablante, pensante, voliente y trascendental de nuestro ser, y
mediante su mente, toque otras esferas
superiores que escapan a los sentidos, y tras esas esferas de seguro que
consigue la ‘Presencia del Dios Creador’, que de alguna forma le habla y se le
manifiesta. Y es entonces cuando se disipan las dudas, y no menos desterramos
las farsas de la razón, que tiene su función: conducirnos a la superación.
Lamentablemente muchas veces se deja llevar por espejismos, tras los cuales, en
vez de lo justo, la paz y la armonía, lo que consigue son dislocaciones,
frustraciones, aberraciones, y mucho de que lamentarse, y esto cuando ya ni
remedio hay para rectificar /casos de alcoholemia, drogadicción, etc./. No hay
cosa más bella en esta vida que tener entidad propia, ser dueño de sus actos,
siendo libres, justos y amorosos…, y clamar con voz de satisfacción: ¡Aquí
estoy, mi Dios! Y sentir su Divina Presencia…
Yo, Manuel, Profeta de ‘Clave 9’,
cumplo al menos con como me indica el Mensaje ‘Clave
9’, del cual soy su portavoz, su Profeta. Y a nadie insinúo a que me siga, sino a que me acompañe, si lo desea, por la senda de la Libertad, de la Justicia y
del Amor, para que aprenda a dar su propios pasos, en esta misma vida. /Cada cual puede ilustrarse
en el Mensaje ‘Clave 9’, denominado “PALABRA DE MANUEL, DADA A MANUEL POR
LOS MAESTROS DEL UNIVERSO”. A TRAVÉS DEL MISMO ‘Facebook’, EN UNA DE LAS
IMÁGENES DE MANUEL, SE PUEDE ABRIR EL ‘BLOG’ RESPECTIVO Y
CONTENTIVO DEL ‘MENSAJE’/.
EL HOMBRE
ES LO QUE LLEVA EN SU MENTE
TÚ VALES Y
MERECES MUCHO MÁS
¡PIES EN
TIERRA!
¡LIBERTAD,
JUSTICIA Y AMOR!
Manuel,
Profeta de ‘Clave 9’.
Manuel
González /Facebook/.


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